Mala gestión del PSC en la plantilla municipal

Javier Díez Crespo (Grupo municipal PPC)

En el pasado pleno de febrero se aprobó la plantilla de personal del Ayuntamiento de l’Hospitalet, y pudimos constatar lo que los sindicatos hace tiempo vienen denunciando: la falta de personal y mala praxis en la gestión de los recursos humanos del Ayuntamiento.

Hay muchas áreas con carencia de personal, lo que se traduce en un retraso en la tramitación de los expedientes, en un mal servicio a la ciudadanía, y en departamentos colapsados.

Los datos son reveladores: en una plantilla de 1.929 trabajadores teóricos, hay 550 vacantes.

Algunas áreas están bajo mínimos, como por ejemplo en Serveis Socials: de una plantilla teórica de 95 trabajadores sociales hay 29 vacantes. La falta de trabajadoras y trabajadores sociales es uno de los déficits más graves en nuestra ciudad, ya que tenemos una de las más altas tasas de pobreza y exclusión social del Área Metropolitana de Barcelona. En l’Hospitalet, tenemos 1 trabajador/a social por 3.183 habitantes, lejos de la ratio de 1 trabajador/a social por cada 1.700 habitantes que recomienda el Consejo General de Trabajo Social.

Con respecto a los educadores sociales, hay 29 vacantes de una plantilla de 68 personas, casi la mitad de las plazas.

La gestión del personal en las bibliotecas es otro ejemplo evidente del despropósito municipal, la falta de trabajadores ha provocado que el jueves 13 de marzo,  se haya tenido que cerrar puntualmente la biblioteca de la Florida, y el  sábado, día 16,  suceda lo mismo en la de la Plaza Europa; situaciones que seguirán repitiéndose mientras el consistorio no de solución. 

Ello se traduce en una sobrecarga de trabajo, en una plantilla desbordada y desmotivada en un área que no es que necesite cubrir las vacantes, sino que además requiere una ampliación urgente de los profesionales que atienden a los ciudadanos.

Y lo mismo sucede de la Guardia Urbana: de una plantilla teórica de 443 agentes, hay 99 vacantes. Esta es una de las causas (aunque no la única) que agrava el problema de inseguridad que padecemos los ciudadanos de l’Hospitalet.

Tenemos una Guardia Urbana desmotivada, maltratada por el equipo de gobierno del PSC, que sufre una constante perdida de efectivos por la marcha de profesionales a otros ayuntamientos donde tienen mejores condiciones de trabajo y están más valorados.

No solo desde el Partido Popular hemos denunciado esta situación: como es lógico, los sindicatos también llevan tiempo manifestando la mala praxis en la contratación. UGT denuncia “la falta de personal, sobrecarga, “ñapas” y estrés de los trabajadores municipales”. CCOO ha denunciado “la falta de personal generalizada en RRHH, regidorías, cultura, educación, servicios sociales y Guardia Urbana”.

Y es que el problema es grave: en todo el Ayuntamiento hay 62 plazas vacantes de administrativos, 113 de auxiliares y 26 de subalternos. Esta falta de previsión y la mala gestión en la cobertura de las vacantes está afectando gravemente no solo a la calidad y eficiencia de los servicios municipales, sino también a la ejecución de proyectos e inversiones clave para el municipio.

Un ejemplo claro es la tramitación de las subvenciones Next Generation. La falta de personal, unida a la desidia y dejadez del PSC, supuso la pérdida de 3.202.000 euros de subvenciones Next Generation.

En septiembre de 2022, el Ayuntamiento solicitó la subvención para la reforma de diversas calles para mejorar la movilidad sostenible y la reforma de las escaleras mecánicas del metro de Santa Eulalia. Estas ayudas se adjudicaron en el BOE de julio de 2023. Sin embargo, no fue hasta cinco meses más tarde que el Ayuntamiento aceptó estas ayudas, y volvieron a dejar pasar cuatro meses para la aprobación de la contratación y apertura del proceso de licitación. 

Es decir, desde que a este Ayuntamiento se le concedió la subvención hasta que abrió el proceso licitatorio, pasaron nueve meses que hicieron imposible cumplir con la fecha tope de ejecución de los proyectos subvencionados (31 de diciembre de 2024). En consecuencia, el Ayuntamiento se vio obligado a asumir estos proyectos con fondos propios en lugar de con fondos europeos.

Otro de los aspectos a destacar es la proliferación de comisiones de servicio internas, “a la carta” en la que se nombra a una persona que luego consolida ese puesto. Como ha denunciado CCOO, es vergonzoso que estos procesos de comisiones de servicio se resuelvan en menos de tres meses, mientras que las convocatorias de bolsas de urgencia se eternizan. 

Es lamentable la premura que hay para cubrir a dedo las plazas de directores, o asesores o altos cargos, que se convocan y se cubren rápidamente. Todo lo contrario sucede con las convocatorias de ordenanzas, auxiliares o agentes de Guardia Urbana.

En definitiva, vemos un gobierno municipal con unas prioridades equivocadas en la gestión de los recursos humanos, puesto que está más pendiente de dar cobertura a la convocatoria de plazas de altos cargos, que de hacerlo en la plantilla que realmente da servicio a los vecinos de la ciudad: trabajadores sociales, educadores, bibliotecarios, o Guardia Urbana, entre otros muchos ejemplos. 

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