La comunidad escolar del Pere Lliscart llega a acuerdos con la Administración para que se inicien las obras de un nuevo edificio

Tras el consenso, una comisión de seguimiento analizará mensualmente el impacto de las obras y su correcta ejecución

Tregua. Esta es la palabra con que se puede resumir la situación en el institut-escola Pere Lliscart, donde se tiene que construir un edificio colindante al actual en plena actividad lectiva, tras la reunión mantenida el pasado martes entre Serveis Territorials de la Generalitat de Catalunya, responsables del ayuntamiento de l’Hospitalet y la comunidad escolar del centro (padres y dirección).

“Se nos ha escuchado y se han tenido en cuenta nuestras preocupaciones y reivindicaciones”, ha afirmado David Crespí portavoz de los padres del centro Pere Lliscart, que alberga a 647 alumnos.

El anuncio del inicio inminente de las obras de un nuevo edificio junto al actual para sustituir a los barracones que se habilitaron en la plaza del Cadí para cubrir la demanda existente en este centro, sorprendió a padres y profesores. Más tarde se supo que el proyecto estaba aprobado desde el 2021 y que la paralización de la construcción era prácticamente imposible ya que conllevaría altas penalizaciones para la Administración.

Cuando ya ha empezado a trasladarse material para la construcción del nuevo edificio, a última hora, el pasado martes se realizó una reunión con todas las partes y se llegó a acuerdos satisfactorios para todos los afectados alumnos, profesores y padres.

En el encuentro se presentó un proyecto con algunas modificaciones más acorde a las reivindicaciones de la comunidad escolar. Entre ellas una ampliación del comedor escolar, la habilitación del gimnasio y la biblioteca en el edificio donde actualmente hacían clases los niños de Infantil. Este edificio estaba previsto que se derribara al quedar afectada por una rotonda que se iba a realizar al lado de la escuela.

Una de las quejas de los afectados era la disminución del patio con el nuevo edificio. La alternativa presentada en la reunión es la adecuación de las terrazas, donde también se habilitaran aulas abiertas.

Definitivamente las obras se iniciarán el 31 de marzo, con una duración de unos 12 meses y según los representantes del Departament d’Enseyament representado por Sonia Fernandez Cuenca, directora Territorial en l’Hospitalet, se cumplirán todas las medidas de seguridad requeridas en este tipo de obras.

Entre las 60 preguntas que llevaron los padres a la reunión estaba la posibilidad de habilitar el local del Esplai de la Florida para los niños con necesidades de atención especial. Esta alternativa, según explicaron desde la Generalitat, es más compleja y será estudiada para buscar una solución alternativa.

En el tema de ruidos se seguirá trabajando para amortiguar los que produzca la maquinaria, aunque, según los técnicos, se buscarán los tiempos donde se entorpezcan lo mínimo posible la normal actividad escolar. Al igual que con el polvo que se pueda producir. Como consecuencia de la mala situación de las ventanas —hay que tener en cuenta que el edificio se construyó hace 50 años— se minimizarán los efectos del polvo tanto con la instalación de aparatos de refrigeración, ya que deberán de permanecer cerradas, como redoblando el servicio de limpieza.

De momento, la comunidad escolar se ha sosegado con los acuerdos consensuados y ha apaciguado sus ánimos, siempre que se cumpla el compromiso de las Administraciones de realizar una reunión una vez al mes de la comisión nombrada para el seguimiento de las obras.

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