Los que mandan lo han comprado todo

11 de noviembre, 2020

He seguido con interés los tres debates que ha hecho FIC sobre la demografía abusiva y el riesgo de infección y he de decir que hasta ahora el que me ha parecido más interesante con diferencia ha sido el último, que tuvo lugar el 10 de noviembre. Curiosamente, por lo que pude comprobar, el que tuvo menos audiencia y, según me han dicho, el que interesó a menos gente de los activistas de la ciudad, lo que me lleva a pensar que esta es una ciudad con mucho activismo de subvención pero con muy poco activismo de combate. O quizás es que se trabajan mucho los efectos pero se le presta escasa atención a las causas. O sea, por lo que se va leyendo en medios y en redes, hay bastante cabreo porque no se atienden las necesidades pero hay poca repulsa hacia quien da muestras sobradas de abandono a quienes debiera proteger por ley y por responsabilidad. Es decir, la mejor manera de echar la culpa a una adversidad sin nombre y apellidos es quejarse de lo mal que está todo pero cuidando de no poner demasiado el dedo en la llaga del poder, no sea que nos corten los subsidios. Por decirlo clarito: se le tiene miedo al Ayuntamiento porque es quien reparte oxígeno y las entidades se han olvidado de vivir sin aire, a diferencia de cuando éramos jóvenes y el aire se ganaba a base de solidaridad y confianza.

No sé si esta gente de FIC me va a dejar publicar este articulito dolido, porque hasta ellos, que son críticos, están un poco cansados de repartir por todos lados con el miedo en el cuerpo, porque la soledad da demasiado frío y estos chicos están más solos que un portero delante de un penalti y deben sufrir el mismo vértigo.

En fin, lo dicho, que no hay solidaridad ni para ser espectadores de los debates que se organizan para reflexionar, para tomar nota de los datos y para exigir responsabilidades y rectificaciones, como esta serie que está organizando FIC sacándose los esfuerzos de tiempos que debieran dedicar a cosas más personales y menos colectivas. El debate del día 10 de noviembre fue interesante porque había tres ponentes que, desde el ámbito económico, defendían una cosa y la contraria, por decirlo de alguna manera. Los tres trataban el tema clave de la demografía abusiva pero solo el director general del ITEC diseccionó el problema allí donde se encuentra: en el diseño del urbanismo municipal, en las causas, y no en la cirugía menor, en los efectos. Es verdad que el problema endémico de una ciudad donde solo se contempla el negocio, donde solo el negocio es el motor de los que mandan y de los que hacen negocio, es la debilidad de la respuesta, pero también es evidente que, en el punto en el que estamos, cualquier acción paliativa representa un avance. Así que es verdad, como dijo Diéguez, que es imprescindible la cirugía mayor, o sea planificar la ciudad aprovechando las posibilidades de nuevos espacios cuando desaparezca el trazado del tren en superficie, aunque puede ser muy bienvenida la cirugía menor que es la que defendía el representante de los empresarios de la reforma y de la rehabilitación. El jefe de la patronal, el ínclito Ballester, es el que se lamenta de que podamos llegar a ser 300.000 a la vuelta de la esquina, pero aboga para que los espacios que queden libres se concedan a los grandes promotores para hacer más pisos de alquiler a precio tasado, que es lo que quiere la gente, como acabo de leer en un barómetro municipal.

Y puede que sea cierto. Puede que la gente quiera vivir en casas decentes, desahogadamente y a precio asequible y no le importe el amontonamiento y la saturación, pero alguien tendría que decirle a la gente que está bien que las viviendas sean asequibles y cómodas pero que tan imprescindible como esas viviendas es una ciudad con servicios y con espacios verdes porque la gente no solo vive en sus casas: vive de manera exponencial en la ciudad.

Decía Diéguez el otro día que la construcción se come el 40% de las materias primas existentes y genera el 36% de los residuos de los que solo son reciclables el 20%, y produce el 4% del CO2. Hay en el país más de 25 millones de viviendas para 47 millones de habitantes, a menos de una persona por vivienda, de las cuales el 25% no están adaptadas energéticamente por lo que suponen un derroche de energía que no nos podremos permitir en muy poco tiempo. En l’Hospitalet, rozando esa misma media, hay 110.000 viviendas construidas y otras 10.000 en construcción para unos 300.000 habitantes antes del 2025. De esas 120.000 viviendas, alrededor del 45% se construyeron entre 1950 y 1970 y por lo tanto son viviendas viejas, sin condiciones y de pésima calidad. Vino a decir que una Administración responsable y con la visión a futuro se plantearía un esponjamiento del urbanismo de los barrios más densos, con planes de regeneración urbana aprovechando el caudal de recursos que vienen y la liberación de espacios previsibles, y vino a explicar que la necesidad es abrumadora y urgente, que no se puede dilatar más y que la Administración y el sector empresarial saldrían ganando de esa visión renovadora del urbanismo del futuro, puesto que de cada 100 euros dedicados a la rehabilitación integral, la Administración recupera 60 y por cada millón de euros invertidos se crean 19 empleos estables. Según Diéguez, en Europa, con ciudades más ordenadas y menos densas se gastan 1.500 euros por habitante y año, de media, en rehabilitación integral urbanística mientras que aquí, con ciudades desordenadas, sobresaturadas y con viviendas minúsculas y de mala calidad, el promedio es de 750 euros/habitante/año. Haría falta invertir 3.000 euros/habitante/año/ durante bastantes años, para situarnos al nivel europeo, pero aquí, en lugar de rehabilitar, reordenar y planificar, los empresarios se dedican a especular, los poderes públicos a facilitar la especulación, los activistas a quejarse sin arriesgar y los ciudadanos a pedir que se construya todavía más, alimentando una cadena de locura sistemática hacia el caos.

Y es que el poder lo ha comprado todo. Ha comprado a sus servidores, ha creado redes clientelares que todo lo impregnan y ha sucumbido incluso la oposición, que vive integrada en el sistema, alimentándose de las migajas del presupuesto público, unas migajas que sirven para vivir bastante bien siempre que se acomoden a su papel de protestones pero sin hacer demasiada sangre y sin cuestionar el motor de la gestión ni la estrategia impuesta.

Quienes luchamos contra la dictadura estábamos desamparados ante el poder pero sentíamos que existía una alternativa, un futuro, una esperanza. Lo de ahora es muchísimo peor. Han castrado a la alternativa, se están comiendo el futuro y han asesinado a la esperanza. No hay más alternativa que sus mismos gobiernos que se suceden mandato a mandato, no hay más futuro que el que ellos dibujan sin pestañear y no existe esperanza porque no hay recambio, ni fuerza, ni espíritu, porque lo han comprado a base de subvenciones, de dietas y de prebendas que, para mayor inri, salen, como siempre, del bolsillo de todos.

Lo que yo afirmo lo han sentido antes que yo muchos que han abandonado. A mi no me da la gana abandonar, de modo que mientras me dejen escribir estos chicos de FIC, que son los únicos que resisten de verdad, me tendrán a su lado, resistiendo en este rincón, como Astérix y los suyos frente al imperio.

Por Luis Candelas

Las reformas son necesarias en el 95% de las 110.000 viviendas de l’Hospitalet

Los tres ponentes del tercer debate de FIC-LH sobre “Urbanismo y covid-19. De izquierda a derecha: Francisco Morán, (presidente de la plataforma Aquí Tu Reforma), Francisco Diéguez (director general del Institut Tecnològic de la Construcció de Catalunya) y Santiago Ballesté (presidente de la patronal AEBALL).

Desde los sectores empresarial y técnico se reclama más colaboración público-privada para abordar la rehabilitación al tiempo que se diseña el nuevo urbanismo de la ciudad

11 de noviembre, 2020

La necesidad de abordar “cirugía menor” en la mejora del parque de viviendas de l’Hospitalet al tiempo que se diseña un nuevo modelo urbanístico para l’Hospitalet, ha sido una de las conclusiones del tercer debate sobre “Pandemias y masificación demográfica: el modelo urbanístico y la salud pública”, de la Factoría de Ideas, organizado por la asociación Fomento de la Información Crítica (FIC-LH). En el debate retransmitido online, celebrado en la tarde de este martes, participaron Francisco Diéguez, director general del Institut Tecnològic de la Construcció de Catalunya (ITeC), Santiago Ballesté, presidente de la patronal AEBALL, y Francisco Morán, presidente de la plataforma Aquí Tu Reforma.

Tras reconocer que el sector de la construcción consume el 40% de las materias primas mundiales y que es el responsable de un porcentaje similar de emisiones y de residuos, Diéguez subrayó que sólo el 5% de las 110.000 viviendas de l’Hospitalet se construyeron a partir del año 2006, cuando entró en vigor el cumplimiento del Código Técnico de la Edificación (CTE), mientras el resto, en su mayoría pisos construidos entre la década de los 50 y 70, “necesitan rehabilitación”, entre otras razones por su deficiente calidad. El director general del ITeC propuso implantar la figura del técnico
del barrio en colaboración con los colegios de aparejadores y arquitectos, mediante unas oficinas donde los vecinos puedan asesorarse de lo que necesitan sus viviendas y lo que costaría a través de técnicos independientes.

Diéguez reconoció que el urbanismo de las últimas décadas ha tensionado mucho la situación de nuestras ciudades, al moverse principalmente por oportunidades económicas. Un extremo que ha comportado el “castigo” de algunos municipios y que muchas de ellos no puedan soportar crisis como la reciente por el Covid-19 debido a su hacinamiento, dimensiones de los pisos escasos de ventilación y calles estrechas. El máximo responsable del ITeC enfatizó que un 95% de las viviendas de l’Hospitalet no están energéticamente actualizadas. El ponente manifestó también la falta de zonas verdes y espacios deportivos y la problemática de muchas viviendas que hace incómodo el teletrabajo. “Estas circunstancias comportan problemas de salud mental y no se puede desarrollar la vida con un cierto bienestar”, insistió.

Actuar en l’Hospitalet, como en Ciutat Vella

Diéguez hizo hincapié en la problemática causada por el cambio climático y la necesidad de esponjar el entramado urbano y liberar espacio para el uso ciudadano. Subrayó que esta rehabilitación podría permitir apostar por energías renovables, el aprovechamiento de aguas grises y aguas fluviales, además de generar empleo y ahorro energético. También apostó por la conveniencia de planes que esponjen barrios, “como hizo Barcelona en Ciutat Vella”. En este sentido, el director general de ITeC apuntó la oportunidad de l’Hospitalet de “aprovechar zonas de potencial desarrollo” a partir del soterramiento de las vías del tren, al reforma de la Gran Vía en su segunda fase y las zonas industriales de la Carretera del Mig, con actuaciones similares al del distrito 22@ de Barcelona. “Unos espacios -dijo- que se pueden aprovechar para reubicar a población que permita reducir el hacinamiento y no para incrementar la densidad”.

Escasa inversión en rehabilitación

Afrontar la regeneración urbana actuando en todo el patrimonio construido fue otra de las coincidencias de los ponentes, que subrayaron la rehabilitación y reforma de las viviendas como parte sustancial de su mejora sanitaria y de eficiencia energética. En España se invierte en reformas de la vivienda 750 euros por habitante y año, cuando la media de la Unión Europea es de 1.500 euros, “cuando los españoles deberíamos invertir el doble, 3.000 euros por habitante y año, dada la situación de nuestro parque de viviendas”. Otra ventaja de hacerlo es el retorno social de este tipo de inversión, no solo en forma de empleo, sino también de impuestos, ya que por cada 100 euros, 60 revierten a las administraciones, además del ahorro del 37% en energía, reduciendo el importe de las facturas y también las emisiones.

Por su parte, Francisco Morán, presidente de la plataforma Aquí Tu Reforma, reconoció que el sector está muy atomizado, con más de 24.000 pequeñas empresas en España que carecen de tecnología y capacidad financiera, además que no existe un interlocutor con la administración, lo que dificulta la colaboración público-privada. Morán señaló que el 80% de las viviendas que se transmiten en España son de segunda mano, sin que todavía en ningún país de la Unión Europea se obligue a su previa rehabilitación antes de poderla vender para así elevar, por ejemplo, la eficiencia energética.

Democratizar las reformas con financiación

Morán citó los nuevos hábitos de consumo en las familias, como la pérdida de peso de la ubicación cercana al trabajo y la preponderancia de la cercanía a la familia. También subrayó que solo el 10% de las reformas de viviendas en España se financian, cuando la compra de coche supone el 60% de financiación. La colaboración público-privada, a su juicio, también pasa por ayudar a la financiación de las rehabilitaciones, como ha hecho Aquí Tu Reforma mediante un acuerdo con entidades bancarias, facilitando el pago de su coste en cómodos plazos “como si fuera una hipoteca, pero de cuotas bajas”.

Otras propuestas para “democratizar” el bienestar en las viviendas pasan, según Morán, por reducir el IVA de este tipo de obras del 21% actual al 10%, además de regular la calificación energética. Solo así se podrá cumplir el plan director de Gobierno de pasar de las actuales 30.000 reformas al año a 300.000.

AEBALL pone luces largas

Por su parte, Santiago Ballesté, presidente de la patronal AEBALL, señaló la necesidad de “poner las luces largas” y mirar hacia el futuro, empezando por incrementar la educación cultural en las escuelas para cambiar la visión de lo que es el mundo. También coincidió en la importancia del soterramiento de las vías ferroviarias para la construcción de más espacios verdes para crear más pulmones y poder vaciar los barrios más concurridos como Collblanc-Torrassa o La Florida.

En esta mirada larga, pidió también al Gobierno central y autonómico políticas para la mejora de las viviendas. Ballesté también señaló la necesidad de dotar de más equipamientos, como Centros de Asistencia Primaria (CAP), guarderías, colegios, etcétera, máxime si están en marcha o programadas la construcción de unas 11.000 nuevas viviendas en l’Hospitalet, lo que elevará en un mínimo de 30.000 habitantes la población de la ciudad, que superará fácilmente los 300.000, “y en solo 12 kilómetros cuadrados”, enfatizó. El presidente de la patronal introdujo la necesidad de aprovechar el soterramiento de las vías del tren, entre otras zonas, para que la administración ponga a disposición de la iniciativa privada terrenos donde construir pisos de alquiler asequible, por ejemplo, para jóvenes, siempre manteniendo la propiedad pública.

Fondos de la Unión Europea para pocos proyectos

Respecto a la posibilidad de que l’Hospitalet presente proyectos que puedan ser financiados por los fondos de reconstrucción económica de la Unión Europea frente a la pandemia, Dieguez señaló que al ITeC llega información contradictoria, puesto que los 72.000 millones de euros a fondo perdido que llegarán a España “parece que solo se destinarán a grandes proyectos que tengas muy pocos actores y que supongan una rápida ejecución”. Y puso el ejemplo de la Línea 9 del Metro, el Corredor del Mediterráneo ferroviario y los accesos viarios y por tren al Puerto de Barcelona como los proyectos susceptibles de ser financiados por los fondos de la UE.

Más colaboración público-privada

En el debate también se habló sobre la colaboración público-privada. Morán insistió en que sí que es posible, pero que la organización no debe centrarse solo en la cirugía mayor del urbanismo a gran escala, ya que “todo debe ir acompañado de la rehabilitación y la reforma”, que es una forma también de generar puestos de trabajo, impuestos y seguridad sanitaria en las viviendas que ya están construidas.

Por lo que respecta a Diéguez, este habló sobre la rehabilitación centrándose en la regeneración urbana y política de los barrios y equipamientos púbicos (zonas deportivas y demás). Dijo que se debía apostar por un plan conjunto para gestionar los recursos de una manera ágil y eficiente. Resaltó que las administraciones públicas no debían tardar tanto en dar licencia de obras para ello.

Desde AEBALL, Santiago Ballesté recalcó que desde la patronal ya está colaborfando con las administraciones y que se ha abierto una colaboración muy fluida. Insistió también en la necesidad de implementar medidas en las empresas para poder digitalizarse, vender online y preservar la seguridad de los usuarios.

Ciclo también con especialistas y políticos

El primer y segundo debate sobre ‘Pandemias y Masificación Demográfica: el modelo urbanístico i la salud pública’, organizado por la Asociación FIC (Foment de la Informació Crítica) digujaron un marco de diálogo y un claro expositor de ideas para la mejora de las condiciones de vida del municipio del L’Hospitalet. En el primero, la doctora Carlota Gudiol, infectóloga del Hospital de Bellvitge e Investigadora de IDIBELL, dejó claro que el hacinamiento urbano propaga el contagio por Covid-19. Además, el arquitecto y profesor universitario Ferran Navarro recordó que el urbanismo ha evolucionado a golpe de pandemias e influenciado por los parámetros de salud.

En el segundo debate participaron los políticos con representación en el Ayuntamiento de l’Hopsitalet. La oposición municipal propuso una moratoria en la construcción de más viviendas, un Pacto de Ciudad y pidió mejorar la vida ciudadana en vez de centrarse en la promoción inmobiliaria. Además, ERC, C’S, En Comú Podem (ECP) y PP sugirieron el esponjamiento de barrios densamente poblados como La Florida o Collblanc-Torrassa. Un denominador común entre todos los políticos fue aprovechar el soterramiento de las vías del tren que atraviesan la ciudad para “coser” los barrios ahora divididos y dotar a l’Hospitalet de las zonas verdes de las que carece.

Por Lara Ballesteros