El pleno del ayuntamiento de Barcelona ha aprobado el plan urbanístico de la Illa Citroën con el voto favorable de ERC

Ahora queda en manos de la Generalitat la aprobación definitiva del cambio del PGM que supone la reducción de un 30% de la zona verde prevista

Los concejales de ERC del ayuntamiento de Barcelona han dado el voto a favor del plan urbanístico de la conocida como “Illa Citroën” que supone la reducción de un 30% de la zona verde prevista en esa zona al ser modificado el Plan General Metropolitano. Los vecinos de la barriada de La Bordeta y de Santa Eulàlia habían realizado protestas en contra de la decisión.

Aunque no necesitaban los votos de ERC ya que el resto de grupos PSC, Junts y Vox ya habían manifestado su posición a favor del proyecto, los republicanos finalmente han dado su apoyo mientras Comuns votaron en contra y el PP se abstuvo.

El último trámite que necesita este proyecto es la validación de la modificación del Plan General Metropolitano por la subcomisión de Urbanismo de la Generalitat de Catalunya que evaluará los criterios técnicos del proyecto. Esta decisión está prevista que se realice en el segundo semestre de este año. Según manifestó, Albert Aixalà, conseller de urbanismo del Distrito de Sants-Montjuic al digital el3 “en principio no tiene que haber ningún tipo de problema”.

Los vecinos, desde el mes de julio pasado, vienen realizando concentraciones y manifestaciones en contra del proyecto, el último de los cuales delante del ayuntamiento de Barcelona. Los afectados llevaban pancartas reivindicando “el cien por cien de la Illa Citroën zona verde”. Y otras en donde se podían leer: “No més blocs” y “Amb el barri no s’especula”.

El proyecto proviene del acuerdo entre el Ayuntamiento de Barcelona y la empresa Stellantis, en el 2023, que no se dio a conocer hasta octubre del 2024 cuando se abrió un proceso participativo que nunca se acabó y tampoco nunca se tuvo en cuenta la opinión de los vecinos.

Los Comuns, que se han opuesto desde el principio a este proyecto, ya han manifestado en más de una ocasión que “el convenio está realizado a medida de la multinacional Stellantis”. Esta empresa tiene sede social en Amsterdam y es fruto de la fusión de varias empresas automovilísticas como la propia Citroën, Peugeot, Opel/Vauxhal, Fiat, Alfa Romeo, Dodge y Chrysler. Esta compañía busca revalorizar los terrenos que ha ocupado durante décadas, con una operación claramente especulativa bajo el paraguas de la enésima modificación del Plan General Metropolitano. Los vecinos se quejan de la falta de transparencia en todo el proyecto porque se abrió un periodo de alegaciones y propuestas que nunca se tuvieron en cuenta.

El proyecto contempla dos líneas de edificios en los laterales de la Illa. Una, de dos bloques de vivienda pública al lado de la Rambla Badal, y la otra situada al otro lado, junto a la Riera Blanca de vivienda privada.

La línea de vivienda pública tendrá una altura de 9 plantas y la de vivienda privada serán de 12 y 6 pisos, respectivamente. Este último, el más bajo, estará situado junto a la calle Constitución. Entre las dos líneas de edificios existirá un parque y un equipamiento público de planta baja con un aparcamiento público subterráneo con entrada por la calle Riera Blanca. La previsión del calendario es que una vez sea aprobado por la comisión de urbanismo de la Generalitat, la construcción del edificio privado se haga en unos cuatro años y se urbanice toda la zona del parque.

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