Nuria Espert ya es profeta en su l’Hospitalet natal

La laureada Núria Espert ha recibido todos los premios posibles de las artes
menos el reconocimiento de su ciudad natal, l’Hospitalet, que acaba de llegar en forma de
medalla de oro de la ciudad. En la imagen, Espert recibiendo el
Príncipe de Asturias de las Artes en 2016.

En cuanto las condiciones sanitarias lo permitan, se procederá a la entrega de la medalla de oro de la ciudad. Más vale tarde que nunca.

8 de diciembre, 2020

El pobrecito hablador que firma estas líneas se quejaba en la edición de noviembre de 2019 de la revista El Llobregat de que nadie es profeta en su tierra. Y como prueba, denunciaba que la laureada Núria Espert ha recibido todos los premios posibles de las artes menos el reconocimiento de su ciudad natal, l’Hospitalet. Un año después del amargo quejío, el pleno del ayuntamiento de la ciudad, en su última sesión de 25 de noviembre, enmendó esa indiferencia histórica al acordar otorgar por unanimidad la Medalla de Honor de l’Hospitalet en la categoría de oro a nuestra diva de la escena nacional. Ochenta y cinco años de vida dedicada al teatro y a la transmisión de la cultura, reconocida por todas las instituciones nacionales e internacionales, no había sido suficiente.

Parafraseando al poeta británico Alexander Pope, “errar es humano, perdonar es divino, rectificar es de sabios” y veo que en el caso de la nuestra gran dama del teatro español, la alcaldesa Nuria Marin ha demostrado su sabiduría y, en cuanto las condiciones sanitarias lo permitan, se procederá a la entrega de la medalla de oro a Nuria Espert en un acto al que espero acudir para ver cómo l’Hospitalet reconoce a una de sus profetas más internacionales. Otra licencia que me atrevo a tomar, por el interés que ahora cobra, es la reproducción del artículo que publiqué sobre este asunto en la revista El Llobregat que se encartó el 1 de noviembre de 2019 en el diario La Vanguardia, y que llevaba por título: “Nadie es profeta en su tierra”. Decía así:

Nadie es profeta en su tierra

Predicar donde has nacido es muy difícil. Incontables son los ejemplos de ciudadanas que destacaron allende sus pueblos y que no fueron tenidas en cuenta entre los suyos. La expresión que titula estas líneas tiene un innegable contenido religioso, pues fue Jesús quien la dijo. Después prepararse durante 40 días en el desierto, regresó a la sinagoga. Los asistentes, que lo conocían desde niño, interpretaron sus palabras como herejía e intentaron arrojarle por un despeñadero. Jesús escapó y empezó a predicar y a sanar enfermos. Y siempre fue escuchado y respetado.

“De cierto os digo que ningún profeta es aceptado en su propia tierra” (Lucas 4:24). De acuerdo con la lógica de las palabras de Jesús, al igual que en la antigüedad ocurría con los profetas, sigue siendo harto difícil hoy en día el reconocimiento del talento entre vecinas si no media el éxito fuera del lugar de origen. De ahí que muchas hayan empredido su carrera fuera de su lugar de origen. Pero una vez alcanzada una buena reputación, suele ocurrir que tampoco es reconocida entre sus paisanas. Un claro ejemplo lo tenemos en la gran dama del teatro español y natural del hospitalense barrio de Santa Eulalia, la laureada y nunca reconocida en L’Hospitalet, Núria Espert.

La actriz de teatro, cine y ópera que también ha dirigido, nació el 11 de julio de 1935, un año antes de que estallara la guerra civil española. Sus padres se habían conocido en un grupo de teatro y transmitieron esa afición a su hija. Desde muy pequeña, comenzó a actuar en un grupo de su barrio. Con doce años, debutó en el escenario y a los 13 ya notó que el arte escénico se apoderó de ella, tal y como recordaba en su discurso al recoger el Premio Princesa de Asturias 2016 de las Artes. El teatro convirtió a Núria Espert en otra persona: “apasionada, ambiciosa”, tan entregada que consiguió que no pudiera ser ella misma más que en el escenario.

En sus propias palabras: “El teatro me eligió. Al principio suavemente, pero en tres, cuatro años se había convertido en dueño absoluto de mi vida, de mis deseos, de mis sueños. Cada vez con más fuerza, con más exigencia. Hizo de mí una persona apasionada, ambiciosa, tan entregada que consiguió que yo no pudiera ser yo misma más que en el escenario, más que transformada en otra persona, no un personaje, una persona. Esas transformaciones no son nunca placenteras. Mi dueño es muy duro; me he lastimado muchísimas veces tratando de servirle. Aún lo intento. Pero él nunca dice basta, para, ya basta…”.

Inasequible al desaliento

Tan apoderada está Núria Espert por su dueño, que con 84 años de edad sigue recorriendo los escenarios, ahora con el Romancero gitano, de su amado Federico García Lorca, bajo la dirección de Lluís Pasqual. Una obra en la que ella sola llena la escena durante 60 minutos y con la que está recorriendo media España. Tanto en el libro como en la representación, se evoca las raíces de Lorca, el amor a su tierra, su pasión, la tradición, la cultura, la historia, la literatura y la religión. Son poemas de temática romántica cargados de populismo y folklore, de sensualidad, pero también de frustración, tragedia y muerte.

Afortunadamente, del 8 al 26 de enero próximo, podremos disfrutar de Núria Espert y de Lorca en el Teatro Romea de Barcelona para sumergirnos en esa “atmósfera misteriosa de muerte” ligada casi siempre a alguna forma de violencia, cargada de simbolismo y metáfora. Porque la pena andaluza es la figura central de este Romancero y está personificada en los gitanos, auténticos protagonistas de la Andalucía lorquiana, arquetipos de la libertad y la pasión, de lo mítico y lo trágico. Y Espert los encarna como el alma profunda de Andalucía. Porque los romances lorquianos son, además, ejemplos de convivencia entre elementos tradicionales o cultos y populares. Con esos mimbres, Espert y Pasqual logran una síntesis del mundo clásico y el moderno, entre todos los elementos históricos que convergen en Andalucía: los romanos, los árabes y los gitanos.

Núria Espert, además del Princesa de Asturias, tiene el Premio Valle-Inclán de Teatro (2010), el Nacional (1984) y cuatro premios Max. También es doctora “honoris causa” por las universidades Internacional Menéndez Pelayo y Complutense, caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia y Comendadora de la República de Italia, y atesora más de una docena de otros premios más, como la Cruz de San Jordi de la Generalitat de Cataluña. Pero nunca ha tenido ningún reconocimiento de su ciudad natal, L’Hospitalet. Que Núria Espert esté el mes de enero en Barcelona es una oportunidad de oro para que su ciudad le rinda el homenaje que le debe.

Nexo entre clasicismo y modernidad

El acta del jurado de los Premios Princesa de Asturias señaló a nuestra gran dama del teatro como un nexo, por un lado, entre el clasicismo y la modernidad, y por el otro entre el catalán y el español. Y desde el escenario del Teatro Campoamor de Oviedo, predicó con su palabra, al recitar en carne viva dos monólogos de Lorca y Shakespeare, “ambos clásicos y ambos contemporáneos”, el primero recitado en su original castellano y el del Rey Lear en su traducción catalana. El auditorio enmudeció emocionado y rompió a aplaudir cuando la Espert interpretó el monólogo del tercer acto de “Doña Rosita la soltera”, de Federico García Lorca. Rosita tiene 45 años y habla por primera vez ante su tía y su ama de lo que ha sido su espera durante 30 años, esperando la vuelta de su primo, de quien estaba enamorada y comprometida para casarse. “La esperanza me ronda, me persigue, me muerde como un lobo moribundo que apretara sus dientes por última vez”. Y Espert finalizó su intervención en Oviedo recitando en catalán unas palabras de El rey Lear, de Shakespeare. Son sus últimas palabras cuerdas antes de elegir la locura como única posibilidad de soportar el dolor. Habla de los desamparados que viven día a día esa situación invivible en la que él se encuentra. Confiesa que nunca antes se ha preocupado antes:

“Pobres desamparats, on sigui que us trobeu,
Vosaltres que heu de soportar els embats
D’aquest temporal ferotge,
¿com us defensaran d’un temps així
Els vostres caps desprotegits,
Els vostres ventres famolencs
O la vostra roba plena de forats?
Que poc m’ha preocupat, fins ara, tot aixó!”.

Por Juan Carlos Valero

“Toque de muerte” al deporte hospitalense

La alcaldesa de l’Hospitalet, Núria Marín, al lado de una portería de fútbol.

El tejido deportivo de la ciudad reclama al Govern 34,9 millones de euros de inyección económica a fondo perdido para garantizar su supervivencia, porque su cierre obligado y el toque de queda no se puede convertir en un “toque de muerte” para un sector que potencia la salud, es seguro y además integra y cohesiona.

31 de octubre, 2020

Las duras circunstancias de la pandemia están siendo devastadoras no solo para los sectores de la restauración, turismo, ocio nocturno y estética, sino también para el deporte. El cierre de la actividad y otras medidas adoptadas por el Govern, como el toque de queda a temprana hora, supone un “toque de muerte” para el 95% de los deportistas, que son amateurs, y que la mayoría entrena en las últimas franjas del día, después de trabajar. Afortunadamente, los profesionales de la CE Hospitalet, recién ascendidos a Segunda B, pueden seguir jugando y lo hacen divinamente, porque no solo han conseguido su ascenso a la tercera ocasión que han tenido, sino que también han empezado esta temporada conquistando la Copa Catalunya. El Hospi va bien, dentro de lo que cabe, y va ganando partidos, aunque el que tenía que haber jugado el día de Todos los Santos frente al Llagostera, ha tenido que ser aplazado por dos casos positivos de Covid-19 detectados en el equipo gerundense en las últimas horas.

Parece un chiste, pero hay que recordar que la mayoría del deporte se practica de forma segura, no solo por los protocolos que se dispusieron en la “represa” tras el primer confinamiento, sino porque se juega al aire libre o en pabellones con techos muy altos o locales suficientemente ventilados. También parece un chiste que tengamos que poner en valor el deporte y el ejercicio físico. Y no solo en el ámbito de la educación y los valores, sino también de ahorro sanitario que aporta, ya que los deportistas, no solo están en mejor forma física, sino que, de entrada, tienen un sistema respiratorio más potente y, por lo tanto, son más resilientes al Covid-19. 

Reclamamos el 3,49% de mil millones

Desde estas líneas reivindico los puestos de trabajo que proporciona un sector que supone el 2,1% del PIB catalán. Y entre sus virtudes, por ejemplo, que más del 32% de los empleos los ocupan menores 30 años y más del 47% del personal de las instalaciones públicas lo integran mujeres. Son dos argumentos que se suman en la defensa de la protección de este sector. Además, el deporte cohesiona nuestros barrios y toda la ciudad, integra y transmite valores, mientras las escasas subvenciones que reciben nuestros clubs y entidades son migajas, porque la parte del león lo generan ellos mismos con sus abonados, alquiler de instalaciones, patrocinios y publicidad, etcétera.

Afortunadamente, el tejido deportivo municipal es homogéneo, porque alrededor de cada instalación deportiva existe un proyecto social muy potente, apoyado en programas de integración, además de una especial dedicación a los escolares, a la tercera edad y, por supuesto, a la actividad física ciudadana. Un proyecto social que también se ve en peligro de extinción de no mediar urgentemente una inyección económica por parte del Govern. Las federaciones catalanas, empresas y clubs reclaman 1.000 millones a fondo perdido para garantizar su supervivencia, cantidad de la que 34,9 millones corresponderían a nuestra ciudad, puesto que aquí vivimos el 3,49% de la población de toda Cataluña.

En el ámbito fiscal, el mundo del deporte también reclama el IVA superreducido del 4% sobre los servicios deportivos, la supresión del IVA en inversiones en equipamientos deportivos y la deducción en el IRPF de las cuotas de instalaciones deportivas y de las licencias que pagan los usuarios como un incentivo. 

Y es que el mundo del deporte es muy importante. Cataluña agrupa a más de 700.000 federados, de los que cerca de 25.000 viven en nuestra ciudad, pero entre voluntarios y practicantes son más de tres millones de personas las que realizan actividad física, de las que unas cien mil pertenecen a nuestra comarca entre escolares y adultos. La comunidad autónoma contabiliza más de 8.000 empresas, de las que unas 270 están aquí, mientras que de los más de 12.000 clubs existentes en Cataluña, en nuestro territorio alcanzan los 400 entre todas las actividades, incluidas las de la AMPAS. No en vano, esas cifras reflejan la proporción de la población de 264.923 almas de l’Hospitalet lo que supone efectivamente el 3,49% de todos los catalanes.

Por Juan Carlos Valero

L’Hospitalet como Nueva York

Ejemplo hacinamiento y de urbanismo absurdo en l’Hospitalet difundido recientemente por redes sociales. La fotografía es del Passatge Sant Ramon Nonat, en Collblanc

15 de septiembre, 2020

El título que encabeza estas líneas no es una “boutade”. Tampoco hace referencia al “skyline” cosmopolita de la plaza Europa, que es el nombre de esta sección. Al margen de que ambas ciudades compartan el dudoso récord de tener similares curvas de contagios de Covid-19, sus alcaldes atraviesan momentos de zozobra. Bill de Blasio está preocupado porque muchos neoyorkinos que teletrabajan han optado por mudarse fuera de la gran metrópoli en busca de viviendas más amplias y ventiladas. También muchos hospitalenses se van a vivir a otras poblaciones, principalmente del Baix Llobregat, que gozan de mejor calidad de vida, aunque estén a mayor distancia del centro. En ambas ciudades se huye del insalubre hacinamiento urbano.

El 90% de los rascacielos de Manhattan seguían vacíos a principios de septiembre porque las grandes corporaciones se han dado cuenta de que sus empleados son más productivos desde casa. Los saqueos en las protestas de origen racial también han influido en la gran evasión de neoyorkinos ante el aumento de la inseguridad. Dos de las consecuencias de esta migración inversa es que la vida en la ciudad de ciudades ha empeorado y los precios del alquiler y venta se han desplomado. En l’Hospitalet también han bajado los precios de la vivienda y no porque el Parlament de Catalunya haya aprobado una ley que aspire a limitarlos. Cuesta vender porque la segunda ciudad de Cataluña ha recuperado la mala prensa de antaño por las mismas razones que Nueva York: el coronavirus ha aumentado la percepción de inseguridad ciudadana en idéntica proporción a la caída de la salud pública.

L’Hospitalet está sufriendo de forma notable las consecuencias de la crisis económica derivada de la pandemia, ya que buena parte de su población trabajaba en el sector servicios. Por ejemplo, en la quincena de hoteles que se han levantado en la ciudad. El desplome del turismo, de las ferias y los congresos, ha frenado en seco las expectativas de los trabajadores de estas actividades, como también ha ocurrido en Broadway, cerrado porque los espectáculos de la Meca del teatro mundial no pueden sobrevivir a media capacidad, sin llenar, como ocurre en los hoteles de nuestra ciudad y a las docenas de empresas auxiliares del mundo ferial que están sin actividad.

La pregunta tanto para Nueva York como para l’Hospitalet es: ¿qué pasa después de la pandemia? Dadas las características demográficas y sociales y la elevada incertidumbre, nadie tiene la respuesta y eso es muy malo para ambas ciudades. Porque si los locales comerciales cierran e igualmente hay muchas viviendas en venta porque los hospitalenses huyen en busca de mejores condiciones de vida, ¿qué pasa? Pues la realidad es que no pasa nada. Y esa es la mala noticia. En el peor de los casos, a la crisis económica le puede relevar una espiral deflacionaria, donde se gasta menos dinero en la ciudad y nadie se mueve. Otra posible respuesta es: si los precios bajan, la demanda aumentará. Pero eso, de momento, no ocurre en las viviendas nuevas que por millares se construyen en l’Hospitalet, porque las promotoras tienen necesidad de vender sin bajar indefinidamente los precios, de modo que solo aguantarán los que puedan. Y los ciudadanos que procedían de Barcelona en busca de mejores precios, ahora también buscan un entorno más saludable. La pandemia ha colocado ante el espejo de la salubridad que no haber evitado que la densidad de la población se disparara puede comportar el suicidio de una ciudad que aspire a ser sana.

Por Juan Carlos Valero.

Cortina de humo

18 de febrero, 2020

Llevo días discutiendo con mucha gente que critica la última propuesta realizada por la alcaldesa de L’Hospitalet en su conferencia anual en olor de multitudes y que ha acaparado la atención de todos los medios de comunicación. En esas acaloradas conversaciones que giran en torno a la ansiada playa hospitalense que Núria Marín ha proclamado reconquistar con el permiso de los municipios de Barcelona y El Prat y con el beneplácito del Consorcio de la Zona Franca de Barcelona (CZFB), los descreídos alegan que la alcaldesa ha levantado una cortina de humo para que no se perciba que su discurso de los últimos años es reiterativo y carente de ideas nuevas, ya que reincide en la ansiada capitalidad biomédica en el área de la ampliación de la Gran Vía, insiste en la nueva expansión de la ciudad por el norte con un hospital y zonas deportivas a partir de la costosa construcción de un transformador que tendrá que pagar Endesa y el FC Barcelona, y vuelve a anunciar el soterramiento de las dos líneas ferroviarias que atraviesan la ciudad. “Ho tenim a tocar” cada año, dicen con sorna los detractores de la alcaldesa.

Vista aérea de los terrenos clave en esta historia, aquellos que la ciudad perdió hace cien años.

En esas discusiones de bar y escalera yo replico que la intención de la alcaldesa es noble porque lanza esa idea de reconquista de la playa precisamente en el centenario de la expropiación de los terrenos que ahora ocupan el polígono de la Zona Franca, Mercabarna y el puerto. Unos terrenos añorados de una superficie prácticamente del tamaño del actual municipio hospitalense y que se arrebató a nuestra ciudad en 1920 por 84.000 pesetas.

No conformarse con lo fácil

Esa porción que era de L’Hospitalet va desde la Ronda Litoral hasta el mar y desde el paseo de la Zona Franca en su trazo perpendicular hasta la costa, a un lado, hasta la ribera izquierda del último tramo del río Llobregat, trecho que fue desviado hacia el sur, en El Prat, y cuyos terrenos, ahora sin agua, esperan ser ocupados por la estación de mercancías portuarias con ancho de vía internacional para que puedan llegar los contenedores desde y hacia el Corredor del Mediterráneo.

La alcaldesa, lejos de reclamar lo más fácil, que sería la inclusión de la ciudad de l’Hospitalet en los órganos de gobierno del Consorci de la Zona Franca de Barcelona, una institución que explota los terrenos antaño de l’Hospitalet y que están dominados por el Ayuntamiento de Barcelona y el Gobierno de España, aunque también hay presencia de la Cámara de Comercio de Barcelona y de los sindicatos mayoritarios, Núria Marín opta por la quimera de la playa portuaria.

A los desafectos de Marín les digo que el efecto cortina de humo representa el deseo y voluntad de impresionar. No se trata de una maniobra que produce «mucho humo» pero contiene «poco fuego», porque ya dijo la alcaldesa que la playa se trata de un sueño, un deseo, prácticamente una utopía. De todos modos, hay que reconocer que, aunque involuntariamente, consiguió un efecto disuasorio a través de la adaptación real de las asociaciones del antiguo término municipal y el faro con el objeto deseado (la playa), lo que produjo un fuego persuasivo. En efecto, todos los medios cayeron rendidos ante la singular y seductora propuesta de Marín y dedicaron ríos de tinta, minutos de televisión y de radio bajo el encabezado de una futura playa de L’Hospitalet en el corazón del puerto barcelonés. Todo lo demás, la demora de los proyectos acariciados largo tiempo, quedó en segundo plano.

Trenecito turístico

Los incrédulos insisten en subrayar la imposibilidad de atravesar Mercabarna y el polígono industrial de la Zona Franca a pie con los trastos de la playa, y aún más la dificultad de instalar algún tipo de aparcamiento para los vehículos particulares porque literalmente no hay sitio entre los contendores portuarios junto al faro del Llobregat, antiguo símbolo de la ciudad cuando de verdad tenía playa. Yo confío más en que se habilite un trenecito turístico como tienen todos los municipios con playa y 16 hoteles como los que hay en la ciudad, para que vaya y venga desde la plaza del ayuntamiento al faro por entre las naves logísticas y fábricas para llevar a las las familias equipadas con todo tipo de hinchables y utensilios para jugar en la arena portuaria. Me lo discuten los incrédulos como si la realidad no soportara cualquier camino que se dibuje en el mapa.

El término cortina de humo se utilizó por primera vez en los campos de batalla en sentido literal, no metafórico como aluden los críticos de la alcaldesa. Los ejércitos quemaban paja para obstaculizar la visión del enemigo y, en la primera guerra mundial, cuando entraron en acción por primera vez los tanques o carros de combate, les precedía una espesa cortina de humo de camuflaje. Los hospitalenses más quejicas insisten en que el término cortina de humo pega mucho con el discurso de la alcaldesa porque hace referencia a una distracción generada con el objetivo de sacar el foco de atención de la opinión pública de lo repetitivo de sus discursos de los últimos años para así trasladarlo hacia otro lado: la playa imposible. ¡Qué carencia de sueños!

Felación presidencial y guerra

El término “vender humo” viene a significar lo mismo que la cortina, pero haciendo referencia a la sobreactuación de alguien que exagera para dar a entender algo que no es. En el imaginario cinematográfico ha quedado con indeleble huella la película estadounidense de Barry Levinson de 1997 titulada “Cortina de humo”, en la que la Casa Blanca desvía la atención de la opinión pública y del electorado inventando una guerra contra Albania que nunca existió, pero que conmovía a la población porque era retransmitida por televisión gracias al oficio de un excéntrico productor de Hollywood, contratado por un asesor presidencial que literalmente inventa el conflicto y lo alimenta con todo tipo de complementos.

Aquella película tiene mucha similitud con los casos reales de la felación de la becaria Lewinsky al presidente Clinton para ocultar el desastre de la invasión de Iraq. El ejemplo del film escrito por el gran dramaturgo David Mamet y protagonizado por Dustin Hoffman, Robert de Niro y Anne Heche, ha sido tomado por los expertos en marketing y comunicación que asesoran a políticos y empresarios como un caso en «manejo de crisis», es decir, un manual de cómo revertir una pésima imagen o un hecho para que la gente lo olvide lo más rápidamente posible. Como si en L’Hospitalet hubiera alguna crisis.

Crisis del modelo público-privado

Pero en l’Hospitalet no hay ninguna crisis. Máxime, entre quienes la gobiernan, que el pueblo ya se sabe que anda siempre un poco perdido en eso en llegar a final de mes. La alcaldesa gobierna con mayoría absoluta y tiene tiempo y capacidad suficiente para dedicarse a la segunda ciudad de Cataluña, a la presidencia de la Diputación de Barcelona, a la presidencia del PSC y a ser miembro del comité federal del PSOE, entre otros cargos, que haberlos, haylos. Los mismos detractores de la playa alegan que la crisis anida en la cancelación del Mobile World Congress, porque ha sido un gigantesco sapo que se han tenido que tragar todas las administraciones, es decir, el sector público que pagamos todos los ciudadanos a través de nuestros impuestos. Porque el amigo americano, el listo John Hoffman, que siempre hace carantoñas en público a nuestra alcaldesa, no piensa pagar ni un euro por haber cancelado el congreso que organiza GSMA, la patronal de las compañías tecnológicas que él preside y que está integrada en su mayoría por empresas estadounidenses.

En efecto, nuestras instituciones públicas van a tener que apechugar dolorosamente con las pérdidas del dinero de todos en el Mobile cancelado, porque GMSA alega razones de fuerza mayor (el pánico del coronavirus) para irse de rositas. Eso sí, ha prometido que el año que viene sí que volverá de nuevo el Mobile a L’Hospitalet. Una promesa que es eso, promesa, vista la cancelación de este año. Porque se avecina una gran cantidad de pleitos, dado que la clausura no será cubierta por el seguro, al no contemplarse el supuesto de alerta sanitaria. Pueden producirse centenares de pleitos, que se concentrarán en los juzgados de la Ciudad de la Justicia de L’Hospitalet y cuya evolución no facilitará la nueva edición del año 2021.

Daños colaterales

Para más inri, Hoffmann reconoció en la rueda de prensa del anuncio de la clausura, sentado junto a Nuria Marín, que no iba a negociar un año más con Fira de Barcelona para compensar el congreso perdido en 2020, mientras evitaba pronunciarse sobre el dinero público que aportan cada año las instituciones a la capitalidad mundial del Mobile. Una rueda de prensa en la que se reconoció que se perderá más de 60 millones de euros de facturación ferial este año, sin contar las pérdidas en los sectores hotelero, de restauración, transporte, alimentación, etcétera.

Núria Marín optó por encogerse de hombros y evitar realizar declaraciones, pese a que los medios municipales dirigidos por el ínclito Óscar Sánchez intentaron recoger la pesadumbre de la alcaldesa, como siempre hacen de forma muy diligente. A favor de Marín hay que decir que Ada Colau tampoco dijo nada sobre cómo se encajarán las pérdidas de dinero público de este desaguisado provocado por los amigos estadounidenses, ahora en guerra tecnológica con los chinos de Huawei. Mientras, L’Hospitalet y la Fira de Barcelona quedan como daños colaterales, ese funesto eufemismo que se utiliza de cortina de humo para ocultar a las víctimas inocentes.

Por Juan Carlos Valero

Casbas, pioner del periodisme crític a la ciutat

20 de diciembre, 2019

El llibre Ones lliures, llavor de radiodifusió a l’Hospitalet, escrit per Francisco Javier Rodríguez, va néixer fa quasi 4 anys, quan la publicació comarcal El Llobregat, de la qual tinc l’honor de ser editor executiu, va nominar i la gent va votar online a Francesc Casbas per al premi corresponent a la categoria de Periodisme, anomenat “Aigües Cristal·lines”. Va ser a la II Gala dels Premis El Llobregat, celebrada a Sant Boi. A Can Masallera vaig conèixer els fills de Casbas i ens vam retrobar en Damià i en Narcís, i amb la Mery Casbas ens vam juramentar perquè la nostra meravellosa i accidentada experiència de fer ràdio a l’Hospitalet durant nou mesos, del 1979 al 1880, no quedés perduda en l’oblit. Francesc Casbas es mereixia aquest llibre d’homenatge com el veritable pioner de la radiodifusió a la nostra ciutat i com un dels imprescindibles a la història del periodisme local.

Casbas i Valero al pis de la Florida, emetent. Fotografia de Julián Crespo, un altre dels col·laboradors de l’emissora.

En periodisme són bàsiques dues coses: la passió i la perspectiva. L’emoció i l’entrega i, alhora, distanciar-te dels fets. Per això, per explicar la nostra irrupció com a ona lliure era vital trobar un periodista i historiador com a Francisco Javier, apassionat com nosaltres, però amb prou rigor històric i distanciament (va néixer deu anys després de la nostra aventura) com per redactar la crònica de l’accidentada història d’uns apassionats de la ràdio i de la ciutat de l’Hospitalet, que no només no van cobrar ni una pesseta, sinó que a més de temps i feina, van posar-hi diners de la seva, la nostra butxaca… amb l’única obsessió de FER CIUTAT, una cosa que llavors consideràvem molt necessària.

SER PROFETA A L’HOSPITALET

Jesús va dir a l’Evangeli que ningú no és profeta a la seva terra. I menys a l’Hospitalet, que és molt ingrata amb els seus fills. Ho dic per l’actriu Núria Espert, per Francesc Casbas, o per Enric Flores, pioner del GAT, Grup Acció Teatral. Cap dels tres han tingut el merescut reconeixement de la seva ciutat en vida, excepte l’Espert, que encara hi som a temps. Nosaltres, modestament, aportem aquest llibre com a homenatge dels seus companys del periodisme a la figura de Francesc Casbas, veritable pare de la radiodifusió contemporània a la ciutat.

I és que L’Hospitalet acostuma a rebutjar el talent local si gosa mantenir opinions pròpies. L’Hospitalet, perdó, els seus governants, s’estimen més importar talent de Barcelona abans que lidiar amb el talent crític local.

Al llibre s’explica que Francesc Casbas va anar a l’Ajuntament el setembre del 1979 buscant un periodista per explicar-li que havia muntat una emissora. Li van dir que a la quarta planta n’hi havia un. Era jo, que durant els primers mesos del primer Ajuntament democràtic vaig treballar en l’elaboració del primer butlletí municipal. Feia quatre anys que era corresponsal de diaris de Barcelona i uns quants més que estava implicat en el moviment veïnal al Centre Social La Florida, a l’Associació de Veïns de Sant Josep i al barri Centre. Com el meu amic Manolo Calderón, que va dirigir l’Aula de Cultura de Bellvitge, vaig apostar pel periodisme i no per llaurar-nos una carrera funcionarial rentable i estable a l’Ajuntament, on estava tot per fer, doncs per no tenir no tenia ni gabinet de premsa, ni butlletí, com he dit. L’únic que havia de fer per aconseguir una feina per a tota la vida, ben remunerada i amb un horari, era ser dòcil.

Però jo ja era una mosca collonera professional que portava i porto la contrària per principi. És a dir, m’agrada nedar contra corrent per esport intel·lectual. I crec que no cal afegir gaire més, tret que vaig néixer a Santa Eulàlia i ara visc a Torrelles de Llobregat. Però també he residit a Esplugues de Llobregat, a Barcelona i a Sant Just Desvern, al Walden 7, atret el seu dia per la utopia d’un barri vertical amb carrers amb noms de filòsofs. El meu dúplex era al carrer d’Albert Camus, de qui és la frase: “Dels resistents és l’última paraula”.

DELS RESISTENTS ÉS L’ÚLTIMA PARAULA

I això és el que sóc fonamentalment, un resistent. També em diuen romàntic, però un romàntic toca collons, recordin. En tota la meva vida no he deixat d’esforçar-me a favor de la informació i el coneixement del nostre entorn més immediat. He treballat per a mitjans de comunicació nacionals, estatals i internacionals. I la veritat, m’ha anat molt bé. Però sempre he mantingut un peu a la meva ciutat, la meva comarca, de manera que he estat un periodista ‘glocal’, perquè sempre he pensat que si no tens una presa de terra, com en els endolls, un peu al territori on vius, pots acabar intel·lectualment electrocutat.

Fill dels andalusos Isabel i José, que es van conèixer a l’Hospitalet i van treballar a la Sangonera de l’Hospitalet, la meva cultura és híbrida, feta de la suma de les meves experiències. També sóc fruit de les meves circumstàncies, com la majoria de vosaltres. En el meu cas, vaig haver de començar a treballar amb 14 anys, allà on podia, adaptant sempre la vida laboral al que exigien els estudis, i des d’aleshores sóc un estudiant nocturn. Mai ho vaig viure com una heroïcitat, però estic convençut que aquest esforç em va fer millor persona, més humil, més tenaç.

Amb 16 anys vaig crear la revista “Surco”, del Centre Social La Florida i amb 18 anys ja em guanyava la vida com a corresponsal de l’Hospitalet i el Baix Llobregat a diaris de Barcelona. Des de llavors, he rebut alguns premis periodístics nacionals i fins i tot europeus, però el que més m’afalaga ha estat el de reconeixement que em va entregar l’any passat el Centre d’Estudis Comarcal del Baix Llobregat, un guardó que porta el nom de la meva admirada Montserrat Roig i que premia una tasca periodística de més de 40 anys relacionada amb el periodisme comarcal.

Al llibre s’explica que el mateix dia que vaig conèixer a Francesc Casbas vaig caure rendit pel seu entusiasme i perquè també sentia com ell que el millor a la vida és ser útil als altres i generar concurrència. Llavors no creia que la creació d’una empresa o cooperativa era el vehicle idoni per organitzar-nos. Érem romàntics, confiats i pensàvem que tothom que s’apropava a nosaltres era amb el mateix esperit de servei als altres. Per això, la nostra forma d’organitzar-nos era assembleària i no havia ningú que manés per sobre dels altres.

UN GEGANT MUNICIPAL AMB PEUS DE FANG

Dos anys desprès de que ens robessin l’emissora dels estudis al parc de Can Buxeres —ostres se m’ha escapat un spoiler, ho sento, però ja està fet— doncs això, dos anys després que s’acabés la nostra experiència radiofònica altruista, l’Ajuntament va importar de Barcelona uns excel·lents professionals per muntar l’emissora municipal amb la intenció de competir amb la SER, la COPE, RNE, es a dir, les grans cadenes. L’amic Álex Sàlmon va ser el fitxatge com a cap de programes. Personalment, en aquell moment ja havia retornat a la premsa escrita després del parèntesi de la experiència radiofònica amb Casbas. Concretament, era cap de secció de l’edició diària del Periódico de Catalunya per l’Hospitalet i el Baix Llobregat, amb redacció al carrer Barcelona de l’Hospitalet.

Aquell equip de periodistes del Periódico del Llobregat, que amb esperit crític fèiem 16 pàgines diàries amb informació d’aquesta ciutat i del Baix, a partir de 1982 ens sorpreníem quan veiem la milionària inversió que l’Ajuntament feia per construir un gegant amb peus de fang. Ho veiem a diari per televisió a les rodes de premsa des de la Moncloa, quan el micròfon de Ràdio l’Hospitalet lluïa entre la resta de grans mitjans de comunicació nacionals. La política comunicativa a la ciutat no ha canviat gens: ara es tracta de fer propaganda massiva en paper ficada a la bústia de cada veí i potenciar la imatge pública de l’alcaldessa, que és també presidenta de la Diputació i del PSC. I tot fet que sigui crític que es produeixi a la ciutat, simplement es ignorat pels mitjans municipals d’informació.

PERIODISME CRÍTIC PER MOLTS ANYS

La història de la ràdio municipal, que la socialista Núria Marín va tancar al 2012, és una altra història encara per explicar. L’únic que vull dir per finalitzar, és un aclariment per als nous periodistes i universitaris que aterren als mitjans de comunicació d’aquesta ciutat, en especial pel col·lectiu de “Perifèrica”, que recentment, en la seva presentació d’una revista local digital amb el mateix nom, es van quedar tan “panchos” després de dir que gràcies a la seva arribada, per fi a l’Hospitalet hi hauria un periodisme crític.

Aconsello llegir el llibre “Ones Lliures” de l’amic Francisco Javier Rodríguez, i el que FIC va publicar l’any passat sobre el setmanari l’Estaca, o consultar la web quiesquialbaix.com (capítol comunicació) per ser una mica més rigorosos, doncs hi ha una llarga llista de periodistes d’aquesta ciutat que des de fa més de 50 anys han practicat i practiquen un periodisme independent, crític i moltes vegades censurat en l’Hospitalet. La llista és llarga. Alguns d’aquest periodistes són: Enric Company, Jesús Vila, Milagros Pérez, Manolo Calderón, Gerardo González, Esteve Lucerón, Lluís Berbel, Carmen Luque, Joan Massats, Francesc Perearnau, Maria José Malia, Manuel Segura, Carlos Vila, Xavier Arjalaguer, Marina Guarro, Mercè Conesa i Ana Pascual. Segur que em deixo algú. Citar-los és el meu modest homenatge al periodisme crític que s’afegeix al de l’amic Casbas.

Per Juan Carlos Valero

Gentrificación acelerada

18 de octubre, 2019

L’Hospitalet se está transformando socialmente a pasos agigantados. Lo hace a lomos de la gentrificación, un concepto que nació en el mundo académico pero que ahora está en boga en los movimientos sociales. Esa palabreja proviene del inglés “gentry”, que significa alta burguesía o baja nobleza, según desde donde se mire. Cuando una ciudad experimenta un proceso de gentrificación supone un cambio de los habitantes tradicionales de los barrios, que se ven desplazados por otros de un nivel socioeconómico superior. Este proceso obedece a la intervención urbanística de permitir la construcción de edificios con gran número de viviendas nuevas o de rehabilitación en espacios urbanos en declive o deteriorados, lo que provoca un aumento de los alquileres de los pisos en la zona. El fenómeno finaliza con la expulsión de los menos pudientes que no pueden pagar esos precios y son reemplazados por aquellos que tienen más poder adquisitivo, es decir, los “gentry” mucho más desahogados económicamente.

La gentrificación nació en el centro de Barcelona por la fuerte demanda inmobiliaria que experimenta la capital, ya que todo el mundo, así, literalmente, quiere venir a vivir. Para muchos turistas, profesionales y estudiantes procedentes de todo el planeta, resulta aspiracional pasar una temporada de sus vidas o su existencia completa en Barcelona. Y como L’Hospitalet tiene la ventaja de estar pegada y goza de una tupida red de transportes públicos, la presión de la demanda se ha trasladado a nuestra ciudad.

L’Hospitalet Meeting Point

El proceso de gentrificación no es una interpretación mía. Estos días he visitado el salón inmobiliario Barcelona Meeting Point que se ha celebrado en el recinto ferial de Montjuïc. En los estands he podido apreciar que las promociones de viviendas de L’Hospitalet compiten en igualdad de número con las de Barcelona, de modo que en este asunto no somos la segunda ciudad de Cataluña, sino que disputamos el podio a la capital. Como periodista y como ciudadano, me interesé por todas y cada una de las promociones. Cuando les comentaba a los vendedores que para el tipo de barrio donde se encuentran, los precios de venta son muy caros (a partir de 400.000 euros las primeras plantas de pisos de tres habitaciones sin parking), todos coincidían en responder: “No se preocupe, porque a nuestra promoción vendrán mayoritariamente familias o inversores de Barcelona y los precios del alquiler de la zona subirán y, por lo tanto, también vendrá gente de su mismo nivel”. También hay edificios de alquiler, como en la carretera de Collblanc con el pomposo nombre de Porta Nord, a partir de 1.763 euros mensuales. A los vendedores no les hacía falta decir que los pobres desaparecerán del barrio, pero se les entiende perfectamente. Gentrificación en estado puro.

La alcaldesa socialista de l’Hospitalet está siguiendo a pie juntillas las directrices que en su día trazó su anterior jefe, Celestino Corbacho, en el sentido de elevar el estándar medio de una ciudad siempre acogedora, primero poblada por oleadas de trabajadores españoles procedentes del sur que fueron sustituidos en parte por otros ciudadanos que venían de todo el mundo, pero con el denominador común de su escasa renta. El cambio de estándar empezó por la plaza Europa y el Distrito Económico y ahora las construcciones de viviendas que impulsa el ayuntamiento socialista se reproducen por todos los solares que quedaban libres en la ciudad, sobre todo en los barrios del Centro (Remonta, avenida Carrilet, Rambla Marina), Sant Josep (antiguos terrenos de Cosmetoda), Santa Eulalia (más torres en Plaza Europa) y también en la carretera de Collblanc.

Recaudar más

Con esa hoja de ruta, el Ayuntamiento busca recaudar más, primero a las promotoras y constructoras a través de las licencias de obras y luego a los nuevos vecinos que pueden afrontar esas viviendas a precios mucho más elevados que la media de l’Hospitalet. Unos recién llegados que, necesariamente, tendrán niveles de renta superiores a los hospitalenses de toda la vida. Lo bueno para el Ayuntamiento es que la recaudación será ya vitalicia, porque a los nuevos vecinos también se les aplicarán anualmente impuestos muy superiores a la media, como los más de 1.500 euros de IBI que pagan de media los vecinos de plaza Europa.

Las más de 3.000 viviendas que se están construyendo ahora y las que están planificadas en L’Hospitalet y que se construirán en los próximos tres años aportarán inyecciones millonarias a las arcas municipales. ¿Qué se hará con ese dinero fresco? De momento, la política que practica nuestro ayuntamiento socialista es la gentrificación que comporta una llana y pura sustitución social.

Por Juan Carlos Valero

El sustituto

14 de septiembre de 2019

Hace tres años que los ciudadanos y funcionarios del Ayuntamiento de l’Hospitalet están acostumbrados a tener un sustituto al frente de la ciudad. Desde que Núria Marín accedió a ser la número 2 del PSC, la alcaldesa tiene reuniones constantes en Barcelona y viajes semanales a Madrid para asistir a las cumbres federales del PSOE, donde forma parte de la ejecutiva como secretaria de Área de Cohesión e Integración. Desde que es la presidenta de la Diputación de Barcelona, gracias a un pacto sociovergente, ahora las ausencias de Marín son más constantes y duraderas. En su toma de posesión en julio, la lideresa socialista proclamó que “gobernará para todos” en la institución provincial, lo que va a suponer un gran esfuerzo, puesto que la provincia de Barcelona tiene 311 municipios y 5,6 millones de ciudadanos.

Afortunadamente, la ciudad tiene a Francesc Josep Belver, conocido popularmente como Fran. Es el primer teniente de alcalde y actúa desde hace muchos años como portavoz del grupo municipal socialista en el Ayuntamiento, y ahora más que nunca ejerce las funciones de “jefe” ante las frecuentes y largas ausencias de la alcaldesa. El papel de Fran Belver me recuerda la película “Los sustitutos” (2009), de Johathan Mostow, con Bruce Willis en el papel protagonista, un film que se ha emitido en varias cadenas de televisión. En la película futurista, las personas viven en comunidad con robots que representan sus yo, pero mucho más fuertes físicamente y más guapos. Un día, uno de esos “sustitutos” asesina a su yo original y Willis tendrá que descubrir qué se esconde detrás. Matar al “alter ego”, padre, prócer o padrino, ocurre mucho en política. El ex alcalde hospitalense, Celestino Corbano, tiene experiencia en eso de ser liquidado por su sustituta al frente del Ayuntamiento. Todo empezó cuando él también fue presidente de la Diputación de Barcelona y la puntilla definitiva le vino tras ser nombrado ministro.

Fran Belver ya sabía que tendría que desempeñar el papel de sustituto de Marín (detrás) cuando juró el cargo el 15 de junio.

Evitar que el pueblo se entere

En el tráiler de “Los sustitutos” se dice que los dobles robóticos que reemplazan a las personas en las funciones comunitarias combinan la solidez de las máquinas con la elegancia y la belleza del cuerpo humano para hacer la vida de sus propietarios más segura y mejor. Fran Belver es un político de altura, no solo física, sino también política. Demuestra que tiene la ciudad en su cabeza en cada sesión plenaria y vendría a ser “the surrogate” de Núria Marín. “No podemos permitir que el pueblo piense que usar un sustituto puede ser fatal, sobre todo si es cierto”, se proclama en la película de género distópico. Los hospitalenses todavía no han apreciado suficientemente este cambio de roles porque Fran Belver se encarga de mantener engrasada la maquinaria municipal, hasta el punto de que ahora todo el mundo se dirige directamente a él para tratar los asuntos y así evitar perderse en la apretada agenda de la alcaldesa.

Quien sí se ha dado cuenta de la subrogación del cargo de la alcaldesa es la ciudadanía implicada en el movimiento asociativo.

La plataforma Espai de Ciutadanía, que agrupa a las entidades de L’Hospitalet, y Foment de la Informació Crítica (FIC), entidades organizadoras del único debate electoral que se celebró el 8 de mayo en el auditorio de Tecla Sala, pudieron comprobar el papel sustitutorio de Belver, pues fue este edil quien asistió en representación de la alcaldesa, liada en otros menesteres del partido después de que ERC vetara a Miquel Iceta en la presidencia del Senado. Ese día, FIC pidió a Núria Marín que accediera a participar en otro debate poniendo ella la fecha, el lugar y la hora, con la única finalidad de que la ciudadanía pudiera tener más criterios para decidir su voto. La callada fue la respuesta a esta nueva invitación de contraste de pareceres con el resto de candidatos. Todos nos quedamos sin un verdadero debate que ayudara a conocer el proyecto de ciudad y los puntos de controversia entre las candidaturas a la alcaldía, porque Marín prefirió evitarlo.

Belén Esteban de la política

Ciudadanos y entidades no entienden por qué les ha abandonado la “mamma” Marín, precisamente después de haber cosechado su mejor resultado electoral el pasado 26 de mayo. Asisten cariacontecidos a las apariciones mediáticas de la flamante presidenta de la Diputación, que se ha lanzado a una intensa actividad, propia de su cargo, que le obliga a relacionarse con los 311 municipios de la provincia. La Belén Esteban de la política catalana, que proclamaba hasta hace poco que por su ciudad “maaaato”, ha escalado un notable peldaño en su carrera política con la presidencia de la Diputación, lo que le va a dar más proyección y visibilidad, quizás con aspiraciones más altas, siguiendo los pasos de su prócer y padrino político, Celestino Corbacho, a quien ahora tiene que “soportar” en el pleno de la institución provincial como diputado en representación de la ciudad de Barcelona.

También habría que plantear una objeción dialéctica: ¿por qué el alcalde de una gran ciudad, como es l’Hospitalet, se tendría que ocupar del día a día municipal? A Manuel Valls, que fue primer ministro francés, se le criticaba en las recientes elecciones locales que no conocía suficientemente Barcelona, a lo que él respondía que, de ganar la alcaldía de la capital catalana, no se iba a ocupar de los asuntos cotidianos para centrarse en la proyección de la ciudad. Y es que los franceses tienen vicealcaldes en todas las poblaciones importantes. En ese sentido, no sería una mala idea nombrar a Fran Belver vicealcalde, porque, de hecho, lo es.

Después de 24 años cobrando sueldos de las arcas municipales de L’Hospitalet como política, Marín cobra desde el mes de julio 7.469 euros mensuales por 14 pagas al año a cambio de su ingente trabajo al frente de la Diputación de Barcelona, ya que ha renunciado al sueldo de alcaldesa de l’Hospitalet de 5.715 euros mensuales. Una dedicación exclusiva que, sin embargo, le permitirá cobrar las dietas por asistencia a las reuniones de todos los organismos de los que forma parte en representación de la ciudad: el pleno del Ayuntamiento (1.625 euros por sesión) y el consejo metropolitano del AMB (265 por reunión). Teniendo en cuenta que se celebran un mínimo de una reunión mensual en cada organismo, además de las extraordinarias, las dietas a añadir a su nómina de dedicación exclusiva subirían a más de 25.000 euros anuales a sumar a los 104.566 euros de su retribución como presidenta de la Diputación, lo que arroja la cantidad de 130.000 euros anuales. Su sustituto, Francesc Josep Belver, solo cobra 75.012 euros anuales. Mirado así, sale barato tener “surrogate” particular. Máxime si paga el pueblo.

Por Juan Carlos Valero

Una nueva jefa de Alcaldía con mucha mili

Montse Pérez es la nueva jefa de gabinete de Alcaldía de L’Hospitalet/JCV

8 julio de 2019

La alcaldesa de L’Hospitalet no contempla los próximos cuatro años como unas vacaciones políticas, aunque la mayoría absoluta cosechada en las últimas elecciones municipales facilita la vida al grupo socialista en el Ayuntamiento. Núria Marín me ha recordado el concepto trotskista de revolución permanente al confesar a este pobrecito escribidor que ella está en campaña permanente. Y así se lo ha hecho saber a su equipo.

En mi última cita con los lectores de l’EstrellaLH les conté que la alcaldesa se había quedado sin jefa de su gabinete porque Rosa Alarcón, que estudió periodismo, había sido elegida concejal en el Ayuntamiento de Barcelona. La vacante ha sido rápidamente ocupada por una política que había ejercido el periodismo en Cornellà. Se trata de Montse Pérez, hasta ahora teniente de alcalde del Ayuntamiento de la vecina ciudad y delegada de Educación y Política Social en ese municipio tan parecido a L’Hospitalet en tantas cosas.

Montse Pérez, que nació en Montgat en 1962, figuraba en las elecciones locales de 2015 en el número 6 de la lista del PSC de Cornellà, y en el número 4 en las de 2011. Pero ella decidió el año pasado que dejaría el ejercicio de la política y le comunicó al alcalde Balmón que no quería seguir. Sorprendió en Cornellà que su nombre no figurara en las listas de los comicios del 26 de mayo, cuando había sido uno de los puntales del ayuntamiento de la vecina ciudad en las últimas tres décadas.

Aunque ella lo niega, allegados suyos señalan que se quemó mucho durante los dos últimos mandatos de ocho años que estuvo al frente de tenencias de alcaldía difíciles, primero al ser la responsable de Bienestar Social precisamente en plena crisis, por lo que tuvo que lidiar con ese morlaco con escasos recursos para atender las innumerables necesidades de miles de familias del vecino municipio. Montse Pérez también fue en junio del año pasado la cara visible y portavoz municipal tras el suicidio de un vecino de Cornellà minutos antes de que una comitiva judicial intentara desahuciarle de su piso en la décima planta de uno de los bloques del populoso barrio de Sant Ildefonso.

El equipo de asistencia social que dirigía Montse Pérez había redactado hasta tres informes para pedir al juzgado la suspensión del desahucio, ante lo que consideraban un claro caso de emergencia social. El primer desahucio pudo pararse, pero el último informe de los servicios municipales fue enviado al juzgado exactamente un día antes de que se produjera el suicidio del vecino, que hacía once meses que no podía pagar el alquiler del piso.

Núria Marín ha fichado a una jefa para su gabinete de formas amables, pero que está muy curtida en las trincheras de la política municipal, aunque también en la alta política, puesto que fue jefa de gabinete de Joan Rangel cuando fue delegado del Gobierno en Cataluña. Montse Pérez sintió la soledad de los ayuntamientos ante la crisis y los desahucios, además del poco margen que tienen estas administraciones para parar situaciones de emergencia. Comprobó las dificultades para negociar con un gran banco o fondo de inversión, porque si el propietario es un particular resulta más fácil ganar tiempo, mediar y llegar a acuerdos. De modo que la nueva jefa del gabinete de la alcaldesa de L’Hospitalet tiene mucha mili en política municipal en una ciudad muy parecida a la nuestra.

Con el grado de Humanidades, estudios de Sociología y diplomada en marketing, antes de empezar en 1989 en el Ayuntamiento de Cornellà, Montse Pérez fue una excelente productora en Radio Minuto de Barcelona. Fue directora de Radio Cornellà durante diez años y, de los micrófonos, ascendió al pleno de la mano del PSC. En su haber político destaca que puso en marcha el Consorcio para la Promoción y Dinamización del Comercio de Cornellà, al lograr unificar las seis asociaciones de comerciantes locales existentes en la vecina ciudad. Y otro mérito: la organización de clases de refuerzo gratuitas para los niños cuyas familias padecen dificultades económicas o sociales. Porque la verdadera igualdad consiste en que todos, especialmente los niños, tengan las mismas oportunidades.

Le deseo suerte en su nueva singladura a la diestra de la alcaldesa de la segunda ciudad de Cataluña y presidenta in pectore de la Diputación de Barcelona.

Por Juan Carlos Valero

El agujero negro de L’Hospitalet

Primera imagen de un agujero negro obtenida en la historia y que viene a confirmar la teoría de la Relatividad de Einstein.

15 abril 2019

La revolucionaria primera fotografía de un agujero negro que se ha publicado en todo el mundo ha proporcionado la única evidencia visual directa de que existen estas zonas del espacio-tiempo. El fenómeno fue imaginado hace cien años por Albert Einstein y teorizado en los 70 por el también físico Stephen Hawking. Los agujeros negros son como L’Hospitalet en Cataluña, una masiva concentración de materia comprimida en un área pequeña que genera un campo gravitatorio que engulle todo lo que le rodea, incluida la luz.

La luz en ciencias sociales es la información, la comunicación libre de ataduras entre la ciudadanía. En L’Hospitalet, el campo gravitatorio de los medios municipales propiedad del ayuntamiento engulle toda la comunicación en la ciudad y, al ejercer de monopolio, fagocita toda posibilidad de generación de luz independiente, porque, además de ser sostenidos con el dinero de todos, también se traga toda la publicidad que genera la que es segunda ciudad de Cataluña, de forma que, como el caballo de Atila, impide la posibilidad de que surjan medios de información autosuficientes, autofinanciados y, por lo tanto, libres.

El título de segunda ciudad catalana lo ganó L’Hospitalet en la segunda mitad del pasado siglo al acoger-engullir a la masa de migrantes que llegaron a Cataluña procedentes del resto de España en busca de un futuro mejor. Las oleadas de migrantes siguieron durante el boom inmobiliario previo a la crisis, cuando ciudadanos, ora procedentes de todo el mundo, habitaron las viviendas de los hospitalenses que prosperaron y optaron por vivir en otros lugares que consideraron mejores. Ahora, la ciudad vuelve a engullir-acoger a los expulsados del mercado inmobiliario del rey sol-Barcelona.

Buena salud de la prensa de proximidad

En el mapa de la prensa local de Cataluña, L’Hospitalet también es un agujero negro, puesto que desde cerró el semanario L’estaca, hace 41 años, no existe ningún medio de comunicación independiente editado en la ciudad y expresamente dirigido a sus habitantes. Las grandes auditorías de medios obvian las publicaciones locales y comarcales desde que en el año 2016 el Estudio General de Medios (EGM) dejó de analizar los datos de estos medios de proximidad.

La Asociación Catalana de Prensa Comarcal (ACPC) ha presentado un estudio encargado a la empresa Audimedia, con la conclusión de que la prensa local y comarcal en catalán y de pago lidera todos los rankings de audiencia en Cataluña frente a la prensa generalista: 1,1 millones de lectores mensuales en papel (565.000 lectores diarios, de media) y más de 5 millones de usuarios únicos a través de Internet. Este año 2019, además, la prensa de proximidad ha alcanzado un récord histórico en el ámbito digital: 27 millones de páginas vistas cada mes.

La prensa comarcal es líder en Cataluña sin tener ningún medio en Barcelona capital, ni en la ciudad de Tarragona, ni tampoco en la segunda ciudad catalana, L’Hospitalet. La ACPC reúne la gran mayoría de empresas editoras de prensa comarcal y local de Cataluña, escritas en catalán y con difusión de pago: 137 publicaciones, 94 de las cuales son en formato papel y 43 eminentemente digitales. El consultor Enrique Yarza, autor del estudio, ha remarcado en la presentación del informe la buena salud de la prensa comarcal y ha recordado que estas publicaciones “siempre están presentes en la vida local asumiendo un papel de dinamizadoras de la vida social” y que, en prueba de ello, “aporta un contenido de proximidad que no ofrece ningún otro medio”, ya que llega “donde los otros no pueden”. Una afirmación que se sustenta también en la gran cantidad de actividades en que se involucra la prensa de proximidad, ya sea como organizador o participante.

Emular a TVE

Apreciado lector, el soporte donde está leyendo estas líneas es el germen de un medio de comunicación local independiente en L’Hospitalet, basado en el altruismo de los periodistas que lo impulsamos. No queremos estar a sueldo del Ayuntamiento. Queremos ser autosuficientes, sostenibles, y poder contratar a jóvenes periodistas para que construyan un diálogo permanente con los hospitalenses desde postulados profesionales y libres del Ayuntamiento. Pero nos encontramos en un agujero negro que todo lo engulle. Hasta la luz. Por eso es imprescindible que el gobierno que surja de las elecciones municipales del 26 de mayo emule al presidente José Luis Rodríguez Zapatero, que suprimió la publicidad en TVE, y deje de incluir publicidad comercial en los medios de comunicación propiedad del ayuntamiento. Sin ese monopolio, sin esa distorsión del mercado publicitario, las posibilidades de existencia de medios independientes como la EstrellaLH será un poco más posible. Y L’Hospitalet brillará con luz propia en el panorama de la comunicación de proximidad de Cataluña.

Por Juan Carlos Valero