Ana María Rodríguez Terrón (Vicepresidenta de FIC, Psicóloga clínica y grupoanalista. Co-fundadora de los Centros de Pláning de l’Hospitalet).

La redacción de lestaca.com ha pensado que, con motivo del 8 de marzo del 2026, se podía elaborar un dossier, con la publicación de diversos artículos de mujeres de la ciudad. Me pidieron que lo coordinara y me he puesto manos a la obra. Le envié la propuesta a una decena larga de mujeres —hay muchísimas más activistas en la ciudad que seguro que tendrían muchas cosas importantes que decir, pero no he tenido la oportunidad de conocerlas— por lo que el año que viene, si se repite la ocasión, con más tiempo, tendremos más posibilidades de trabajarlo más a fondo. De entrada, he de decir, que siento mucho privar a nuestros lectores de esas opiniones valiosas.
Los artículos estaban orientados a tratar la situación actual del feminismo en general, y en particular, sobre los retos que deben afrontarse a partir de las políticas públicas en nuestra ciudad.
Era evidente que cada una de las invitadas debía escribir desde su prisma personal y estaba claro que pondrían el acento en aquello que a cada una les pareciera más interesante. Pero, de todas maneras, a mí personalmente y a FIC como entidad, nos parecía que, desde el movimiento feminista y también desde las organizaciones sindicales, sociales y políticas de la ciudad, era necesario e incluso imprescindible revisar y controlar el debido cumplimiento del Plan de Igualdad Municipal.
Este es un proyecto que, por ley, todas las administraciones están obligadas a disponer. Debe ser elaborado al inicio de la legislatura, debe contemplarse como un marco de referencia para las políticas de Igualdad que el gobierno municipal tendría que llevar a cabo a lo largo de los cuatro años de mandato. La situación concreta al respecto es que, este plan, está caducado en l’Hospitalet desde finales del año 2024, puesto que su vigencia no coincide con el inicio del mandato tras el correspondiente periodo electoral.
El objetivo del Plan es ser la hoja de ruta en el propósito de garantizar los derechos, la promoción y la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres y debe garantizar que todas las políticas públicas se hagan a través de una perspectiva de género.
El Plan debe contener protocolos de prevención y de actuación frente al acoso laboral y sexual para la protección de las trabajadoras municipales; tiene que tener previstas y realizar auditorías retributivas para combatir la brecha salarial de género. Ha de contener medidas que ayuden a la conciliación laboral y todas sus acciones deben garantizar la paridad en la toma de decisiones y fomentar la corresponsabilidad.
El Plan, por otra parte, debe contemplar medidas para la Prevención de las Violencias Machistas, que se deben tomar a través de los protocolos específicos elaborados con este fin. En el protocolo del circuito de Atención a las Violencias Machistas y en otros que hemos ido revisando, hemos ido constatando desde FIC que, en todos ellos, el gobierno municipal funciona en un “como si”, puesto que cuando se revisan a fondo lo que se encuentra es que detrás de todos esos proyectos no hay nadie… no hay nada…
La administración local, respecto al Plan de Igualdad, parece que desde hace años marcha con el piloto automático, funciona por pura inercia… No hay metas a lograr, no hay auditorias, no hay controles, no hay memorias. Hace más de 10 años que la memoria del Programa de la Dona en esta ciudad se liquida con una simple infografía con algunos datos sobre las actividades realizadas.
Como ejemplo hay que constatar que el Plan de Igualdad actual, no tiene un protocolo de duelo en caso de feminicidios; no tiene un protocolo de prevención desarrollado para prevenir y evitar la mutilación genital en niñas; no tiene un protocolo para la prevención y para evitar matrimonios forzados.
Es por ello que consideramos que la administración local debería convocar a las organizaciones feministas de la ciudad, a los partidos políticos y organizaciones sindicales para elaborar un Plan de Igualdad que cumpla con los objetivos que marca la ley y que sea realmente la hoja de ruta para poner en marcha las políticas de Igualdad. Pero que, además, contemple los mecanismos de seguimiento y control de dichos objetivos. Hay que dejar de elaborar planes para cubrir el expediente y pasar a construir un proyecto de ciudad en el ámbito del feminismo que trabaje en firme por una sociedad cada vez más igualitaria.
Con esta llamada de atención y con esta sugerencia, queremos abrir hoy el contenido del dossier prometido. A partir de este escrito, el propósito es ir publicando a lo largo de la próxima semana, piezas firmadas por distintas mujeres de la ciudad que reflexionan sobre aspectos diversos del feminismo más actual. Cuando acabemos el ciclo, compondremos con todos los artículos recibidos un dossier que se podrá descargar gratuitamente en este mismo digital como una pieza de reflexión que esperamos contribuya a activar todavía más la lucha feminista en la ciudad y nos ayude a profundizar en las reflexiones y en las aportaciones que sin duda contribuirán a hacer una sociedad más justa, equilibrada e igualitaria.
A continuación, incluimos el primero de los artículos.
Desde el sur, traemos nuestros aires de feminismos a la ciudad
Bea Cantero (Equipo Mujeres Pa’lante. Dra. en Educación, bioquímica. Profesora asociada de la UB, chilena y activista feminista)

Vivimos en un mundo complejo. Los datos del Institut de Ciències Polítiques i Socials (ICPS) nos dicen que el apoyo al feminismo retrocede y crece el rechazo a la inmigración, especialmente entre las nuevas generaciones. En este contexto, los feminismos no pueden refugiarse en discursos cómodos. Desde Mujeres Pa’lante, una entidad de mujeres migradas, antirracistas y feministas, con 20 años de trayectoria en l’Hospitalet de Llobregat, queremos aportar una mirada que nace de las periferias, tanto geográficas como sociales, para analizar qué políticas públicas necesitamos para no dejar a nadie atrás y para develar las causas estructurales del racismo.
No queremos hablar desde lo abstracto, sino desde nuestras vidas cotidianas que transitan por las calles de l’Hospitalet. Escuchamos a María, que cada madrugada toma el bus en La Florida para ir a cuidar a los hijos de otras, mientras los suyos se despiertan solos. Hablamos con Juana, de Santa Eulàlia, que lleva años limpiando hogares sin contrato, sin derecho a paro, sin baja por enfermedad, porque su situación administrativa la ha empujado a la sombra. Acompañamos a Ana, del barrio Centro, que no puede denunciar la violencia que recibe en casa porque el miedo a ser expulsada pesa más que el miedo a morir. Sostenemos a Carmen, desahuciada con tres niños en Collblanc. Alentamos a Fátima, que no ha podido convalidar su título universitario y cuida a una señora mayor sin más opciones laborales.
Somos, las que sostenemos esta ciudad, las que fregamos suelos, las que cuidamos a mayores, las que criamos a quienes serán el futuro. ¿Y qué recibimos a cambio? Invisibilidad y fronteras dentro de nuestra ciudad: la puerta cerrada del padrón municipal, la mirada que juzga en la ventanilla de la administración o del servicio público, la imposibilidad de alquilar una habitación digna con lo que ganamos. En l’Hospitalet, ser mujer migrada no es un dato menor, es una forma de estar en el mundo: sosteniendo la vida de otros, mientras se nos niega la nuestra. Y eso, precisamente eso, es lo que venimos a denunciar y transformar.
El feminismo hegemónico corre el riesgo de ser cooptado por discursos institucionales que se quedan en la superficie. Una parte de la población catalana pide limitar la llegada de inmigrantes, y las primeras señaladas por ese discurso de odio somos nosotras. El principal reto del feminismo hegemónico hoy, es entender que el feminismo debe ser antirracista. No podemos manifestarnos el 8M sin denunciar que en las fronteras de Melilla o en las colas de extranjería, se están vulnerando los derechos de las mujeres cada día. El feminismo no será real si otras mujeres en un mismo territorio siguen llamándose ilegales, y siguen sin tener derechos básicos.
Nuestra ciudad
L’Hospitalet es una ciudad diversa, mestiza, de gente trabajadora, amalgama de migraciones internas y extracomunitarias. En ella, alrededor de un 30% de la población hemos nacido fuera del Estado español, consolidándose como uno de los municipios con mayor diversidad en Cataluña. Nos sentimos herederas de las luchas por la ciudad que dieron muchas antes que nosotras, por servicios públicos, y derechos sexuales y reproductivos, laborales, de guarderías, a quienes agradecemos y seguimos su legado. Ejemplos son los grupos de mujeres de Bellvitge, Santa Eulàlia, Collblanc-La Torrassa, entre otras. También traemos nuestras historias de luchas y revueltas, nuestra sabiduría desde los sures, de luchas contra el extractivismo y el colonialismo.
Sin embargo, la política municipal aún mira las violencias machistas con una sola lente: dejando fuera las violencias estructurales que nos atraviesan. Cuando una mujer migrada logra pedir ayuda porque atraviesa una situación de violencia, muchas veces no busca solo ayuda psicológica; busca soluciones para un contrato de trabajo en el sector del hogar que no cotiza; busca cómo salir de una habitación realquilada sin contrato, o busca cómo vencer el miedo a denunciar, porque su situación administrativa es irregular o teme perder la custodia de sus hijos. Si las políticas públicas locales no se coordinan con una exigencia de cambio en la ley de extranjería y no facilitan el acceso al padrón municipal, su labor es incompleta. Se requiere una atención feminista integral que entienda la trayectoria de vida de las mujeres, y cómo se entrecruzan diferentes estructuras de opresión.
Retos y propuestas
Por eso, desde nuestro feminismo migrante de l’Hospitalet, lanzamos tres propuestas a la administración pública local:
1. Apuesta por el Antirracismo institucional: Es urgente, entre otras cosas: facilitar el acceso al padrón y al informe de integración social utilizando los marcos normativos establecidos por la Generalitat; agilizar la atención social y el acceso a la vivienda social; colaborar para materializar la tan ansiada Regularización Ya de quienes ya aportamos día a día a la ciudad.
Es imprescindible formar a todo el personal municipal en perspectiva antirracista e interseccional. La administración tiene la obligación de reflejar la diversidad de esta ciudad en sus puestos de trabajo, para que ninguna mujer sienta que está siendo juzgada por su color de piel o por su acento al pedir ayuda.
2. Más allá de la sensibilización: Las políticas de igualdad deben invertir en economía feminista. Esto significa regular el sector del hogar y los cuidados, ocupado mayoritariamente por mujeres migradas, y garantizar viviendas de alquiler social para mujeres en situación de vulnerabilidad. Mientras se construyen proyectos de vivienda privadas, nosotras exigimos vivienda social. No puede ser que sigamos siendo la mano que cuida los hogares de los demás, mientras nosotras no tenemos un techo digno. Necesitamos más políticas sociales, es vergonzoso que el Ayuntamiento solo invierta el 3,2% en gasto social, que el CAID de la segunda ciudad más importante de Catalunya, cuente con una plantilla de tan solo 9 profesionales.
3. Participación real: Que las entidades de mujeres migrantes tengamos un lugar en las mesas de decisión. El asociacionismo histórico de Bellvitge, Santa Eulàlia o el Centre tiene mucho que enseñarnos, pero necesitamos un diálogo intergeneracional e intercultural que enriquezca la agenda feminista de la ciudad, con respeto a nuestras voces, la de las nuevas vecinas que hemos llegado a construir ciudad en las últimas décadas. Requerimos un reconocimiento que se materialice en aportes económicos para nuestro funcionamiento. Nuestra entidad no recibe ningún financiamiento municipal para desarrollar toda la labor de acogida de la población migrada vecina de la ciudad.
En l’Hospitalet, ser feminista no puede significar mirar hacia otro lado cuando hablamos de fronteras, papeles y racismo. Las políticas públicas deben abordar la vida de las mujeres en su totalidad, no solo en la parte que encaja con el relato oficial. Desde Mujeres Pa’lante, seguiremos trabajando para que este 8M y todos los días, el feminismo sea, por fin, un feminismo sin fronteras, donde se ponga en el centro la vida, la ternura y los cuidados, que sea constructora de paz, que diga No a la guerra y a la barbarie. Porque seguimos, porfiadamente, construyendo caminos hacia un mañana más justo para todas y para todos.
Por la defensa de la justicia social, por un día a día libre de violencias, por el derecho a una buena vida.
¡Te invitamos a sumarte a este esfuerzo colectivo!