El sueño de Jordi Alba

Articulo de Josep M. Artells, periodista, publicado en Mundo Deportivo

Jordi Alba está pasando sus últimos días de descanso en familia intentando ’resetear’ sus batallas en el fútbol para empezar una nueva vida. Junto con Messi Busquets le dieron el primer título de la MLS Cup al Inter de Miami cerrando una carrera profesional brillante. La imagen llorando sobre la hierba junto a Mascherano en el estadio de Fort Lauderdale desarmó la coraza distante que proyecta ante los que no le conocen. Los retos imposibles han marcado la trayectoria del futbolista de l’Hospitalet.

El próximo sueño de Alba es casi una quimera, la fantasía de un chico del barrio de La Florida. Este febrero cumplirá un año de socio en l’Hospitalet que le convertirá en directivo y compartirá despacho con Thiago Alcántara para llevar el club ribereño al fútbol profesional en diez años. Más de 60 años contemplan el trienio dorado del ’Hospi’ en Segunda División (1963-64) cuando fichaba renombrados jugadores de Primera como Pantaleón Castaños (Real Madrid), Poulsen (Español), Arnàs (Barça), Mesones (Murcia)… y el nuevo estadio municipal rebosaba de aficionados.

Los clubs de ciudades como Girona Villarreal están en el punto de mira del proyecto, aunque las diferencias son remarcables. Alba está dispuesto a desafiar el conformismo y los obstáculos históricos que han rodeado a la entidad para pasar del pozo de la 3ª RFEF a la Segunda División.

Por fin alguien decidido a romper la monotonía en l’Hospitalet. Jordi y los acompañantes en esta aventura capean el derrotismo dispuestos a desafiar las barreras sociales y geográficas que han hecho de l’Hospitalet una ciudad saturada de 13 barrios, cada uno con su particular vida asociativa e identidad propia. El municipio está sintiendo la llegada de una nueva ola migratoria al haber llegado a los 292.161 habitantes.

El proyecto de Jordi Alba se enfrentará a los recelos convencionales y a una topografía dividida por las vías del ferrocarril que siguen estrangulando la ciudad. Por una parte, cada barrio ha modelado su propia personalidad alrededor de fiestas mayores propias, asociaciones culturales y un club de fútbol donde socios y vecinos organizan su tiempo libre; por otra, el estadio Municipal de la Feixa Llarga, cedido al ’Hospi’ en 1999, se encuentra en Bellvitge, al sur del mapa, y la ciudad queda encajada entre el Camp Nou y el RCD Stadium, estadios que están a tiro de piedra donde acuden socios y peñistas del Barça y el Espanyol.

El proyecto franjirrojo se asienta sobre cuatro inversores: Óscar Pierre, cofundador y CEO de Glovo, y el empresario Gonzalo Álvarez controlarán la gestión económica; Jordi Alba y Thiago fijaran las directrices del área deportiva; Antoni García, ex concejal de ERC y hombre de diálogo, es el presidente institucional, y Cristian Gómez y Javier de San Nicolás son el entrenador y director deportivo, respectivamente.

“La entidad se encuentra ahora en proceso de conversión en SA y está en conversaciones con el Consejo Superior de Deportes para auditar el capital y la venta de acciones”, explica Òscar Milla, tesorero, Dircom y uno de los periodistas deportivos de la recordada Ràdio l’Hospitalet junto a Jordi MèlichLluís FlaquerXavi PuigJoan Batllori y Lluís Izquierdo, entre otros.

La campaña publicitaria del proyecto fue audaz. Los ‘spots’ anunciaban un ’Hospi’ que aspiraba a ‘ser el segundo equipo de Catalunya’, un eslogan osado que, sin embargo, pellizcó a los socios.

“Estamos trabajando sobre la base de fijar los criterios económicos para dar el salto. Uno de nuestros objetivos prioritarios es el de conectar el club con la ciudad buscando sinergias y complicidades entre el ’Hospi’ y el tejido deportivo y social: al cabo esto es un proyecto de ciudad. Si llegamos a las categorías profesionales será beneficioso para todos en el ámbito deportivo y económico”, explicó García en el programa ‘Futbolcat’ (‘3Cat’) al inicio de la temporada.

A la ciudad le faltan oportunidades. La historia tiene episodios que mueven al desencanto. Hace poco se celebró el Centenario de la ciudad que fue decretado el 15 de diciembre de 1925 por Alfonso XIII. La asistencia no fue contundente. De generación en generación se ha transmitido que l’Hospitalet tuvo playa y pescadores, además de prósperos terrenos agrícolas que fueron expoliados por Barcelona con la excusa de hacer un puerto franco que luego fue la Zona Franca. Aquella usurpación del territorio se ha ido contando como un tejemaneje de abuelos a hijos. Jordi Alba cree que su ciudad merece una oportunidad.

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