Ante la publicación del Protocol d’Actuació davant dels Feminicidis (y 3)

El desprecio hacia las políticas de igualdad y prevención de las violencias machistas también se observa en la manera como se elaboran los documentos

Ana M. Rodríguez Terrón. Psicóloga clínica

Un protocolo es un conjunto de reglas, conductas o procedimientos, establecidos por norma o por costumbre, para hacer frente de manera organizada a una situación o a un problema. Se trata de una forma de estandarizar las repuestas a situaciones determinadas. En esencia, los protocolos son conjuntos de Instrucciones, cuyo cumplimiento garantiza un resultado deseado. Esto puede significar establecer un orden en una situación excepcional, o bien facilitar el entendimiento entre dos instancias, conforme a reglas de juego de mutuo conocimiento. Sirven, fundamentalmente, para establecer un orden y un estándar. Son el “manual de instrucciones” que asegura que todas las partes involucradas en una acción sepan exactamente qué hacer, cómo hacerlo y en qué momento.

Dicho esto, podemos deducir que el organismo que protocoliza, es el responsable de organizar una respuesta a una situación dada. En el caso que nos ocupa, es el Ayuntamiento el que debe organizar la respuesta al caos que desencadena un feminicidio: en el entorno familiar, comunitario y ciudadano. Es el gobierno municipal el encargado de elaborar ese conjunto de reglas y procedimientos para hacer frente, de manera organizada, a las necesidades que la tragedia de un feminicidio provoca. Es también el organismo convocante de las/os expertas/os que deben elaborar la respuesta.

Es la administración más próxima a sus ciudadanos y ciudadanas, de la que se espera, qué menos, que nos ayude, nos cuide eficazmente ante un shock emocional tan brutal como el asesinato de una de nuestras conciudadanas. Que ayude, cuide y consuele a su familia, a sus amigas y amigos, a sus vecinos más próximos y, que al resto de conciudadanas/os, nos permita expresar de forma organizada nuestra más enérgica repulsa.

El gobierno municipal ha hecho el “Protocol d’actuació davant  dels Feminicidis” 2026.

La primera pregunta desde el análisis formal del documento que se nos plantea, es: ¿se trata del primer documento que se ha editado?  ¿cúal es el mes de su edición? Esta información no figura en la portada (eso sí, es de color lila), no hay información de qué Departamento es el responsable ni tampoco se nos dicen qué persona y cargo es la responsable de su elaboración y coordinación metodológica. No figura quienes son las/os redactoras/es y qué expertas o grupos de expertas cualificadas lo han revisado.

Ya les podemos decir nosotras. ¿Quién?, nadie, el Protocol de nuestra ciudad, la segunda de Catalunya, es un simple resumen del Protocol d’Actuació davant del feminicidis de la Generalitat de Catalunya (noviembre 2024). En este, en el título figura el mes de publicación; en su segunda página podemos encontrar a quien lo ha promovido: el Departament d’Igualtat  i Feminisme y la Direcció General per a l’Erradicació de les Violències Masclistes de la Generalitat. También se informa qué persona y qué cargo tiene la responsable de la elaboración y coordinación, y quien lo revisó.  Es un protocolo del gobierno de Catalunya para situar su actuación en el ámbito del país.

El documento de LH, nada que objetar como resumen que es. Es breve, se pasa de 40 páginas el de la Generalitat, genérico para todo el país, a 9 páginas el de nuestra ciudad donde se deberían concretar y desglosar todos los pasos a dar, señalando además qué hay que hacer y quien lo debe hacer. Las competencias de ambas administraciones son diferentes, la Generalitat legisla, crea servicios de país… El Ayuntamiento de l’Hospitalet tiene que centrarse en las acciones que, como ciudad, propone para cuidar a sus ciudadanos.

Por la razón anteriormente expuesta, hemos comparado el protocol de feminicidis de nuestra ciudad, con el de otra ciudad catalana del área metropolitana de Barcelona. Esta ciudad es Terrassa. Su protocol de dol al feminicidi, fue puesto en marcha 10 años antes que aquí.  Su proceso de elaboración, mucho más transparente que el de nuestra ciudad. En Terrassa, sabemos que fue una decisión de la Junta de Portavoces de los grupos municipales. El de LH, tal y como está hecho, aparece como el recurso para cubrir una exigencia legal. Para salir del paso, como con tantos otros asuntos.

En Terrassa, se designa su puesta en marcha al Servicio de Políticas de Igualdad, en el marco del Consell Municipal para la Igualdad —que reúne a representantes de todos los ámbitos culturales, sociales y económicos de la ciudad— donde acuerdan la creación de tres comisiones que se encargarán, cada una de ellas, del estudio y propuestas de las distintas vertientes del protocolo. Se promueve que sea la Comisión de Participación Ciudadana la que encuentre las formas más idóneas para que la ciudadanía, sus instituciones y el tejido social de la ciudad expresen el rechazo ciudadano al feminicidio. En esta comisión estaban representados los Sindicatos, la coordinadora de Grupos de Mujeres de la ciudad, el Casal de la Dona, Coordinadoras y Coordinadores de los distritos, Colectivos feministas, Fundaciones de carácter feminista… Diseñaron una encuesta con un listado de propuestas sobre lo que tenía que hacer el ayuntamiento y el tejido social de la ciudad en caso de Feminicidio. La encuesta la respondieron 793 personas. La Comisión analizó los resultados y elaboró las recomendaciones sobre las características y formas que debería tener el rechazo Institucional y ciudadano.

La segunda Comisión convocada, fue la Institucional. Las personas convocadas eran básicamente las mismas que forman parte de la comisión de seguimiento del Protocol per a l’Abordatge Integral de la Violència Mascliste en l’àmbit de la parella de la ciutat de Terrassa.  Estuvieron convocados representantes de los juzgados y de la fiscalía, la Policía Local, Mossos d’Esquadra, Serveis Socials y Servei d’Educació Municipals, Punt de Trobada, Grup d’Atenció a les Victimes del Maltracte (GAM Valles), Casal de la Dona y Servei de Polítiques de Génere. Esta comisión diseñó la propuesta del Circuito y el modelo de atención Psico-Social.

La tercera Comisión, la Comissió d’Educació se formó con el Servei d’Educació Municipal y los representantes de los claustros de los centros educativos públicos y concertados de la ciudad. En primer término, hicieron un proceso de formación en materia de igualdad, género y duelo impartido por la Fundación EXIL (entidad experta en el tratamiento y soporte a las víctimas de la violencia machista). Con esta formación regular se dieron recursos específicos para trabajar desde una perspectiva de género.

Una vez recogidas las aportaciones y recomendaciones de las tres comisiones, el Servei de Polítiques de Génere de l’Ajuntament de Terrassa elaboró una propuesta integral de intervención que fue remitida a todas las instituciones, grupos, servicios y organismos que participaron para la presentación de enmiendas o su ratificación. Una vez finalizado este proceso, el Protocol se sometió al debate y aprobación por parte del Pleno Municipal.

Vale la pena enumerar algunas de las acciones que este trabajado protocolo, propone llevar a cabo en los distintos ámbitos. En el ámbito del rechazo, se propone al conjunto de la ciudadanía:

– Comunicar, a través de la pagina web del Ayuntamiento y a través de sus redes sociales las distintas convocatorias de actos que se realicen.

– Poner un crespón negro en la bandera de la ciudad.

– Solicitar que los medios de comunicación públicos locales publiquen en sus portadas el crespón negro con el texto: Terrassa de dol per la Violència Patriarcal. Ni una més.

– Hacer una declaración institucional en el pleno más próximo al feminicidio.

– Declarar tres días de duelo. Y así, hasta 12 acciones más en comercios, en autobuses de la ciudad, siempre respetando el deseo de intimidad de la familia de la víctima.

En el soporte psicosocial a familiares, testigos y entorno cercano de la víctima, si la víctima estaba empadronada en Terrassa, se activan todos los recursos, no importa la ciudad donde se haya cometido el feminicidio: los informativos, los económicos y los de soporte psicológico. Si la víctima no estaba empadronada en Terrassa, los que no se pondrán en marcha son únicamente los recursos de ayuda económica.

En el protocolo queda meridianamente claro qué servicio es el convocante, cuáles son los servicios y las personas convocadas para cada una las distintas fases de actuación.

Para abreviar, trataré de hacerlo resumidamente en cada una de esas Fases de Actuación. Convoca, en todas ellas el Servei de Polítiques de Gènere.

En la primera fase (inmediatamente después de que oficialmente se comunica el feminicidio) se recomienda detectar las necesidades:

– Se hará la primera reunión de la Taula de Feminicidi. Se reunirá, como máximo, seis horas después de la comunicación oficial, indistintamente si es en un día laborable o festivo.

– Se compartirán las primeras informaciones, se definirán prioridades y necesidades inmediatas.

– Se convocará de inmediato la Junta de Portavoces.

En la segunda fase, para activar las medidas:

Se pondrán en marcha los recursossocioeconómicos y de soporte.

– Se organizará una segunda reunión de la Taula de Feminicidi (como máximo 72 horas después de la primera).

– Se distribuirán las tareas entre los servicios.

En la tercera fase, para obtener conclusiones:

Se realizará la evaluación de las medidas adoptadas.

– Se organizará una tercera reunión de la Taula de Feminicidi (en los 30 días hábiles después de la segunda reunión).

– Se revisarán las actuaciones y se emitirá un informe de situación para organizar el seguimiento.

Todo este desarrollo, muy resumido del protocolo de la ciudad de Terrassa, en el de l’Hospitalet brilla por su ausencia. Muchas ciudadanas de l’Hospitalet estamos más que hartas de tanta desidia institucional.

Hacer todo esto no encierra grandes complicaciones. Simplemente debe quedar especificado en un protocolo de actuación. Los servicios de Atenció a la Dona, ya se llamen CAID, CIRD o Casal, si de forma regular convocan y reúnen a los servicios que están atendiendo a las mujeres maltratadas en situaciones complejas de riesgo, el intercambio y el conocimiento multidisciplinar de los casos genera una ágil comunicación entre todos los profesionales que intervienen, que se convierte en una red protectora para la víctima. Si trágicamente se falla, o la víctima no estaba en esa red de protección, la respuesta por lo menos será rápida e inmediata.

Así es como se organizan las redes asistenciales, con documentos elaborados sobre la base de la reflexión y el alcance de las necesidades concretas en las ciudades concretas, y no con propuestas retóricas y generalistas que se apartan de las realidades inmediatas. Es imprescindible hacer los protocolos de ciudad a través de la reflexión pormenorizada, con debates institucionales y ciudadanos, como suelen hacer otras ciudades de nuestro entorno.

Hacerlo así o simplemente cubrir el expediente pone en evidencia, en nuestra opinión, el grado de importancia que se le da a las Políticas de Igualdad y de combate y prevención de las Violencias Machistas. Reivindicamos para nuestra ciudad esos debates, esos espacios de reflexión, donde participemos los grupos feministas de la ciudad, el resto del tejido asociativo, los partidos políticos y la ciudadanía en general a través de medios de participación eficaces. Es trascendente para la erradicación de las violencias machistas que todas las fuerzas progresistas empujemos en la misma dirección… Las fuerzas retrogradas no son una amenaza menor y, sabemos por experiencia, que a las mujeres siempre nos toca la peor parte.

Ante la publicación del Protocol d’Actuació davant dels Feminicidis(2)

Activar recursos y organismos para ayudar a los más próximos

Ana M. Rodríguez Terrón. Psicóloga Clínica

La muerte está presente en la vida de los seres humanos desde niñas/os, está zumbando debajo de la membrana de la vida y ejerce una importante influencia sobre nuestra experiencia vital y sobre nuestra conducta. Alrededor de la muerte encontramos ansiedades muy paralizantes, el terror es la causa en la mayoría de ocasiones, la fuente primaria de la psicopatología. Desde nuestra infancia, sobre este acontecimiento, vamos tomando conciencia de que algún día se presentará. La mayoría de los seres humanos aspiramos a que nos avise, que llegue muchos años después de nuestro nacimiento y que sea liviana y cuidadosa cuando determine nuestra hora.

Todos los seres humanos nos enfrentamos en nuestro desarrollo a estas ansiedades y todas/os hemos sentido el miedo paralizante que causa la presencia de la muerte…

Como decíamos anteriormente, la muerte forma parte de alguna manera de nuestros miedos y ansiedades. A veces estos temores no nos dejan dormir y, en algunos casos, nos generan trastornos que nos llevan a buscar ayuda psicológica.

Esta introducción esperamos que sea útil para que, a través de la revisión de las propias experiencias de aproximación a la muerte propia o a la de nuestros seres queridos, podamos hacernos una idea del impacto emocional que supone vivir el asesinato de una persona querida. Imaginemos por un momento que una amiga querida, una hermana, es asesinada por el novio/marido/pareja, víctima de violencia machista. A esto se le llama feminicidio vinculado. El asesinato de un niño o una niña por parte del padre o la pareja de la madre para dañarla con la pérdida de sus hijas/os es lo que se denomina violencia vicaria. El asesinato y homicidio de una mujer por razón de género, las inducciones al suicidio y los suicidios como consecuencia de la presión y violencia ejercida contra una mujer son delitos de feminicidio.

La muerte de un ser querido, de una forma tan brutal e inesperada, sumirá a cualquier persona cercana necesariamente en un proceso muy complejo de duelo. Será necesario prever, como comunidad, como municipio, quien se hace cargo de cada una de las necesidades de acompañamiento de esa persona o de esa familia golpeada brutalmente por el asesinato de una de los suyos por parte de alguien que forma o formó parte de su grupo afectivo íntimo.

En primer término, tenemos que ver quien forma parte del grupo primario de la víctima. ¿Tiene hijas o hijos? ¿Qué edades tienen, tiene padres, hermanos, familiares de segundo grado que estén en su círculo relacional íntimo? También se deberán contemplar y cuidar a las/os amigas/os íntimos de la asesinada.

Para empezar, hay que tener en cuenta su edad, sus creencias, su idioma… no debemos perder de vista que más del 30% de las personas con las que compartimos nuestra ciudad, no han nacido en el estado español. En consecuencia, su idioma primario de socialización no sido el catalán,  y en el caso de los no latinos, tampoco el español. Sus creencias, su espiritualidad puede ser muy distinta a la de los nacidos y socializados en el estado español.

En referencia a la edad, la organización convocante de cuidadoras/es debe prever especialistas en psicología clínica: de adultos, de infanto-juvenil, y de estimulación precoz para infantes menores de 6 años. Deben estar convocados, en consecuencia: el Centro de Salud Mental de Adultos (CSMA), el Centro de Salud Mental Infanto-Juvenil (CSMIJ) o el Centro de Desarrollo Infantil y Atención Precoz (CDIAP). Desde el punto de vista de la seguridad y protección de los menores, debe estar también convocado el Equipo de Zona de Atención a la Infancia y a la Adolescencia (EAIA) y el Equipo Social de Base del barrio o distrito. Deben ser alertados, el equipo de Salud Infantil del Área Básica de Atención Primaria y, si los niños están escolarizados, también debe estar convocado el Equipo de Asesoramiento Psicopedagógico de la zona (EAP). Se debe contar también con el Equipo de Atención a las Victimas de Violencia de la comisaria local de la policía autonómica (Mossos d’Esquadra). Estarán movilizados la policía judicial y los funcionarios judiciales encargados del levantamiento del cadáver. Pero, en nuestra opinión, es muy importante diferenciar entre profesionales convocados, movilizados y alertados. De esa función convocante, del desarrollo del protocolo, nos ocuparemos en el último artículo.

Queremos destacar el marco clínico al que se enfrentan los profesionales de la salud mental en una intervención de duelo complicado. La muerte violenta constituye en si misma un trauma. El duelo que se inicia no ocurre en una tabla rasa. Partimos, en la inmensa mayoría de los casos, de una sobreexposición previa a situaciones traumáticas, incluso con pérdidas significativas anteriores. El vínculo inseguro de estas personas influye de forma determinante en la vivencia y en el acceso a los cuidados. Incluso para que se nos cuide tenemos que tener introyectados modelos seguros de cuidado.

En consecuencia, la intervención debe contar con la exploración de los apoyos seguros de la persona en su grupo primario y, si este grupo está muy afectado, se deben contemplar apoyos comunitarios y una coordinación intersectorial eficaz para disminuir los riesgos psicosociales. En definitiva, en esos primeros contactos se tratará de definir el perfil de vulnerabilidad de la persona atendida.

Por otro lado, debemos tener en cuenta que el duelo se expresa a través de marcos culturales y espirituales diversos. Hay que evitar imponer interpretaciones: los profesionales deben explorar las prácticas significativas para esa familia. Es importante respetar los modos de conmemorar. En los primeros contactos se trata básicamente de acompañar y contener… Con mucha compasión, es decir desde el afecto, desde donde escuchamos nuestro dolor y el dolor de los demás, con sensibilidad ante el sufrimiento y con el compromiso de hacer todo lo posible para aliviarlo.

Antes señalábamos que el duelo se da en un marco cultural determinado, también tenemos que tener en cuenta que el feminicidio se da en un marco cultural hegemónico: el patriarcado, donde la violencia contra las mujeres es un elemento instrumental para mantener la supremacía del hombre sobre la mujer. En consecuencia, el trabajo terapéutico de este grupo de intervención tendrá que tener una formación específica para combatir ese sesgo cultural, trabajar con una perspectiva de género.

Por último, quisiera señalar que el feminicidio se da en un contexto comunitario y su resonancia se trasladará a los distintos espacios comunitarios donde participe la familia doliente. Si hay niñas y niños en edades de escolarización, habrá que plantear una intervención en los contextos escolares y comunitarios donde la familia doliente se relaciona. La escuela puede ser un espacio potencialmente terapéutico, hay que coordinarse con el Equipo Psicopedagógico de la zona (EAP) para ajustar las demandas académicas, habilitar espacios para la contención. Incluso ayudar a organizar, si fuera preciso, homenajes. Con una organización precisa, se reducen rumores y apoyos desorganizados que suelen intensificar el malestar. Es importante prevenir el contagio emocional desorganizado. El impacto colectivo del duelo requiere límites explícitos en la difusión de detalles sensibles.

En el medio plazo a nivel psicoterapéutico, será estrictamente necesario trabajar la culpa y la ira. La culpa lleva a las personas a intentos de control retrospectivos; hay que trabajar desde la responsabilidad realista y desde la compasión, explorando evidencias y límites personales.

La ira, en muchos de los familiares de la víctima, puede funcionar como protector secundario. Necesita validación y ayuda para buscar canales seguros de expresión de ésta. Se deben evitar los debates moralizantes. Se debe ayudar a mantener una investigación conjunta sobre significados y necesidades subyacentes.  A medida que pasa el tiempo, el dolor va perdiendo intensidad: hay que ayudar a los dolientes a abrir espacios para proyectos diversos en lo profesional, en el ámbito familiar… Esta diversificación, ayudará a amortiguar el impacto de la pérdida y se promoverá una resiliencia sostenida.

Lo que no debe faltar en una intervención de soporte a un duelo traumático es tiempo, ritmo y presencia de un profesional que funcione como base segura, que acompañe en las intermitencias, sin pretender acortar procesos. Un duelo no tiene un plazo fijo, pero durante los seis primeros meses, las oscilaciones afectivas suelen ser muy intensas y el vinculo psicoterapéutico debe sostenerse bastantes meses después para que esas oscilaciones afectivas disminuyan y puedan autorregularse.

L’AMANIDA RUSSA DEL CENTRE CATÒLIC DE L’HOSPITALET

De tant en tant quedo a dinar amb en J. En J és una mica més gran que jo, no te fills i pensa que ha gaudir de la vida al màxim mentre pugui. Això inclou tirar de beta quan anem de restaurants. Jo ho veig d’una manera força semblant, encara que tingui dues filles i un net. De fet, jo penso que ensenyar als nostres descendents a gaudir del que
has guanyat amb esforç te molt sentit. I això inclou uns quants plaers més o menys a l’abast, entre ells el culinari.

Havíem quedat amb en J per dinar al 25 Roselles que és un dels restaurants que més ens agrada de L’Hospitalet. Al 25 Roselles i al Rosa Púrpura -també al carrer de les Roselles- fan un dels millors bacallans del país. Però de bacallans ja en parlarem un altre dia. Jo, des de casa, hi vaig arribar en un tres i no res, però ell, tot i ser agost, va amb bicicleta per la metròpoli. I tot i que la bicicleta te un motoret que l’ajuda en les pujades, l’agost és l’agost i en J va arribar al 25 Roselles cansat, afamat i assedegat. Al cap d’uns instants també estava emprenyat: el restaurant estava tancat per vacances. També ho estava el Rosa Púrpura.

La cosa, doncs, pintava malament. De tota manera, la Rambla de la Marina i la Rambla de Just Oliveras son a tocar i plenes de restaurants, cafeteries, pizzeries i llocs on, més o menys, pots menjar. El restaurant del Casino també estava tancat. Després vam passar per davant d’alguns que feien una bona pinta però la porta oberta demostrava que no tenien aire condicionat. Finalment, vam arribar al Centre Catòlic, una entitat històrica i insigne de L’Hospitalet que compta amb una terrassa a la Rambla i un menjador interior gran i confortable.

Ens van atendre una parella de cambrers sud-americans que no parlaven el català però l’entenien (la carta ens la van donar en català).  Ens van oferir un menú de 13 €. En J va posar el crit al cel: segur que dinaríem malament per la meva manca de previsió, ja hauria de saber que sempre s’ha de reservar als restaurants i més a l’estiu i que gira i que tomba. Jo em vaig disculpar com vaig poder: tenia força raó. No tinc ni idea del perquè no vaig reservar taula. Ni jo no ho entenc. Se’m va passar.

Triar el menú del Centre Catòlic és una mica complex, si més no per a gent de lletres i ja una mica granadets com nosaltres. Has d’agafar ns plats d’una llista, proteïnes d’una altra llista i uns acompanyaments d’una altra. El xicot colombià ens ho va haver
d’explicar unes quantes vegades per tal que entenguéssim què podíem triar i què no.

Tots dos vam demanar el mateix: bacallà (aquesta era la proteïna), amanida de tomàquet, ceba i olives, amanida russa i una piscina de Voll Damm. El bacallà, l’amanida de tomàquet i la piscina de cerveza eren notables. Notables amb un notable alt. Però l’amanida russa era excel·lent. Una de les millors que he menjat, que jo recordi. Tot plegat per 13 € simplement semblava que no podia ser.

I ara vaig per l’amanida russa…

De cada 4 amanides russes que em serveixen, 3 no m’agraden. De fet, em va costar força entrar en aquest plat -o n’hem de dir tapa?- perquè el solien servir amb uns horrorosos trossos de pebrot enllaunat. Després, els pèsols, la mongeta i les patates d’entrada tampoc no m’atreuen gaire. A sobre hi fotien ou dur i ja hem quedat que els ous no són sant de la meva devoció. Sovint la maonesa era calenta i tot plegat era entre dolent i molt dolent. Molt pitjor que un simple plat d’olives i ja no diguem que unes cloïsses o una amanida normal i corrent.

Com que a aquest país d’amanida russa en vas menjant tant si en vols com si no en vols -com de truita de patates o de pa amb tomàquet- al llarg dels anys he canviat lleugerament el criteri i he de reconèixer que algunes amanides russes me les menjo de gust i fins i tot molt de gust. Hi havien afegit ceba o tonyina o olives i, en alguns casos, fins i tot gambes. I la maonesa era freda, si més no, lleugerament.

Ara, quan vas al cèlebre llibre “The modern cook” (1846) de C.E. Francatelli on explica com es prepara una amanida russa t’adones que aquí porten molts anys donant-nos gat per llebre i t’emprenyes. Cito al mestre: “primer, talli una llagosta en llenques fines i posi-les a un recipient. Afegeixi-hi filets d’anxoves, una lliura de tonyina a llenques, les cues de dues dotzenes de crancs de riu, una quantitat similar de cues de llagostins, dues dotzenes d’olives farcides i una bona cullerada de tàperes franceses; després afegeixi una quantitat suficient de salsa maonesa vermella per humitejar aquests ingredients, barregi-ho tot suaument i després ompli una plata amb una quantitat similar de vegetals i serveixi-ho.”

Que jo sàpiga mai no m’han servit una amanida russa amb llagosta, anxoves, crancs de riu i llagostins. Mai de mai. La cosa ha quedat reduïda als vegetals. Fins i tot la salsa maonesa s’ha esgrogueït.


Ara, malgrat tot, s’ha de dir una cosa a favor d’aquesta amanida: ha patit persecució política. A l’època franquista s’identificava rus i comunista. Els rojos havien robat l’or espanyol i l’havien dut a Moscou. L’amanida  -que ja s’havia fet popular- va esdevenir
“ensaladilla espanyola” i fins i tot “ensaladilla nacional”. Arran de la guerra d’Ucraïna, hi ha hagut un segon intent de canviar el qualificatiu de “russa” a “ucraïniana”. Però el cert és que fou inventada a Moscou per un chef francès anomenat Olivier i que més li
hagués valgut que l’anomenessin amanida Olivier que no pas russa, perquè Putin ens fot, Stalin ens fotia i el tsar ens havia fotut. En canvi l’Olivier només feia que repartir felicitat als seus comensals.

Bé, el cas és que l’amanida russa del Centre Catòlic de L’Hospitalet és sublim. Suau, fresca, agradable, gens pesada. Hi posen dos bastons de pa que semblen dos xiprers de benvinguda. Si no Mozart, com a mínim Haydn. I, això, te un mèrit extraordinari per una amanida russa sense llagosta, llagostins, anxoves, ni cranc. Em trec la gorra a la salut dels cuiners.

Tomàs-Maria Porta i Calsina

Ante la publicación del Protocol d’Actuació davant dels Feminicidis (1)

No necesitamos protocolos para salir del paso

Ana M. Rodríguez Terrón. Psicóloga clínica

Recientemente ha llegado a nuestras manos el Protocol d’actuació davant dels Feminicidis del Ayuntamiento de l’Hospitalet. Hemos constatado, una vez más, que no se toman en serio el grave problema social que son las violencias machistas. El documento presentado tiene apenas nueve páginas, y como otros, que la ley les exige en estos casos, es un simple documento para salir del paso.

La Xarxa del Grup de Dones Contra las Violèncias Masclistes lleva meses reuniéndose y reivindicando la actualización y la creación de los protocolos necesarios para la correcta atención a las víctimas de esa lacra social. Desde FIC organizamos en el 2024 una serie de conferencias para poner de manifiesto el grado de deterioro y la insuficiencia de los servicios especializados municipales. También dimos difusión a los resultados de la Iniciativa de Oficio que puso en marcha la Síndica de Greuges de la ciudad, a través de la cual señaló e interpeló a la administración local para que pusiera remedio a los déficits detectados. En marzo de este 2026 hemos editado un dossier en este digital —que se imprimió y repartió el día de Sant Jordi— sobre la situación de las políticas de igualdad en general y, en particular, en nuestra ciudad.

Antes de esta aclaración, decíamos que el documento recién presentado es un puro artilugio para salir del paso. Algo para que no nos puedan decir que no tenemos un Protocol, y ahí está. Es un documento breve, simplemente un resumen del Protocol d’Actuació davant dels Feminicidis de la Generalitat de Catalunya. No se han molestado ni en imaginar alguna variación en el título, tampoco consta qué departamento o servicio es el promotor del documento, ni tampoco las personas que han sido responsables de la elaboración de tan magnífico resumen.

Nuestra indignación, no encontró en principio, una forma mentalizada de expresar el malestar sentido; después hemos pensado que desde la experiencia profesional de quien escribe este texto, podríamos compartir con nuestros lectores las causas de nuestra decepción. En el próximo artículo nos proponemos explicar qué es un “duelo” por un proceso traumático y complejo como el que se deriva de un asesinato y los riesgos altos que hay, si no se hace una buena intervención profesional desde el primer momento del feminicidio, que aparezcan cuadros psicopatológicos graves.

La elaboración de estos procesos tan traumáticos son, por definición, un duelo complejo donde la atención especializada a las familias y amigas/os de las víctimas es imprescindible desde el primer momento. También, por su impacto comunitario, se requiere intervención especializada en las comunidades en las que viven los afectados por la tragedia.

Para concretar, en una próxima entrega trataremos de explicar los aspectos psico-sociales que se deben tratar en un “duelo complejo” para evitar su involución hacia un “duelo patológico”. Y en una tercera trataremos de analizar las carencias, que en nuestra opinión son muchas, del Protocol municipal. Los dos documentos, el de l’Hospitalet y el de la Generalitat son públicos. Analizaremos tanto las cuestiones formales, como las de contenido porque, en nuestra opinión, en ambas hay errores importantes a corregir.

Queremos de nuevo insistir a Laura García, responsable política del área de Atención a las Víctimas de las Violencias Machistas y a David Quirós, como alcalde de la ciudad, así como a todas las mujeres y hombres, regidoras y regidores que forman parte del Consistorio que, por favor, se tomen en serio la violencia contra las mujeres y su grado más extremo, el asesinato, que es ya hoy un problema social de una magnitud incalculable…

Nos desgarraron como sociedad los 856 asesinatos cometidos por ETA entre 1968 y 2010.  Desde el año 2003, cuando se empiezan a contabilizar las víctimas de la violencia de género llevamos 1.358 mujeres asesinadas —¿cuántas miles de mujeres más murieron por las violencias machistas en los años precedentes?— Y desde el año 2013, cuando se inicia la cuenta de las víctimas de la violencia vicaria, otras 48 niñas y niños que ya no están entre nosotros. Esta barbarie no la puede seguir soportando la condición humana y por eso es imprescindible tener documentos pensados a fondo para saber reaccionar, guías que permitan a la sociedad poder responder como corresponde ante la Violencia  Machista y poder dejar atrás tanta dejadez institucional.

GRAFITS

“TMB ha gastat prop de sis milions d’euros des del 2020 per netejar
pintades als trens…”

                                Diari Punt – Avui, 1 de desembre del 2025

Ells es pensen que són l’hòstia,
millors que Miró i Dalí,
que els frescos de Pentacòstia
i els refrescos de Dailí.

Tot el que trobes emmerdes,
ets més porcs que el gran Porky pig,
ens feu ser uns menjamerdes
del vostre art sense sentit.

Les vostres grans collonades
ens costen un dineral.
Aneu a agafar l’arada
a l’aurora boreal.

Amb multes de tortunpana
us farem pagar els grafits.
i No us en vindran més gana
de com quedareu servits.

Ara poseu-vos en fila,
les Raüles i els Raüls.
I ja veureu com refila
cada esprai als vostres culs.

ARRÒS AL FORN AL PAÍS VALENCIÀ

Qui escriu aquestes ratlles se sent un “valencià del nord”. Cansat de la disglòssia nacional, d’aquesta perpètua i estúpida lluita pel nom (que sí que fa la cosa o, més ben dit la desfà), assumeixo des del meu Hospitalet barceloní la superioritat valenciana en moltes coses sense recança. I per això de la meva nació estic disposat a dir-ne Països Valencians i, de la meva llengua, el valencià, i el meu Cap i Casal València, que, pel meu gust, és una ciutat més encisadora que no pas Barcelona. Podria competir, en aquest sentit, amb Palma, que és bellíssima, però té els inconvenients de ser illenca i no ser tan gran. Val a dir que jo, com a sortida de consens –ai aquests consensos que fan que encara ens dividim més- proposava que de tota la nació en diguéssim Llevant i de la nostra llengua llevantí i dels nostres països, Països Llevantins. Si més no, geogràficament s’aguanta i es bonic. Però, ja dic, cap problema per la meva banda per anomenar-los Països Valencians, valencià i tenir la capitalitat nacional a València. Només falt

El cas és que amb la meva dona hem estat gairebé un parell de setmanes per les terres valencianes. Primer, a La Marina , després a La Costera, a la Ribera, a l’Horta i, finalment, a la ciutat de València. I com que el que aquí toca és parlar de teca, direm ja d’entrada quelcom que no crec que sorprengui ningú: al País Valencià s’hi menja la mar de bé. Extraordinàriament bé. No, no farem comparacions perquè son odioses i no calen. Repeteixo: al País Valencià s’hi menja la mar de bé. Esplèndidament bé, exquisidament bé.

D’antuvi el que s’ha de dir que és que la cuina valenciana és cosina germana de la del Principat. Les raons són òbvies: l’espai geogràfic és molt proper i, per tant, el paisatge similar. El que s’hi conrea, s’hi plega, s’hi pesca i s’hi caça si no és idèntic, s’assembla molt. La Mediterrània, vet aquí. Si voleu amb un matís: a la seva esquena, Castella és a prop i és potent. I així, serà més fàcil trobar plats de cuina castellana a la cuina valenciana, que no plats aragonesos a la catalana (que tindrà una influència occitana important).

I, des d’un punt de vista antropològic i cultural, tres quartes parts del mateix. Els mateixos pobles que han poblat el País València, són els que han poblat el Principat. Hi podem accentuar –com a fet diferencial- una major presència en el temps de la riquísima influència àrab. Perquè els entesos saben que la cuina àrab va fer progressar la cuina romànica medieval en molts aspectes importants, sobretot pel que fa a les espècies i als dolços, però no només.

I d’aquí anem ja directament a l’arròs al forn. Va escriure Francesc de Paula Martí l’any 1818:

“…Els valencians tenen la vanitat, al meu parer ben fonamentada, que ningú ha arribat a saber cuinar l’arròs millor que ells, ni de les més variades maneres, i cal dir que és veritat, atés que amb qualsevol cosa que el guisen, amb carn, peix o només llegums és, sense dubte, un plat saborós, i més bo com més substància li posen. (…) Pertot arreu han volgut imitar-los, de manera que acostumen a deixar-lo a mig coure i l’anomenen, equivocadament, arròs a la valenciana, creguts que aquells naturals el mengen quasi cru, per haver observat que els grans, una vegada cuits, quedaven sencers i separats en els guisats valencians….”

Això és important. Tots els països –fins i tot aquells que tenen una cuina tan mediocre i insípida com l’anglosaxona- es creuen amb el dret de ser nacionalistes gastronòmics (i no només gastronòmics, és clar). Jo he fet la temeritat de qüestionar-li al valencià un arròs i gairebé hem renyit per sempre. O sigui que més val que no ho feu, com no ho
faríeu amb la Moreneta, el pa amb tomàquet o les quatre barres. Per tant, no se us acudeixi discutir amb els valencians sobre la qualitat del seu arròs o sobre si és possible que els xinesos o els japonesos o els marcians el facin millor. Els disgustareu i no en en traureu res de bo. Ja sabeu –o hauríeu de saber- que el pitjor insult que se li
pot fer a un valencià és: “De València, ni l’arròs” o sigui que feu-me cas i sigueu respectuosos.

En aquesta estada a les terres valencianes hem menjat arròs al forn un parell de vegades. Una a casa del poeta Antoni Prats, a Dénia i l’altre al castell de Xàtiva. No sabria dir quin dels dos era millor, perquè si el de Xàtiva era potent, el de l’amic poeta tenia una sensibilitat extraordinària que feia pensar en els versos gastronòmics més sublims, posem per cas, d’un Horaci o un Estellés.

La primera cosa que he de dir és que l’arròs que em van presentar em va sorprendre. La paella que es menja al Principat gairebé sempre te com a protagonista el peix i el marisc i la carn o els vegetals que l’acompanyen són subsidiaris. Ara, en alguns llocs, et serveixen algunes paelles de carn, però no és l’habitual. I hi ha la invasió dels rissotos   -que ma mare anomenava arròs a la milanesa – i dels que ja parlaré un altre dia. A diferència de la nostra paella i del rissoto l’arròs al forn valencià és un plat contundent, pagès, fort, que no està per romanços, popular com la coca de recapte d’escalivada, botifarra i arengada feta amb pasta de pa.

La potència del arròs va reblat per dos elements: una botifarra negra saborosíssima i trossos de tomàquet enormes escampats pel plat. Quan ho barreges tot plegat a la boca et sembla mentida que allò, teòricament, tan vulgar, pugui ser tan excels. Com la coca de recapte, ja ho he dit.

Gaudir de l’arròs al forn amb un poeta o al castell de Xàtiva és excels. Mentre el vas deglutint amb l’ajut de glops de vi del país –vi terròs, potent, lleugerament aspre- se t’eleva l’esperit i no et costa gaire imaginar Estellès gaudint d’estones com aquestes i, després d’una bona migdiada, transformar l’àpat en versos senzills, potents i, sobretot, sensuals.

En el comiat de Kiko Segura Domínguez (1966-2026): un savi i una persona generosa

Carlos Galve Farre (membre de Bellvitge 2030)

Parlar de Kiko Segura, poques hores després de la seva mort, té un risc. El buit i el desassossec provocats per la seva agonia poden dominar les paraules. La mort precipita la sensació de buit i fa esclatar el dolor.

La vitalitat d’en Kiko era d’ampli espectre. Encara ressona. No recordo cap persona tan vital i alhora tan ben organitzada. La dolçor de la seva mirada, el somriure de la seva veu, el feien ser el que va ser: un líder amb llum.

“Bellvitge és Bellvitge”, deia en Kiko. I, de fet, ho diuen també els joves del barri. El seu somriure pausava les paraules i s’intercalava en les frases d’una manera gairebé màgica. Tot allò que tocava amb les seves paraules ho convertia en llum de saviesa.

Els dies de reunió de Bellvitge 2030, començava sempre explicant el sentit de la trobada. En els darrers mesos, a més, feia una cosa admirable que mai no oblidaré: parlava de la seva salut. Ens donava el part mèdic. Recordo una de les últimes vegades: va dir “una de bona i una de dolenta”, i les va explicar. Em commovia la força del seu optimisme. Com sempre, acompanyava les paraules amb aquell “je-je” tan seu. Compartia amb nosaltres les seves experiències i verbalitzava el que sentia.

Vaig entendre la importància de comunicar com a bé terapèutic. Em va ensenyar la importància de socialitzar el dolor, parlant de les penes. En Kiko era, ha estat i serà, un ésser d’una dimensió humana i social immensa.

L’ordre del dia el portava escrit, preparat en la seva petita llibreta negra, des de casa. Apuntava les notes amb una lletra minúscula perfecta. Era ordenat i meticulós. Hi ha persones dotades de llum i empatia. En Kiko n’era una. Dir que hem perdut un ésser excepcional pot semblar un tòpic, però en aquest cas és necessari dir-ho: Kiko Segura estava dotat d’unes qualitats humanes més que excepcionals. Les persones eren, per a ell, el centre de tot. Després venia el barri, el seu espai vital: Bellvitge. La ciutat de l’Hospitalet, sempre vinculada a la seva gent i al seu entorn.

Em va captivar la seva intel·ligència i la seva habilitat per liderar l’equip de Bellvitge 2030. El Fide Corral em va proposar, i des del primer moment en vaig quedar fascinat. Mai no podré agrair prou haver tingut l’oportunitat de conèixer i tractar en Kiko personalment en aquests darrers temps. Em va sorprendre com tractava l’equip. Ens anomenava “equip” i coneixia perfectament les característiques personals de cadascun de nosaltres.

El seu lideratge estava impregnat d’una empatia tan fina que mai no vaig tenir la més mínima sensació d’incomoditat si no havia complert algun compromís. Solia recordar que el nostre compromís ja era, en si mateix, positiu, i que en aquell grup no hi cabien les crítiques. Tots fèiem el que podíem. Això em semblava tan brillant que em vaig vincular fàcilment al grup.

La seva intel·ligència emocional era innata i àgil. Em va demostrar que tenia al davant una personalitat única. La rapidesa dels seus reflexos per fer-te sentir útil i important era una de les seves grans virtuts. El sentit de grup, d’equip, el conduïa amb una habilitat admirable. Els seus projectes són encara vius. El repte és continuar-los.

Estic convençut que la seva memòria ens animarà a seguir els seus somnis. Un dels darrers que va liderar va ser “Els llibres vius”. L’èxit d’aquella jornada inoblidable va convertir la Biblioteca del Centre Cultural de Bellvitge en un espai d’integració social de primer ordre.

Set persones migrades, vinculades al barri, van compartir el dol per l’absència del seu país d’origen. Ahir mateix repassàvem alguns dels projectes que en Kiko havia deixat oberts: la Biblioteca de les Coses, la seva preocupació per preservar els testimonis de la història oral i de les lluites veïnals, per explicar a les noves generacions per què Bellvitge és com és. El relat és immens. I també ho és el llegat que ens deixa per continuar treballant.

Crec que una bona manera de mantenir-lo viu és seguir el seu exemple de treball i constància. Kiko Segura Domínguez és, sobretot, un savi generós i capaç. Estic segur que la seva manera de ser i de fer deixarà, allà on sigui, una llum permanent encesa sobre el barri de Bellvitge.

Bellvitge és Bellvitge també gràcies a tu, Kiko.

Una abraçada al cel.

L’AUCA D’EN MENDOZA I EN MARISCAL.

Ai, en Mariscal i en Mendoza,
en Mendoza i en Mariscal.
Perquè si l’un l’ha dita grossa,
l’altre s’ha afegit al sidral.

Pren la paraula l’Eduardo
i es caga en el nostre patró.
I diu que Sant Jordi és un cardo
que fa nosa als escriptors.

Tot i que defensa els toreros,
la boxa entre gossos i galls,
a occir un drac li troba un però
i envia Sant Jordi al carall.

El Mariscal és el del Cobi,
aquella llufa de gosset.
que fou triada pel cenobi
dels pijos-progres amiguets.

Al pa amb tomàquet li te tírria
i no suporta els catalans.
Diu que a La Sagrada Família
és una merda de les grans.

Els espanyols de cubalibre,
han escampat des de Madrid,
que hem muntat fogueres de llibres,
i l’editor s’ha fet ben ric.

Per entre camps de blat i d’ordi,
amb son cavall de Puig Cogul,
avança amb sa llança Sant Jordi
donant-los a tots dos pel cul.

La sortida de to del president Illa

Carlos Galve (activista i peixater)

És fàcil, per a qui tingui un mínim de sentit comú i una mica d’empatia, no caure en la barbaritat d’afirmar que allà on hi ha 500 habitatges, si es pot, n’hi hagi 700.

Això ho ha dit ni més ni menys que el president de la Generalitat de Catalunya, Salvador Illa, secretari general del PSC-PSOE.

És una afirmació que va en sentit contrari a la racionalitat. Reitera errors del passat i evita pensar en una Catalunya que miri cap al futur en clau positiva.

Només un personatge especulador, dedicat a operacions immobiliàries pensades per amuntegar les classes populars —que de vegades es perceben com a classe mitjana— podria dir que allà on hi caben 5.000 persones, si es pot, se n’hi posin 7.000.

No dic que aquest sigui el cas del president Illa. No és un especulador, però sí que és una irresponsabilitat.

La responsabilitat d’un govern, sigui progressista, liberal o conservador, és planificar la ciutat mirant cap al futur i aprenent de l’experiència. L’Hospitalet de Llobregat té una particularitat: és un exemple clar de com no s’hauria de créixer, per una raó indiscutible: la seva altíssima densitat humana.

Vaig començar a viure fa 58 anys a Pubilla Cases i avui visc a Bellvitge. No sóc, per tant, sospitós de no saber què és viure a L’Hospitalet. Estimo aquesta ciutat. La conec i la pateixo. I continuaré estimant-la, i denunciant qualsevol que la maltracti. Mentre tingui forces, treballaré per una ciutat més habitable.

Precisament per això estic radicalment en contra del que planteja el president Illa, i també del que va defensar l’anterior alcaldessa.

Espero que l’actual alcalde, David Quirós, no cometi el mateix error. Que no permeti el que va passar a Cosme Toda durant el mandat de l’alcaldessa Marín.

Em temo, però, que després de l’esperpèntica opinió del seu líder, no serà fàcil mantenir l’esperança.

Vaig conèixer aquesta notícia a través de Manel Domínguez, gens sospitós de radicalisme. Em va cridar l’atenció com qualificava l’opinió del president: “delirant”.

Al barri de Sant Josep es pot veure encara avui l’última canallada urbanística permesa pel govern socialista: Cosme Toda.

Escriure-ho encara em fa mal. És un fet irreversible.

Cosme Toda es va construir per tres raons: la indiferència, la psicosi per la manca d’habitatge i la feblesa dels moviments socials.

Indiferència del govern davant la massificació urbana, amb una connivència recaptatòria amb grups financers que van apostar per aquest despropòsit.

La segona raó va ser l’ús interessat d’una realitat: sí, falta habitatge. Però construir no pot ser sinònim de fer-ho de qualsevol manera i a qualsevol preu. És un error greu.

No es pot construir sense tenir en compte les conseqüències socials, les tensions als barris i el futur de les persones.

La tercera raó va ser la desmobilització ciutadana. Cap voluntat d’obrir canals de participació; al contrari, com més silenci, millor.

Seria injust no reconèixer que desenes de veïns i veïnes van lluitar per evitar aquest desastre. Però no vam ser suficients. Va faltar més contundència. No vam detectar a temps la magnitud del problema. I ells van ser ràpids i discrets.

El govern sabia que el teixit veïnal era feble. Fa temps que la societat civil de L’Hospitalet està desmobilitzada. La capacitat de reacció és mínima. Ens hem fet grans, i els joves —amb excepcions— sovint estan desconnectats. Tot i així, encara hi ha una espurna que manté viva la crítica i la voluntat de participació. Aquell cop, però, vam perdre.

L’Hospitalet està saturada. Som massa gent per metre quadrat. La densitat és altíssima.

Per afrontar el greu problema de l’habitatge, calen tres mesures clares:

Primer: ni un sol pis turístic més. No som el pati del darrere de Barcelona. El seu impacte també el patim nosaltres.

Segon: ni un sol pis buit. Pis buit, pis penalitzat. L’habitatge és una necessitat i s’ha de tractar com un bé comú, encara que sigui de propietat privada.

Tercer: només en espais adequats, i sempre amb infraestructures i equipaments, cal impulsar habitatge social a preus assequibles, tant de lloguer com de compra, adaptats als salaris reals. Cal limitar els preus i penalitzar l’especulació.

Si algú vol especular, que no ho faci amb un bé essencial com l’habitatge.

Volem una ciutat equilibrada, amb harmonia social i econòmica. Barris que inverteixin més en salut i cultura que en policia.

És molt greu que les ràtios a les escoles vagin en augment.

Parlo amb coneixement: em vaig criar en una porteria de l’Eixample de Barcelona, en un pis de dues habitacions on vivíem set persones. Per això tinc, com a mínim, l’experiència per afirmar que l’equilibri en la densitat humana és un indicador clar de qualitat de vida i de drets bàsics.

El president de Catalunya no pot tornar a dir una barbaritat com aquesta.

L’excés de densitat genera patologies socials i dificulta el desenvolupament de ciutadans lliures i saludables.

Tenim dret a uns estàndards de metres quadrats per habitant dignes, com recomanen organismes internacionals.

No callaré.

L’Hospitalet necessita reduir la seva densitat. Trencar amb l’estigma de ciutat saturada.

Necessitem més escoles ben equipades.

Necessitem un hospital a la zona nord per atendre més de 150.000 persones.

Necessitem biblioteques i centres socials que reforcin la convivència a través de la cultura.

Necessitem zones verdes. Parcs que millorin el medi ambient i apropin la natura a la ciutat.

No deixaré de dir-ho, davant de qui calgui.

Els ciutadans de L’Hospitalet ens ho mereixem. També el seu alcalde.

CASORIS I TIBERIS

1 El tercer dia es van celebrar unes noces a Canà de Galilea. Hi havia la mare de Jesús.

2 També hi fou convidat Jesús, juntament amb els seus deixebles.

3 Com que el vi s’acabava, la mare de Jesús li diu:
—No tenen vi.

4 Jesús li respon:
—Dona, i jo què hi tinc a veure?  Encara no ha arribat la meva hora.

5 La seva mare diu als servidors:
—Feu tot el que ell us digui.

6 Hi havia allà sis piques de pedra destinades a les pràctiques de
purificació usuals entre els jueus.  Tenien una cabuda d’uns cent
litres cada una.

7 Els diu Jesús:
—Ompliu d’aigua aquestes piques.
Ells les ompliren fins dalt.

8 Llavors els digué:
—Ara traieu-ne i porteu-ne al cap de servei.
Ells li’n portaren.

9 El cap de servei tastà aquella aigua convertida
en vi. Ell no sabia d’on venia, però els servidors sí que ho sabien,
perquè ells mateixos l’havien treta. Aleshores el cap de servei crida
el nuvi

10 i li diu:
—Tothom serveix primer els millors vins i, quan els convidats han
begut molt, serveix els més ordinaris. Però tu has guardat fins ara el
vi millor.

11 Així va començar Jesús els seus senyals a Canà de Galilea.
Així manifestà la seva glòria, i els seus deixebles van creure en
ell.”

Evangeli segons Sant Joan, 2.

Quan jo em vaig casar la cosa anava de la següent manera: t’havies anat a fer un vestit més o menys elegant, la núvia s’havia anat a fer el típic vestit fantasmal blanc, hi havia la cerimònia religiosa que convalidava la civil i després s’anava a fer un tiberi a un restaurant especialitzat en casaments.

D’ençà de llavors -ara deu fer uns trenta anys que em vaig casar, que és l’edat que tenen les meves filles- les coses han canviat força. Jo diria que la majoria de les parelles no es casen. Ni civilment, ni, encara menys, religiosament. Per tant, no hi ha cerimònia. Ni vestits elegants, ni vestits fantasmals, ni res. Simplement, el Pep i la Pepa un dia decideixen que se’n van a viure junts i ja està. Si estàs de
sort un dia no et convidaran ni a dinar ni a sopar a casa, perquè tant a l’una com a l’altre, fins ara els ha cuinat cada dia del món sa mare i estan a les beceroles de la gastronomia. A més, com que voldran quedar especialment bé amb tu, tens molts números per agafar una indigestió.

Ara, encara n’hi ha que es casen. Les noces a les que jo he assistit darrerament a casa nostra tenen tota l’espectacularitat de les noces de les pel·lícules americanes. Un gran jardí per on corre el gos de la casa com un convidat més, unes cadires, un escenari i un jutge de pau o alcaldessa que semblen més els presentadors d’un programa de televisió que una altra cosa. No és que abans els casaments no fossin
un espectacle, entenguem-nos, però tenien més categoria. Avui són un show.

Després ve el tec, que va repartit en dues tandes. L’aperitiu que es fa al jardí i que sol ser força abundant, de manera que, quan entres al menjador, ja estàs tip i te’n podries anar a fer la migdiada perfectament; i el dinar o sopar pròpiament dit, que normalment sol tenir un nivell inferior a l’aperitiu, suposo que perquè cuinar per a tanta gent és difícil o, potser, perquè, simplement, ja estàs tip i es difícil que el que et donen et cridi gaire l’atenció. El momento estel·lar de l’àpat és el pastís de noces, d’uns quants pisos, amb els ninots de la parella de nuvis al capdamunt i del qual els nuvis han de
fer els primers talls.

Després venen els balls. I, amb els balls, barra lliure de beguda. Els nuvis es fan un tip de ballar -perquè diu que ballar amb ells dona bona sort- i arribaran exhaustos al llit. No hi ha problema perquè han tingut relacions sexuals des de fa molt de temps i no tenen la impaciència que podien tenir els nostres pares en una situación semblant. Si nosaltres ja havíem descobert Amèrica abans de casar-nos, els nostres fills han trepitjat la lluna. Oh tempora, oh mores, que deia Juvenal.

Val a dir que a l’últim casori que he estat – no direm el de qui, ni a on – les coses no van anar ben bé com jo esperava. La cerimònia va ser molt espectacular i molt divertida. En comptes de l’Ave Maria, música rock i un gosset corrent per allà i bordant quan li va venir de gust. Repartiment de cerveses abans del cerimonial. Em va agafar tan desconcertat que vaig ser incapaç de demanar-ne una.

Ara, el drama va venir amb el tec. L’aperitiu era pobre i no hi havia dinar. Alguns convidats deien que, si ho arriben a saber, haguessin regalat la meitat de la meitat dels diners que havien regalat als nuvis. Jo no pensava ni això. Tenia una gala galopant, invasora, caníbal. I allà s’acabava el tec que ens posaven i pel que ens havíem de barallar a les taules, en un tres i no res.

Pensava: si aquesta colla hagués estat cristiana, si s’haguessin casat per l’església, ara es presentaria Jesús i faria igual que a les noces de Canà. Es multiplicarien els pans i els peixos, les olives i la coca de recapte, les botifarres i el pernil i el bocí que ens tocaria per capita seria més que una engruna de pa de pessic. Però Jesús no havia estat convidat a aquest casament, així que vam marxar sense ballar cap cançó i al primer bar de la carretera vam demanar una pizza i una cervesa per dinar.

Tomàs-Maria Porta i Calsina