Cuando las inversiones no llegan a la ciudad

Javier Díez Crespo (concejal del grupo Popular en el Ayto.)

L’Hospitalet tiene problemas que los vecinos conocen perfectamente porque los viven cada día: colegios que llevan años esperando mejoras, calles y aceras deterioradas, parques y mobiliario urbano que necesitan actuaciones, zonas insuficientemente iluminadas, dificultades de acceso a la vivienda y problemas de seguridad y convivencia. Resolverlos exige recursos, pero sobre todo exige capacidad para convertir esos recursos en actuaciones. Y la Cuenta General de 2025 vuelve a demostrar que es precisamente ahí donde falla la gestión municipal.

En 2025 el Ayuntamiento disponía de casi 99 millones de euros para invertir en la ciudad. Gastó aproximadamente 20 millones. Eso significa que cerca de 79 millones se quedaron sin gastar. Cuatro de cada cinco euros destinados a inversiones no se transformaron durante 2025 en actuaciones para L’Hospitalet.

Dejar sin gastar el dinero destinado a inversiones no es un simple problema contable. Tiene consecuencias. Porque detrás de cada partida que se queda sin gastar hay una actuación que se retrasa y, muchas veces, una necesidad de la ciudad que continúa esperando. Y cuando uno entra en el detalle de la Cuenta General, los ejemplos aparecen por todas partes.

Los centros educativos de l’Hospitalet acumulan necesidades de mantenimiento, problemas de climatización, patios que necesitan sombra e instalaciones que requieren actuaciones. En 2025 había 10,6 millones de euros para inversiones en colegios. Quedaron sin gastar casi 5,5 millones.

No son cifras abstractas. Había 606.365 euros para instalar toldos en los patios, 195.000 para actuaciones de confort climático, recursos para la mejora energética del colegio Charlie Rivel, 698.000 euros para rehabilitar las fachadas del Pep Ventura, La Carpa y Prat de la Manta y 512.207 euros para la instalación eléctrica de la Escola Bellvitge. Y así, actuación tras actuación, hasta casi 5,5 millones de euros que quedaron sin gastar y que podían haber servido para mejorar nuestros centros educativos.

Y si pasamos a las escolesbressol, el resultado es todavía más difícil de explicar: 7,25 millones de euros para inversiones y no se gastó un solo euro durante 2025.

Basta salir de casa para comprobar que l’Hospitalet tiene mucho trabajo pendiente en su espacio público: accesibilidad, aceras, mobiliario, parques, zonas infantiles o iluminación. Para mejorar la accesibilidad de las vías públicas había 5,2 millones de euros. Quedaron sin gastar 4,7 millones.

En el programa que incluye mobiliario urbano, zonas de recreo y áreas infantiles había 18,7 millones de euros para inversiones. Más de 14 millones quedaron sin gastar. Ahí encontramos 1,55 millones para adquirir y renovar mobiliario urbano, 500.000 euros para crear zonas de sombra y más de 1,5 millones para ampliar las zonas de juego y renovar los juegos infantiles.

En parques y jardines quedaron sin gastar otros 1,81 millones, con actuaciones como los 277.000 euros destinados al Parcde l’Alhambra. Y hasta en algo tan básico como la iluminación encontramos la misma situación: más de medio millón de euros para inversiones en alumbrado público y se gastó apenas un 15 %.

El problema estaba ahí. El dinero también.

La seguridad y la convivencia constituyen otra de las grandes preocupaciones de muchos vecinos de l’Hospitalet. Pues bien, dos programas vinculados a seguridad disponían de aproximadamente 2,5 millones de euros para inversiones. Solo se gastaron 18.389 euros: un 0,73 %.

Había 1,61 millones para alarmas y videovigilancia en edificios municipales, 208.000 euros para vehículos de la Guardia Urbana y 351.000 euros para material técnico de seguridad. De nuevo, el problema no era que no hubiera presupuesto.

Hay cifras que resultan todavía más difíciles de justificar. En bibliotecas públicas había 248.000 euros para inversiones y no se gastó un solo euro. Había dinero para actuaciones en La Florida, Can Sumarro y Santa Eulàlia.

En Gestión del Patrimonio había más de cinco millones de euros para inversiones y tampoco se gastó nada durante 2025. Ahí encontramos 204.000 euros para La Harmonia, un millón para adquisición de vivienda social, 100.000 euros para Albert Germans, otros 100.000 para el refugio antiaéreo de Torre Barrina, 518.000 para el Pont d’en Jordà y más de 4,4 millones vinculados a las obras del Edifici del Molí.

Y en este último caso el resultado fue todavía peor: el Ayuntamiento tuvo que devolver 2.692.611 euros de una subvención, además de los correspondientes intereses legales.

Ante estos datos siempre puede aparecer una explicación: algunas inversiones que no se hicieron en 2025 se harán en ejercicios posteriores. Por supuesto. Pero eso puede explicar una actuación concreta, no que año tras año se quede sin gastar una parte tan importante del dinero destinado a inversiones. En 2023 se ejecutó el 25,3 % de las inversiones reales; en 2024, el 19,99 %; y en 2025 volvemos a situarnos alrededor del 20 %.

Y algunas actuaciones permiten comprobar hasta dónde puede llegar ese retraso. La nueva Escola Bressol Sant Josep ya figuraba en el Plan Anual de Contratación de 2022, que preveía licitar sus obras durante el primer trimestre de aquel año. Las obras han comenzado finalmente en septiembre de 2026.

Por tanto, que una inversión pueda hacerse posteriormente no elimina el hecho de que el dinero quedó sin gastar ni los años que la ciudad puede llevar esperando esa actuación.

Y podríamos seguir. Había 2,27 millones para el intercambiador de Carrilet con Rambla Just Oliveras; 1,09 millones para el intercambiador del Metro de Santa Eulàlia; 159.000 euros para la calle Cobalt y 114.000 para el tramo final de la avenida Primavera.

En planificación, mejora y mantenimiento del parque de edificios había 7,92 millones de euros para inversiones. Se gastaron apenas 49.304 euros. Ahí encontramos 1,16 millones para el local de la calle Muntanya 17; 912.000 euros para actuaciones en el Castell de Bellvís; 1,87 millones para las fachadas de las viviendas de Plaça Guernica; 1,34 millones para la mejora energética del edificio de la calle Cobalt y 896.000 euros para actuaciones en los Blocs Florida.

En mercados municipales había 369.000 euros para inversiones. Se gastaron 21.673 euros: un 5,9 %. Y en la red de alcantarillado había 462.736 euros. Se gastaron 2.169 euros: un 0,46 %.

Porque esos 79 millones que quedaron sin gastar no son una cifra en una hoja de cálculo. Son proyectos, reformas y actuaciones que la ciudad necesitaba, que tenían dinero presupuestado y que quedaron sin hacer.

Después de recorrer colegios, escuelas infantiles, calles, parques, iluminación, seguridad, bibliotecas, patrimonio, mercados o alcantarillado, la cuestión de fondo resulta bastante clara.

¿De qué sirve aprobar presupuestos millonarios si después una parte tan importante de ese dinero no se convierte en mejoras para la ciudad?

L’Hospitalet tiene problemas y tiene recursos para afrontarlos. El Ayuntamiento debería ser el motor que permita transformar esos recursos en soluciones. Pero cuando año tras año cuatro de cada cinco euros destinados a inversiones terminan sin gastarse, las actuaciones se retrasan, las necesidades permanecen y algunos problemas se agravan.

La parálisis municipal deja entonces de ser una cuestión administrativa. Se convierte en un freno para la ciudad. Porque los vecinos no viven de partidas presupuestarias. Viven de colegios en condiciones, calles accesibles, parques cuidados, barrios iluminados, equipamientos que funcionan y servicios públicos que dispongan de los medios necesarios.

El problema de L’Hospitalet no es solamente cuánto dinero tiene su Ayuntamiento. El PSC gobierna esta ciudad desde 1979, hace ya 47 años. Después de casi medio siglo de gobiernos socialistas, lo que estos datos ponen de manifiesto es su escasa capacidad para convertir el dinero disponible en mejoras reales para la ciudad y sus vecinos.

Més enllà dels murs: quan una condemna no hauria de definir una vida

Anna Cantos (responsable del projecte Portes Obertes de La Vinya)

Avui, 24 de setembre, dia de la Mercè, patrona de les persones privades de llibertat us convidem a mirar més enllà dels murs.

Quan pensem en una persona que és a la presó, què és el primer que veiem: una persona o el delicte que ha comès? Probablement, per desgràcia ens quedem més en la segona opció. Sabem que algú ha entrat en un centre penitenciari i, gairebé de manera automàtica, construïm una imatge sobre aquella persona. Una etiqueta que pot arribar a pesar més que el seu nom, la seva història o tot allò que ha viscut abans d’arribar-hi.

Parlar de les persones privades de llibertat no és una tasca fàcil. I el fet de voler sensibilitzar sobre la seva llibertat, no vol dir justificar el delicte ni oblidar el dany que s’ha pogut causar. Les persones han d’assumir la responsabilitat dels seus actes i les víctimes han de ser reconegudes, escoltades i reparades. Però entre reconèixer la responsabilitat i considerar que una persona queda definida per sempre pel pitjor que ha fet, per mi hi ha una gran diferència.

Una persona és molt més que el seu delicte. Darrere dels murs dels centres penitenciaris hi trobem persones amb històries molt diverses. Persones que són pares, mares, fills, filles, germans, parelles, o amics. Persones que han pres males decisions, que han fet mal, però que també poden tenir pors, inquietuds, capacitats, somnis i ganes de construir una vida diferent.
I és aquí on m’apareix una pregunta que potser ens hauríem de fer més sovint: què esperem que passi durant el temps que una persona està a la presó? Si l’única resposta és complir un càstig, probablement ens estem deixant una part important pel camí. Perquè la gran majoria de persones que ara mateix estan dins d’un centre penitenciari, algun dia sortiran. Tornaran als barris, caminaran pels carrers, buscaran feina, compartiran espais amb nosaltres i intentaran reconstruir les seves relacions familiar i socials. Per això, quan parlem de reinserció, no hauríem de pensar que és una responsabilitat exclusiva de la persona interna o dels professionals que treballen dins dels centres penitenciaris. La responsabilitat és nostra.

Podem demanar a una persona que canviï, que assumeixi responsabilitats, que es formi, que treballi i que es prepari per començar de nou. Però què passa quan surt i ningú està disposat a donar-li una oportunitat?

Tot i obrir-se la porta de la presó, hi ha altres portes que poden continuar tancades. Per això l’estigma també pot convertir-se en una condemna. Una condemna que no apareix escrita en cap sentència i que en alguns casos, pot arribar a durar més temps que pròpia privació de llibertat.
Davant d’aquesta realitat, crec necessari que comencem a plantejar-nos quin model de justícia i de societat volem construir. La justícia restaurativa ens ofereix una mirada interessant perquè ens convida a pensar a anar a més enllà de preguntar-nos únicament quin càstig mereix la persona. També ens porta a preguntar-nos quin dany s’ha produït, qui l’ha patit, quines responsabilitats s’ha d’assumir i en què es pot fer per reparar, en la mesura de lo possible, allò que s’ha trencat. I, al mateix temps, significa que les persones poden canviar.

Però perquè aquest canvi sigui possible també necessitem generar espais on les persones puguin sentir que continuen formant part de la societat.  No podem parlar de reinserció si, com a societat, no estem disposats a donar oportunitats. No podem esperar que una persona surti del centre penitenciari, refaci la seva vida i construeixi un futur diferent si continuem mirant-la únicament des del seu passat. Reinserir-se no depèn només de voler canviar, sinó que també trobar un entorn que permeti fer-ho.
Això no significa confiar cegament ni oblidar el que ha passat. Significa entendre que les segones oportunitats també necessiten persones disposades a donar-les. Una feina, un habitatge, una xarxa de suport o simplement algú que escolti. Perquè és molt fàcil parlar de reinserció, però potser no ho és tant quan aquesta persona torna al nostre barri, busca feina a la nostra empresa o vol llogar un pis. És en aquests moments quan realment hauríem de preguntar-nos si creiem en les segones oportunitats.

Què faríem nosaltres si, després d’haver complert una condemna, cada vegada que intentéssim avançar, algú ens recordes el nostre passat? Com podem demanar a una persona que construeixi una vida diferent sí constantment li recordem que, per a nosaltres, continuarà sent la mateixa persona que va entrar a la presó?
No tinc una resposta fàcil. Entenc que hi ha delictes que ens poden generar ràbia, rebuig o fins i tot comprendre com algú ha pogut arribar a cometre’l. Però crec que precisament aquí tenim un dels reptes més grans, és a dir, ser capaços de diferenciar els actes d’una persona de la totalitat de qui és aquella persona.
Per altra banda, també és fonamental el treball en xarxa. Tot i el gran volum de feina dels equips professionals dels centres penitenciaris, és important poder treballar conjuntament amb els recursos i serveis dels barris i municipis. Preparar una persona per a la sortida també implica connectar-la amb l’exterior i garantir que, un cop recuperi la llibertat, pugui comptar amb una xarxa de suport que l’acompanyi en el seu procés de reinserció.

Durant aquest temps he pogut veure també la importància que poden tenir coses que des de fora ens semblen molt petites. Una conversa, una visita, que algú et pregunti com estàs, saber que hi ha una persona està disposada a escoltar-te.
Això és, en part, el que intentem fer des de Portes Obertes. Acompanyem, creem vincle amb persones que, en moltes ocasions, l’han anat perdent o no tenen vincles amb l’exterior. De poder seure, conversar i relacionar-los des d’una posició diferent del delicte que han comès.
No podem canviar el seu passat, tampoc podem esborrar el dany causat. Però sí que podem decidir si contribuïm a fer que el seu passat sigui l’única, cosa que les defineixi.
I per mi d’això va la reinserció, de responsabilitzar-se, reparar sempre que sigui possible i tenir l’oportunitat de demostrar que podem fer les coses d’una altra manera. Perquè una condemna pot tenir una data d’inici i una data de finalització. L’estigma, en canvi, pot no tenir-ne.

I aquesta última condemna, en part, depèn de nosaltres com a societat.

L’obertura llargament esperada d’un Casal

Justo Herrera (activista jubilat, membre de la Junta de FIC)

Per fi s’ha obert el nou Casal de Gent Gran del barri de Sant Josep. Va ser el 15 de setembre.

En primer lloc, farem una mica d’història: el Casal estava al Parc de la Serp des de començament dels anys vuitanta. Aleshores, però, es feia servir per jugar a cartes, dòmino, viatges i poca cosa més. Fa uns quinze anys es van començar a organitzar un seguit d’activitats ben diverses: físiques, mentals, emocionals, culturals… i l’espai a poc a poc va esdevenir força insuficient. Es va plantejar a l’ajuntament la necessitat d’ampliar l’espai i l’alcaldessa, aleshores Núria Marín, va agafar el compromís de fer-ho. Es van llogar part de les dependències, de manera provisional, de l’antic local de la ONCE, al carrer Migdia, el març del 2015. Més tard, el govern local va comunicar que el nou Casal es construiria al solar del carrer Leonardo da Vinci amb l’Avinguda Carrilet. A partir d’aquí, constants endarreriments, la pandèmia ho va aturar tot, etc. Finalment,  l’ajuntament va acabar adquirint en propietat la totalitat del local de la ONCE on s’establiria la ubicació definitiva.

Al maig de 2024, Rafael Gómez, que llavors presidia la regidoria d’urbanisme, ens comunicava que es trobava tot enllestit: es farien les «pliques» pel concurs de la rehabilitació de l’espai i, en un període de nou mesos d’obres, es podria inaugurar. Ha suposat un any més afegit, de neguit i incerteses. Cap problema: tothom sap quan les obres comencen i no quan acaben. El que més ha sorprès és que, durant aquest temps, cap càrrec electe, alcalde o regidors, hagi donat la cara per explicar els motius de l’endarreriment.

L’única persona que en tot moment ha informat i s’ha preocupat ha estat M. Àngels Sariñena, assessora o càrrec de confiança municipal i és just que se li reconegui l’interès. Tanmateix, el que ha sobtat per damunt de tot és que no s’hagi fet una inauguració com corresponia. L’estrena del nou Casal va ser simplement una jornada de portes obertes. Això sí, el Sr. alcalde va assistir a la tarda i gairebé d’amagatall.

Malgrat tot, és millor tard que mai. Ha quedat un Casal esplèndid, espaiós, lluminós…

I és bo expressar la satisfacció i il·lusió de la Junta i dels associats per a endegar un nou curs i dur a terme totes les activitats que ja es feien i altres de noves.
 

Més d’onze anys desprès: ENHORABONA! GAUDIU DEL NOU ESPAI!

DIA INTERNACIONAL DE LA DEMOCRÀCIA. La democràcia: una conquesta en perill?

Jaume Bosch (*)

(Agraïm al company Jaume Bosch la seva generositat per acceptar col·laborar amb L’Estaca per commemorar el Dia Internacional de la Democràcia)

La celebració, aquest 15 de setembre, del Dia Internacionalde la Democràcia, instituït per l’Assemblea General de les Nacions Unides, pot ser un bon moment per reflexionar sobre aquest valor que avui l’extrema dreta qüestiona arreu. 

Llibertat és una paraula engrescadora. Democràcia és un concepte molt bonic. No hi ha pràcticament cap estat al món que no es defineixi com a democràtic. Però 2.800 milions de persones viuen en règims autoritaris o dictatorials. Ens podem preguntar: Què és la llibertat? És el mateix que la democràcia? És generalment acceptat que en el món occidental la llibertat es concreta en un tipus d’organització política, la democràcia parlamentària. Ho comparteixo però no sé si ho veuria igual si fos un ciutadà xinés al qual aquell sistema polític, evidentment autoritari, hagués fet sortir de la pobresa com a bona part dels seus més de 1.400 milions de compatriotes. A la Xina diuen que no hi ha democràcia; a l’Índia, amb un nivell de pobresa molt superior, diuen que sí. Què es primer, votar o viure en condicions dignes? Hi ha qui creu que són conceptes antagònics però no haurien de ser-ho. És cert, però, que les interpretacions de valors com la llibertat o la democràcia són diferents més enllà dels estats desenvolupats, que sovint han basat la seva prosperitat econòmica en l’espoliació dels països més empobrits.

L’ONU ha definit alguns continguts de la democràcia: “Els valors de llibertat i respecte pels drets humans i el principi de celebrar eleccions periòdiques i genuïnes mitjançant el sufragi universal són elements essencials de la democràcia”. I ho ha concretat en tres textos fonamentals: la Declaració Universal dels Drets Humans (1948), el Pacte Internacional de Drets Civils i Polítics (1966) i la Convenció sobre l’Eliminació de totes les Formes de Discriminació contra les Dones” (1979). El sociòleg Alain Touraine formulava l’any 1992 (“Què és la democràcia?”, El Correu de la UNESCO) una altra definició de democràcia: “El règim en que ningú pot prendre el poder i mantenir-s’hi contra la voluntat de la majoria”. I tot seguit proposava “la idea de la democràcia com a arbitratge entre components antagònics de la vida social, raó per la qual no es pot limitar a la idea del govern de la majoria”. I reivindicava la “importància essencial en la democràcia del dret i de la idea de justícia”.

Quins països podem considerar avui lliures i democràtics? L’estat d’Israel es presenta com una democràcia i és acceptat a les competicions esportives internacionals o al festival d’Eurovisió com si ho fos, però vulnera constantment tots els principis del dret internacional atacant i ocupant territoris d’estats que alguns països occidentals no cataloguen com a democràtics i que, en algun cas, com l’Iran, són molt lluny de ser-ho; però això no justifica la bogeria destructora de Netanyahu. Un estat que assassina milers de persones innocents i perpetra un genocidi a Palestina no pot ser qualificat d’estat democràtic per molt que celebri eleccions cada cert temps.

Els Estats Units, malgrat les seves polítiques imperialistes, han estat sempre considerats com un exemple de democràcia: És Trump un demòcrata? És democràcia perseguir les persones migrants? És democràcia voler finançar amb  milions d’euros mitjans de comunicació de l’extrema dreta a Europa? És democràcia que Trump intenti comprar voluntats oferint 5.000 dòlars a cada ciutadà si ell guanya les properes eleccions de mig mandat? És democràcia voler annexionar-se territoris sense cap respecte a la voluntat d’altres estats i de les seves poblacions o escanyar econòmicament Cuba? Donald Trump es presenta com a defensor de la llibertat però la nega als migrants o la vol limitar a les dones que decideixen avortar. El professor de la Universitat de Califòrnia-Berkeley Loïc Wacquant (“Posar ordre a la inseguretat”. Revista Catalana de Seguretat Pública, 2011) denunciava ja fa anys que “els mateixos que exigeixen un estat mínim per tal d’alliberar les forces creatives del mercat i sotmetre els més desfavorits a la picada de la competència no dubten a erigir un estat màxim per tal de garantir la seguretat quotidiana”. Trump n’és un bon exemple:  llibertat sense límits per al mercat propi; autoritarisme i policia per a les minories i les persones més vulnerables.

Europa i Estats Units han estat referents pel que fa a les llibertats democràtiques. Però aquesta característica s’està degradant de forma accelerada. Els dirigents de les principals potències que van derrotar el nazisme i el feixisme a la Segona Guerra Mundial, Estats Units i Rússia,s’estan apropant a aquellesideologies totalitàriesque semblaven desterrades per sempre. Hem citat el cas dels Estats Units de Trump, però la Rússia autoritària de Putin ha esborrat els intents democratitzadors que els anys vuitanta va impulsar Mikhaïl Gorbatxov i comparteix  amb el president nord-americà la idea que la força és l’únic argument per fer política, tal com ho demostra cada dia a Ucraïna. A Franca, el Regne Unit i Alemanya l’extrema dreta sembla apropar-se al govern i a Itàlia ja hi és.

Catalunya i Espanya no s‘escapen d’aquesta tendència internacional. Aliança Catalana i Vox creixen a les enquestes i forcen al PP a virar cada vegada més a la dreta; a més, aquí hi ha factors específics que agreugen la situació i que provenen del franquisme i de la transició. Un dels principals problemes per a la qualitat democràtica de l’Estat és el poder judicial: hi ha molts jutges i jutgesses bons professionals i demòcrates, però n’hi ha que no ho són. I la cúpula del poder judicial s’arrenglera gairebé sempre amb la dreta i l’extrema dreta amb qui comparteix valors ideològics. No es va fer cap canvi radical en el món judicial quan va caure el franquisme i la tendència conservadora s’ha consolidat gràcies, sobretot, a un sistema d’accés a la magistratura que perpetua determinades procedències i mentalitats. Segons el professor Ignacio Sánchez Cuenca (La Vanguardia ,6.3.2021), Espanya disposa d’una democràcia autèntica però la qualitat del sistema democràtic és baixa, la democràcia espanyola és plena però anòmala. No falten els exemples que ho corroboren: des de la ‘llei mordassa’ als casos de ‘lawfare’ que el PSOE va obviar quan afectaven Mònica Oltra o Ada Colau i que ara pateix a la seva pròpia carn.

Es impossible en aquest article repassar tots els perills que assetgen la democràcia. Alguns són ben nous com el paper que ja juguen la Intel·ligència Artificial i les xarxes al servei de determinats interessos cada vegada més poderosos. Però ens hem de preguntar si hi ha alguna cosa a fer o ens hem de rendir i acceptar el final de la democràcia tal com l’hem coneguda. Estic convençut que la resistència naixerà de la mateixa democràcia. No podem descartar que s’obri pas un nou cicle de creixement de les esquerres que tindria ritmes, avenços i retrocessos, en funció de la realitat de cada país. Casos com el de l’alcalde Zohran Mamdani a Nova York i el del sector més progressista del Partit Demòcrata, encapçalat per Bernie Sanders i Alexandra Ocasio, ens mostren, als Estats Units, el camí que es pot concretar a les properes eleccions de mig mandat. A Brasil, el president Lula sembla capaç de resistir l’onada dretana que assetja Llatinoamèrica.  A Europa, creix l’extrema dreta però també es va consolidant la resposta democràtica: A Suècia, tot i que caldrà esperar al recompte definitiu, el resultats provisionals de les eleccions del diumenge, 13 de setembre, indiquen que l’extrema dreta, que aspirava a entrar al govern, retrocedeix i que el centre esquerra plural recupera la majoria per la mínima després de quatre anys de govern conservador; l’ascens del Partit de l’Esquerra i dels Verds ha compensat la baixada del guanyador de les eleccions, el Partit Socialdemòcrata: passi el que passi i de les previsibles tensions per formar govern, es demostra que els avenços de la dreta radical no són irreversibles. A Itàlia, Giorgia Meloni pot ser derrotada a les properes eleccions per les esquerres, amb la suma del Partit Democràtic, el Moviment 5 Estrelles i l’Alleanza Verdi e Sinistra. A Anglaterra, Escòcia i Gal·les, amb un Partit Laborista tocat, el creixement dels Verds i dels nacionalistes escocesos i gal·lesos podria limitar les expectatives de l’extremista defensor del Brexit, Nigel Farage. A França, Marine Le Pen  creu tenir a tocar la presidència, però faria bé en no menysprear la capacitat de reacció de la ciutadania que ja es va expressar a través del Nou Front Popular a les darreres eleccions legislatives. I a Espanya, tot i que Núñez Feijóo i Abascal ja es veuen president i vicepresident del govern, no tot està perdut: dependrà de tots i totes nosaltres i de si les forces progressistes, el PSOE i les esquerres plurinacionals (les agrupades avui a l’entorn del grup parlamentari de Sumar i més enllà), saben oferir una proposta a la ciutadania que il·lusioni, que abordi la solució als problemes socials i econòmics de la majoria de la població, que blindi i ampliï els drets de les dones i del col·lectiu LGTBIQ+, que reconegui la plurinacionalitat i el plurilingüisme, que es comprometi a enfortir la democràcia i a acollir i no criminalitzar la migració. Cal estar preocupats però mobilitzats i actius: els que ens vam formar en el combat per les llibertats i contra la dictadura franquista hem de ser capaços d’aportar optimisme i esperança a la gent més jove. Ens hi juguem la democràcia.

(*)Advocat. Ha estat regidor a Sant Feliu de Llobregat, vicepresident de la Diputació de Barcelona, diputat al Parlament, senador i ponent de l’Estatut de 2006. Ha estat membre de les direccions del PSUC, ICV i els Comuns. Forma part de les juntes del Centre d’Estudis Comarcals del Baix Llobregat i de la Coordinadora de Centres d’Estudis de Parla Catalana. El seu darrer llibre és “Fer política” (Edicions Tres i Quatre, 2025).

Cal un mort per activar els recursos bàsics?

Carlos Galve Farré (activista i peixater)

És d’encefalograma pla que els responsables polítics de qualsevol ajuntament, com a administració més propera a la ciutadania, no activin les mesures necessàries per evitar la mort de les persones sense llar. El cinisme de l’alcalde de Badalona va eludir qualsevol responsabilitat afirmant que la persona morta al seus carrers ja fa uns quants dies, no era una de les desallotjades del B-9.

Confesso que, entre el que passa a Veneçuela i la perversió del feixisme local aplicada a la vulnerabilitat de les persones pobres, em sento com Santa Teresa: «visc sense viure en mi». Aquesta situació em repugna i m’indigna. Jo sí que vull viure, denunciar la indiferència i lluitar, en la mesura de les meves possibilitats, per posar el dit a la nafra d’una injustícia intolerable: conviure amb la misèria de persones que, per múltiples raons, es troben en situació de marginació.

És dur i difícil llegir o escoltar opinions que culpabilitzen les persones sense sostre per no ser capaces de remuntar el caos social que suposa no tenir on protegir-se del fred o de la pluja. Potser una definició encertada de la diferència entre un ésser humà i un animal irracional seria aquesta: la incapacitat d’entendre que tots som candidats potencials a aquesta mateixa vulnerabilitat.

Una altra actitud, encara més estesa, és la indiferència davant la pobresa.

Arribats a aquest punt, no tinc més remei que apel·lar al govern local. Ningú hauria de dormir tranquil sabent que als nostres carrers hi ha persones sense llar. La responsabilitat política d’un govern democràtic, socialment sensible i compromès amb la seguretat dels seus ciutadans hauria de ser —com habitualment es proclama— evitar la possibilitat de la mort de qualsevol persona en risc, sigui quina sigui la seva condició social o mental.

L’aporofòbia emergeix igual que la xenofòbia. Són actituds diferents, però comparteixen un mateix origen: la por i el rebuig envers qui és diferent.

L’últim recompte real de persones que dormen al carrer a l’Hospitalet és de cent vuitanta-tres (183). És una xifra esgarrifosa. Una altra dada que hauria de sacsejar-nos la consciència és la diferència entre les places disponibles —49 llits— i aquestes 183 persones. Això significa que hi ha 134 persones susceptibles de morir de fred a la nostra ciutat durant les nits gèlides d’hivern. Aquesta és la xifra que l’alcalde Quirós hauria de tenir present.

De la mateixa manera que, davant un incendi, truquem als bombers, hauríem de disposar d’un servei social d’emergència que evités que ningú perdés la vida, incloses aquelles persones que, per diverses raons, rebutgen ser ateses. Les patologies psicològiques són múltiples i complexes.

Cap administració hauria d’assumir ni el més mínim risc jurídic per haver evitat que cap ciutadà de l’Hospitalet morís de fred als carrers.

El municipi —és a dir, l’administració— que apostés per aquesta prevenció social no només destacaria per la seva responsabilitat política i social en la defensa de la integritat dels seus veïns, sinó que, vista la situació actual, es convertiria en un ajuntament amb veritables signes de solidaritat i de principis humans bàsics. En definitiva, en un ajuntament realment democràtic.

No com l’Ajuntament de Badalona que, pel perfil del seu alcalde, mostra una greu manca d’humanitat. Així és com es combat l’aporofòbia: l’odi a la pobresa que practiquen determinades persones i forces polítiques que pretenen obtenir rèdits polítics i electorals estigmatitzant les persones sense llar.

Fora el trumpisme de l’Hospitalet.

L’escàndol de la manca de recursos socials i les dificultats per accedir-hi

Quim Cervera i Duran

Amb l’experiència d’anys de voluntariat penitenciari hem observat i patit una insuficiència i ineficàcia dels recursos socials, a més d’una sèrie d’obstacles per una veritable reinserció social de les persones mancades de llibertat.

Una primera apreciació, verificada de temps, és la supeditació de la dimensió rehabilitadora, humana i de reinserció, a la dimensió de vigilància, disciplinar i punitiva, en els Centres Penitenciaris. És a dir, totes les persones professionals que es dediquen a l’atenció psicològica, al treball, a l’educació social, a la formació ocupacional i a la reinserció laboral estan sotmeses, elles i les seves decisions, a les indicacions, gestions i decisions del sector funcionarial dedicat a la vigilància, amb les conseqüències que se’n desprenen.

Una segona observació, vinculada a aquesta és la manca de personal de tractament per a un veritable acompanyament i seguiment dels processos humans, psicològics, socials, laborals, formatius de les persones mancades de llibertat i de la seva, sempre difícil, re-socialització. Cada professional ha d’atendre a moltes -masses- persones internes, el que dificulta el seu bon treball i les persones se senten poc ateses.

Un tercer convenciment del voluntariat és que és quasi impossible reinsertar  (com diu la Constitució que és tasca bàsica dels Centres Penitenciaris) quan una persona està “engabiada”. Està verificat que les persones que estan en règim obert o semi-obert, reincideixen menys. Aquest fet demostrat fa pensar que en uns centres oberts amb menys persones i amb suficients professionals de tractament, el camí estaria millor traçat. A més seria més barat per a l’erari públic. Els Centres Penitenciaris deixarien de ser un negoci per a les empreses que hi ofereixen treball amb sous molt baixos i indignes, per a les botigues interiors amb preus dels productes més alts que a l’exterior, i altres negocis que lucren els de sempre.

Una quarta percepció és la incomunicació entre els treballadors/es i educadors/es dels Centres Penitenciaris i les persones professionals del treball i educació social del territori (Serveis Socials Municipals) on anirà la persona quan surti en tercer grau o en llibertat definitiva. Si la salut d’una persona que viu dins un Centre Penitenciari depèn de Justícia i quan surt depèn de Salut i no hi ha relació entre els dos departaments, es produeixen disfuncions. Si no es traspassen documents, perfils, historials, processos i tractaments seguits en el Centre Penitenciari, als serveis socials del municipi on la persona anirà a viure, es fa pràcticament impossible fer un seguiment adequat, continuat i coherent, per tal de seguir un camí de dignificació i autonomia, per no parlar també del camí que s’inicia aleshores ple d’entrebancs per a la persona que hi vol accedir.

Una cinquena observació és el que en podríem dir una  certa “infantilització” de les persones dins dels Centres Penitenciaris, ja que en tenir tota la vida bàsica solucionada (menjar, roba, llit, medicació, escola, esports, neteja..) en surt perjudicada l’ autonomia personal, provocant que ben sovint els interns es troben sols i desemparats quan surten del Centre, sobre tot si no tenen una xarxa familiar, amical o associativa propera. Aquest fet pot portar a algunes persones a tornar a delinquir per entrar de nou al Centre i estar així ateses, o també a tenir intents de suïcidi o d’autolesió. No parlem de memòria, n’hem conegut uns quants.

Una sisena qüestió que sovint ens preguntem els voluntaris i voluntàries penitenciàries fa referència a les causes i condicions que no fan possible que molts tràmits o passos que permetrien encarrilar la reinserció amb molt més èxit (DNI, passaport, targeta sanitària, targeta de transport, empadronament, dependència, disminució, lloc de residència, llocs de formació, llocs de treball, llibreta bancària, alguna paga o renda, etc.) es puguin fer amb temps dins del Centre Penitenciari quan ja es pot saber aproximadament el temps que la persona estarà mancada de llibertat i quan sortirà en tercer grau o en llibertat definitiva.

Una setena apreciació que arriba a la indignació de l’escàndol és la manca de recursos socials (laborals, formatius, sobre tot de residència, d’obtenir una paga, etc.) que hi ha a les nostres ciutats i pobles. Si la persona té una malaltia mental o/i és estrangera les mancances s’agreugen. Tots sabem les espectaculars despeses dels governs en armament, en publicitar-se, en propaganda, sense tenir en compte la corrupció política i la ineficàcia i malversació de diner públic per mala gestió i ineficiència o inexpertesa. Totes aquestes despeses contrasten enormement amb la negada atenció a les necessitats bàsiques de persones que mereixen, com a tals, tot el respecte a la seva dignitat. Estem parlant de la impossibilitat de tenir com a mínim un sostre estable i l’aliment de cada dia.

Una vuitena, relacionada amb l’anterior, és la lentitud dels tràmits, l’allargament en el temps per aconseguir una resposta positiva a la demanda d’un recurs, d’un paper, la manca d’una “oficina” única o d’algun espai on orientin sobre els tràmits a fer, dins de l’immens maremàgnum laberíntic en que s’ha convertit la burocràcia administrativa. Un país que ha passat en uns vint anys de sis milions a més de vuit milions, en no haver respost amb adequats pressupostos a més necessitats humanes i socials,  els serveis socials, educatius i sanitaris estan col·lapsats. Ho pateixen els professionals, els funcionaris públics i sobre tot les persones més vulnerables i desemparades. S’arriba a la perversió d’instruir als servidors públics, en la seva formació, perquè sàpiguen dir que no, quan els hi arriben demandes.

Una novena observació és la quantitat de protocols i normatives que hi ha en els Centres Penitenciaris i que es van descobrint al cap dels anys de visites als Centres com a voluntaris (cada visita és un aprenentatge nou de més normatives i protocols, molts d’elles difícils d’entendre). Aquest fet dificulta la col·laboració i complementarietat entre professionals de tractament i voluntariat penitenciari, en detriment de l’atenció i acompanyament dels interns.

Finalment, una dècima – per completar el decàleg-. Ens preguntem quin és el paper del voluntariat, sobre tot quan un intern surt de permís, o en tercer grau, o en llibertat definitiva. Quin és el paper de la persona voluntària (què li pertoca fer i que no li pertoca fer, segons cada cas), en relació a la persona interna, als professionals dels Centres Penitenciaris i en relació a tot el laberint d’entitats a connectar i de tràmits que cal fer (o no fer).

En definitiva, els sentiments i sensacions del voluntariat penitenciari davant de tot això són d’indignació, impotència i escàndol davant d’una solemne injustícia totalment denunciable. El resultat final de moltes de les persones que surten dels Centres Penitenciaris és el desemparament, la soledat, el maltractament, l’exclusió, la vulnerabilitat total i el dormir al carrer amb forces possibilitats de ser manipulats i de ser víctimes de la violència. Això no és reinserció. Tot el que aquí s’exposa ha estat experimentat pel voluntariat penitenciari.

La Maria Pau ens ha deixat

Rosa Cañadell

Molta tristesa per la mort de la Maria Pau Trayner. Amiga entranyable amb la que he compartit treball, viatges il·lusions i lluites per un  món millor. Estarà sempre amb nosaltres. Una dona forta, valenta, coherent, lluitadora i solidària.

Vàrem treballar juntes a l’Institut públic PEDRAFORCA, de l’Hospitalet de Llobregat, i ella em va ensenyar que l’educació era una eina de futur i que educar era una manera de lluitar.  Ens vàrem emocionar amb la Revolució Sandinista a Nicaragua dels anys 80. Ella s’hi va quedar un any fent costat a les mares que havien perdut els fills en la guerra que EEUU va orquestrar contra la revolució. I d’aquí va néixer el nostre afany per conèixer i compartir les lluites dels pobles d’Amèrica Llatina i allà vam viatjar durant més de 20 anys.

No eren viatges de caritat, no anàvem a donar res. Era solidaritat. Anàvem a aprendre i compartir: la lluita de les dones contra la dictadura de Pinochet a Xile. La resistència de les comunitats indígenes a Guatemala. El canvi social i el fervor popular a l’època de Chávez a Veneçuela. El retorn de la dignitat als indígenes de Bolívia amb Evo Morales. La lluita del MST per la terra i l’educació a Brasil. La gran tasca apostòlica i social de Pere Casaldàliga, el Foro Social Mundial a Porto Alegre… i així vàrem viatjar per a tot Amèrica Llatina.

I tot això, la M. Pau, amb la col·laboració de l’Antonia Sabater i jo mateixa, ho va deixar escrit en un llibre. “Pels camins del món”, que el SETEM ha publicat.

Però no per viatjar va deixar de preocupar-se per la seva gent de Can Serra. Va estar en la construcció de la Casa de la Reconciliació i en totes les lluites veïnals per un barri digne. Va fer classe fins a l’últim moment a les dones de Can Serra i amb els i les immigrants. Va col·laborar activament amb el SETEM. Va escriure, va organitzar, va compartir, va animar i va ajudar, allà on fora que estigués.

Avui ens ha deixat, en moments complicats i difícils, però, tal i com ella deia : «potser nosaltres no arribarem a veure aquest món millor que desitgem, però hem estat al costat dels qui ho han intentat».

El seu record, el seu llegat, el seu coratge ens anima a seguir intentant-ho. Gràcies per tot, MARIA PAU!! Et trobarem molt a faltar.

Les fakes news com a eina d’estigmatització dels barris

Pedro Luna

A principis del mes d’agost La Florida va ser un cop més notícia als mitjans de comunicació d’arreu de l’Estat. Aquesta vegada no es devia a cap succés esdevingut al barri o que tingués com a protagonista algun dels nostres veïns. Més aviat va ser tot el contrari. Dues noies van publicar un vídeo a la xarxa social tiktok fent veure que corrien pels carrers de La Florida. Durant el trajecte ambdues van fer comentaris despectius cap al nostre barri perquè segons elles aquest era el “barri més xungo de Barcelona”, perquè feia pudor a kebab i perquè fins i tot van veure com es creuava una rata pel mig. En els dies posteriors molts se’n van fer ressò per denunciar el classisme de les dues noies. El mateix alcalde de l’Hospitalet va fer un vídeo de resposta on se’l veia preparant-se per córrer a la vegada que parlava de les excel·lències dels barris de la ciutat.

El cas és que pocs van centrar-se en un detall prou significatiu del vídeo i que aquells que vivim a La Florida no vam trigar gaire en adonar-nos: que el vídeo no estava gravat a La Florida i que ni tan sols apareix cap carrer del barri durant la projecció. No era La Florida sinó Can Vidalet el barri que vam poder veure al vídeo de les dues noies. A nivell mediàtic, però, això va ser secundari perquè la qüestió era assenyalar el barri de La Florida i, per extensió a l’Hospitalet, encara que el vídeo no fos gravat a la nostra ciutat sinó al municipi d’Esplugues. Òbviament el nostre tampoc és un barri de Barcelona tal i com s’afirmava al vídeo, fet que va deixar palès el grau de desconeixement de qui va publicar-ho. No serà la primera ni l’última vegada que passi. Podríem restar-li importància perquè al cap i a la fi només va ser un vídeo d’una joveneta al tiktok. Tanmateix, la seva transcendència va anar més enllà d’una simple gracieta en el context a d’un ecosistema tan tòxic com el de les xarxes socials.

Mariona Pujol, la noia que va penjar el vídeo, és una influencer amb 1,6 milions de seguidors a tiktok. És a dir, cada cop que publica un vídeo arriba a milions de persones, no només als seus seguidors sinó a moltíssima més gent que alhora en fa difusió. La credibilitat és el de menys en aquest món de joves influencers amb milions de seguidors. Però el seu ressò és cada cop més gran. Molt sovint això s’utilitza per transmetre discursos lligats a l’extrema dreta, ja siguin missatges xenòfobs, classistes o d’estigmatització dels immigrants així com dels barris on hi viuen. Les fakes news i la mentida com a eines mediàtiques es fan servir avui dia per construir un relat de criminalització de la pobresa i dels més vulnerables amb la finalitat de fer hegemònics els discursos d’odi d’una extrema dreta que pretén arrelar als nostres barris.

No sols es tracta de les xarxes socials sinó també d’una sèrie de mitjans de comunicació que responen a determinats interessos. Mitjans de grans grups empresarials però també petits digitals que han sorgit als últims anys amb l’afany de convertir el sensacionalisme i les fake news en gairebé un nou gènere pseudoperiodístic. Al barri de La Florida ho sabem perfectament, acostumats a ser notícia per la inseguretat als nostres carrers, generalment amplificada perquè es tracta d’incidir en la percepció de la ciutadania. Partits polítics, mitjans de comunicació i empreses d’alarmes han contribuït a construir aquest relat. Que l’Estat Espanyol sigui el primer país de la Unió Eurpea, i el quart del món darrere d’Estats Units, Japó i Xina en venda d’alarmes privades no és pas una casualitat. Perquè el relat de la seguretat i d’estigmatització dels barris de la classe treballadora no només té una arrel política sinó també comercial. En aquest sentit, ambdues s’interrelacionen. O és que potser ens hem de creure que empreses d’alarmes com Movistar Prosegur o Securitas Direct que diàriament ens aclaparen amb la seva publicitat no tenen cap interès?

El cas de vídeo de tiktok de Mariona Pujol va ser possible perquè s’ha consolidat aquesta visió dels “barris xungos”. I com deia anteriorment, la veritat passa a un pla secundari. Tant fa que els influencers o periodistes tinguin o no un mínim grau de coneixement del barri del que parlen o sí les dades oficials de delictes contradiguin la seva percepció dels nostres barris. En cas contrari no hauria estat possible que un personatge sense escrúpols com Alvise Pérez aconseguís arribar a ser diputat del Parlament Europeu gràcies a l’altaveu que el va proporcionar tenir un canal de telegram amb milers d’usuaris que utilitzava per difondre fakes news, assetjar i filtrar dades personals.

Les aplicacions de missatgeria instantània són una de les principals vies per les quals es difonen les fakes news i el relat xenòfob de l’extrema dreta. El que va passar al barri de Bellvitge fa uns mesos és un bon exemple. Determinats col·lectius van fer servir un grup de facebook amb una comunitat de 42.000 membres per generar una percepció de delinqüència al barri a la vegada que es reclamava la necessitat d’organitzar patrulles urbanes per garantir la seguretat. Precisament aquests que van instigar la creació de les patrulles no eren veïns ni veïnes de Bellvitge sinó agitadors de l’entorn de l’extrema dreta que van pensar en aprofitar l’ocasió per treure profit polític. La reacció del veïnat i de les entitats d’un barri històricament lluitador van poder capgirar la situació demostrant un cop més que el més gran antídot per fer front als discursos d’odi és comptar amb un teixit associatiu i un moviment veïnal prou forts i organitzats.

Youtubers com Wall Street Wolverine amb residència a Andorra i prop d’un milió de subscriptors o Jan Sin Miedo que va ser denunciat per la Fiscalia per delicte d’odi contra els immigrants són dos dels influencers que han atiat l’odi especialment contra la població d’origen magribí dels nostres barris. De manera molt freqüent tots dos han fet referència a l’Hospitalet i molt concretament a La Florida. El mateix Jan Sin Miedo, conegut per ruixar amb gas pebre a persones migrants, ha gravat vídeos als Blocs de La Florida amb l’objectiu de provocar incidents i després publicar-ho a les seves xarxes. El documental “La Xarxa Ultra” de TV3 de 2024 parla d’aquest fenomen dels anomenats fachatubers i de com el seu impacte s’ha deixat sentir sobretot entre els més joves amb continguts obertament xenòfobs, aporofòbics, misògins, islamofòbics o contra la diversitat sexual.

Les fakes news no són només una pràctica habitual a les xarxes socials o als digitals de nova creació. També ho són al periodisme més tradicional. Recordo com fa un parell d’anys el diari La Razón va publicar una informació sobre una presumpta baralla als carrers de La Florida. El titular va ser el següent: Nueva batalla campal entre magrebíes en el barrio de La Florida en l’Hospitalet para controlar el narcotráfico y la delincuencia. La crònica es completava amb un vídeo on es podia veure efectivament una baralla al carrer encara que distava molt de ser una batalla campal. Això sí, aquesta no va ser la informació més errònia perquè al cap i a la fi es tracta d’una qüestió d’apreciació. El més greu és que una vegada més els carrers que sortien al vídeo no eren de La Florida sinó que es tractava de l’Avinguda Josep Tarradellas al barri del Centre. Però encara hi ha més: el vídeo que va publicar el diari La Razón era d’un compte de twitter conegut per les seves fakes news i per la seva islamofòbia. La mateixa Associació de Veïnes i Veïns de la Florida va denunciar i exigir a La Razón la correcció de l’article però com podeu imaginar el diari va fer orelles sordes i de fet dos anys després l’article segueix publicat sense cap modificació.

Les xarxes socials i l’esclat d’internet com a espais que han democratitzat l’accés a la informació ens han donat eines per fer arribar la nostra opinió a milers de persones. Però a la vegada també s’han convertit en un regal enverinat perquè ha permès la difusió de discursos que creiem superats com a societat suposadament democràtica. Aquest ús pervers de les noves comunicacions ha promogut la xenofòbia, el masclisme o la criminalització dels sectors més vulnerables de la població. L’estigmatització dels barris obrers i culturalment diversos mitjançant les fakes news i la tergiversació és una de las constants en aquest pou d’influencers i pseudoperiodistes. Davant d’aquesta deriva hem de saber identificar i denunciar a qui utilitza la mentida per promoure la divisió i l’odi entre el veïnat d’un mateix barri. Aquesta és ens dubte la nostra tasca: defensar els nostres barris i la dignitat de tots els que hi viuen.

Una crònica en primera persona del recompte dels “sense llar” a l’Hospitalet

Carles Galve Farré

La nit de dijous 11, a les 22 hores, ens van assignar la nostra zona d’observació per al recompte al barri de Pubilla Cases (entre l’Avda. Isabel la Catòlica i l’Avda. Manuel Azaña). Érem la Maria, una jove de Sant Adrià de Besòs; la Marga, una activista social de Santa Eulàlia i en Jerson, un jove peruà acabat d’arribar, sense papers.

Una cosa que em va semblar significativa era que l’únic càrrec electe del Consistori que va participar aquella nit va ser el Manuel Domínguez, regidor dels Comuns. És preocupant que cap dels 26 regidors restants s’interessés per aquella tasca.

Sensibles i preocupats per la justícia social, vam rastrejar els carrers d’un barri pobre intentant trobar encara més pobres. La pobresa té infinitat de cares. La fam i la manca de sostre tenen, al meu entendre, una dimensió veritablement cruel. És la constatació més propera a la mort.

Des del principi vaig tenir la sensació de participar en una acció solidària, però no exempta d’un cert dolor. Volíem conèixer, o millor dit, constatar i comptar el nombre de persones que dormien a la intempèrie. Comptàvem, en cadascun d’ells o elles, el fracàs d’una societat amb clars signes de decadència.

És profundament dur i trist veure éssers humans adormits, en una posició de màxima vulnerabilitat, al terra dels carrers o, en el millor dels casos, resguardats per caixes de cartró o en cotxes abandonats, encongits gairebé en posició fetal.

Volíem fer saber, als qui dormien a casa seva, que a l’Hospitalet hi ha molts veïns que estan vivint de manera inhumana. Vaig sentir una contradicció: volia tenir l’experiència de veure una cosa que ja coneixia.

Essencialment, crec que la meva intenció era reforçar les bases de la meva opinió radical per denunciar la hipocresia i el cinisme. No podia evitar un cert sentiment de frustració per no rebel·lar-me contra una injustícia semblant i sentir-me culpable per només comptar quants estan vivint d’aquesta manera inhumana.

A l’Hospitalet, entre les persones empadronades i l’altíssim nombre de persones que viuen i treballen sense estar comptades i/o registrades en el nostre cens, crec que no devem estar lluny dels tres-cents mil (300.000) habitants.

El Centre dels Alps depèn de l’Ajuntament. És l’únic lloc que acull les persones «sense llar». Disposa de quaranta-tres (43) llits per acollir persones en màxim grau de vulnerabilitat.

A la xerrada on vam participar per poder ser voluntaris i dotar-nos de criteris bàsics, ens van avançar l’últim cens del 2024. Si no m’equivoco, se situava al voltant de les 100 persones, a banda de les 43 dels Alps. Total: 143 persones dormint al carrer. Per pal·liar la diferència, sembla que s’han creat 9 llits l’últim any.

Em vaig sentir agent voluntari de l’Ajuntament per una nit. La proporció és esgarrifosa: en una ciutat amb gairebé 300.000 habitants, només disposem de 43 llits als Alps per gent sense llar, de manera que em va semblar, claríssimament, que les polítiques socials del nostre govern són obscenament insuficients.

Vam caminar els quatre voluntaris per tot el barri; vam veure quatre persones al costat de l’escola Josep M. Folch i Torres que dormien a terra, arran de paret. L’assentament que vam descobrir més colpidor està situat darrere d’un llarg mur, entre la carretera N-340 —és a dir, la carretera d’Esplugues/Collblanc— i la zona est de l’estació elèctrica de la FECSA, a Pubilla Cases.

Les dades seran esgarrifoses. Es coneixeran la setmana vinent. Vam finalitzar el recompte cap a les dues de la matinada. Adreço la conclusió a l’alcalde David Quirós: la pobresa i l’exclusió social, no es poden combatre només amb caritat. De la mateixa manera, que la policia no pot ser l’única solució per reduir la inseguretat.

No és decent no mirar de cara aquest gravíssim problema. La primera autoritat local hauria d’haver liderat l’organització de la nit.

L’autoritat s’obté donant exemple. Ho ha de prioritzar a l’agenda. La crisi habitacional no hauria d’emmascarar ni justificar un problema de característiques humanes d’arrel completament social i ètica. Una administració municipal sense sensibilitat social és una administració, un govern, pràcticament mort.

La seguridad no es un lujo, es un derecho

Sonia Esplugas (Portavoz del Grupo Popular en el Ayuntamiento de l’Hospitalet)

L’Hospitalet es una ciudad insegura, una ciudad hostil donde los delincuentes actúan sin miedo. Un miedo que, sin embargo, sí sienten los vecinos: de salir a la calle por la noche, de ser víctimas de un robo, de ver okupadas sus viviendas y un largo etcétera de hechos delictivos que se dan a diario en nuestro municipio.

El gobierno municipal socialista ha perdido el control de las calles. El alcalde, David Quirós, sigue noqueado por la reciente y multitudinaria manifestación que no se esperaba y que coreaba al unísono: ¡Alcalde dimisión, alcalde cobarde!

Están sobrepasados, se les nota. Y el negacionismo es su errática respuesta al problema: «No tenemos un problema de inseguridad, tenemos un problema de incivismo», decía el alcalde hace tan solo unos meses, mientras los datos de la criminalidad se disparan cada trimestre. Según el último informe del Ministerio del Interior, la criminalidad ha aumentado un 9,7% en el último trimestre, los robos con violencia se han disparado un 28,3% y los delitos sexuales han crecido casi un 10%. Es injustificable.

Y no, no compramos la excusa de que Quirós lleva poco más de un año al frente de la alcaldía. No la compramos porque no heredó el cargo a ciegas: es concejal de gobierno desde hace nueve años y, por lo tanto, corresponsable de las malas decisiones que los gobiernos socialistas han ido tomando y que nos han traído hasta aquí. 

El hecho de que los vecinos recurrentemente nos expresen su deseo de marcharse a vivir fuera de L’Hospitalet solo puede ser interpretado como un fracaso de las políticas socialistas, que han llevado a la ciudad a un punto de decadencia que solo podrá revertirse con un cambio de rumbo en la gestión municipal. Ese cambio pasa, necesariamente, por el fin de la era socialista al frente del gobierno local. 

Y si todo esto no fuera suficientemente inquietante, el Ayuntamiento ningunea a la Guardia Urbana, manteniendo un conflicto laboral latente hace años, por mantenerles en condiciones materiales, tecnológicas, laborales y salariales precarias. Hasta ahora se han negado a solventarlo, y ha tenido que ser como consecuencia de la convocatoria de un Pleno Extraordinario de Seguridad -impulsado de manera conjunta por el Partido Popular y ERC- cuando finalmente los socialistas se han abierto las negociaciones con nuestra policía local. 

Lo que está claro es que si la seguridad es un problema, la policía es parte de la solución. La receta es clara: se necesita más presión policial en la ciudad y trabajar la seguridad de manera preventiva. Para ello, es imprescindible una convocatoria ambiciosa de plazas de Guardia Urbana. Actualmente, solo contamos con un agente por cada mil habitantes, una proporción claramente insuficiente. Necesitamos, como mínimo, 140 agentes más.

Desde el Partido Popular hemos presentado en reiteradas ocasiones mociones al Pleno municipal proponiendo recuperar la Unidad de Proximidad: el agente que patrullaba a pie era el referente en la seguridad del barrio y conocía palmo a palmo sus calles. Sin embargo, pese a que estas propuestas fueron aprobadas, el PSC decide no llevarlas a cabo. ¿Qué podemos esperar de un gobierno municipal que ni tan siquiera respeta los mandatos del Pleno de la institución a la que representa?

Pero nosotros no vamos a cesar en la defensa del derecho que supone la seguridad. Por eso forzamos una sesión extraordinaria de seguridad, para que el alcalde y los responsables municipales pudieran dar explicaciones sobre la situación actual y, asimismo, poner sobre la mesa una vez más medidas concretas: recuperar la policía de proximidad, reforzar la plantilla de Guardia Urbana, instalar cámaras de vigilancia, combatir la okupación y luchar contra la multirreincidencia. 

Y cuando nos reunimos todos los representantes municipales, de todos los partidos, de todas las sensibilidades, para votar propuestas concretas de seguridad, es cuando VOX, optó por montar un ‘teatrillo’ y abandonar la sala de plenos durante las votaciones, impidiendo que se aprobaran medidas en favor de la seguridad, alineándose así con las políticas fallidas del PSC.  Flaco favor a los ciudadanos.

Lo que tengo claro es que yo, Sonia Esplugas, portavoz del Grupo Municipal del Partido Popular, no voy a dejar de trabajar por la seguridad de los vecinos, escuchándoos a todos, porque creo que un L’Hospitalet más seguro es posible.