El movimiento vecinal alerta sobre los graves efectos del ruido y exige medidas urgentes contra la contaminación acústica

Un estudio concluye que L’Hospitalet presenta una alta exposición al ruido, típica de áreas metropolitanas densas y reclama que en la planificación urbana se tenga en cuenta este factor

Las asociaciones reclaman mayor control institucional, campañas de concienciación y participación ciudadana para proteger la salud y los derechos fundamentales frente al aumento del ruido ambiental

Las asociaciones vecinales han vuelto a alzar la voz con motivo de una jornada de concienciación que se celebra cada mes de abril desde 1996, destinada a visibilizar los efectos de la contaminación acústica y promover la protección de la salud auditiva. A través de un comunicado, advierten de que el ruido no solo es una molestia cotidiana, sino un problema de salud pública ampliamente infravalorado tanto por la ciudadanía como por las administraciones.

El próximo día 29 de abril se celebrará en el Centro Municipal de La Florida Ana Díaz, una jornada para conmemorar el Dia Mundial Contra el Ruido organizada por la Federación de Asociaciones de Vecinos de L’Hospitalet junto con la Asociación de Vecinos del Distrito IV.

Los niveles de ruido en L’Hospitalet están regulados por la normativa municipal y autonómica, adaptándose a la legislación de la Generalitat. Generalmente, se permite un máximo de 55-60 dB(A) de día y 45-50 dB(A) de noche en zonas residenciales, aunque estos varían según la zona. El Ayuntamiento ofrece un GeoPortal para consultar límites por calle

Estudio municipal

En un estudio realizado por el Ayuntamiento de L’Hospitalet en el 2021, con la asistencia técnica del Institut Cerdà,  con el nombre de “Memoria Tècnica de l’actualització del Mapa de Capacitat Acústica de l’Hospitalet de Llobregat” (Desembre de 2021), asegura que los problemas detectados ponen de manifiesto varias dificultades: Muchas zonas residenciales están cerca de grandes infraestructuras, lo que reduce su protección real. Dificultad para crear transiciones suaves entre zonas tranquilas y ruidosas. Existen muchos equipamientos sensibles (escuelas, hospitales) a menudo están expuestos a ruido elevado y una ciudad sin zonas rurales ni espacios naturales tranquilos.

El estudio concluye que L’Hospitalet presenta una alta exposición al ruido, típica de áreas metropolitanas densas. Pero tambien añade que el principal problema acústico de la ciudad es el tráfico y en la planificación urbana se debe integrar el control del ruido como prioridad

Según denuncian los representantes vecinales, la mayoría de la población convive de forma habitual con niveles de ruido perjudiciales sin ser plenamente consciente de sus consecuencias. Este desconocimiento generalizado, sumado a lo que califican como una “insensibilidad institucional”, ha derivado en una insuficiente protección de la salud de las personas frente a este tipo de contaminación ambiental.

Las entidades vecinales subrayan la necesidad urgente de impulsar campañas de sensibilización respaldadas por datos científicos y sanitarios. Estos estudios, aseguran, evidencian efectos preocupantes que van más allá de la incomodidad. Entre ellos, destacan el impacto directo del ruido en el organismo humano, que actúa como un factor de estrés capaz de provocar aumentos en la presión arterial y alteraciones en la frecuencia cardíaca. La exposición prolongada, añaden, puede desembocar en patologías más graves como la hipertensión o enfermedades cardiovasculares.

Afectaciones a la población infantil

Las asociaciones de venc9os, en un comunicado, también pone el foco en la población infantil, uno de los colectivos más vulnerables ante la contaminación acústica. Diversas investigaciones han relacionado el ruido con problemas cognitivos, dificultades de aprendizaje y una disminución significativa del rendimiento escolar. En este sentido, las asociaciones alertan de que el impacto del ruido no solo afecta al presente, sino que condiciona el desarrollo futuro de las nuevas generaciones.

Asimismo, advierten de los efectos del ruido del tráfico urbano, al que vinculan con trastornos como la ansiedad y la depresión. Además, señalan que la contaminación acústica está asociada a un incremento de los ingresos hospitalarios urgentes por enfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple, el Parkinson o la demencia. Incluso, indican, existe una relación entre el ruido del tráfico y el aumento de la mortalidad por diversas causas.

A estos problemas se suma el impacto en la salud mental. Las asociaciones vecinales destacan un mayor riesgo de hospitalizaciones urgentes vinculadas a trastornos mentales en entornos con altos niveles de ruido, lo que refuerza la idea de que la contaminación acústica es un factor de riesgo que debe abordarse con seriedad.

Desde una perspectiva jurídica, el comunicado también pone de relieve que el exceso de ruido puede vulnerar derechos fundamentales, como el derecho a la intimidad y la inviolabilidad del domicilio, especialmente durante el horario nocturno. En este sentido, consideran que no se trata solo de una cuestión ambiental o sanitaria, sino también de una problemática que afecta a los pilares básicos del Estado de Derecho.

Las asociaicones reclaman actuaciones decididas

Ante esta situación, las asociaciones reclaman una actuación decidida por parte de las administraciones públicas, especialmente a nivel municipal. Consideran imprescindible que los ayuntamientos ejerzan de forma eficaz sus competencias en materia urbanística, control ambiental y disciplina, con el objetivo de prevenir, evitar y reducir la contaminación acústica tanto en entornos urbanos como rurales.

Entre las medidas propuestas, destacan la implementación de planes de inspección más rigurosos, dotados de los recursos técnicos y económicos necesarios. También exigen un aumento de las mediciones oficiales de ruido en los domicilios a lo largo de todas las franjas horarias, así como una actuación rápida ante los incumplimientos de la normativa, mediante sanciones efectivas cuando sea necesario.

Por último, insisten en la importancia de garantizar la transparencia en materia de información ambiental, de modo que las personas afectadas puedan conocer sus derechos y actuar en su defensa. Asimismo, subrayan la necesidad de fomentar la participación ciudadana en la gestión de los conflictos derivados del ruido, especialmente aquellos relacionados con el uso intensivo del espacio público para actividades de ocio, cuya regulación horaria, consideran, debería ser más estricta.

Con este llamamiento, el movimiento vecinal busca situar la contaminación acústica en el centro del debate público y promover soluciones que permitan mejorar la calidad de vida y la salud de toda la ciudadanía.

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