Ante la publicación del Protocol d’Actuació davant dels Feminicidis (y 3)

El desprecio hacia las políticas de igualdad y prevención de las violencias machistas también se observa en la manera como se elaboran los documentos

Ana M. Rodríguez Terrón. Psicóloga clínica

Un protocolo es un conjunto de reglas, conductas o procedimientos, establecidos por norma o por costumbre, para hacer frente de manera organizada a una situación o a un problema. Se trata de una forma de estandarizar las repuestas a situaciones determinadas. En esencia, los protocolos son conjuntos de Instrucciones, cuyo cumplimiento garantiza un resultado deseado. Esto puede significar establecer un orden en una situación excepcional, o bien facilitar el entendimiento entre dos instancias, conforme a reglas de juego de mutuo conocimiento. Sirven, fundamentalmente, para establecer un orden y un estándar. Son el “manual de instrucciones” que asegura que todas las partes involucradas en una acción sepan exactamente qué hacer, cómo hacerlo y en qué momento.

Dicho esto, podemos deducir que el organismo que protocoliza, es el responsable de organizar una respuesta a una situación dada. En el caso que nos ocupa, es el Ayuntamiento el que debe organizar la respuesta al caos que desencadena un feminicidio: en el entorno familiar, comunitario y ciudadano. Es el gobierno municipal el encargado de elaborar ese conjunto de reglas y procedimientos para hacer frente, de manera organizada, a las necesidades que la tragedia de un feminicidio provoca. Es también el organismo convocante de las/os expertas/os que deben elaborar la respuesta.

Es la administración más próxima a sus ciudadanos y ciudadanas, de la que se espera, qué menos, que nos ayude, nos cuide eficazmente ante un shock emocional tan brutal como el asesinato de una de nuestras conciudadanas. Que ayude, cuide y consuele a su familia, a sus amigas y amigos, a sus vecinos más próximos y, que al resto de conciudadanas/os, nos permita expresar de forma organizada nuestra más enérgica repulsa.

El gobierno municipal ha hecho el “Protocol d’actuació davant  dels Feminicidis” 2026.

La primera pregunta desde el análisis formal del documento que se nos plantea, es: ¿se trata del primer documento que se ha editado?  ¿cúal es el mes de su edición? Esta información no figura en la portada (eso sí, es de color lila), no hay información de qué Departamento es el responsable ni tampoco se nos dicen qué persona y cargo es la responsable de su elaboración y coordinación metodológica. No figura quienes son las/os redactoras/es y qué expertas o grupos de expertas cualificadas lo han revisado.

Ya les podemos decir nosotras. ¿Quién?, nadie, el Protocol de nuestra ciudad, la segunda de Catalunya, es un simple resumen del Protocol d’Actuació davant del feminicidis de la Generalitat de Catalunya (noviembre 2024). En este, en el título figura el mes de publicación; en su segunda página podemos encontrar a quien lo ha promovido: el Departament d’Igualtat  i Feminisme y la Direcció General per a l’Erradicació de les Violències Masclistes de la Generalitat. También se informa qué persona y qué cargo tiene la responsable de la elaboración y coordinación, y quien lo revisó.  Es un protocolo del gobierno de Catalunya para situar su actuación en el ámbito del país.

El documento de LH, nada que objetar como resumen que es. Es breve, se pasa de 40 páginas el de la Generalitat, genérico para todo el país, a 9 páginas el de nuestra ciudad donde se deberían concretar y desglosar todos los pasos a dar, señalando además qué hay que hacer y quien lo debe hacer. Las competencias de ambas administraciones son diferentes, la Generalitat legisla, crea servicios de país… El Ayuntamiento de l’Hospitalet tiene que centrarse en las acciones que, como ciudad, propone para cuidar a sus ciudadanos.

Por la razón anteriormente expuesta, hemos comparado el protocol de feminicidis de nuestra ciudad, con el de otra ciudad catalana del área metropolitana de Barcelona. Esta ciudad es Terrassa. Su protocol de dol al feminicidi, fue puesto en marcha 10 años antes que aquí.  Su proceso de elaboración, mucho más transparente que el de nuestra ciudad. En Terrassa, sabemos que fue una decisión de la Junta de Portavoces de los grupos municipales. El de LH, tal y como está hecho, aparece como el recurso para cubrir una exigencia legal. Para salir del paso, como con tantos otros asuntos.

En Terrassa, se designa su puesta en marcha al Servicio de Políticas de Igualdad, en el marco del Consell Municipal para la Igualdad —que reúne a representantes de todos los ámbitos culturales, sociales y económicos de la ciudad— donde acuerdan la creación de tres comisiones que se encargarán, cada una de ellas, del estudio y propuestas de las distintas vertientes del protocolo. Se promueve que sea la Comisión de Participación Ciudadana la que encuentre las formas más idóneas para que la ciudadanía, sus instituciones y el tejido social de la ciudad expresen el rechazo ciudadano al feminicidio. En esta comisión estaban representados los Sindicatos, la coordinadora de Grupos de Mujeres de la ciudad, el Casal de la Dona, Coordinadoras y Coordinadores de los distritos, Colectivos feministas, Fundaciones de carácter feminista… Diseñaron una encuesta con un listado de propuestas sobre lo que tenía que hacer el ayuntamiento y el tejido social de la ciudad en caso de Feminicidio. La encuesta la respondieron 793 personas. La Comisión analizó los resultados y elaboró las recomendaciones sobre las características y formas que debería tener el rechazo Institucional y ciudadano.

La segunda Comisión convocada, fue la Institucional. Las personas convocadas eran básicamente las mismas que forman parte de la comisión de seguimiento del Protocol per a l’Abordatge Integral de la Violència Mascliste en l’àmbit de la parella de la ciutat de Terrassa.  Estuvieron convocados representantes de los juzgados y de la fiscalía, la Policía Local, Mossos d’Esquadra, Serveis Socials y Servei d’Educació Municipals, Punt de Trobada, Grup d’Atenció a les Victimes del Maltracte (GAM Valles), Casal de la Dona y Servei de Polítiques de Génere. Esta comisión diseñó la propuesta del Circuito y el modelo de atención Psico-Social.

La tercera Comisión, la Comissió d’Educació se formó con el Servei d’Educació Municipal y los representantes de los claustros de los centros educativos públicos y concertados de la ciudad. En primer término, hicieron un proceso de formación en materia de igualdad, género y duelo impartido por la Fundación EXIL (entidad experta en el tratamiento y soporte a las víctimas de la violencia machista). Con esta formación regular se dieron recursos específicos para trabajar desde una perspectiva de género.

Una vez recogidas las aportaciones y recomendaciones de las tres comisiones, el Servei de Polítiques de Génere de l’Ajuntament de Terrassa elaboró una propuesta integral de intervención que fue remitida a todas las instituciones, grupos, servicios y organismos que participaron para la presentación de enmiendas o su ratificación. Una vez finalizado este proceso, el Protocol se sometió al debate y aprobación por parte del Pleno Municipal.

Vale la pena enumerar algunas de las acciones que este trabajado protocolo, propone llevar a cabo en los distintos ámbitos. En el ámbito del rechazo, se propone al conjunto de la ciudadanía:

– Comunicar, a través de la pagina web del Ayuntamiento y a través de sus redes sociales las distintas convocatorias de actos que se realicen.

– Poner un crespón negro en la bandera de la ciudad.

– Solicitar que los medios de comunicación públicos locales publiquen en sus portadas el crespón negro con el texto: Terrassa de dol per la Violència Patriarcal. Ni una més.

– Hacer una declaración institucional en el pleno más próximo al feminicidio.

– Declarar tres días de duelo. Y así, hasta 12 acciones más en comercios, en autobuses de la ciudad, siempre respetando el deseo de intimidad de la familia de la víctima.

En el soporte psicosocial a familiares, testigos y entorno cercano de la víctima, si la víctima estaba empadronada en Terrassa, se activan todos los recursos, no importa la ciudad donde se haya cometido el feminicidio: los informativos, los económicos y los de soporte psicológico. Si la víctima no estaba empadronada en Terrassa, los que no se pondrán en marcha son únicamente los recursos de ayuda económica.

En el protocolo queda meridianamente claro qué servicio es el convocante, cuáles son los servicios y las personas convocadas para cada una las distintas fases de actuación.

Para abreviar, trataré de hacerlo resumidamente en cada una de esas Fases de Actuación. Convoca, en todas ellas el Servei de Polítiques de Gènere.

En la primera fase (inmediatamente después de que oficialmente se comunica el feminicidio) se recomienda detectar las necesidades:

– Se hará la primera reunión de la Taula de Feminicidi. Se reunirá, como máximo, seis horas después de la comunicación oficial, indistintamente si es en un día laborable o festivo.

– Se compartirán las primeras informaciones, se definirán prioridades y necesidades inmediatas.

– Se convocará de inmediato la Junta de Portavoces.

En la segunda fase, para activar las medidas:

Se pondrán en marcha los recursossocioeconómicos y de soporte.

– Se organizará una segunda reunión de la Taula de Feminicidi (como máximo 72 horas después de la primera).

– Se distribuirán las tareas entre los servicios.

En la tercera fase, para obtener conclusiones:

Se realizará la evaluación de las medidas adoptadas.

– Se organizará una tercera reunión de la Taula de Feminicidi (en los 30 días hábiles después de la segunda reunión).

– Se revisarán las actuaciones y se emitirá un informe de situación para organizar el seguimiento.

Todo este desarrollo, muy resumido del protocolo de la ciudad de Terrassa, en el de l’Hospitalet brilla por su ausencia. Muchas ciudadanas de l’Hospitalet estamos más que hartas de tanta desidia institucional.

Hacer todo esto no encierra grandes complicaciones. Simplemente debe quedar especificado en un protocolo de actuación. Los servicios de Atenció a la Dona, ya se llamen CAID, CIRD o Casal, si de forma regular convocan y reúnen a los servicios que están atendiendo a las mujeres maltratadas en situaciones complejas de riesgo, el intercambio y el conocimiento multidisciplinar de los casos genera una ágil comunicación entre todos los profesionales que intervienen, que se convierte en una red protectora para la víctima. Si trágicamente se falla, o la víctima no estaba en esa red de protección, la respuesta por lo menos será rápida e inmediata.

Así es como se organizan las redes asistenciales, con documentos elaborados sobre la base de la reflexión y el alcance de las necesidades concretas en las ciudades concretas, y no con propuestas retóricas y generalistas que se apartan de las realidades inmediatas. Es imprescindible hacer los protocolos de ciudad a través de la reflexión pormenorizada, con debates institucionales y ciudadanos, como suelen hacer otras ciudades de nuestro entorno.

Hacerlo así o simplemente cubrir el expediente pone en evidencia, en nuestra opinión, el grado de importancia que se le da a las Políticas de Igualdad y de combate y prevención de las Violencias Machistas. Reivindicamos para nuestra ciudad esos debates, esos espacios de reflexión, donde participemos los grupos feministas de la ciudad, el resto del tejido asociativo, los partidos políticos y la ciudadanía en general a través de medios de participación eficaces. Es trascendente para la erradicación de las violencias machistas que todas las fuerzas progresistas empujemos en la misma dirección… Las fuerzas retrogradas no son una amenaza menor y, sabemos por experiencia, que a las mujeres siempre nos toca la peor parte.

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