Cuarenta y tres años con los mismos (y 2)

Noviembre 2022

Vayamos pues a la alternativa, como prometí en el artículo de la semana pasada. Iría bien, para fijar la coyuntura, hacer un paralelismo con Barcelona ciudad. Dada la estructura demográfica y sociológica de la población de sus distritos y la experiencia electoral de estos años, costaría entender a priori que el PPC pudiera llegar a gobernar en ese Ayuntamiento. En cambio, no cuesta entender que el PSC, Convergència y adláteres, e incluso la izquierda a la izquierda de los socialistas, como Ada Colau y los suyos ahora mismo, hayan podido formar mayorías absolutas o relativas. ERC y el PSC apuntan para las próximas como posibles ganadores, pero no son descartables los Comuns, que se mueven bien entre las discordancias ajenas. En Barcelona viven muchos catalanes de origen y de adopción, una clase alta bien arraigada, otra clase media amplia acomodada o venida a menos, y una población obrera e inmigrada en barrios periféricos y en el Raval, que decanta las tendencias electorales según los ciclos, hacia una izquierda más moderada o más radical y, muy recientemente, hacia el nacionalismo de signo diverso.

L’Hospitalet es otra cosa. La clase acomodada es muy reducida y sin influencia, la clase media sufre cataclismos de tanto en tanto y se suele sentir huérfana electoralmente, aquí residen catalanes de origen o de adopción —nacionalistas o no—, pero pervive una gran masa de trabajadores e inmigrantes de diversas oleadas que hacen muy difícil que fuerzas como el PPC, los convergentes varios o incluso ERC —y no digamos ya Ciudadanos si resisten—, puedan llegar a gobernar algún día en solitario. Estas fuerzas suelen conocer bien la realidad y la van asumiendo. Lo normal es que el gobierno local se mueva en la órbita socialista o a su izquierda aunque en estos últimos años, con el peso ideológico del procés, se pueda contar para forzar mayorías con el apoyo del independentismo de la CUP o el más digerible de ERC.

Las posibilidades electorales han ido cambiando con el tiempo, especialmente tras la crisis del 2008 con la aparición del movimiento de los indignados y tras la del 2012 con el fenómeno independentista. Los gobiernos municipales han ido cambiando, especialmente en el área metropolitana, gracias al progresivo desgaste de los socialistas y al protagonismo de los nuevos movimientos. En algunos lugares siguen gobernando los de siempre, pero con mayorías obligadas que les han ido forzando al consenso y, en cualquier caso, excepto en algunos municipios bien señalados, han sido sensibles a la necesidad de poner coto al mercado inmobiliario, atendiendo al grado de saturación territorial que todo el mundo sufre. Si en muchas de estas ciudades próximas se han ido modificando los comportamientos, cómo es posible que aquí llevemos 43 años gobernados por los mismos, con la misma arrogancia del primer día.

La explicación parece sencilla, aunque admita una cierta complejidad: el PSC ha conseguido estabilizarse a lo largo del tiempo y la izquierda del PSC no ha sabido superar los condicionantes, sumida en múltiples jaquecas y contradicciones pese a los innegables esfuerzos. La ruptura de los años 80 en el PSUC fue tremendamente traumática no solo porque partió por la mitad una fuerza que había batallado ferozmente por conseguir la hegemonía en la ciudad y a punto estuvo de conseguirla. Fue lacerante porque ni siquiera los que mantuvieron la estructura del partido, los que gobernaron con los socialistas hasta el último día, acertaron con la fórmula para aguantar la debacle y darse tiempo en la autocrítica para volver a convertirse en foco de atracción de los que se habían desgajado. Quedaron tan asombrados por el fracaso, que no supieron reaccionar adecuadamente o quizás perdieron todo interés. Venían de un relativo fracaso electoral anterior que jamás se analizó a conciencia: el partido que había galvanizado la protesta y la movilización ciudadana se quedó a las puertas del éxito total frente a otro partido que se había sumado a la vorágine en los últimos meses, pero que contaba con la ola favorable del felipismo y con el peso brutal de la propaganda anticomunista que había destilado a conciencia la dictadura. Aquel PSUC de los 11 concejales, que terminó con buena parte de sus 11 concejales iniciales removidos por las continuas expulsiones y dimisiones de los primeros de la lista, pudo haber perdido las siguientes elecciones, pero disponía todavía del rédito positivo de lo que contribuyó a poner en marcha en la primera legislatura y un peso todavía considerable en una parte de la militancia activa. Le pudo la dinámica institucionalista y el desaliento, y un error en el que jamás cayeron los socialistas (hasta hace cuatro días, y así les va a ir): el abandono de su propia gente.

Todo aquello ya es historia, pero una historia que no deberíamos olvidar, porque aquel gobierno del 79 al 83 se impuso como objetivo reconstruir una ciudad marchita, crear nuevos servicios y dotar a la ciudad de infraestructuras, y los 27 concejales, incluidos los 4 de la oposición que asumieron elegantemente su papel, trabajaron bastante al unísono —pese a los roces, los malentendidos y las servidumbres— durante 4 años. Si ésta dinámica se hubiera mantenido desde entonces, otro gallo nos hubiera cantado como colectividad. Desde luego, la ciudad no habría caído en el descrédito del mercantilismo inmobiliario, ni la degradación urbana de muchos de los barrios del municipio habría llegado tan lejos. Al PSUC le pareció que a la ciudad le hacía falta un alcalde en 1983 —el eslogan de campaña fue “Aquí lo que hace falta es un alcalde”— cuando lo que realmente la ciudad necesitaba era, sobre todo, mantener el espíritu de colaboración en el gobierno de la ciudad sin olvidar hacer valer la imprescindible influencia social que el partido había conseguido en la lucha antifranquista, junto a la presión de la calle. Despechado el alcalde del PSC y todos los suyos, pusieron a los antiguos coaligados donde según ellos les correspondía: en el desván de la historia municipal. Y allí siguen no ellos, sino todos los herederos que el tiempo ha ido esculpiendo.

Las cosas han ido tan a peor, que 43 años más tarde, las encuestas indican que el PSC sacará en 2023 mayoría absoluta y la izquierda del PSC, otros 3 concejales. Y que el resto irán a parar, como siempre, a las migajas del nacionalismo emergente y a los restos de la derecha españolista. Como siempre, una oposición fragmentada, débil e inevitablemente inoperante en la práctica, aunque la repetición esteril de la dinámica sirva para hacer ver que la democracia funciona. La oposición resulta, en la práctica, inservible para quienes la han elegido. Y a muchos nos gustaría pensar que los elegidos no pueden conformarse con el triste papel subsidiario que el gobierno les otorga. Luego insistiré sobre ello.

En abril del 2020, la entidad probablemente más incómoda de la ciudad para el gobierno local, el Foment de la Informació Crítica, puso en circulación un Manifiesto en el que pedía a la izquierda del PSC, incluida toda la izquierda nacionalista, un esfuerzo de reflexión para cambiar las cosas en el Ayuntamiento de la ciudad. La propuesta no pretendía cambiar solo el Ayuntamiento. Jamás como ahora, cambiar el Ayuntamiento significaría tan claramente cambiar el futuro de la ciudad. Cuarenta y tres años después, aquel PSC desorientado de 1979 que ganó las elecciones por sorpresa, ha convertido la ciudad en su finca, el presupuesto público en su particular chequera y buena parte del entramado cívico organizado y el aparato administrativo municipal, en una red clientelar sujeta con mano de hierro por las subvenciones y los puestos de trabajo repartidos durante décadas. Y, sobre todo, ha dejado de tener proyectos como no sean los que van dirigidos a permitir que los promotores inmobiliarios sigan haciendo negocio y a mantener una política de imagen que les saque de la sensación general, fuera de su propio ámbito, de que la ciudad continúa siendo un amasijo irrecuperable.

Hace pocos días, TV3 dedicó un largo reportaje a una sinfonía caótica —como la ciudad misma— que intentaba retratar “sense ficció” una realidad autocomplaciente. Consiguió justo todo lo contrario. El reportaje hablaba de una ciudad desarticulada, pero a la vez ficticia. L’Hospitalet: la ciudad más densa de Europa donde se siguen construyendo miles de nuevos pisos bajo supervisión directa de la Agencia de Depredación Urbana (ADU) que impulsa la concejalía de Urbanismo, junto al invento de un distrito cultural —estilo Brooklyn, insisten— sin dirección estratégica alguna, y una política de cesiones patrimoniales que hipotecará durante décadas el espacio público. No es de extrañar que se haya agotado el imaginario colectivo: para quienes gobiernan, la ciudad solo tiene remedio en la medida en que se venda la pura ficción de su destino esencial e irremediablemente periférico. Ya no saben que inventar para hacer ver que hay un horizonte: hace cuatro días, los hoteles para turistas y el biopol, ahora un Brooklyn de cartón piedra y mañana la liberación de las vías del tren que siguen alimentando en la mente calenturienta de quienes desordenan la ciudad, los sueños de nuevas promociones urbanísticas especulativas.

El esfuerzo de reflexión que se pedía a toda la oposición en aquel Manifiesto de abril, pero de manera muy especial a las fuerzas de izquierda e incluso de centro izquierda, se basaba en una constatación y apuntaba hacia un proyecto común. La constatación era que el PSC local está huérfano de ideas, dividido interiormente, débil orgánica e intelectualmente hablando, y desacreditado como proyecto apasionante para cualquiera que tenga ojos para ver: la pura imagen del desgate. El objetivo del documento era unir esfuerzos para no desperdiciar un solo voto, con cualquier fórmula que permitiera desplazar a un colectivo desestructurado de oportunistas, que no merece conservar unas siglas que hablan de socialismo. El PSC necesita volver a las esencias y seguro que hay en l’Hospitalet gente, incluso en puestos de relieve, que tiene todavía respeto por las esencias. Hay que permitirles, incluso a ellos, ese relevo y eso solo se puede conseguir descabalgando a los dueños del cortijo. Por eso, ese esfuerzo de reflexión que se pedía era transversal, abierto a todo el mundo, incluidos todos los partidos del municipio sin exclusión y a todos aquellos que todavía sienten algo por esta desgraciada ciudad.

Nos consta que se han generado debates, que ha habido colectivos que se han tomado la propuesta en serio. Ha habido incluso reuniones, que partían del desencanto y del pesimismo, pero que han servido para ver más claro. Todo el mundo parecía coincidir en el principal obstáculo para unificar esfuerzos: la inconcebible miopía de los partidos, incapaces de atender a las realidades concretas. Estas no son unas elecciones cualesquiera. En l’Hospitalet es probablemente una de las últimas oportunidades para parar la debacle en la que nos han instalado. O ahora, o esto no habrá quien lo reconduzca. Todas las ciudades tienen su problemática, pero no todas las ciudades tienen la tremenda carga de ser la más densa de Europa, con el índice de zonas verdes más bajo del área metropolitana, con una de las problemáticas más acusadas de inmigración hacinada y sin perspectivas, con barrios depauperados, con infraestructuras míseras, sin cumplir la mayoría de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con talas de árboles indiscriminados por falta de espacio y de luz en las calles, con una pérdida progresiva de patrimonio local…

Los partidos se presentan para ganar las elecciones en condiciones normales. Pero en  l’Hospitalet no hay condiciones normales. Ningún partido solo, excepto quizás el que lleva 43 años gobernando, va a ganar las elecciones y ningún partido en ningún lugar se enfrenta a una situación de emergencia como la que hay aquí. O los aparatos locales de los partidos hacen ver esta situación de emergencia a las respectivas cúpulas, que de l’Hospitalet solo conocen lo que divulga la política propagandística municipal, o las consecuencias van a ser irreparables porque, los que no lo hagan, van a resultar cómplices de lo que venga. Y lo que vendrá van a ser más rascacielos en el único espacio libre del municipio (disfrazado de biopol), más bloques de pisos en los espacios que dejen libres las vías del tren, más facilidades para los artistas que vengan de fuera, no para los sufridos residentes de los barrios degradados de Collblanc, La Torrassa, Pubilla Casas, etc. Y cualquier cuestión táctica que se les vaya ocurriendo y que solo les beneficie a ellos.

Cómplices de lo que venga. No será fácil asumir la representación de los electores hospitalenses que no voten a los de siempre, si se desperdicia esta oportunidad para ir todos unidos. El gobierno municipal tan cicatero para tantas cosas es sumamente generoso a la hora de comprar voluntades. Los electores no socialistas pierden todas las elecciones pero sus concejales electos y sus partidos, se benefician del reparto de prebendas: retribuciones de más de 70.000 euros para los portavoces y cerca de 20.000 para los concejales de a pie en 2022, dinero de todos los contribuyentes que se reparten con los partidos respectivos. Será sonrojante aceptar tales cantidades en el futuro tras perder la oportunidad de sumar esfuerzos y consensuar un programa común. Muchos no podrán entender las excusas contra la unidad de acción. Muchos quedarán extraordinariamente decepcionados. Y estas decepciones, suelen ser siempre una llamada para la abstención activa.

Ha llegado el momento de que los hospitalenses de todos los partidos se planten ante sus respectivas cúpulas, les convenzan del punto de no retorno y les expliquen que, o vamos todos juntos, o perdemos la mayoría de los ciudadanos. El argumento de las cúpulas siempre remite al “ya se pactará después”, pero aquí el después no existe, porque esa ha sido la fórmula de todas las elecciones y luego, ante las mayorías absolutas o relativas pero demasiado amplias, no hay nada que pactar.

No se pedía a nadie que renunciara ni a su ideología ni a su programa. Se pide a todos que redacten un programa de mínimos, que apasione al personal para ganar las próximas elecciones municipales. Que apasione, es la única característica ganadora. Ninguna candidatura, por sí sola, va a entusiasmar. Se pide algo parecido a una “oposición de concentración” que configure un “gobierno de concentración” para la emergencia. Con todo lo que una, y nada de lo que separe, y con gente de todas las opciones representando a una ciudadanía unida contra los mercaderes. Una plataforma de ciudad, con todos los que amen a esta ciudad detrás, partidos incluidos.

No es fácil. Pero de esta necesidad son conscientes hasta los que han votado socialista en l’Hospitalet desde siempre, los que han participado del empuje del PSC a lo largo de los años. Solo hace falta tomar la iniciativa y movilizarse. Muchos vendrás detrás. Seguro.

Por Jesús A. Vila

Cuarenta y tres años con los mismos (1)

A 193 días de las elecciones municipales cuando esto se escribe, todo parecería indicar que las cosas van a cambiar muy poco en l’Hospitalet. La última encuesta que he podido consultar, publicada en la prensa en el pasado mes de agosto, explicaba que “el PSC se muestra imbatible” y que con el 39,6% de los votos, conseguiría los mismos concejales que tiene ahora. Es decir, una nueva mayoría absoluta, a sumar a las otras ocho, de doce elecciones que se han celebrado desde 1979 en las que siempre, siempre, ha ganado el PSC.

Se diría que el l’Hospitalet que hoy tenemos lo ha hecho el PSC, que lleva gobernando, muy cómodamente, a lo largo de toda la historia de la democracia municipal, en un caso insólito si lo comparamos con el resto del área metropolitana de Barcelona. Afirmo que muy cómodamente, porque en las únicas tres elecciones donde no obtuvo mayoría absoluta hasta ahora (1979, 2011 y 2015) consiguió una mayoría consolidada de concejales (11 en 2015, 12 en 1979 y 13 en 2011, de 27) y gobernó con facilidad con Guanyem (2015), con ICV-EUiA (2011) y con el PSUC (1979). Excepto en estas primeras elecciones de 1979, donde la cosa fue más complicada, siempre marcando el ritmo, la política y las decisiones.

En 1979, l’Hospitalet ya era una ciudad extraordinariamente densa. Muchos la comparaban con Calcuta, en la India —yo escribí hace unos años un libro que se titula Acollidora Calcuta y que solo habla de l’Hospitalet. En aquellos años, el PSUC hizo bandera del problema urbano en la ciudad e hizo famoso el slogan electoral de “Ni un bloque más” que era una de las cantilenas más coreadas en las manifestaciones de vecinos durante la Transición. De aquel l’Hospitalet deshilachado y caótico, pero todavía con bastante patrimonio inmobiliario histórico y con notables espacios libres aunque desordenados, se ha pasado a este l’Hospitalet, donde los gobernantes locales en una vorágine que empezó en 1983 y que se ha acentuado gravemente desde 2008, se han comido el territorio que quedaba libre y han despreciado literalmente el patrimonio histórico de la ciudad. Ahora, aquel l’Hospitalet difícil de arreglar, excepto para gobernantes que amaran la ciudad que no ha sido el caso, se ha convertido en la ciudad más densa de Europa, en declive absoluto por lo que respecta a la satisfacción de las necesidades de sus residentes.

Y aun así, las encuestas afirman que el PSC, que ya lleva gobernando la ciudad más que los alcaldes de la dictadura —exactamente 43 años—, “se muestra imbatible”. Se diría, por lo tanto, que los hospitalenses se sienten a gusto viviendo en la ciudad más densa de Europa, con menos metros cuadrados de zona verde por habitante de todo el área metropolitana, a la cola en servicios e infraestructuras, con barrios degradados donde se hacinan crecientes oleadas de emigrantes llegados de todo el mundo con un deseo firme a tenor de los últimos estudios sociológicos realizados en la ciudad: marcharse a otras zonas más habitables en cuanto se presente la primera oportunidad. L’Hospitalet es, para ellos, no un lugar de acogida sino un simple refugio provisional hasta estabilizar su vida y su economía, para encontrar un espacio donde echar verdaderamente raíces. L’Hospitalet no parece ser su ciudad, sino una estación de tránsito provisional. De ahí que, en algunos de esos barrios de urbanismo febril y hacinamiento familiar, se produzcan los índices más considerables de abstencionismo electoral en las elecciones municipales.

Más allá del enorme conglomerado de emigración que trabaja donde puede y solo va a l’Hospitalet a dormir para poder madrugar al día siguiente, tiene que haber en la ciudad muchos ciudadanos satisfechos de ser gobernados por este PSC, porque si no, no se entienden los datos. Es verdad que ya estamos lejos de aquellos porcentajes y votos de los años 80 donde votaron a los socialistas entre 75.000 y 86.000 vecinos. En 2015 solo les votaron 31.000 vecinos, aunque en las últimas, las de 2019, les votaron 12.000 electores más: 43.696, exactamente. Es decir, entre 31.000 y 86.000 votos, es lo que el PSC local se lleva en cada elección. De modo que esos votos son los que en cada elección marcan una mayoría considerable de concejales y, en varios casos, por encima de los 35.000 votos, la mayoría absoluta.

Claro que todo esto es muy relativo, porque lo que cuenta de verdad no son los votos directos sino los porcentajes, y estos se mueven en virtud de los votos válidos emitidos. De modo que en una ciudad como l’Hospitalet, nos gobiernan por mayorías absolutas porcentuales gracias a que la participación ha fluctuado siempre en las elecciones municipales entre el 64,1%, en las de 1987 y el 46,7%, en las de 2007. Es decir, cuando más han votado en la ciudad —en las municipales—, han votado solo 2 de cada 3 vecinos con derecho al voto y cuando menos, ha votado algo menos de 1 de cada 2. Con este dato se hace fehaciente el sentimiento de pertenencia. En general, si te sientes partícipe del futuro de tu ciudad, intentas poner al frente de tu ayuntamiento a gente que te represente lo mejor posible. Si no sientes la ciudad como algo tuyo, si la sientes como algo simplemente provisional, no te muestras concernido en la elección de tus concejales. Toda la política L’H (las siglas que se vendieron como un icono de pertenencia) ha servido para lo que ha servido: la imagen no resuelve los problemas. Los problemas los resuelve la gestión.

En democracia deciden los que votan, es cierto. Y como votar no es obligatorio, los que no votan —y los que votan también— deben someterse al criterio de la mayoría. Pero una democracia donde la gente no vota, no es una democracia fuerte, consolidada, eficaz, aunque nadie se moleste en denunciarlo. En una ciudad donde solo vota un porcentaje bajo de electores, la democracia es débil y el gobierno resultante poco representativo. Cuando eso ocurre durante 43 años seguidos es que algo funciona muy mal.

Un ejemplo concreto. En las últimas municipales de 2019 el PSC fue la fuerza más votada con 43.696 votos válidos. El censo electoral ascendía a casi 177.000 personas con derecho a voto, de un total de casi 265.000 habitantes totales. Con esos resultados, el PSC obtuvo 14 concejales y mayoría absoluta. De hecho, apenas el 25% de la población que podía votar le dio al PSC la mayoría absoluta para hacer lo que le diera la gana en la ciudad durante 4 años. (Sí aplican el programa electoral, nos dirán, no hacen lo que les da la gana. Bien, discrepo de esa posible afirmación: si aplicaran el programa electoral sería comprensible. Lo cierto es que hacen mucho de lo que no aparecía en el programa y dejan de hacer mucho de lo que si aparecía…)

En las elecciones del 2019 se presentaron en la ciudad 16 candidaturas, la vez que mas. Entre todas ellas consiguieron 56.700 votos, es decir un 32% de los votos válidos frente a casi el 25% del PSC. Pues bien, en virtud de la Ley Electoral, esos 56.700 votos se convirtieron de hecho en solo 13 concejales y de las 16 candidaturas solo 5 consiguieron representación. Es verdad que en las candidaturas había de todo desde la perspectiva del arco ideológico y por lo tanto, no son votos homologables. Pero no es menos cierto que todos ellos competían con el PSC para arrebatarle la hegemonía electoral, consiguieron en conjunto más votos pero, de facto, no han podido hacer más que protestar a lo largo de los últimos 4 años. 43.696 votos han dictado la política a seguir frente a 56.700 votantes que no querían que les gobernara el PSC y frente a otros 76.500 vecinos que no se sintieron concernidos en la contienda electoral. De hecho, 44.000 ciudadanos han dictado la política de l’Hospitalet de estos últimos 4 años, repercutiendo sobre la vida de los 265.000 habitantes que ha tenido de promedio la ciudad durante este período. Y esto, este año. Cuando el PSC sacó solo 31.000 votos, pasó exactamente lo mismo. Esta ha sido hasta ahora la cruda realidad.

Resulta del todo insólito que durante más de cuatro décadas, nadie de quienes intentan hacer política en la ciudad se haya preguntado seriamente qué nos está pasando. Malo, si nadie se lo ha preguntado, pero todavía mucho peor si alguien se lo ha preguntado y no ha tratado de profundizar en el relato. La historia es muy elocuente al respecto porque en once elecciones, salvo el PSUC en 1979, ninguna candidatura que no fuera el PSC ha conseguido superar la media docena de concejales. Y quien consiguió ese número de concejales fue el PPC en 2011, es decir la derecha de la ciudad que, con los 2 concejales de la ultraderecha en esas mismas elecciones, obtuvo unas cifras de representación inauditas y que no ha conseguido superar. Con esas cifras, tanto las fuerzas nacionalistas como la derecha o la izquierda transformadora tendrían que haberse interrogado a fondo para ver que estrategia de fondo se hubiera tenido que seguir, con la vista puesta quizás no en las siguientes elecciones sino en un horizonte algo más lejano. No se hizo, y el PP jamás superó los 6 concejales, CiU jamás superó los 5 de 1991, los mismos que ERC en el 2019, Ciudadanos los 4 de 2015 y de 2019, y las fuerzas que con distintas siglas han estado a la izquierda del PSC (desde ICV hasta En Comu Podem) con excepción del PSUC en 1979, jamás han pasado de 4 concejales (los que obtuvieron en 1995).

Teniendo en cuenta la estructura de la población, que ha ido cambiando pero que se mantiene probablemente en el espectro de la clase trabajadora e inmigrada con escasos recursos económicos y una formación elemental, tanto la derecha españolista como las fuerzas nacionalistas lo tienen a priori crudo para conseguir un apoyo suficiente para gobernar con holgura. No es imposible, en línea con las coyunturas cambiantes a nivel general, puesto que en fases de crisis ideológica la derecha españolista suele hacerse fuerte y en fases de radicalismo nacionalista, tanto ERC como CiU —o lo que representa—, pueden adquirir relieve. Pero no es lo más predecible. Lo que sonaría más lógico es que una izquierda alternativa, con solvencia de cuadros y una estrategia política destinada a mejorar las condiciones de vida de la ciudadanía y a revertir las políticas de clientelismo, propaganda y de depredación urbana que se ha impuesto con los años, pudiera plantearse seriamente tomar el relevo de la gobernación de la ciudad y dar esperanzas de futuro a la ciudadanía y perspectivas de reconstruir la ciudad.

Nada es gratuito. L’Hospitalet jamás fue una ciudad consolidada en la organización de la rebeldía civíca. Se llegó a la Transición un poco a remolque de la eficacia organizativa de los principales municipios del Baix Llobregat. Se trabajó intensamente entre 1976 y 1979 con mucho talento político colectivo y mucha práctica reivindicativa en la calle, pero todo declinó en 1980 con la ruptura del PSUC y la deriva institucionalista que adquirió la parte más lúcida del eurocomunismo hospitalense. Era normal que la debacle hundiera las perspectivas de los años inmediatos y que se pasara de 11 concejales a 2 entre 1979 y 1983. Lo que ya cuesta más de digerir es que en 1987 y 1991 se sacarán 3 concejales; en 1995, solo 4; en 1999, 1; en 2003, 3; en 2007 y 2011, 2; en 2015 y en 2019, otros 3 con siglas distintas…

Una parte importante del resultado es la poca afinidad demostrable del votante hospitalense, pero no me podrán negar que buena parte del problema radica en la alternativa. Y de la alternativa les quisiera hablar en el próximo artículo de esta serie. Hasta entonces.

Por Jesús A. Vila

La ciudad del pelotazo

Hace un par de días aparecía en la prensa la noticia de que el Ayuntamiento de l’Hospitalet estaba dispuesto a competir con unas cuantas capitales de provincia españolas para que la ciudad fuera la sede de la Agencia Espacial española, una delegación de la Nasa europea que el gobierno central quiere ubicar fuera de Madrid para descentralizar actividades de cierto calado. El último pleno municipal de octubre aprobó de urgencia presentar la candidatura con la única abstención de los concejales de ERC, poniendo de relieve que a casi nadie le disgusta que l’Hospitalet compita con Sevilla, con León, con Palencia, con Ciudad Real, con Huelva, con Teruel, que son capitales de provincia —todas ellas con menor población que l’Hospitalet excepto la  primera— además de con las principales islas canarias (Gran Canaria y Tenerife) y los municipios de Tres Cantos, San Javier, Cebreros, Yebes, Cabanillas, Robledo, Puertollano o Elche —que en su mayoría tienen mucha menos población que algunos de los barrios hospitalenses más poblados.

Las condiciones para ser sede de la agencia espacial tienen en cuenta la posición estratégica (cerca de un aeropuerto internacional y de una línea del AVE) y contar con un espacio superior a les 3.000 metros cuadrados disponibles para esa infraestructura. L’Hospitalet parece tenerlo todo, especialmente una vocación megalómana, de la mano de su principal instigadora, la alcaldesa Marín, que quiere codearse con todas las élites posibles. Tiene de todo excepto, por ejemplo, los mínimos metros cuadrados de espacio verde por habitante que recomienda la OMS (la OMS recomienda entre 10 y 15 m2/hab y l’Hospitalet apenas llega a 4). Es decir, para la Agencia Espacial el ayuntamiento va a buscar 3.000 metros cuadrados libres, pero para sus habitantes ha sido, es y será incapaz de conseguir las zonas verdes que necesitan para poder vivir con dignidad civil y calidad sanitaria. Pero eso no es todo.

El ayuntamiento no encuentra, porque no existe, espacio libre para construir polideportivos (planeaba cargarse un parque en Santa Eulalia para ubicar un polideportivo que reclama el barrio, un hecho insólito que no se recuerda en ningún otro municipio del país), ni espacio libre para ubicar una urgente nueva escuela en La Torrassa, ni un edificio público en condiciones para instalar una biblioteca que ha cerrado también en Santa Eulalia. Va a buscar 3.000 metros cuadrados para la Agencia Espacial pero ha sido, es y será incapaz de dotar a la ciudad de un teatro municipal en condiciones en una zona céntrica (hay uno en Collblanc en un lugar recóndito), de modo que las escuelas que quieren organizar un acto de fin de curso se ven obligadas a solicitar un teatro en Cornellá e incluso en Sant Joan Despí porque en su ciudad no existen esas infraestructuras. En cambio, para el Cirque de Soleil el Ayuntamiento ha tenido espacio, cediéndole casi 20.000 metros cuadrados para que pueda desarrollar sus espectáculos; para el grupo Planeta Formación, un edificio entero donde estaban los antiguos juzgados, con casi 11.000 metros cuadrados para la enseñanza privada, etc.

Pero como que, en definitiva, esta política de escaparate sin fin no le provoca desgastes y solo una epidemia de náuseas a los que lamentan esta destructiva hipoteca del suelo municipal y del escasísimo patrimonio público, ya se han ofrecido al Hermitage para que ubiquen el Museo que no quiso Barcelona en la antigua fábrica Godo y Trias (otros 15.000 metros cuadrados); hace cuatro días ofrecieron las instalaciones públicas de la antigua fábrica Albert Germans (casi 2.000 metros cuadrados) para un centro de formación de Renfe y ahora preparan la candidatura para la delegación española del espacio.

Estos son los últimos capítulos de esa deriva megalómana. Porque lo cierto es que se inició con la cesión de 240.000 metros cuadrados para la ampliación de la Fira de Barcelona en terrenos municipales hace ya unos cuantos años, que se verá ampliada con otros 60.000 metros cuadrados más en 2024, la participación municipal en la sociedad Fira 2000 que hasta ahora solo ha traído a las arcas municipales gastos permanentes y, ya más recientemente, un par de propuestas extemporáneas cuyo alcance todavía resulta incierto aunque cada vez más turbador: el proyecto de distrito cultural en las naves abandonadas del polígono industrial de la Carretera del Mig y allí donde se puede ofrecer suelo barato a galeristas, artistas de vanguardia y productores varios y el proyecto del biopol sanitario estrechísimamente vinculado al desarrollo del último espacio especulativo de gran alcance que le queda al municipio, entre el nus del Llobregat y el hospital de Bellvitge a ambos lados de la autovía.

La pregunta obvia es qué gana la ciudad con todos esos proyectos externos y toda esa cesión de metros cuadrados a negocios que no persiguen ningún beneficio objetivo para la ciudadanía hospitalense, como no sea un beneficio subsidiario (poder ir al estreno del Cirque de Soleil antes que nadie, tener unas cuantas becas en Planeta-Formación y los ingresos del canon que pueden garantizar los gastos crecientes del presupuesto municipal, entre ellos los sueldos astronómicos que cobra el equipo de gobierno y el resto del Consistorio).

La otra gran pregunta, no tan obvia, pero del todo imprescindible es qué gana el equipo de gobierno con todo este aparataje entre programático y propagandístico. Porque si esa política no va dirigida a beneficiar a la ciudadanía, ni a beneficiar a la ciudad infraestructuralmente y en cambio, apuesta decididamente por una hipoteca del desarrollo futuro de l’Hospitalet, ya que el patrimonio cedido estará en manos privadas durante décadas, solo puede tener una explicación: beneficia en exclusiva a quienes la promueven.

Hay un beneficio objetivo que tiene mucho que ver con la megalomanía: haciendo cosas grandes con las élites, acabas convirtiéndote en élite, codeándote con la élite, compartiendo honores con la élite y sintiéndote como si vieras el mundo desde arriba. Esto, para gente que lo único que ha hecho en la vida ha sido apuntarse oportunamente a un partido e ir escalando posiciones hasta la cúpula, tiene que dar una cierta sensación de vértigo y el equívoco de considerarte muy inteligente o muy hábil, o las dos cosas al tiempo. Pero el otro beneficio resulta mucho más viscoso, porque lo cierto es que en todas estas operaciones de proyectos inmobiliarios y cesiones de derechos y de espacios, suele moverse muchísimo dinero. Y este no es precisamente un país donde están proscritos los vicios económicos.

Me hizo pensar en esta parte del beneficio oculto, un ladillo destacado y un párrafo entrecomillado y con negritas, de una crónica que publicó el sábado día 5 un digital conservador: «Es el gran pelotazo que preparamos. Queremos hacer de Hospitalet la capital europea de la biomedicina del sur de Europa». Ponían esta frase pronunciada desde el ayuntamiento de la ciudad, para explicar el bioclúster Innovación y Salud que impulsa el Ayuntamiento de la mano de la Generalitat y los profesionales sanitarios del Hospital de Bellvitge, el Duran y Reynals,  Sant Joan de Déu, además de unas cuantas universidades, algunos laboratorios, centros de excelencia y hospitales de media Europa. Una zona de 23.000 metros cuadrados más al servicio del negocio, en los que se invertirán 50 millones de euros, que se pondrá en marcha el año que viene y que producirá 700 puestos de trabajo. O eso dicen.

La crónica citada no tenía desperdicio porque apuntaba claramente en una dirección y lo decía expresamente: “El Ayuntamiento de la localidad, limítrofe con la capital catalana, desarrolla una estrategia que pasa por reivindicar todos los proyectos que rechaza Ada Colau”. Y ponía como ejemplo el distrito cultural, donde los productores huyen de los alquileres de Barcelona y del 22@ y l’Hospitalet les ofrece mucho suelo, muy barato y con ayudas fiscales; los hoteles de lujo que Barcelona postergaba y que l’Hospitalet acogió sin demora o los proyectos del Hermitage o del Cirque de Soleil. Todo ello para poner el dedo en el ojo de Colau, ahora que se acercan las elecciones, con los socialistas en Barcelona queriendo sacar tajada de la mojigatería de los Comuns. Una estrategia extraña, teniendo en cuenta que la señora Marín puede que saque mayoría absoluta en su ciudad pero puede que no y que, aunque gane, con quien mejor lo tendrá para gobernar será precisamente con los Comuns de su pueblo. Porque para gobernar con ERC, tendrá que comerse algunos sapos, entre ellos a su cabeza de lista Jaume Graells, el sapo mayor que la acompañaba en la lista socialista del 2019 y que tiene que conocer unas cuantas interioridades divertidas…

De modo que ese gesto contra la Colau (un favor a Collboni) es un poco feo para los Comuns hospitalenses, aunque ya se sabe que la política local hace buenos compañeros de cama siempre que se duerma con una pinza en la nariz.

El caso es que hablar de pelotazo desde el Ayuntamiento o una de dos: o resulta una indiscreción lamentable o demuestra una impunidad sorprendente. En cualquiera de los dos casos pone de manifiesto que la estrategia política de los socialistas hospitalenses piensa en cualquier cosa excepto en beneficiar a la ciudad y a sus ciudadanos. Esto que se ve desde estos modestos anteojos de quien escribe, lo tienen que ver los que se dedican a la política local en la ciudad, que tendrían que estar haciendo malabares para intentar—por lo menos intentar—, derrotar a la candidatura socialista que ha demostrado sobradamente que no tiene política ciudadana, que lo único que le interesa es el escaparate público aunque para ello tenga que hipotecar el patrimonio, comerse el suelo libre y vender el suelo infrautilizado a precio de saldo para que hagan negocio aquellos que podrían hacer negocio en Barcelona pero a los que la señora Colau les pone firmes.

No otra cosa es ese invento del distrito cultural: mucho suelo, suelo barato y prebendas bajo la excusa de la cultura, aunque ya es sabido que la cultura le importa una higa a este equipo de gobierno que es capaz de cerrar una biblioteca y que no proyecta las infraestructuras culturales que la ciudad necesita, ni el soporte técnico y administrativo que la debería impulsar. No otra cosa es el bioclúster: puro negocio inmobiliario con la excusa de la investigación científica en una ciudad que lo que necesita con urgencia es más verde y menos cemento. No otra cosa es el Hermitage (uno de sus impulsores en Barcelona, el socialista Xavier Marcé, es un hospitalense histórico), otro proyecto que en Barcelona tenía un trasfondo inmobiliario y que en l’Hospitalet es una incógnita por el espacio en el que se podría instalar. Iniciativas que tienen una apariencia de ingenio y atrevimiento pero que en el fondo solo muestran escaparate y beneficio.

No puede extrañar entonces que, en un reciente estudio diseñado por Foment de la Informació Crítica de l’Hospitalet y realizado con estudiantes del Institut Can Vilumara sobre el barrio de La Florida, se ponga de manifiesto que el 85% de los jóvenes que allí habitan proyecten marcharse en cuanto puedan. Ese es el rasgo característico del vecino de la ciudad: huir de l’Hospitalet si hay alguna oportunidad. Lo se porque docenas de amigos de mi generación ya no viven allí donde compartimos tantos momentos, en general, todos aquellos que buscaban mejor calidad de vida que la que la ciudad les ofrece. El amable sello de la acollidora que con la LH quería ser un rasgo distintivo de la segunda ciudad de Catalunya, debería complementarse con esa ciudad del pelotazo que ellos mismos confiesan y cuyo objetivo es hacinar a los que no puedan marcharse y expulsar a los que tengan mejores horizontes. Esta es la política auténtica del equipo de gobierno: hacer imposible otro futuro colectivo que no sea el de ellos y el de sus familias. Lejos de l’Hospitalet cuando toque, naturalmente.

Por Jesús A. Vila

El 83% dels joves de La Florida volen marxar a viure a un altre lloc

Presentació de l’estudi «Ser jove a la Florida: desitjos i mancances»

Només un 17% dels joves entre 14 i 16 anys residents al barri més dens de l’Hospitalet “tenen la intenció de quedar-se a viure en el futur”, segons les conclusions de l’estudi “Ser jove a La Florida: desitjos i mancances”, realitzat per alumnes del grau superior d’Integració Social de l’IES Vilumara sota el patrocini de l’associació Foment de la Informació Critica (FIC) de l’Hospitalet

Una de les causes assenyalades del poc arrelat sentit de pertinença és que un 45% de les persones enquestades tenen seriosos problemes econòmics a casa, circumstància que condiciona la baixa implicació i participació social al barri.

De les enquestes realitzades es va obtenir un total de 140 vàlides, un 52% dones i un 48% homes, quantitats molt elevades tenint en compte que el qüestionari tenia a prop de 100 preguntes i que es va enquestar aproximadament a un terç del total de joves de 3r i 4t d’ESO de La Florida-Les Planes.

El 33% dels joves no realitza cap activitat de lleure per motius econòmics i cal “reflexionar sobre el grau de masculinització dels entorns d’oci, ja sigui per la tipologia d’esports que s’ofereix, per la relació entre nois i noies, o bé per la desigual permissivitat que poden rebre per part de les famílies”

El grup objecte d’estudi representa menys d’un 11% dels 29.000 habitants de La Florida, amb una alta incidència d’abandonament escolar, doncs només tres quartes parts de la població ha obtingut el títol de l’ESO i un 36% de persones no tenen cap tipus d’estudis.

Cal un millor enllumenat: bona part de les dones joves manifesten que quasi cada dia presencien accions o situacions conflictives i/o violentes, així com que se senten molt poc segures i vulnerables quan caminen soles al vespre o ben entrada la nit pel carrer.

L’Ajuntament s’ha compromès a tenir en compte els resultats obtinguts per tal de satisfer les necessitats detectades del jovent de La Florida, així com proporcionar recursos i serveis més adients.

Una de les singularitats de la recerca ha estat que l’alumnat de l’IES Vilumara ha pogut arribar a una dimensió crítica de la realitat ancorada en l’experiència i, sobretot, en el sentir-se jove, com un dels seus objectes d’estudi i anàlisi, utilitzant com a mètode de treball l’aprenentatge i servei.

L’informe fa palès “un conjunt de dades que posen l’alerta sobre la importància d’afavorir una cultura lliure de masclismes i unes polítiques veritablement interculturals (no només multiculturals).

La recerca també fa una alerta específica sobre el patiment de les dones amb distintius religiosos, probablement les més afectades per aquesta discriminació —que ens atrevim a titllar d’islamòfoba—.

Una de les conclusions de l’estudi apunta a l’escàs coneixement en el tractament de residus que tenen els joves “en una època en què l’empremta ecològica està posant en crisi la sostenibilitat del planeta”.

Molt poques persones coneixen recursos de salut mental tot i haver manifestat patiment psicològic en els darrers anys de pandèmia, cosa que convida a pensar que caldria activar alguna campanya —que es podria fer dins l’àmbit escolar— que posi de manifest aquests recursos per tal que la gent jove sàpiga on adreçar-se en cas de necessitat.

Resum de l’estudi a càrrec de Juana Ibáñez, antropòloga i membre de la Junta Directiva de FIC

El 45% dels joves entre 14 i 16 anys que viuen al barri de La Florida de l’Hospitalet tenen seriosos problemes econòmics a casa, circumstància que condiciona la baixa implicació i participació social al barri i un sentit de pertinença molt poc arrelat. Aquesta és una de les raons de que només un 17% d’aquests joves tinguin  “la intenció de quedar-se a viure al barri en el futur”, segons les conclusions de l’estudi Ser jove a la Florida: desitjos i mancances, sobre la percepció que té el jovent de 3r i 4t d’ESO resident de La Florida-Les Planes, a L’Hospitalet. Una recerca que han realitzat alumnes de l’IES Vilumara del grau superior d’Integració Social en un projecte d’aprenentatge i servei promogut i dirigit per l’associació Foment de la Informació Critica (FIC).

La dada que el 83% dels joves enquestats volen marxar a viure a un altre lloc que no sigui La Florida és un dels tocs d’alerta que caldria remetre als responsables municipals que, d’altra banda, s’han compromès a tenir en compte els resultats obtinguts per tal de satisfer les necessitats detectades pel jovent d’aquest barri, així com proporcionar recursos i serveis més adients. El grup objecte d’estudi representa menys d’un 11% dels 29.000 habitants del barri, amb una alta incidència d’abandonament escolar, doncs només tres quartes parts de la població ha obtingut el títol de l’ESO i un 36% de persones no tenen cap tipus d’estudis. De les enquestes realitzades es va obtenir un total de 140 vàlides, essent un 52% contestades per dones i un 48% per homes, quantitats molt elevades si considerem que l’enquesta tenia a prop de 100 preguntes i que es va enquestar aproximadament a un terç del total de joves de La Florida-Les Planes.

Inicialment, l’objecte de l’estudi era conèixer “quines necessitats, percepcions i desitjos tenen les persones joves del barri de la Florida i quins efectes ha tingut la pandèmia en la seva salut mental”, de manera que l’alumnat de l’IES Vilumara va engegar el treball a partir d’aquest enunciat, tenint en compte alhora que la intenció no era pas convertir-se en un estudi exhaustiu de la dades obtingudes sinó posar de manifest “allò rellevant per al jovent que habita el barri”. A més de les dades quantitatives, l’alumnat del grau superior d’Integració Social ha arribat a la conclusió que el barri de La Florida “és més insegur que segur, més intranquil que tranquil, més incòmode que còmode, però més agradable que desagradable. Més sorollós que silenciós, més descuidat que cuidat, massificat abans que fluid, però més solidari que insolidari. Veiem, per tant, que el barri és complex, i que tot i els aspectes que clarament consideren millorables, també destaquen aspectes positius que pagaria la pena tenir presents i seguir potenciant”.

Alumnes de 3r i 4t de l’ESO de La Florida-Les planes revisant el qüestionari que forma part de l’enquesta

Segons opina l’alumnat que ha fet el treball, tot no és negatiu i “cal potenciar allò que espontàniament ha sorgit en el comportament i en la manera de relacionar-se entre els residents de La Florida”, com és “la solidaritat que el jovent detecta entre les veïnes i veïns del barri”. Per això es precisa en les conclusions de l’informe que “és interessant partir de les potencialitats i no tant de les mancances a l’hora de dissenyar una intervenció eficaç”.

L’informe fa palès també “un conjunt de dades que posen l’alerta sobre la importància d’afavorir una cultura lliure de masclismes, unes polítiques veritablement interculturals (no només multiculturals) i també fa una alerta específica sobre el patiment de les dones amb distintius religiosos, probablement les més afectades per aquesta discriminació —que ens atrevim a titllar d’islamòfoba—”. En el mateix àmbit femení, es constata que cal un millor enllumenat de carrer, doncs bona part de les dones joves manifesten que quasi cada dia presencien accions o situacions conflictives i/o violentes, així com que se senten molt poc segures i vulnerables quan caminen soles al vespre o ben entrada la nit pel carrer. Les autores de l’estudi afirmen que cal “reflexionar sobre el grau de masculinització dels entorns d’oci, ja sigui per la tipologia d’esports que s’ofereix, per la relació entre nois i noies, o bé per la desigual permissivitat que poden rebre per part de les famílies”.

Altres de les conclusions de l’estudi destaquen l’escàs coneixement en el tractament de residus entre els joves, qüestió aquesta que l’alumnat que ha fet l’estudi considera clau “en una època en què l’empremta ecològica està posant en qüestió la sostenibilitat del planeta” i on resulta “cabdal garantir que la ciutadania disposi dels coneixements bàsics per evitar empitjorar la realitat ecològica”. També molt poques persones de les enquestades coneixen recursos en salut mental tot i haver manifestat patiment psicològic en els darrers anys de pandèmia, cosa que convida a pensar en activar alguna campanya —que es podria fer dins l’àmbit escolar— que posi de manifest aquests recursos per tal que la gent jove sàpiga on adreçar-se en cas de necessitat.

En relació a l’educació, l’alumnat de l’IES Vilumara assenyala com a important “la manca de formació relacionada amb la salut sexual i reproductiva, amb l’ús recreatiu i problemàtic de substàncies psicoactives o amb temes relacionats amb el racisme o el masclisme. Sense afavorir la formació en aquests temes, encara que no siguin curriculars, difícilment l’escola servirà per prevenir tots els danys que la desinformació de tot això pot ocasionar”. Altres de les dades en què l’alumnat investigador ha posat l’accent, és el 33% dels joves enquestats que no realitzen cap activitat de lleure per motius econòmics dada que, d’acord amb la valoració que es fa a l’informe, necessita d’una atenció immediata per part de les autoritats municipals, atès que han constatat que, a més a més dels motius econòmics, la majoria de les respostes insatisfactòries en relació a l’esport o a l’ús de les instal·lacions i opcions d’oci al barri, provenien principalment de les dones. Aquesta circumstància porta a les autores de l’estudi a “reflexionar sobre el grau de masculinització dels entorns d’oci, ja sigui per la tipologia d’esports que s’ofereix, per la relació entre nois i noies, o bé per la desigual permissivitat que poden rebre per part de les famílies”.

Gènesi d’un projecte d’aprenentatge i servei

Aquest projecte delimità com a objecte d’estudi la integració social en el barri de La Florida i Les Planes dels seus joves residents, seleccionant com a univers de la mostra l’alumnat de 3r i 4t de l’ESO d’instituts del districte V:  l’IES públic Pedraforca i l’IES privat-concertat Balaguer. Es va estendre la mostra a l’alumnat de l’IES Fax, que és un centre concertat de Can Serra perquè part de l’alumnat viu a la Florida i podia donar un marge comparatiu entre els barris.

Just després de la pandèmia, a la tardor de 2020 i arran d’una iniciativa de l’Angèlica Arranz (vicepresidenta de FIC), que alhora ha estat la seva coordinadora, l’associació Foment de la Informació Crítica es plantejà engegar un projecte d’aproximació de joves estudiants de diferents barris i edats de l’Hospitalet, sota la cobertura del mètode Aprenentatge-Servei (APS) i amb els objectius genèrics de l’associació de facilitar, des d’una perspectiva crítica, l’anàlisi de la informació i l’avaluació de la qualitat dels mitjans de comunicació. La finalitat d’aquesta iniciativa consistia en oferir eines i mecanismes entre el jovent de la ciutat per possibilitar, entre altres coses, la discriminació de la informació periodística veraç, les fake news o la redirigida de contingut propagandístic o de consum.

L’alumnat de 3r i 4t de l’ESO de l’IES públic Pedraforca amb l’Angèlica Arranz, la viscepresidenta de FIC

La singularitat que caracteritzà aquest projecte va ser que l’equip d’investigació va estar format exclusivament per joves alumnes de l’IES Vilumara del grau superior d’Integració Social. Singularitat que, d’acord amb les pretensions de FIC, hauria de permetre donar una mirada particular i un èmfasi especial a la investigació pel fet de ser jove per una banda, i establir una connexió generacional propera entre els diferents joves, per l’altra. Es tractava d’arribar a una dimensió crítica d’aquesta realitat ancorada en l’experiència i, sobretot, en el sentir-se jove, utilitzant com a mètode de treball el d’aprendre i fer alhora servei, com ja s’ha dit.

Les membres de la Junta Directiva de FIC Angèlica Arranz i Ana Rodríguez van arribar a un acord per conveniar aquesta iniciativa amb el comissionat de l’alcaldia de l’Hospitalet al Departament d’Ensenyament, Lluís Esteve. D’igual manera van establir les col·laboracions necessàries dels equips docents de l’IES Vilumara, Pedraforca, Balaguer i Fax amb FIC, per tal de dissenyar la participació específica de cadascun d’aquests interlocutors. Cal assenyalar que, des que van conèixer aquesta proposta, els equips docents dels IES Pedraforca, Balaguer i Fax es van convertir en un suport imprescindible per a la seva posada en marxa, facilitant i oferint tot allò que estava al seu abast. Sense aquesta predisposició hagués estat molt difícil realitzar aquesta recerca.

Analitzar, contrastar i verificar la informació

D’aquesta manera, es va programar la intervenció de FIC per a aquesta investigació a dos nivells: un primer format tipus xerrada-col·loqui impartit a l’alumnat del grau d’integració social de l’IES Vilumara, en aquest cas l’alumnat investigador, on es va treballar sobre els mitjans de comunicació formals i informals actuals i sobre el codi ètic i legal de cadascun d’ells. Paral·lelament es van recollir les seves impressions, els mecanismes d’actualitat amb els que s’informaven i els de verificació de la informació que utilitzaven i disposaven, així com els mitjans a partir dels quals els arribava la informació local o general, quines eren les xarxes socials mitjançant les quals rebrien la informació que els semblava més fidedigna, quins eren els elements que tenien com a ciutadanes per avaluar la qualitat de la informació rebuda i quins mecanismes de verificació feien servir per donar rang de veracitat o falsedat a una noticia. Totes aquestes qüestions, imprescindibles si l’alumnat investigador havia de treballar amb dades publicades i, especialment, amb dades obtingudes de la seva pròpia recerca. Van ser un total de sis sessions impartides durant el primer trimestre del curs 2021-22 pels periodistes i membres de la Junta Directiva de FIC: Juan Carlos Valero, Jesús Vila i Luis Berbel. Tots ells van proporcionar les bases teòriques per analitzar, contrastar i verificar la informació obtinguda.

El segon nivell va consistir en sessions de caire més pràctic, de coneixement de les eines que s’aplicarien al llarg de la recerca, on la psicòloga Ana Rodríguez i l’antropòloga Juana Ibáñez van compartir mètodes de treball en grup i tècniques d’estudi amb l’alumnat per tal que poguessin dissenyar el marc on anaven a realitzar la seva feina. Per tant, durant el segon trimestre del curs acadèmic 2021-2022 es va practicar amb el maneig de les diferents elaboracions i realitzacions d’enquestes, qüestionaris, anàlisis estadístics i de documentació, entrevistes individuals i col·lectives, etc. Si es partia d’una investigació sobre el barri de La Florida-Les Planes per avaluar el grau d’integració social dels seus joves, així com de la utilització que fan dels serveis públics dels quals disposen, del coneixement que tenen de la ciutat on habiten i de les seves necessitats i inquietuds, era necessari que, a més de tenir un coneixement empíric del territori, és a dir del barri —de les seves dades socials i econòmiques, dels programes i serveis socials, del pla integral de les Planes-Blocs Florida, de les entitats ubicades en la seva demarcació, dels projectes de millora i desenvolupament, dels diferents professionals públics que hi treballen, etc— es tenia que disposar d’un mètode de treball en grup i de les tècniques d’investigació adients per aconseguir els objectius plantejats, que no eren altres que conèixer la realitat a estudiar i entendre el per què del comportament i els desitjos d’aquests joves de La Florida. 

Des de FIC, amb la implementació d’aquests dos nivells, es tenia clar que la recerca s’havia de desenvolupar aplicant i diferenciant el mètode periodístic del mètode de les Ciències Socials i, així es va fer.

Intercalat entre les sessions d’aquests dos nivells de participació de FIC, Roser Batlle, impulsora del mètode Aprenentatge-Servei (APS), va donar una conferència als alumnes del grau d’Integració Social sobre les seves característiques d’actuació, cosa que els va proporcionar un context innovador des del punt de vista metodològic.

Enquesta-qüestionari de quasi 100 preguntes

Paral·lelament a la feina que van realitzar els i les professionals de FIC en aquests dos nivells, l’equip docent de l’IES Vilumara, en concret el professor responsable d’aquest grau d’Integració social, Enric Olartecoechea, va impartir el programa que corresponia al curs amb els continguts teòrics d’aquest grau específic i va tutoritzar i supervisar el desenvolupament gradual del treball dels seus alumnes. Això va facilitar, no només disposar d’un cos teòric per portar a terme una investigació en ciències socials centrada en temes d’integració, sinó que també va facilitar progressivament el coneixement previ i la selecció de les dades disponibles i publicades del territori a estudiar, sense perdre la visió crítica de la informació obtinguda.

Durant aquest tercer trimestre del curs, l’alumnat investigador del projecte va elaborar i dissenyar una enquesta-qüestionari de quasi 100 preguntes que van aplicar utilitzant les tècniques grupals amb els alumnes de 3er i 4t d’ESO dels IES Pedraforca, Fax i Balaguer.

Angelica Arranz (centre) coordinadora del projecte i membre de la junta directiva de FIC, flanquejada per altres membres de FIC i el professor tutor de l’estudi Enric Olartecoechea

S’ha fet un bon aprofitament dels mètodes de treball en grup i de les tècniques d’investigació que, junt amb els conceptes teòrics impartits dintre del programa del grau acadèmic, ha portat a un disseny de l’enquesta que, d’acord amb la perspectiva de la recerca, ha estat “articulat a partir de diferents tipus d’escales. Hem utilitzat les escales d’estimació per indicar el grau d’implicació, de satisfacció i la valoració que es dona a diferents espais o situacions. Les escales d’apreciació s’han emprat per conèixer el grau de satisfacció sobre condicions del barri, espais, etc. Les escales de distància social s’han fet indirectament amb les preguntes sobre dificultats econòmiques, diversitat funcional, gènere, racialització, etc. El diferencial semàntic ha estat útil per descriure el barri i la convivència veïnal. En darrer lloc, les escales de Likert per valorar el grau d’acord i desacord del jovent”.

També van confeccionar un model d’entrevista per realitzar a persones influents i coneixedores de la temàtica juvenil així com a entitats arrelades a La Florida, com l’Esplai i la Biblioteca municipal, aquesta última com a espai o lloc principal d’estudi del 70% dels joves enquestats, tal com així es va poder comprovar a travès de l’enquesta. Dues entitats amb trajectòries i experiències molt  relacionades amb les característiques pròpies del barri.

A partir de les tècniques emprades van obtenir, van processar, van seleccionar, van tabular i van ordenar les dades i la informació necessàries per tal de redactar l’informe final de la seva investigació.

Aquest magnífic informe que sota el títol Ser jove a la Florida: desitjos i mancances (Estudi sobre la percepció que el jovent (14-16 anys) resident de La Florida, L’Hospitalet de Llobregat, manifesta sobre el seu barri), es va presentar, en acabar el curs acadèmic 2021-2022, davant el Comissionat de l’alcaldia de l’Hospitalet al Departament d’Ensenyament, el president i la Junta Directiva de FIC, la representant del mètode Aprenentatge-Servei, la coordinadora del Projecte, el professor tutor del grau i part de l’equip docent de l’IES Vilumara, entre d’altres.

Aclamació unànime a la presentació de l’estudi

Les investigadores a càrrec de la presentació dels resultats de la recerca van aconseguir l’aclamació unànime de les persones presents a la sala, no només per la seva frescor i l’amenitat expositiva, sinó també per la solidesa de les conclusions tretes que evidencien el bon diagnòstic de la realitat estudiada i per la mirada jove i crítica amb què van exposar les seves conclusions, aspecte aquest últim que va corroborar la pretensió inicial de FIC que l’equip investigador havia d’estar composat exclusivament per joves. És aquesta mirada juvenil la que al final de la introducció de l’informe permet assenyalar que “l’impacte d’aquesta investigació compta amb el compromís de l’Ajuntament a l’hora d’elaborar les accions dels plans de barri. En altres paraules: l’administració local s’ha compromès a tenir en compte els resultats obtinguts per tal de satisfer les necessitats detectades del jovent de la Florida, així com proporcionar recursos i serveis més adients”. L’alumnat investigador, durant la seva locució, vainsistir sobre aquest aspecte davant del representant i portaveu municipal, en el sentit de deixar ben clar que aquest compromís era un deute inexcusable i que no podia acabar com bona part de les promeses dels polítics que mai arriben a complir-se.

En la introducció d’aquest informe s’exposa que el repte de partida per iniciar la investigació va ser aquell que va transmetre l’Ajuntament de l’Hospitalet per observar “quines necessitats, percepcions i desitjos tenen les persones joves del barri de la Florida i quins efectes ha tingut la pandèmia en la seva salut mental”, de manera que es va engegar el treball a partir d’aquest enunciat, però manifestant al mateix temps que la intenció no era pas fer un estudi exhaustiu de la dades obtingudes sinó d’“allò que calia ser considerat més rellevant per al jovent que habita el barri”.

S’ha de tenir en compte que la mostra de població es centrava en gent jove del barri compresa entre els 14 i 16 anys i, tenint present que aquest segment representa menys d’un 11% de la població total del barri propera als 29.000 habitants, es posa de relleu que no és un sector precisament majoritari. No obstant això, no es pot perdre de vista que La Florida és un dels nuclis amb més densitat de població per metre quadrat d’Europa, la qual cosa indica que tot i no ser un segment majoritari de població, les condicions de vida d’aquests joves no són les més adients per garantir el seu desenvolupament personal, com es corrobora al llarg de l’informe en base a les dades obtingudes. Si a aquesta singularitat afegim que es tracta d’un barri que presenta una alta incidència d’abandonament escolar, que només tres quartes parts de la seva població ha obtingut el títol de l’ESO i que un 36% de persones no tenen cap tipus d’estudis, ens trobem davant d’una realitat social i per tant d’un barri concret que, d’acord amb el redactat de l’informe que tenim entre mans, “és més insegur que segur, més intranquil que tranquil, més incòmode que còmode però més agradable que desagradable. Més sorollós que silenciós, més descuidat que cuidat, massificat abans que fluid, però més solidari que insolidari; veiem, per tant, que el barri és complex, i que, tot i els aspectes que clarament veuen com a millorables, també destaquen aspectes positius que valdria la pena tenir presents i seguir potenciant”.

Valoració que obre les portes a treballar en la línia de continuar no sols millorant allò que és precari o deficitari sinó, més important encara, potenciar tot allò que espontàniament ha sorgit en el comportament i en la manera de relacionar-se’n entre els residents de La Florida, com és “la solidaritat que el jovent veu entre les veïnes i veïns del barri”. Per això es puntualitza en les conclusions de l’informe que “és interessant partir de les potencialitats i no tant de les mancances a l’hora de dissenyar una intervenció”.

Enquesta a un terç del total de joves de La Florida

L’alumnat investigador tenia clar que davant el volum de persones joves que habiten el barri, el temps que disposaven per realitzar el treball i treure resultats, era obvi que tenien que optar per el mètode quantitatiu que proporciona la tècnica de l’enquesta. Per això es van centrar principalment en l’elaboració d’una enquesta amb un ventall de preguntes que possibilités arribar, si més no, a la majoria d’aspectes que els interessava conèixer d’aquests. Posteriorment van ser conscients que alguns aspectes prou importants i significatius no havien quedat coberts i van tenir que ampliar aquesta enquesta amb preguntes dirigides als àmbits de “l’urbanisme feminista, la salut mental, l’educació en drogues, la sexualitat i l’accessibilitat”. Ampliació de temes que els va brindar els coneixements per tal d’exposar claríssimament que “en relació a l’educació, ens sembla important assenyalar la manca de formació relacionada amb la salut sexual i reproductiva, amb l’ús recreatiu i problemàtic de substàncies psicoactives o amb temes relacionats amb el racisme o el masclisme. Sense afavorir la formació en aquests temes, encara que no siguin curriculars, difícilment l’escola servirà per prevenir tots els danys que la desinformació de tot això pot ocasionar”.

Moment de la realització de l’enquesta supervisat per la coordinadora Angèlica Arranz, de FIC

De les enquestes realitzades es va obtenir un total de 140 vàlides, essent un 52% respostes per dones i un 48% per homes, quantitats molt elevades si recordem que l’enquesta tenia a prop de 100 preguntes i que es va enquestar aproximadament a un terç del total de joves de La Florida. “Aquestes enquestes van ser creades amb el propòsit d’extreure dades reals de la percepció, els desitjos, les necessitats i l’estat del barri. A partir del buidatge d’aquestes enquestes, esdevé possible tenir una idea força acurada de la percepció de la població més jove del barri”.

La meitat tenen problemes econòmics a casa

Alhora de treballar amb les dades obtingudes de les enquestes realitzades, una vegada aquestes van estar classificades, tabulades, contrastades i ordenades, l’anàlisi dels resultats es va fer creuant les diferents variables (persona racialitzada o no, gènere, situació econòmica familiar, diversitat funcional, lloc de naixement…) que va portar a una de les primeres conclusions relacionades amb el fet que al voltant del 45% de les persones enquestades tenien seriosos problemes econòmics a casa i que aquesta circumstància condicionava d’alguna manera la baixa implicació i participació social al barri, la qual cosa desembocava en un sentit de pertinença molt poc arrelat.

És significatiu i desolador la dada obtinguda que només un 17% d’aquests joves “tenen la intenció de quedar-se a viure al barri en el futur”, dit d’una altra manera, el 83% dels joves enquestats de La Florida volen marxar a viure a un altre lloc.

Manca d’enllumenat

Malgrat que a l’informe s’exposa que els i les joves enquestats no consideren que al barri la delinqüència sigui un problema real, bona part de les dones joves manifesten que quasi cada dia presencien accions o situacions conflictives i/o violentes,  així com que se senten molt poc segures i vulnerables quan caminen soles de nit o al vespre pel carrer, és per aquest motiu que preguntades sobre si calia un major enllumenat a la nit, la majoria va opinar que era necessari i imprescindible per proporcionar seguretat i tranquil·litat. Situació que és fàcil de resoldre per part del govern municipal mitjançant un estudi urbanístic que reflecteixi les deficiències de l’enllumenat i procedeixi a la instal·lació dels punts necessaris. 

Igualment les i els joves enquestats van manifestar que molt sovint, presenciaven i escoltaven prejudicis respecte al lloc on habiten, relacionats amb el color de la pell de les persones residents, o bé amb qüestions religioses o pel lloc de procedència. Situacions que, d’acord amb les conclusions de l’informe, evidencien “un conjunt de dades que posen l’alerta sobre la importància d’afavorir una cultura lliure de masclismes, unes polítiques veritablement interculturals (no només multiculturals) i una alerta específica sobre el patiment de les dones amb distintius religiosos, probablement les més afectades per aquesta discriminació —que ens atrevim a titllar d’islamòfoba—”.

Desconeixement de la gestió dels residus

Un dels temes que ha sorprès en el moment de treure les conclusions ha estat aquell relacionat amb la gestió dels residus, atès que un bon nombre d’enquestats ha manifestat fer un ús correcte i selectiu dels contenidors, però preguntats específicament pel reciclatge de matèries força present en el seu dia a dia com ara l’alumini,  el porexpan, el paper de cuina o els taps de conserves, mostren un desconeixement important en la seva classificació respecte del seu reciclatge. També és aquest un tema fàcilment resoluble amb una bona campanya educativa dirigida al conjunt de la població per sensibilitzar-la en relació amb l’assoliment d’una societat sostenible. “En una època en què l’empremta ecològica està posant en qüestió la sostenibilitat del planeta, és cabdal garantir que la ciutadania disposi dels coneixements bàsics per evitar empitjorar la realitat ecològica”, conclou l’informe.

Moment de realització de les enquestes

Una altra de les dades en què s’ha posat l’accent ha estat en el fet que un 33% dels joves enquestats no realitza cap activitat d’oci i lleure per motius econòmics dada que, d’acord amb la valoració que es fa a l’informe, necessita d’una atenció immediata, atès que han constatat que, a més a més dels motius econòmics, la majoria de les respostes insatisfactòries en relació a l’esport o a l’ús de les instal·lacions i opcions d’oci al barri venien  principalment de les dones. Circumstància aquesta que les ha portat a “reflexionar sobre el grau de masculinització dels entorns d’oci, ja sigui per la tipologia d’esports que s’ofereix, per la relació entre nois i noies, o bé per la desigual permissivitat que poden rebre per part de les famílies”.

Pel que fa als serveis de la salut mental a La Florida, a l’informe s’especifica que “un 60% dels joves estan d’acord amb el fet que la salut mental revesteix una importància palmària en els temps actuals, i que un altre 20% es mostra indiferent. Tot i aquesta alta importància donada, un 70% de les persones enquestades no coneix cap recurs en relació a la salut mental. Un 26% ha anat a algun centre d’ajuda psicològica, el 36% no ha anat a cap, i el 38% no coneix cap centre d’ajuda psicològica”.

En resposta a la qüestió plantejada inicialment per l’Ajuntament sobre el grau d’incidència de la pandèmia entre les i els joves de La Florida, l’informe recull que la incidència, efectivament, ha tingut diferents efectes sobre la salut mental dels joves i assenyalen que especialment sobre les dones. En base a les dades obtingudes, han estat els joves homes els que més han fet ús d’algun servei en salut mental, així com que entre aquests s’ha produit un empitjorament notable en les seves relacions familiars, arran de la pandèmia i la seva reclusió domiciliària. 

L’informe resumeix que “ens ha cridat l’atenció el fet que molt poques persones coneixen recursos en salut mental tot i haver manifestat patiment psicològic en els darrers anys de pandèmia. Això convida a pensar en activar alguna campanya —que pot donar-se dins l’àmbit escolar— que visibilitzi aquests recursos per tal que la gent jove sàpiga on adreçar-se en cas de necessitat. La darrera dada que ens agradaria assenyalar fa referència a l’atenció d’homes i dones en recursos de salut. Si bé moltes dones han manifestat patiment psicològic en els darrers anys, és majoria d’homes qui ha estat atès en aquests centres”.

Finalment, la conclusió general a la que s’arriba una vegada acabada la recerca i extretes les conclusions, és que existeix un descontent global relacionat amb un l’estat en què es troba el barri. Conclusió que tindria que fer pensar als responsables municipals.

Per Junta Directiva de FIC

L’amic del tete

Jaume Graells y Nuria Marin antes del presunto caso de corrupción en el Consell Esportiu de l’Hospitalet

Juny de 2022

El 27 de maig saltava la noticia que el regidor del PSC que va protagonitzar al febrer de 2020 la denúncia contra el Consell Esportiu de l’Hospitalet, presentava la dimissió com a membre de l’equip municipal i la baixa com a militant. Explicava, en un llarg text, que demanava la baixa decebut per l’actitud del partit on havia militat des dels anys 80, al·legant que l’havien condemnat a l’ostracisme i s’havien vulnerat les mateixes normes del partit destinades a protegir els denunciants de corrupció. Això, i moltes altres males pràctiques, com ara que els màxims dirigents s’havien estalviat rebre’l personalment o que havien, intencionadament, desvirtuat les seves informacions internes. 

Graells, que de ser una mena de protegit del partit pels seus mèrits, havia deixat gairebé d’existir des de feia dos anys pels seus demèrits, no tenia intenció, malgrat el que podia semblar, de dir adéu a la política plegant de regidor i demanant la baixa de militància. Dos dies més tard, Esquerra Republicana de Catalunya confirmava el fitxatge de l’ex-regidor socialista i el proposava com a cap de llista per les properes eleccions municipals de l’any vinent.

No era la primera vegada que els mitjans de comunicació es feien ressò del que semblaven simpaties de Graells per ERC, assenyalant la seva presència —quan encara era membre del grup municipal socialista— en diferents actes públics republicans. El que ningú podia arribar a sospitar era que passaria, en poques hores, de ser membre repudiat dels socialistes, a candidat in pectore dels republicans, del principal partit de l’oposició local que ha exercit amb eficàcia i constància el seu rebuig al govern Marín, en un ampli ventall d’àmbits.

El meteòric ascens, avalat pel que alguns consideren la seva sòlida i inqüestionable lluita contra la corrupció local, que el va dur a denunciar uns fets a l’alcaldia que han portat com a conseqüència la dimissió de tres regidors —entre els quals ell mateix— i un llarg periple d’investigacions policials encara no resoltes judicialment, s’ha produït de sobte. En aparença, inexplicablement, perquè no es pot dir que la tasca opositora d’ERC hagi estat pobre durant aquest mandat, ni que els seus regidors i especialment el seu cap de llista no s’hagin preocupat per estar arreu, defensant les propostes reivindicatives d’una ciutadania cada vegada més descontenta. Més aviat al contrari, Antoni García, s’ha destacat per l’afany fiscalitzador que li corresponia com a líder de l’oposició i s’ha mostrat ferm en la defensa del seu programa i de la seva ideologia, ajudat per la seva afable personalitat que n’ha multiplicat, sens dubte, l’eficàcia.

Que ERC fa bastant de temps que navega pel sinuós mar de l’oportunisme, no és hores d’ara cap secret per ningú que hagi seguit les seves darreres vicissituds. Des que el partit està dirigit per un ximplet rosegaltars amb memòria, que qualsevol pot medrar a l’organització si té dues eines ben esmolades: les amistats i els contactes, i un currículum que faci patxoca.

D’això n’ha estat sobrat pel que sembla, l’amic Graells. El currículum, en política, té molt a veure amb la capacitat per emmotllar-te, quan toca, i per aprofitar les petites possibilitats quan es presenten en temps i hora. Aquesta capacitat fa servir un altra substantiu en el món real: se’n diu oportunisme. Si a l’oportunisme hi afegeixes les amistats i els contactes, pots passar de la postergació a la fama en dos segons: els que calen per superar la vergonya.

Resulta difícil empassar-se el sobtat atac d’honorabilitat que va patir Graells al febrer del 2020, quan es va decidir a denunciar fets que coneixia de prop com després s’ha sabut. Sobretot, perquè Graells ja portava una temporada a la cuina del PSC local i no és precisament un ignorant. Costa d’entendre que algú al rovell de l’ou del partit socialista a l’Hospitalet no vegi desviacions denunciables a cada cantonada. Especialment pel fet que el PSC governa a l’Hospitalet des de fa 43 anys i, quan un governa durant tant de temps, acaba considerant que el pressupost municipal són els teus recursos; la casa gran, la teva oficina particular; els funcionaris, els teus treballadors, i la ciutat, la pròpia finca. I naturalment, amb els teus recursos pots fer el que necessitis, especialment si et beneficia a tu i als teus; a la teva oficina, contractar a qui vulguis i com vulguis, especialment la família, que per això et seran sempre fidels; convertir els teus treballadors en serfs agraïts, i la teva finca en un espai que pugui garantir les màximes plusvàlues, que mai se sap on acabarem tots d’aquí a uns anys.

Pot ser que tot sigui immaculat i que Graells només veiés corrupció al Consell Esportiu, però no és això el que sembla mirant el paisatge de lluny, que és des d’on ens el deixen mirar als que ens consideren xafarders per massa crítics. La veritat és que si hi havia coses sospitoses en un aparell de cinquè rang on es movien quatre duros, què no és possible imaginar en les planificacions urbanístiques de requalificacions de terrenys, en les grans operacions econòmiques i en les petites contractacions habituals.

El cert és que Jaume Graells era el tercer home en importància del PSC local fins al febrer del 2020. Anava el sisè a les llistes de l’any 2019 i això perquè eren llistes cremallera intercalant homes i dones i s’havia convertit en el millor tinent d’alcalde per representar l’alcaldessa en àmbits culturals i educatius. Primer va ser tinent d’alcalde de Cultura i després d’Educació Esports i Joventut. Una mica abans havia estat membre de l’equip del conseller socialista Ernest Maragall en el govern tripartit de José Montilla. Va ser cap dels Serveis Territorials d’Ensenyament del Baix Llobregat-Anoia en aquesta època, però no es tractava d’un personatge desconegut. Qui escriu aquesta nota el va conèixer com a representant de la UGT d’Ensenyament a la comarca, quan es passejava pels instituts per tractar de mantenir una relació cordial amb els professors més reivindicatius. Després, com que vivia a l’Hospitalet, el va fitxar Núria Marín i tenia un futur còmode i pròsper per uns quants anys més, de no haver-se creuat en el seu camí personal una treballadora del Consell Esportiu amb qui, segons la premsa, mantenia una relació sentimental. Relació sentimental que està —com sembla evident— en l’origen de la denúncia i que els seus antics correligionaris s’han encarregat d’escampar distorsionadament per fer veure que darrere la denúncia no hi havia un afany d’acabar amb la corrupció sinó una venjança per algunes importants diferències internes que afectaven aquesta treballadora.

Qui escriu aquesta crònica només ha protagonitzat un parell de converses amb l’esmentat candidat republicà a alcalde i no pot dir, per tant, que el conegui gaire. La primera conversa, quan li ho van presentar essent regidor de Cultura en un acte a la Tecla Sala. Aleshores, el més significatiu va ser que jo li recordava algú que no era jo. A la segona ja ho tenia més clar. Va ser qui substituiria l’alcaldessa el dia de la presentació del llibre Capdevila i Nosaltres, a l’Harmonia, un mes de febrer de fa 5 anys, quan el tinent d’alcalde era un home poderós i va marxar sense tan sols ni acomiadar-se. Després em van dir que el meu text de presentació no li havia agradat gens ni mica, cosa que era fàcil de sospitar. El que ja era més difícil de sospitar és que me’l creuaria uns quants dies després pel carrer Major, i giraria la cara per no saludar-me, després que jo vaig iniciar el gest quedant-me amb un pas de nas.

Una mica desconcertat, vaig pensar que igual no m’havia vist o potser no m’havia reconegut enmig de tanta gent com hi havia al carrer. Una setmana després vaig aclarir incògnites en el transcurs d’un sopar al Casino del Centre quan va saludar efusivament Joan Francesc Marco, que estava assegut al costat meu, sense dirigir-me la paraula. No era una badada, era simplement mala educació. La que fan servir els personatges que es valoren molt i consideren els que discrepen, gent altament indesitjable.

Solen ser persones acostumades al poder, ambicioses i sectàries que intenten disfressar molts dels seus actes argumentant que es mouen per principis rectes i compromesos. N’hem conegut molts en aquesta ciutat. No diré que tinguin el segell de fàbrica de la socialdemocràcia del país, però s’hi apropa força. Un estil polític i de relació amb la política que està en la idiosincràsia de les cúpules de poder de la gran majoria de formacions i que és la que, en el fons, aparta la gent honrada d’aquesta honorable dedicació al servei públic.

Esquerra Republicana havia tingut vocació d’una altra cosa. Des que els antics socialdemòcrates catalans l’han volgut fer seva, el batec republicà s’ha contaminat notablement. L’Ernest Maragall, el tete, que sempre va viure a l’ombra de l’altra Maragall, ha aconseguit contra pronòstic influir bastant en el pinyol del poder republicà. Amb això gairebé està dit tot i expressa a bastament com surem en la precarietat més absoluta. 

Si Graells està on està no és perquè sigui un croat contra la corrupció. Bàsicament, és l’amic del tete. Si això trenca la dinàmica republicana a l’Hospitalet, ja de per si complexa però que semblava anar a més, caldrà apuntar el desfici en el deure del rosegaltars amb memòria, no pas dels que han estat treballant per canviar les coses. 

No seré jo qui li desitgi èxits a l’amic Graells. Alguns no som ningú i, per tant, el que jo desitgi no té cap importància. Però ens haurem d’esforçar per explicar que l’arribada de Graells no és precisament un símptoma positiu en aquesta ciutat permanentment en crisi i que votar Graells és votar novament Marín amb una estelada a la planta del peu.

Per Jesús A. Vila

Primera festa de Foment de l’Esperit Crític amb propostes de FIC per regenerar l’Hospitalet i l’anunci de la Nit dels Insurrectes

Aspecte parcial de la sala on es fan presentar les noves publicacions de FIC

Divendres 22 d’abril, més de trenta persones vàrem compartir la primera Festa de Foment de l’Esperit Crític, organitzat enguany per Foment de la Informació Crítica (FIC), on es va anunciar la creació dels Premis al Fill o Filla Insurrecte de l’Hospitalet i també es va presentar un manifest on es fa una crida a totes les formacions polítiques de l’oposició municipal a aplegar-se “dins d’una candidatura unitària de crisi” desprès d’un “procés de reflexió”.

La celebració va ser acollida generosament per Aquí tu Reforma, que va cedir part de les seves noves instal·lacions del carrer Cobalt de l’Hospitalet, i va tenir també el suport de Família Torres i Caprabo, que van aportar el contingut d’un càtering.

La festa va començar amb la presentació de les activitats dels primers quatre anys d’existència del FIC. En Joan Carles Valero, president de la entitat, va fer un recorregut pels ja quatre cicles de Factoria d’Idees, que han plantejat debats entre diferents especialistes sobre temes d’interès per la Ciutat. En aquest sentit, es va distribuir la publicació d’un opuscle que recull les intervencions i els debats del II i II Cicle de la Factoria d’Idees, que es defineixen com “el pensament posat a treballar”.

Presentació de la Festa de l’Esperit Critic de FIC que cada any es farà a les Festes de la Primavera

El president de l’entitat va entregar també la publicació que recull els textos de les presentacions de dos llibres des publicats pel FIC els darrers anys, i dels seminaris organitzats per la entitat a l’Institut Vilumara en col·laboració amb el Pla d’Actuació Comunitària de La Florida, Les Planes i els Blocs de La Florida, així com una conferència sobre inclusió digital feta al Centre Cívic del Gornal en el marc de la Setmana de la Solidaritat.

En Jesus Vila va presentar una nova iniciativa del FIC: el nomenament de fill o filla insurrecte de l’Hospitalet; una iniciativa que vol fer un reconeixement a persones actives en el terreny veïnal o social, en defensa dels interessos comunitaris i socials de la ciutat, que es farà properament en el marc d’un sopar per nomenar tres categories: una persona vida, la memòria d’una persona desapareguda i a una entitat de la ciutat.

Patti Elias, jove periodista, amb Joan Carles Valero, president de FIC

En Lluís Berbel va anunciar la propera publicació del cinquè llibre editat pel FIC que, en aquest cas, es centrarà en la historia de la Radio de l’Hospitalet: “40 anys d’història, 30 en emissió i 10 anys tancada”, una obra que escriuran diferents autors, tots relacionats amb l’emissora.

Finalment, Jesus Vila va presentar un Manifest per la unitat en un temps de crisi, en el que desprès de fer un diagnòstic de la situació crítica de l’Hospitalet, tant pel que fa a la política urbanística al servei d’operacions immobiliàries, com un govern municipal atenallat per sospites judicials de corrupció i una política ensimismada i clientelar. El manifest acaba proposant als partits polítics de la ciutat, amb representació municipal o sense, “l’apertura d’un procés de reflexió comuna que permeti un document programàtic de mínims que contempli les urgències a curt, mitjà i llarg termini” i reclama així mateix “als partits polítics, les entitats més preocupades de la ciutat, el teixit social i l’activisme social, l’inici d’un procés de debat i trobada que dissenyi una política d’unitat capaç d’articular una Candidatura Unitària de Crisi” Aquest manifest serà enviat al partits i entitats de la Ciutat en els propers dies, juntament amb la publicació dels cicles de Factoria d’Idees i altre revista que recull les conferències, seminaris i presentacions de llibres fetes per FIC.

Joves periodistes de la ciutat en primer pla i, al fons, periodistes seniors

Desprès de la presentació, els assistents van gaudir de la retrobada presencial desprès dels dos anys de confinament i restriccions, compartit unes copes i un pica-pica divers. I tots es van emportar una planta d’àloe vera, perquè és el que necessita l’Hospitalet: una mica de verd i de bàlsam.  

Per Joan Font

Fes clic aquí per veure el manifest de FIC

Fes clic aquí per veure la Nit dels insurrectes

Nombramiento de Hijo/Insurrecto/a de l’Hospitalet 

A la Nit dels Insurrectes de l’Hospitalet s’entregaran els títols als guardonats

Abril de 2022

Aprovechando que el equipo de gobierno socialista de la ciudad nombró recientemente al consejero delegado de GSMA, el norteamericano John Hoffman, Hijo Predilecto de l’Hospitalet, se propone la organización alternativa de un evento de carácter público donde se entregue a los galardonados el título de Hijo/a Insurrecto/a de l’Hospitalet, valorando:

“La independencia de criterio del candidato/a, su no vinculación oficial con la Administración municipal, sus valores personales y su contribución al desarrollo de la ciudad en cualquier ámbito del conocimiento o del activismo social, su altruismo, así como la relevancia popular en el sector donde haya desarrollado su actividad en relación con la ciudad.”

Se trata por lo tanto de destacar su independencia de criterio y su contribución ciudadana y por lo tanto favorecer un homenaje público al candidato/a, con la entrega del Título de Hijo/a Insurrecto/a.

La propuesta presenta tres fases diferenciadas. 

1. La selección del candidato/a. 

2. La aceptación del homenaje por parte del interesado/a. 

3. La realización de una cena-homenaje donde se entregaría el título y donde, tal como se hizo en la cena de alcaldes, la Junta de FIC haga, primero, una presentación de la persona homenajeada, y posteriormente establezca un coloquio a base de preguntas y respuestas con el homenajeado/a.

Se propone también un timing estructurado, es decir una propuesta de nombramiento regular y una candidatura doble. Es decir, se proponen dos homenajes anuales (en mayo/junio y noviembre/diciembre de cada año) y uno de ellos a título póstumo, de manera que, en los puntos dos y tres habría que contactar con familiares o amigos para la aceptación y la entrega del título.

Se propone asimismo que se abra un período de candidaturas entre los miembros de la Junta de FIC y que se consensuen los candidatos y que se nombre a un miembro de la Junta como coordinador/a del proyecto para centralizar en su persona todos los trámites a realizar. (La cena-homenaje tendría una estructura y funcionamiento exactamente igual al de las cenas de alcaldes, de modo que ya tenemos experiencia de cómo hacerlo. El título sería un diploma diseñado por Porres que resulte simpático y que se pueda enmarcar. El idioma a utilizar sería indistintamente català-castellano, en virtud de la persona homenajeada, o bien conjuntamente con ambos idiomas).

Proposta per discutir a la propera reunió de Junta Directiva, del nomenament de

Fill/a Insurrecte/a de l’Hospitalet

Aprofitant el fet que l’equip de govern socialista de la ciutat recentment va designar el conseller delegat de GSMA, el nord-americà John Hoffman, Fill Predilecte de l’Hospitalet, es proposa l’organització alternativa d’un esdeveniment públic on es faci entrega al guardonat del títol de Fill/a Insurrecte/a de l’Hospitalet, avaluant:

«El criteri de la independència del candidat, la seva no vinculació oficial amb l’administració municipal, els seus valors personals i la seva contribució al desenvolupament de la ciutat en qualsevol àrea de coneixement o activisme social, el seu altruisme, així com la rellevància popular en el sector on ha desenvolupat la seva activitat en relació amb la ciutat.»

Per tant, és qüestió de destacar la seva independència de criteri i la seva contribució ciutadana i, per tant, promoure un homenatge públic al candidat, amb el lliurament del títol de Fill/a Insurrecte/a.

La proposta presenta tres fases diferents.

1. La selecció de candidats.

2. L’acceptació de l’homenatge de l’interessat.

3. La realització d’un sopar-homenatge on es lliuraria el títol i on, com es va fer al sopar d’alcaldes, la Junta Directiva de FIC fa, en primer lloc, una presentació de la persona homenatjada i, posteriorment, estableix un col·loqui a base de preguntes i respostes amb la persona homenatjada.

També es proposa un timing estructurat, és a dir, una proposta de cita regular i una doble candidatura. És a dir, es proposen dos homenatges anuals (al maig / juny i novembre / desembre de cada any) i un d’ells a títol pòstum, de manera que, en els punts dos i tres, caldria contactar amb la família o els amics l’acceptació i el lliurament del títol.

També es proposa que es pugui obrir un període de candidats entre els membres de la Junta Directiva de FIC i que els candidats siguin consensuats i nomenar un membre de la Junta com a coordinador/a del projecte per tal de centralitzar en la seva persona tots els processos. (El sopar-homenatge tindria una estructura i un funcionament exactament igual als sopars dels alcaldes, de manera que ja tenim experiència per fer-ho. El títol seria un diploma dissenyat pel Porres que sigui simpàtic i es pugui emmarcar. La llengua a fer servir seria indistintament català-castellà, en virtut de la persona homenatjada, o conjuntament amb ambdues llengües).

Per Junta Directiva de Foment de la Informació Crítica.

Manifest per la Unitat en un moment de crisi

Imatge projectada a l’acte de FIC durant la lectura del manifest

Abril de 2022

Els darrers esdeveniments ciutadans que fan referència a la petició de presó per part de la Fiscalia contra el segon tinent d’alcalde i contra un ex-regidor del PSC, que mantenen les sospites contra la pròpia alcaldessa de la ciutat en el sumari sobre el Consell Esportiu; a les seves recents declaracions sobre la reserva d’un milió de metres quadrats de la ciutat per operacions immobiliàries en els propers anys que inclouen la reformulació del Pla Director Gran-Via, ara involucrant a diverses institucions sanitàries i acadèmiques per canviar la cara al projecte amb un nom nou: Biopol sanitari; i les dades acabades de publicar on es posa de manifest que l’Hospitalet està en el punt àlgid de la construcció d’edificis a la ciutat dels darrers vint anys ens obliguen, com a entitat que reflexiona críticament sobre la realitat municipal, a posar de manifest:

  1. La nostra indignació per la manca de prioritats socials per part de l’equip de govern del PSC, pel que fa a la gestió de l’espai ciutadà, que determina que el sol municipal que s’hauria de dedicar en exclusiva a preservar la qualitat de vida dels ciutadans i la reserva per les necessitats d’infraestructures, equipaments i serveis del tot deficitaris, es posi al servei del mercat immobiliari i l’especulació.
  2. El comportament autista de l’equip de govern del PSC que menysprea absolutament qualsevol toc d’atenció sobre les urgentíssimes necessitats de reserva de sol de la ciutat més densament poblada d’Europa i només es guia pel que s’imagina són grans operacions que situen les autoritats municipals en un pedestal del tot insubstancial i passatger (vegis la Fira, el Mobile World Congress o ara el Biopol mèdico-sanitari).
  3. El convenciment que aquest comportament falsament elitista i encapsulat possibilita actituds servils (com ara el nomenament de Fill Predilecte en la persona de l’americà John Hoffman) i impedeix superar l’estat de postració de la ciutat, la seva subordinació a les necessitats alienes en detriment de les pròpies i una mínima autocrítica que permeti redreçar la permanent destrucció del patrimoni i ajudi a fonamentar una política de consens que doni esperances de futur.

Per tot plegat, ens permetem fer arribar a l’opinió ciutadana les següents peticions:

  1. Davant el punt de no retorn en el que estem instal·lats, reclamar als partits polítics del municipi, amb representació municipal o sense, l’apertura d’un procés de reflexió comuna que permeti la redacció d’un document programàtic de mínims i que contempli les urgències a curt, mitjà i llarg termini per tal d’impedir que continuï la destrucció de l’espai del municipi i que obri perspectives de gestió política pel proper mandat.
  2. Davant la urgència de la situació crítica, reclamar als partits polítics, les entitats més preocupades de la ciutat, el teixit social i l’activisme ciutadà, l’inici d’un procés de debat i trobada que dissenyi una política d’unitat capaç d’articular una Candidatura Unitària de Crisi que pugui presentar-se unida a les properes eleccions municipals per tal de modificar d’arrel la política servilista, autista i especulativa en que s’està convertint la deriva inqualificable de l’era Marín a l’Ajuntament de la ciutat.

Per Junta Directiva de Foment de la Informació Crítica

Cèsar contra Lucullus, la fallida experiència d’una cultura d’esquerres a l’Hospitalet

Més de 40 persones van assistir al primer acte presencial de FIC després de la pandèmia

Per Joan Font

Dilluns, 14 de març, va tenir lloc a la Sala d’actes de la Biblioteca Tecla Sala, a l’Hospitalet, la presentació del nou llibre del Foment de la Informació Crítica (FIC), “César contra Lucullus,, El fracàs d’una estratègia cultural d’esquerres a l’Hospitalet de Llobregat” escrit per Jesús A. Vila.

Més d’una quarantena de persones van participar en l’acte, presentat per Joan Carles Valero, periodista i president del FIC, que entre d’altres coses va fer un breu recorregut per la feina desenvolupada per la entitat, remarcant la edició anual d’un llibre com el que es presentava a continuació.

Tot seguit va intervindré Joan Casas, escriptor i prologuista del llibre, explicant com va participar en directe en molts dels esdeveniments relatats en el llibre, ja des de la representació de “Juli Cèsar” a càrrec de Alpha 63 allà per l’any 1969 en els festivals d’estiu de la Ciutat. Joan Casas va parlar de la importància del fet cultural en aquells anys, tot i fer esment de la necessitat de projectar cap endavant les experiències del passat.

En Jesús A. Vila va explicar els perquès i la voluntat explicativa del llibre. Un llibre que arrencant amb la experiència de l’Alpha 63 i finalitzant amb l’aparició del Grup d’Acció Teatral (GAT) recull les experiències i els afanys d’aquelles persones joves que van voler aixecar una proposta d’estratègia cultural a una ciutat com l’Hospitalet en els últims anys del franquisme i els primers anys de la Transició, en el Grup de Teatre Popular del Casino de Santa Eulàlia.

Jesús A. Vila considera que va ser una experiència fallida, però tot i així no seria fàcil entendre la complexitat, els problemes i la realitat actual de la cultura a l’Hospitalet sense aquelles i d’altres experiències similars. El muntatge de l’obra de Bertolt Brecht “El proceso de Lucullus, per part del Grup de Teatre Popular volia, en les seves paraules, “defensar la cultura eina enfront de la cultura pròtesi

Per tancar l’acte, el músic Sergio Andres va interpretar una peça jazzística i al final, juntament amb la Minerva Álvarez van recitar i cantar la cançó “O todos o ninguno” que formava part de l’obra de Bertolt Brecht, musicada per Joan Casas. Finalment es va voler recordar amb un fort aplaudiment la memòria d’en Enric Flores, un dels protagonistes de tota la trajectòria explicada al llibre, mort prematurament.

​​És l’Hospitalet el Brooklyn de Barcelona o l’aposta cultural de la ciutat és d’aparador?

D’esquerra a dreta: Jesús A. Vila, Joan Carles Valero i Joan Casas a la presentació del llibre

Per Joan Carles Valero

Aquesta és la presentació del llibre corresponent a 2021 que FIC fa cada any des de febrer de 2018 quan es va constituir aquesta associació que no només aplega a periodistes, sinó a tothom que creu que avui més que mai s’ha de fomentar la informació crítica com a pilar fonamental de la nostra democràcia. Si us voleu fer socis podeu escriure a fic.lhospitalet@gmail.com, doncs els socis de FIC tenen gratis el llibre anual, de manera que compensen la petita quota de l’associació. El 2018 vam publicar el llibre “L’Estaca, l’eina del somni”, una història del primer setmanari de l’Hospitalet independent en el que tant Vila com jo vam treballar de forma altruista, com sempre fem, un llibre amb una edició facsímil dels seus cent dies de vida a l’any 1978. També vam fer una exposició que va voltar per diferents aules de cultura i també per aquesta biblioteca.

L’any següent vam publicar el llibre “Ones lliures, llavor de radiodifusió a l’Hospitalet. El cas de Ràdio Estel i Ràdio l’Hospitalet FM de 1979 a 1980”, de Francisco Rodríguez Baena, sobre l’experiència de la primera ràdio lliure a la nostra ciutat. Dos anys més tard, ara fa 40, va néixer la ràdio municipal i, curiosament, enguany també fa deu que es va tancar. Menys mal que aquí no mana Putin, però en el cas dels mitjans de comunicació s’hi assembla, doncs fa sis anys que el ple de l’ajuntament va aprovar per majoria la reobertura de la ràdio, amb els vots en contra del PSC però amb tota l’oposició unida, i encara és l’hora que es posi en marxa i no només tinguem la propaganda que ens fiquen a les bústies cada mes. Quedi clar que aquí també es tanquen mitjans i als periodistes de l’Hospitalet no ens empresonen però si intenten eliminar-nos per inanició de les nostres associacions i per això FIC mai ha tingut una subvenció municipal, malgrat la quantitat d’activitats i llibres que editem, o potser per això. Només reclamem el mateix tracte de la resta d’entitats.

Seguim amb els libres. El corresponent a 2020 va ser “Quan l’Hospitalet va perdre la platja. Expoliació, impunitat i negoci: un segle de la segregació de la Marina”, també de Jesús A. Vila. I abans de començar amb la presentació de l’actual llibre, “Cèsar contra Lucullus. El fracàs d’una estratègia cultural d’esquerres a l’Hospitalet de Llobregat (1970-1974)”, puc anunciar-vos que el proper llibre serà sobre els 40 anys de Ràdio l’Hospitalet i 10 sense l’emissora, un llibre en el que no podrà col·laborar Conxita Gómez Ordóñez, que va ser una de les seves directores, perquè va morir fa uns mesos desprès de patir durant anys assetjament laboral i d’estar arraconada a l’ajuntament sense donar-li feina.

Cas paradigmàtic

Diuen des de l’ajuntament que l’Hospitalet de Llobregat és un cas paradigmàtic de municipi que ha apostat per la cultura com a pla estratègic de regeneració i desenvolupament econòmic i social amb el projecte Districte Cultural. Fins i tot, l’ajuntament va comprar fa més d’un any dues naus industrials al número 17-19 del carrer Cobalt per 5 milions d’euros a la SAREB, la societat d’actius procedents de la reestructuració bancària, és a dir, el rescat bancari que es va fer a Espanya amb diners públics. Aquestes naus continuen tapiades amb maons, igual que antigues fàbriques com Can Trinxet, Godó i Trias o Cosme Toda.

Diuen des de l’ajuntament que el Districte Cultural de L’Hospitalet ha esdevingut un “hub” de creativitat. Efectivament, instal·lats en espais industrials i antics tallers en desús, avui trobem estudis d’artistes i creatius, locals d’assaig i de música en viu, galeries d’art, espais de producció audiovisual, estudis de disseny…. Més enllà de la seva aportació creativa i del negoci immobiliari pels propietaris de les naus, que gaudeixen d’importants excepcions fiscals, per exemple a l’IBI, i de que els lloguers aquí són astronòmicament més barats que a Barcelona, molts són els que posen en dubte si aquesta invasió cultural té un impacte positiu en la realitat social i econòmica del seu entorn, a la ciutat de l’Hospitalet.

Projecte immobiliari

Malgrat la ciutat té un ecosistema industrial i d’oficis que els permetria desenvolupar la seva activitat als nouvinguts i crear noves xarxes de negoci que beneficien tothom, els nous inquilins del Districte Cultural no han deixat els seus proveïdors pels de la ciutat i venen aquí literalment perquè és més barat, molt més barat, i estan bé comunicats. Els crítics afegeixen que el projecte del Districte Cultural, que ja té set anys de vida, ha estat sempre un projecte econòmic, una eina per reactivar el sector immobiliari.

I parlant del sector immobiliari, per la meva feina de periodista econòmic tinc relacions amb molts empresaris de Barcelona que estan súper agraïts amb Núria Marín i fins i tot diuen: “menys mal que a l’Hospitalet hi ha una alcaldessa de dretes que ens permet construir i construir de tot, pisos, hotels i ara també una vintena de gratacels davant l’hospital de Bellvitge” amb la intenció que vinguin empreses biotecnològiques.

Una cosa similar passa amb el Circ du Soleil, que aquest 17 de març estrenen el seu nou espectacle, Luzia, a Barcelona en un terreny cedit gratuïtament pel nostre ajuntament. Imagino que tanta generositat serà compensada amb invitacions a l’estrena per l’equip de govern municipal, perquè molts ciutadans de l’Hospitalet no poden pagar-se els 50 euros que costa l’entrada.

Abans de donar-li la paraula a Jesús A. Vila, parlarà Joan Casas, escriptor i dramaturg, crític teatral, traductor i professor, autor del pròleg del llibre. Amb ells vaig coincidir moltes nits al bar del Casino de l’Hospitalet quan als anys 70 era el cau de la bohèmia de la ciutat, entre d’altres coses perquè era l’únic lloc obert fins a les 3 de la matinada. Allà ens trobàvem periodistes, actors, escriptors i polítics de totes les ideologies i practicàvem el saludable costum d’enraonar en amigables tertúlies.

D’aquell fracàs cultural dels anys 70 al desert cultural de la democràcia

Portada del llibre «César contra Lucullus, El fracàs d’una estratègia cultural d’esquerres a l’Hospitalet de Llobregat (1970-1974)»

Per Jesús A. Vila

Quan vaig proposar als meus companys de la Junta del Foment de la Informació Crítica escriure el llibret de l’any 2021 sobre uns esdeveniments teatrals que es van produir a la ciutat 50 anys abans, alguns em van dir que potser l’esforç —que en qualsevol cas valoraven—, tindria poc interès per a la majoria de la població tret d’aquells que havien participat en la iniciativa. Semblava que la meva proposta s’estava referint a recordar el que havíem fet una colla de gent entre els últims anys d’institut i els primers cursos d’Universitat quan ens vam aplegar al Casino de Santa Eulalia per fer teatre. Una cosa molt semblant al que molts joves han estat fent a moltes entitats de la ciutat durant molts anys, en períodes concrets, perquè de tots és sabut que fer teatre és un magnífic instrument de socialització cultural, especialment quan s’és jove, que és quant més oberts estem a noves iniciatives, a nous intercanvis, a noves experiències, a fer amistats, a relacionar-nos. Per això, fer teatre ha estat, a casa nostra, a moltes ciutats i barris, un recurrent experiment de contactes, una cosa semblant a fer excursionisme, a aprendre a ballar sardanes o a cantar en una coral: una manera de compartir, participant creativament de l’expressió o del lleure cultural i passar-s’ho bé que és, en definitiva, allò que ens aplega col·lectivament quan som més joves i encara no tenim un projecte vital prou definit.

Jo vaig explicar als companys de FIC que el que havíem fet una colla de joves al Casino de Santa Eulàlia entre els anys 1970 i 1974 no havia estat ben bé això, tot i que hi havia un claríssim component lúdic i un alè inevitable de relacions interpersonals, especialment en el seus inicis quan alguns, aliens per complet al món teatral, ens hi vam afegir. Era diferent, sobretot perquè vam participar, sense ser-ne molts de nosaltres gaire conscients, d’un moviment cultural a la ciutat que s’havia iniciat uns anys abans i que hauria de tenir continuïtat bastants anys després, en la seva dimensió estrictament teatral, fins a ratllar gairebé el final de la dècada dels 80.

Baula d’Alpha 63 al GAT

He d’agrair als companys de la Junta que em fessin confiança en aquest punt perquè sense que fossin conscients del que els estava proposant van acceptar dedicar el llibre de l’any 2021, el llibre anual al qual estem compromesos com entitat, a uns esdeveniments que semblaven referir-se a unes poques experiències teatrals i que jo els vaig vendre com la història d’un període pont entre el que va representar per la ciutat —especialment per la joventut del barri Centre—, l’Alpha 63 i el que desprès havia de ser el Grup d’Acció Teatral, el GAT. Probablement, en aquest darrer cas, l’exercici de creació teatral de la ciutat més important de la seva història, no només per l’exigència i rigor del seu treball i per l’extensió en el temps de la seva experiència, sinó fonamentalment per les seves propostes ideològiques incardinades en la recerca conscient d’un públic i en la utilització del llenguatge i de l’expressió teatrals com a instrument cultural de creixement col·lectiu. I, lògicament, en la seva experimentació professional, com a cooperativa de producció d’espectacles teatrals.

Si l’Alpha 63 havia representat una alenada d’aire fresc cultural en un context molt rutinari d’experiències protagonitzades per entitats tradicionals que s’havien esclerotitzat per culpa d’una barreja de franquisme polític, carrincloneria catòlica i conformisme petit burgés, el període que jo volia historiar, venia a representar el trencament amb unes propostes que pretenien principalment culturalitzar la ciutadania, per oferir alternatives on la cultura era un nou instrument d’emancipació social i política. Després de donar-hi moltes voltes vaig imaginar-me el recorregut ideològic que existia entre el que jo he anomenat una cultura-pròtesi, allò que ens va bé per viure en el món, i una cultura-eina, allò que ens cal per transformar-lo.

Per tant, jo no pretenia historiar l’experiència d’una colla de joves que volien fer teatre, en el context convuls i creatiu del darrer franquisme al país, sinó l’evolució d’aquell projecte cultural que anava de la cultura-pròtesi a la cultura-eina i com, la nostra particular cultura-eina, acabaria fracassant finalment.

Història d’un canvi de projecte

La veritat és que la història cultural de la ciutat durant el franquisme ha estat tractada només d’una manera sectorial i excessivament panoràmica amb unes contribucions però, molt profitoses que jo incloc a la bibliografia, i encara d’una manera molt segmentada perquè s’ha fet la història de l’Alpha63, hi ha diversos reculls històrics sobre les experiències teatrals per barris i per entitats, però encara falta la peça més significativa: la història del Grup d’Acció Teatral. Una història, aquesta darrera, que resultava incompleta i inexplicable sinó es feia la referència obligada entre l’experiència teatral de l’Alpha 63 i la tasca professional del GAT que va protagonitzar el Grup de Teatre Popular del Casino de Santa Eulàlia entre 1970 i 1974, exactament entre la desaparició de l’Alpha 63 i el primer muntatge del Grup d’Acció Teatral encara mantenint la seu del Casino de Santa Eulàlia, que aviat canviaria pel Centre Catòlic i una mica després per la Casa de Reconciliació de Can Serra.

Una història que no era només la història d’un parèntesi temporal. Sinó el moment del canvi de projecte entre un teatre espectacular, d’oferta generalista i vocació evangelitzadora des d’un punt de vista cultural a un altre tipus de teatre incardinat en la realitat social del públic al qual anava dirigit, fet i destinat a les capes més subordinades de la població i amb vocació d’agitar consciències i de mobilitzar voluntats de canvi. Del Juli Cèsar que va fer l’Alpha 63 a la plaça de l’Ajuntament en uns Festivals d’Estiu organitzats per un Consistori encara rabiosament franquista on manava l’ínclit Matías de España, al Lúcullus que va fer el Grup de Teatre Popular del Casino de Santa Eulàlia. De la cultura pròtesi a la cultura eina. D’un muntatge espectacular a la plaça de l’Església del Centre, dirigit per gent experimentada de teatre, amb actors hospitalencs i de Barcelona i destinada a culturalitzar a un públic de suburbi, a un muntatge modest, fet en una petita sala del barri de Santa Eulàlia, per gent molt jove bàsicament sense experiència provada, provinent de diversos barris de la ciutat i destinada a conscienciar, mobilitzar i crear un públic actiu que pogués considerar l’acció cultural com una peça imprescindible de l’emancipació social que havia d’acabar definitivament amb la dictadura.

Minerva Álvarez i Miguel Porres van interpretar la cançó «O todos o ninguno» de Bertolt Brecht, amb música de Joan Casas i amb Sergio Andrés a la guitarra

Trencar amb la dinámica Cèsar

Allò, a més, no era el resultat d’una improvització. Era el resultat cuinat a foc lent de mitja dotzena de persones, les més actives teatralment a l’Alpha, que rebutjaven aquells plantejaments de teatre petit burgés del barri Centre per incorporar-se a la lluita social que havien de protagonitzar les associacions de veïns a tots els barris de la ciutat —precisament al Centre, molt tard i amb una debilitat manifesta—, els treballadors a les empreses a través del moviment sindical i els estudiants a la Universitat bàsicament a través de l’activitat multicultural.

Aquella determinació de la colla de gent que va trencar amb la dinàmica Cèsar, amb aquella manera d’entendre el teatre, es produïa a més, sobre el caliu residual del maig francès i les primeres espurnes de la mobilització de masses que acabaria amb l’Estat d’Excepció que proclamava el règim l’any 1969 i la creació de l’Assemblea de Catalunya al novembre de 1971, un veritable exemple d’unitat d’acció i de projecte que va saber impulsar l’oposició política en el moment més substancial de la revolta popular que engegaria la Transició i que, mort el dictador, obriria els camins de la democratització del país.

Punt d’inflexió

Això havia d’encetar expectatives en tots els àmbits i en el de la cultura, a la nostra ciutat, va suposar un punt d’inflexió que desprès explicaria l’existència del GAT i els seus propòsits, però també el fracàs d’aquella estratègia cultural d’esquerres que s’estava gestant. Perquè, sobre l’onada de reivindicacions, de mobilitzacions i de victòries parcials a nivell local de les classes subalternes d’aquells anys, en l’àmbit cultural de la ciutat es va produir una, díem-ne, intel·ligent absorció de les propostes evangelitzadores de la cultura que provenien de la tradició de l’Alpha 63, per part del nou consistori Capdevila. De fet, el ponent de Cultura que el nou alcalde nomena, molt poc després, serà justament un dels homes més potents de l’Alpha63, germà del fundador, impulsor del moviment teatral d’aquells anys: el ja pediatra Joan Miró, que aviat posarà en marxa un Patronat de Cultura com a instrument versàtil de programació cultural, obrirà una Escola d’Estudis Artístics comandada pel dramaturg i director teatral Ricard Salvat i engegarà la descentralització del consum cultural als barris de la ciutat a través de les Aules de Cultura.

Posar en mans de la gent més significada de l’Alpha la nova política cultural impulsada per Vicenç Capdevila, suposava una aposta clara per un dels dos models en presència: el de Cèsar, que venia de final dels seixanta i el de Lucullus, que encara estava a les beceroles. I resulta evident que des d’aquell ajuntament encara a les acaballes del franquisme i en bona part reformista però sorgit per línia directa de la petita burgesia del barri Centre, el model Lucullus havia de resultar directament extemporani. Pensaven, sens dubte en aquell nou consistori, que calia acabar amb el franquisme des de tots els àmbits de la vida política, però tampoc feia falta situar els sectors més directament vinculats amb els moviments reivindicatius dels barris i de les fàbriques a organitzar la societat. Podia salvar-se, segur, una part d’aquella modesta intel·ligentsia local que apostava per un sistema cultural canònic, basat sobretot en el consum de cultura molt més que en la creació de cultura i per tant, molt més en la transmissió de missatges a través de la cultura que en l’elaboració de missatges per l’emancipació.

Política cultural heretada

Aquella política cultural dels anys de Capdevila com alcalde i de Joan Miró com a ponent de Cultura va ser exactament, com tots sabem, la política cultural que es va imposar immediatament després de l’adveniment de la democràcia municipal.

No deixa de ser paradoxal, mira’t ara amb perspectiva. Cal recordar que el primer ajuntament democràtic de l’Hospitalet es va constituir sobre la base d’una coalició de dos partits, el PSC, que va aconseguir l’alcaldia i el PSUC que, entre moltes regidories, va pactar que el nou regidor de Cultura fos l’escriptor Candel. El més normal hagués estat que aquella estratègia cultural d’esquerres que representava el Lucullus s’hagués acabat imposant a l’Ajuntament d’aquella època, si més no durant els quatre únics anys en què els comunistes locals van tenir alguna possibilitat d’influir sobre la política local. Esbrinar-ne perquè no va ser així és una tasca pendent que els historiadors que treballin aquest període entre 1979 i 1983 podran determinar, perquè el cert és que la proposta cultural de vincular cultura i protagonisme directe de les classes subalternes no va prosperar. I l’exemple més paradigmàtic d’aquesta derrota va ser justament les enormes dificultats que va tenir el projecte del GAT —que ja no era exactament el que el Lucullus proposava en origen, però si una notable adaptació realista de la proposta inicial— per obtenir suport municipal i per conquerir un públic. Exactament aquell públic que havia de ser el futur del teatre perquè com deia un conegut lema del GAT de l’època, el futur del teatre, d’aquell tipus de teatre, depenia dels que encara no hi anaven al teatre.

Minerva Álvarez recita amb Sergio Andrés a la guitarra a la cloenda de l’acte de presentació del llibre de FIC

Falta d’un aprofundiment ideològic

Ja he dit que el treball d’aquest llibret que ara presentem s’acaba cap al 1974, per tant ni s’analitza la política cultural del primer govern democràtic, ni se n’estudia el desenvolupament del Grup d’Acció Teatral. Hi ha nombrosos components que durant aquests quatre anys entre 1970 i 1974 determinen el fracàs de l’estratègia i n’expliquen per què la política cultural des de 1979 s’hi assembla tant a la que va posar en marxa el darrer Ajuntament de Capdevila/Miró.

Jo n’apuntaré només tres, que estan esbossades al llibre que avui presentem: la primera, la falta d’un aprofundiment ideològic sobre la política cultural que es defensava. Es van fer uns quants papers teòrics, sorgits en molt bona part de les reflexions que sobre un teatre d’intervenció social i política s’havien produït a Europa en aquesta època, però no va donar temps d’aprofundir, per manca de les infraestructures culturals adequades, l’absència de recursos econòmics i probablement també per la joventut i la inexperiència dels qui estàvem compromesos. La segona, derivada d’aquesta anterior, els dèficits per convertir aquesta estratègia cultural d’esquerres en un programa d’acció cultural concret que es pogués defensar amb eficàcia davant els nous partits que es disposaven a governar el nou ajuntament. La tercera, la rèmora que amenaça tantes vegades els moviments compromesos de les forces de progrés, una absència d’empatia entre els membres implicats, un excés d’egolatria que es confon sovint amb la necessària objectivitat de la pràctica política i cultural. Per què un col·lectiu faci bé les coses, transcendeixin i es portin a bon terme, cal complicitat, confiança i empatia entre la gent més compromesa. Al contrari, el que acostuma a passar és que les escissions, les divisions, les expulsions, les depuracions i els trencaments, sovint ensorren les bones perspectives. El Grup de Teatre Popular va ser el producte d’una escissió de l’Alpha, de la mateixa manera que el GAT ho seria d’una escissió del Grup de Teatre Popular i el mateix GAT en va patir unes quantes d’escisions fins que va desaparèixer.

Avançar a base d’empatia i de síntesi

Si alguna cosa ha d’aprendre la política de progrés, la proposta transformadora, és que no hi ha veritats absolutes, ni talents específics, ni tàctiques inamovibles. Només s’avança a base de síntesi i d’empatia, de contrast lliure d’opinions i de col·laboració. Això que en dèiem els marxistes vells: el materialisme dialèctic.

En la història del Grup de Teatre Popular va haver molt d’entusiasme jove i això genera feina, treball i sacrificis però també satisfaccions, creixement i vincles. L’experiència va ser inoblidable pels que hi vam participar, més enllà que els somnis tinguessin poc a veure amb la realitat, especialment immediatament després de la conquesta democràtica.

Quan llegiu el llibre, si es que us ve de gust, veureu que explico que el que va venir després de 1979, no va ser capaç de canviar la política cultural petit burgesa que aposta pel consum cultural molt més que per la creació cultural i en canvi no va posar pegues sinó més aviat al contrari a convertir la ciutat en un rusc inhabitable a curt termini. Els ajuntaments posteriors fins ara mateix han convertit una ciutat dormitori que ja va començar a créixer desmesuradament a partir dels anys 30 del segle passat, en la ciutat més densa d’Europa i s’han oblidat radicalment de qualsevol política cultural, com no sigui oferir espais a les empreses culturals que venen de fora per fer creacions culturals que es podrien fer igual aquí que a Corea del Sud.

El deliri del Districte Cultural

A això han tingut el deliri d’anomenar-lo Districte Cultural. Una operació de màrqueting cultural, qüestió de terminologia, d’un ajuntament que va estar a punt d’eliminar un parc a Santa Eulàlia per poder encabir un poliesportiu o que ha estat capaç de tancar amb una alternativa ridícula i inassolible, la biblioteca pública del barri de Santa Eulàlia. Un ajuntament que ara no pot oferir espai en condicions, un solar amb els metres quadrats necessaris, perquè la Generalitat doni llum verda a una escola pública que substitueixi l’Acadèmia Cultura de Collblanc/La Torrassa, a punt de tancar portes. Un ajuntament que va acabar amb els Patronats de Cultura i d’Esports sense proposar millors alternatives i que va tancar les Aules de Cultura als barris substituint-les per Centres Culturals que han anat perdent el relleu i el protagonisme que van tenir aquelles.

Un ajuntament que viu de la retòrica. Que ens vol fer confondre acolliment amb admissió. Que va inaugurar un monument a l’Acollidora com a símbol d’una ciutat que no acull, no perquè no vulgui, sinó perquè no pot. Perquè acollir vol dir oferir garanties de qualitat de vida i resposta a les necessitats immediates i, a l’Hospitalet, la única cosa que podem fer és admetre, acceptar i permetre que la gent es busqui la vida, però no facilitar la dignitat indispensable per viure bé.

De tot això també parla aquest llibre, perquè si s’hagués promogut un canvi cultural quan encara érem a temps, allò inaprensible que se’n diu exigència col·lectiva i que prové d’una visió crítica de la realitat —això, de fet, és el que defineix una cultura de progrés— ens hagués fet més estrictes, més rigorosos i menys passius. I no acceptaríem la propaganda de l’Acollidora ni l’enganyifa del Districte Cultural, per exemple.

En última instància, el llibre que avui presentem és una contribució a l’explicació històrica d’un fracàs, en la perspectiva d’evitar fracassos posteriors. Només que us faci pensar al respecte una mica, el propòsit de l’autor s’haurà satisfet del tot. Moltes gràcies.

Rompiendo la brecha digital para la tercera edad

La asociación Foment de la Información Critica llevó a cabo una conferencia en el Casal Civic de Gornal quien tuvo como expositor al periodista y docente Joan Carles Valero.

La importancia del uso de la tecnología con el sector de la tercera edad.

La Asociación Foment de la Informació Critica (FIC) de l’Hospitalet ha puesto de relieve la importancia de un rejuvenecimiento de la tercera edad a partir de abrazar la sociedad de la banda ancha y activarse. Lo ha defendido en una conferencia en el Casal Cívic Gornal en el marco de la Setmana de la Solidaritat.

Con el título ‘Rejuvenicimiento activo sin brecha digital’ el periodista, profesor universitario y secretario de FIC, Joan Carles Valero, ha denunciado la discriminación a la que se somete a los mayores con la marginación digital. El un abismo entre el mundo de la tecnología y los usuarios se amplia entre los nuestros mayores. El uso de aplicaciones o páginas web para tramites o gestiones sencillas se ha vuelto de mucha utilidad para una parte de la sociedad pero no para las personas de la tercera edad porque en la mayoría de casos ni disponen de equipos ni de conocimientos.

¿La jubilación es la siguiente etapa?

Valero asegura que personalmente no siente la idea de jubilarse como dicta el ciclo de la vida porque sigue empecinado en seguir aprendiendo y enseñar a las generaciones que vienen la profesión del periodismo como docente que es en distintas universidades. “Yo no me siento como un ‘viejo’, al contrario soy un ‘viejoven’ con muchas ganas de seguir activo” afirma. Una de las personalidades en la que basó su conferencia es Rita Levi-Montalcini, neurologa italiana y Premio Nobel de Medicina en 1986. Cuando cumplió 100 años de edad aseguró en una entrevista que si se hubiera jubilado habría acelerado su muerte. Añadió que lo que verdaderamente envejece es solo el cuerpo, pero no el cerebro si lo mantienes ilusionado y activo, “porque la mente nunca se degenera”.

Rita Levi murió a los 103 años y hasta su fallecimiento siguió trabajando como una persona normal.

Los marginados de la pandemia

La pandemia no solo sacó a relucir los sistemas deficientes de salud de los distintos países, sino que también mostró que la población más vulnerable es la longeva, pero no por la edad, sino porque integra a un sector social que recibe una indiferencia social. Residencias geriátricas que se convirtieron en parkings de ataúdes por la poca eficiencia del sistema o ancianos que vivían solos y que por el toque de queda no podían valerse por sí mismos son algunos ejemplos citados durante la conferencia.

Algunos voluntarios y colectivos como FIC levantan su voz para que se muestre un mayor respeto y trato desde las administraciones públicas, entidades financieras, hospitales y granes empresas hacia este sector social en aras de que reciban una mejor atención. Una atención similar a la que recibieron durante el estado de alarma de parte de supermercados o entidades de voluntariado que pusieron atenciones especiales a domicilio para las compras semanales o asistencia para los que vivían solos.

Residencia para ancianos convertiros en mortuorios durante la pandemia.

Universitarios seniors

El ponente puso de ejemplo a los mayores de Citilab, un equipamiento de Cornellà que promueve la recuperación del patrimonio inmaterial de estas personas que ya atravesaron dos rupturas civilizacionales: del medio rural al urbano, y de trabajar en el campo a hacerlo en una industria. Para ellos, la transición hacia el mundo digital solo es cuestión de proponérselo, de forma que constituyen la “Nasa del envejecimiento activo” en el Baix Llobregat, señaló Valero. Otro ejemplo de rejuvenecimiento son los mayores que deciden ir a la universidad. En Cataluña asisten a clases universitarias este curso más de 18.000 mil ancianos, lo que supone un 6% de la población universitaria. Son datos de un informe realizado por la Xarxa Vives de Universitats, que ha estudiado los programas seniors que ofrecen las universidades catalanas. Son planes que se elaboran a medida y que ofrecen distintas asignaturas pero también otros especializados que van acorde a lo se busca.

“Cumplir los 65 años no tiene que suponer que ha terminado nuestro ciclo de vida; más bien al contrario, es una celebración y un motivo para seguir activos en esta nueva era digital”, concluyó Valero frente al público presente.