Carlos Galve (activista i peixater)
La tarde del pasado 24 de febrero, en el pleno del Ayuntamiento de l’Hospitalet, casualmente y por causas distintas, “el Circo”, jugó un papel relevante.
Primero, fue en el debate con los Comunes. Manel Domínguez explicaba el porqué del error de la renovación del Cirque du Soleil. Los terrenos, anteriormente viveros de plantas municipal, fueron cedidos por el equipo socialista de Marín-Belver. Los asfaltaron con el consecuente impacto medioambiental. Pactaron suelo público para uso privado. El equipo actual reconoce el fracaso de esa operación pero, sin mucho sentido, el alcalde ha renovado un año más el contrato. Esos terrenos están llamados a ser equipamientos deportivos por puro sentido común al servicio público, gestionado por clubs para que cientos, por no decir miles de jóvenes, practiquen deporte en nuestra ciudad.
El argumento del jefe del gobierno municipal fue que sería el último, negando que había renovado el contrato un año más. Ahí ya empezó, o continuó el juego malabar del alcalde. No pasó a mayores y los dos se acusaron de mentirosos. No voy a decir a quien creí.
El Cirque du Soleil tiene virtudes artísticas fantásticas. Contrasta con el circo antiguo, esencialmente porque no somete ni a animales ni a humanos a una actuación degradante. Diríamos que ha dignificado y modernizado al circo. Es un paradigma de cambio. Aunque, por el precio de las entradas, es claramente elitista o poco popular.
No hay domadores, ni animales sometidos, no hay enanos para hacer reir, es un espacio para desarrollar valores positivos. Todo lo contrario que el circo de la política que está sufriendo una degradación salvo dignísimas excepciones.
Desde bien niño, los payasos me han enternecido y me parecen seres que utilizan su propio esperpento para que nos veamos reflejados en ellos. Todos somos un poco payasos. El otro día, en el pleno, cuando se hablaba tanto de circo tuve una elucubración. El día que fui a la Feixa Llarga a ver el Cirque du Soleil salió un payaso blanco, elegante, guapo, deportivo, que se creía superior a los otros payasos. Utilizaba la música y la acrobacia con aparente habilidad.
No sé bien porque esa tarde me vino a la memoria esa experiencia/escena de aquel día de circo. Curiosamente, el pleno continuó con la misma tónica: acrobacia, piruetas y música algo aburrida. En la mitad del pleno, antes de empezar las mociones de los diferentes grupos políticos, generalmente las entidades toman la palabra, previa anterior diligencia administrativa. Nos habían injustificadamente negado el derecho a hablar a los de FIC. Es casi un clásico.
Ese grupo de personas extraterrestres y con más moral que “el Alcoyano” nos presentamos frente el alcalde con unas armas que no le hicieron ninguna gracia. Tenían forma de pancarta y sus correspondientes eslóganes. Esas personas, desconocidas aparentemente por el alcalde montaron, según el regidor, una segunda referencia al circo al considerar que los de FIC habíamos planteado, no una reivindicación, sino una performance circense.
Increíblemente, cuales enanos toca narices, nos pusimos de pie y salimos junto el lugar de intervenciones. “El Jefe” de pista del pleno se enfadó, y esta vez tanto, que hasta le crecieron los enanos y tuvo que parar el espectáculo/pleno. Suspendió el pleno durante más de media hora. Pensé si debería tener que hacer algún recado.
El alcalde Quirós tiene la habilidad de complicarse la vida. Soy un ciudadano anónimo, quizás algo payaso, sin más pretensión que aportar un granito de arena al debate/espectáculo…
Lo voy repitiendo, y no me hacen ningún caso. Literalmente, me ignora mi alcalde, nos ignora especialmente a los de FIC. Da la sensación, como si nos tuviera miedo o manía, y me parece increíble.
Como que es mi alcalde, el alcalde de mi ciudad, no voy a dejar de decirle lo que pienso. Es como si fuera un amigo sin serlo personalmente, pero al que aprecio. Resulta ridículo y absurdo que nos niegue la palabra. Estúpido que nos ningunee como si tuviera alguna posibilidad de éxito. Los de FIC somos como los viejos rockeros, que nunca mueren.
En el informativo de la tele de l’Hospitalet fue de traca, el broche de oro. Recogieron y emitieron dos cortes. El primero, diciendo que “unas personas” hicieron/hicimos una acción de circo y el segundo donde “El”, tan listo y democrático, no llamó a la policía para desalojarnos, como en los viejos tiempos por violentos y rojos.
Resulta insólito. Un despropósito más de nuestro querido alcalde. No es capaz de entender y activar la empatía, para entender que con su absurda cerrazón no solo nos da sentido de existir si no que, además, nos da más energía. Me cuesta entender a David Quirós y a sus asesores.
La política es dialéctica, es pactar, es comprender y convencer y siempre democráticamente, no negando a nadie la palabra, excepto al fascismo deshumanizador.
Lamento profundamente que la política del gobierno de l’Hospitalet vaya en dirección contraria. Como decía el poeta “somos muchos más de los que dicen y creen” y los de FIC somos incansables y vamos a continuar denunciando lo que nos parece mal y explicando lo que nos parece bien.
Utilizando la metáfora de Manuel Vicens, en la vida hay tres caballos. Cuando vamos a galope, cuando cambiamos al trote y los de FIC, que vamos al paso. Lentos, pero seguros. Lo que debemos hacer, sin perder el paso, es reclamar más democracia y más complicidad para frenar al fascismo que viene a galope por el horizonte.
El que avisa no es traidor. Aunque ojalá me equivoque.