La parálisis municipal, el gran freno de L’Hospitalet

Javier Diez Crespo, concejal del Partido Popular

L’Hospitalet afronta algunos de los mayores retos urbanos de Cataluña. Es una de las ciudades más densamente pobladas de Europa, con más de 300.000 habitantes concentrados en apenas 12 kilómetros cuadrados. Padece graves problemas de inseguridad, una auténtica emergencia educativa con elevadas tasas de fracaso escolar y aulas masificadas, un importante déficit de equipamientos públicos como residencias para mayores y centros de día, enormes dificultades para acceder a una vivienda y barrios que llevan años esperando actuaciones de regeneración urbana.

Ninguno de estos problemas tiene una solución sencilla. Pero todos tienen algo en común: requieren un Ayuntamiento capaz de invertir, ejecutar y transformar la ciudad.
Y precisamente ahí aparece el mayor fracaso del gobierno socialista.

La parálisis municipal no es un problema más. Es el que agrava todos los demás. Porque un Ayuntamiento incapaz de ejecutar las inversiones necesarias deja de ser parte de la solución para convertirse en parte del problema.

Podría pensarse que el origen de estas carencias es la falta de recursos económicos. Nada más lejos de la realidad.
L’Hospitalet es una de las ciudades con mayor presión fiscal de nuestro entorno metropolitano. Los vecinos soportamos algunos de los impuestos municipales más elevados de las ciudades del Barcelonés y del Baix Llobregat. El Ayuntamiento recauda mucho, muchísimo.
El problema no es cuánto dinero entra en las arcas municipales. El problema es que ese dinero no acaba convirtiéndose en inversiones para mejorar la ciudad.

Las cifras hablan por sí solas:

El Ayuntamiento cerró el ejercicio 2025 con un superávit de 36,5 millones de euros. A primera vista podría parecer una magnífica noticia. Sin embargo, en una administración pública un superávit de esa magnitud no siempre es un éxito. Cuando una ciudad arrastra importantes déficits de vivienda, equipamientos o mantenimiento urbano, este superávit es el reflejo de inversiones que nunca llegaron a ejecutarse.
Basta con observar el capítulo 6 del presupuesto, el destinado a las inversiones reales: el dinero que debe servir para construir equipamientos, rehabilitar edificios, urbanizar calles o mejorar los barrios.

En 2025 el Ayuntamiento disponía de casi 99 millones de euros para invertir; sin embargo, solo fue capaz de ejecutar menos de 20 millones, el 20,4 % del presupuesto previsto.
Dicho de otra forma, casi 79 millones de euros destinados a transformar L’Hospitalet se quedaron sin invertir. Cuatro de cada cinco euros presupuestados nunca llegaron a convertirse en una obra, un equipamiento o una mejora para los vecinos.

Y esa situación no es una excepción. Empieza a convertirse en un modelo de gestión.
Los datos de 2026 vuelven a apuntar en la misma dirección. A 30 de junio el Ayuntamiento acumulaba cerca de 150 millones de euros líquidos en tesorería y mantenía una deuda de apenas el 8,6 %, una situación financiera extraordinariamente cómoda. Sin embargo, en esa misma fecha únicamente había ejecutado el 5,38 % de las inversiones previstas y la propia Intervención municipal estima que al finalizar el ejercicio difícilmente se alcanzará el 25 % de ejecución.

Pero detrás de esos porcentajes hay proyectos muy concretos.

  • En 2025 había 518.000 euros para rehabilitar el Pont del Jordà. No se ejecutó un solo euro.
  • Había 919.775 euros para rehabilitar el Castell de Bellvís y 1.184.000 para la integración patrimonial en Cosme Toda. Tampoco se ejecutó un solo euro.
  • Se consignó un millón de euros para adquirir vivienda pública de uso social. Ejecución: 0 euros.
  • Había 896.000 euros para actuar en los bloques de La Florida. 0 euros invertidos.
  • Se reservaron 218.712 euros para la antigua fábrica SAS. Tampoco se ejecutaron.
  • Había 400.000 euros para construir un parque de calistenia. No se gastó un solo euro y el proyecto ha vuelto a incorporarse al presupuesto de 2026.
  • Y también 1.940.259 euros para la rehabilitación de las fachadas de la plaza Guernica y cuatro millones de euros para la rehabilitación del edificio Molí. Ninguna de estas actuaciones llegó a ejecutarse.
Castell de Bellvis (imatge extreta de «El Periódico»)

No hablamos de proyectos faraónicos ni de obras técnicamente imposibles. Hablamos de rehabilitar un puente, recuperar un castillo, adquirir vivienda pública, construir un parque de calistenia, rehabilitar unas fachadas o hacer un parque en los terrenos de una antigua fábrica. Actuaciones muy distintas entre sí, pero con un mismo desenlace: quedaron sobre el papel.
Y estos son solo algunos ejemplos. Detrás de ellos hay una realidad mucho mayor: cerca de 79 millones de euros del presupuesto de inversiones quedaron sin ejecutar. Son decenas de actuaciones que los vecinos esperaban y que nunca llegaron a materializarse.

Lo más preocupante es que estos proyectos no desaparecen. Simplemente reaparecen en el presupuesto del año siguiente.

  • El Pont del Jordà vuelve.
  • La vivienda pública vuelve.
  • El campo municipal de rugby vuelve.
  • El parque de calistenia vuelve.
  • La antigua fábrica SAS vuelve.

Las mismas inversiones se anuncian una y otra vez mientras los barrios continúan esperando. El anexo de inversiones empieza a parecerse más a un inventario de promesas incumplidas que a un verdadero plan de transformación urbana.

La parálisis alcanza prácticamente todos los ámbitos de actuación. A mitad de 2026 había 4,8 millones de euros para adquirir y rehabilitar vivienda pública y ni un solo euro ejecutado; 8,9 millones para escuelas infantiles también con un 0 % de ejecución; cerca de 3 millones para inversiones en seguridad igualmente con un 0 %; y 1,7 millones para alumbrado público sin ejecutar un solo euro.

La ineficacia, además, ya tiene un coste directo para los ciudadanos.
El Ayuntamiento ha tenido que devolver 2.692.611 euros de una subvención destinados a la rehabilitación del Edificio Molí, además de 274.217 euros en intereses. Casi tres millones de euros perdidos simplemente porque la administración no fue capaz de ejecutar el proyecto dentro del plazo establecido.

Pont d’en Jordà (imatge extreta de «El Periódico»)

Gobernar no consiste en presentar presupuestos cada año. Gobernar consiste en ejecutarlos. Los vecinos no viven de ruedas de prensa, de anuncios ni de anexos de inversiones. Viven de colegios construidos, de viviendas públicas disponibles, de equipamientos abiertos y de barrios que mejoran.

La inseguridad no se combate con partidas presupuestarias sin ejecutar. La emergencia educativa no se resuelve con escuelas que nunca llegan. La falta de vivienda no desaparece con millones consignados que permanecen inmóviles.

Por eso la parálisis municipal no es un simple problema administrativo. Es el principal obstáculo para el progreso de L’Hospitalet. Porque un Ayuntamiento no se mide por el dinero que recauda ni por los millones que acumula en el banco ni por los proyectos que se anuncian en rueda de prensa. Se mide por los colegios construidos, los equipamientos que inaugura, las calles que reforma y los barrios que mejora.

Y mientras L’Hospitalet siga siendo una de las ciudades con mayor presión fiscal de su entorno y, al mismo tiempo, continúe dejando sin ejecutar cuatro de cada cinco euros destinados a inversiones, será difícil sostener que el principal problema de esta ciudad sea la falta de recursos.

El verdadero problema de L’Hospitalet es otro: un gobierno que recauda demasiado, promete mucho, pero transforma demasiado poco.

CAP A LA PLATJA FALTA GENT!

Hem –nat a Sant Martí d’Empúries,
tots a la mar, a prendre els banys,
les Antònies i les Núries
i noies de noms ben estranys.
Hem –nat a Sant Martí d’Empúries,
tots a la mar, a prendre els banys.

Fent caravana, com formigues,
pots veure gent d’arreu del món:
En Nicodem amb les amigues,
en Vladimir, en Hans, en John…
Fent caravana, com formigues
pots veure gent d’arreu del món.

Tots els vehicles tenen pressa,
per arribar a tocar del mar.
La Mari-Clara i la Teresa
i en Timoteu i en Baltasar.
Tots els vehicles tenen pressa
Per arribar a tocar del mar.

Quan encara no són tocades,
ni tan sols les deu del matí.
Tota la sorra està ocupada
per gent de fora i gent d’aquí.
Quan encara no son tocades,
ni tan sols les deu del matí.

La Margarida va i s’indigna,
s’ho pren amb més calma en Robert.
Ella insisteix i no es resigna.
Ell se’n va al primer bar obert.
La Margarida va i s’indigna,
s’ho pren amb més calma en Robert.

Dinen un gaspatxo i paella,
una sangria i un gelat.
I l’Ita es queda ben vermella
i el pobre Robert, retratat.
Dinen un gaspatxo i paella,
una sangria i un gelat.

Però després de tanta cleca
han de tornar a L’Hospitalet.
Hi van tots, com si fos La Meca,
La Martoneta, en Miquelet.
Però després de tanta cleca
han de tornar a L’Hospitalet.

I quan finalment són a casa
se’n van a la banyera els dos.
i no explicarem el que hi passa:
qui busqui porno s’ha confós.
I quan finalment són a casa
se’n van a la banyera els dos.

        El peó del Llobregat

DONAR DE MENJAR ALS AFAMATS O CAN RUQUI DE SANT PERE PESCADOR.

“ 34 Aleshores el rei dirà als de la seva dreta:
»—Veniu, beneïts del meu Pare, rebeu en herència el Regne que ell us tenia preparat des de la creació del món.  
35 Perquè tenia fam, i em donàreu menjar; tenia set, i em donàreu beure; era foraster, i em vau acollir; 36 anava despullat, i em vau vestir; estava malalt, i em vau visitar; era a la presó, i vinguéreu a veure’m.”

                                                Evangeli segons Sant Mateu, 25; 34 i següents.

Hi ha algú que em dirà que no s’ha d’utilitzar la paraula de Déu en va i d’altres, encara, que els restaurants et cobren per donar-te de menjar i de beure i, per tant, no són caritatius. Als primers, jo els contestaria que jo em permeto jugar amb la paraula de Déu com un fill una mica entremaliat. No crec que a ell li molesti. Recordo quan un bisbe li va recriminar a Haydn que fes una música religiosa divertida. Haydn li va contestar: “Monsenyor, i jo què voleu que hi faci si Déu m’ha donat un cor alegre?”. Pel que fa als segons, els hi diria que jo sempre estic agraït a qui em serveix. Sigui qui sigui. Considero el seu servei més valuós que els meus diners (si no fos així, no els contractaria) i, per tant, crec que els hi he de donar les gràcies. És una actitud que crec que em va bé per anar per la vida: em fa ser amable amb els que em serveixen i això sempre –o quasi sempre- te una bona contrapartida.  

Aquesta setmana la Marina i jo hem estat voltant per l’Empordà i el Vallespir. Hem agafat un bon hotel a Ventalló. Confortable, net, pulcre, tranquil i totes les virtuts que imagineu que ha de tenir un bon hotel. Sembla que els propietaris van comprar una agrupació de cases de poble –a les afores de Ventalló- i les han convertit en un hotel: Can Picó. Si li he de posar algunes pegues a l’hotel és que a les cambres no hi ha banyera (m’agrada banyar-me tot llegint i prenent una ratafia amb Telemann, Vivaldi o Haydn de música de fons) i que les prestatgeries de la seva mini-biblioteca els llibres eren lletjos i no n’hi havia cap en català. N’hi havia en holandès, alemany, francès, anglès i castellà. Però cap en la llengua del país. I això em molesta especialment perquè l’Empordà ens ha donat escriptors cabdals des de Sant Josep Pla, fins a Ramon Muntaner, Gaziel, Victor Català, Fages de Climent, Montserrat Vayreda  o Maria dels Àngels Anglada. Em sembla una enorme falta de respecte.

Pel que fa a la llengua del servei ens hem trobat amb que els catalans que hi treballen, com és natural, la parlen. Però hi ha persones que fa més de vint anys que viuen a l’Empordà que no. Això també és una falta de respecte al país, és clar. I bàsicament és culpa dels clients.

L’esmorzar de Can Picó és bo i generós. No té la ampul·lositat dels grans hotels, perquè és un hotel amb poques cambres i, per tant, la varietat és limitada. Però la qualitat és notable, encara que hi trobes a faltar pernil salat i et sobra pernil dolç. La rebosteria, sense ser res de l’altre món, no està malament. Això sí, el sistema per fer-se un cafè amb llet és complicadíssim i sort en vaig tenir que la Marina s’hi va aclarir. Jo no entenc perquè fem les coses tan complicades. El mateix passa amb les dutxes: avui dia dutxar-se comporta una complexitat que no m’estranya que hi hagi tanta gent que foti pudor. Amb les dutxes modernes no s’hi aclareix ni Crist.

El cas és que aquests esmorzars tan contundents tenen la conseqüència que a l’hora de dinar no tens gana. Si esmorzes a les 9 a les dues encara estàs fent la digestió o potser ja l’has fet, però el cas és que no tens gana. Però a les cinc o les sis de la tarda, estàs afamat i llavors comença el drama. A Ventalló trobem  cap bar, ni restaurant obert. Suposo que a l’estiu n’hi deu haver, però no sabem on. A l’Armentera n’hi ha, però fan vacances. Com que estem desesperadament afamats anem a Sant Pere Pescador a provar sort. I en tenim.

Contràriament al que passa amb Ventalló i l’Armentera, el primer que et sorprèn de Sant Pere Pescador és la immigració que hi ha. Quasi un quaranta per cent, per un deu a l’Armentera i a Ventalló. Això vol dir que hi ha feina. No sé si diu que van a collir la poma…Ni idea. El que sí que es veu és que Sant Pere Pescador està ple de vida, d’establiments oberts de tota mena i, també, de bars i restaurants. Al·leluia!

Preguntem a una noia que trobem al carrer. Es romanesa. Fa cinc anys que viu a Sant Pere. No parla el català “pero lo estoy aprendiendo”. És una bona samaritana que s’apiada de nosaltres i ens porta fins a Can Ruki. El lloc sembla un bar mediocre, com n’hi ha tants, d’una vulgaritat total. Però són les set de la tarda, estem afamats i aquesta gent tenen la cuina oberta. No només fan entrepans i tapes, si no qualsevol plat de la carta. I la carta és extensa i no està gens malament, però és massa barat per a que estigui bé. Ja no sabem: ningú no et dóna duros a quatre pessetes. Només Rusiñol.

De primer plat la Marina i jo vam compartir una amanida “xula” (ens van dir que no agaféssim dos primers, perquè no ens els acabaríem), de segon la Marina una cua de rap i jo filet amb salsa de pebre, de postres una tatin amb gelat de vainilla; per beure vi blanc Raimat. L’àpat va ser senzillament extraordinari. Dels millors restaurants on he menjat darrerament. I el preu, francament, barat. I no només això: com que es va oblidar de cobrar-nos el vi i jo els vaig dir que fessin el favor de cobrar-lo –a cadascú el que és seu- ens van convidar a ratafia i whisky. Vam deixar propina, és clar.

Anem a pams.

Malgrat que jo defujo la verdura, les amanides m’entusiasmen. A aquest país tenim una varietat d’amanides extraordinària i m’agraden totes. Una amanida “xula” és una de les millors que he menjat: l’amanida verda, espàrrecs, pernil, tonyina, poma i ingredients que segur que em deixo. I un plat enorme, més que suficient per a dues persones.

El filet a la salsa de pebre era el plat més car de la carta (vint-i-quatre euros) i era sublim. D’entrada semblava petit, però no ho era. La carn, ben feta, suau i turgent a l’hora. La salsa de pebre incommensurable. Acompanyada de patates fregides ben fetes, moniatos fregits com si fossin patates fregides, boníssims; i verdures. Sensacional.

La tatin, servida amb gelat de vainilla –que mai no ha estat el meu favorit, però després de tantes tatins he de reconèixer que és el que més hi quadra- excel·lent. Excel·lent i generosa. Amb molta poma i ben cuita.

El viña esmeralda blanc dels Torres és simplement un dels vins que més m’agrada. Blanc, fresc, afruitat, fàcil. D’aquells que són perillosos perquè mai no en tens prou. Sort que el tracte que tenim amb la Marina és que ella condueix després de dinar…

En definitiva Can Ruki de Sant Pere Pescador és una gran troballa gastronòmica. Una trobada de primer ordre.  La humilitat amb que es presenta el restaurant –ells no es creuen gens especials- no sé si és un encert o un error. Estic segur que si decoressin el local amb una mica d’elegància i s’ho creguessin més podrien pujar els preus com a mínim un vint o un trenta per cent sense cap problema, perquè el menjar i el servei s’ho val. Segons la Marina, ells en són perfectament conscients però el que volen és que hi vagi a menjar qualsevol mena de públic a qualsevol hora. I ho aconsegueixen, és clar, perquè sempre tenen gent. I gent que surt molt, molt contenta. Potser el millor consell que els hi puc donar és que continuïn fent el que fan, que ho fan de meravella i no els hi cal res més. I que sublims ho siguin els altres.

Tomàs-Maria Porta i Calsina

FINAL DE LA COPA DEL MÓN: ESPANYA: 1 – ARGENTINA 0.

En Jofre és un gran ceballut,
catalanista de la ceba,
que tan si fa sol com si neva,
no deixa mai Espanya en treva.
I qui gemega, ja ha rebut.

I va en contra de l’estatut,
i la selecció espanyola,
quan sent l’himne espanyol, tremola
i la seva ànima grinyola.
I qui gemega, ja ha rebut.

I vet aquí que ha restat mut,
amb el golàs d’en Ferran Torres.
Valencià, com ens ensorres!
Per què no et fots pel cul mil porres?
I qui gemega ja ha rebut.

N’està fins els nassos la Rut,
de tant futbol i ruqueria.
Diu que el deixarà nit i dia
sense figa, ni ratafia.
I qui gemega ja ha rebut.

I surt tot Espanya a fer el ruc.
Pobre Jordi, muts i a la gàbia,
s’ha de menjar tota la ràbia,
lloga una masia a Suàbia.
I qui gemega ja ha rebut.

I quan arriba esmaperdut
a la bellíssima Constança,
va un madrileny i se li atansa,
canta l’himne reial i el dansa
I qui gemega ja ha rebut.

Pobre Jofre, està tan fotut!
Necessita que algú l’animi.
que un rossinyol tendre li trini,
que la Rut, al final, l’afini.
I tornar a ser Jofre el Pelut.

El peó del Llobregat

Empeñados en tratarnos como estúpidos y quizás es que se lo ponemos demasiado fácil

José Maria García (vecino y activista)

Ya he dicho muchas veces y durante muchos años, que los árboles que hay en la Gran Via desde la Plaza Cerdà a la Plaza Europa no son los adecuados para ese lugar pues en época de floración además de las molestias que crean pegándose las flores secas a las suelas del calzado, si llueve, como el pavimento es de cemento, se forma un fango resbaladizo que es ideal para que se produzcan caídas y algunas roturas de huesos sobre todo en personas mayores.

Hace unas cuantas semanas había una auxiliar municipal de limpieza recogiendo las flores con una escoba, que es algo así como matar dinosaurios con tirachinas. Hace ya un siglo que el Ayuntamiento incorporó a la limpieza viaria dos vehículos que hacían estas faenas de forma rápida, masiva y eficaz. Por esta zona nuestra las pasearon para enseñarlas cuando las presentaron, pero ya no se las ha visto más, y creo que la razón que expongo es suficiente para justificar su uso más o menos habitual.

Por los comentarios de muchos vecinos, la situación en otras zonas de la ciudad es la misma que en Santa Eulàlia. El Ayuntamiento pone como excusa que se esperan a que se entreguen estos nuevos vehículos porque como se ha hecho un pedido muy grande hay que esperar. Dicen que se trata de un cambio de vehículos gracias a la firma de la nueva contrata de limpieza, pero aquellas dos barredoras de las que he hablado antes, fueron incorporadas ya a la flota de limpieza del Ayuntamiento hace como dos o tres años.

¿No dijeron cuando se firmó este nuevo contrato de limpieza de las calles con la empresa adjudicataria del servicio, que el trabajo sería revisable en función del cumplimiento de los acuerdos? Pues es una curiosa condición ésta, cuando lo que sabemos es que la única empresa que se presentó al concurso fue —como no podía ser de otra manera—  justo a la que se adjudicó el servicio. 

Por otro lado, ¿no dijeron que los nuevos contenedores de basuras se abrirían con una tarjeta y que si efectuabas adecuadamente la separación de residuos recibirías incentivos a base de descuentos en la tasa?. Eso es lo que se afirmó antes de que nos empezaran a cobrar el nuevo impuesto de reciclaje que, por cierto, nos lo han vendido como si fuera una imposición de la Unión Europea y no es cierto. Era una directiva europea sí, pero no de obligado cumplimiento. En algunas ciudades, durante el año 2025, todavía no se empezó a cobrar, pero en algunas otros, como l’Hospitalet, nos hicieron pagar el año entero pese a que lo empezaron a cobrar en los últimos meses del año.

Deben de pensar que somos tan estúpidos, que han desistido de poner en marcha un sistema que premiaría con descuentos a los que reciclaran bien. Unos descuentos para que el vecino les haga la faena que ellos tendrían que realizar, pues continúan los contenedores por separado, para que tu separes los residuos.

La situación de abandono de objetos y volcado fuera del contenedor es exactamente la misma en los lugares donde ahora han cambiado los contenedores.

Y por último, sale esa concejala tan dicharachera que hace esos vídeos tan cutres y ridículos que son publicidad de su cortijo pagados con dinero de todos, diciendo que por fin han llegado los camiones que limpian los contenedores por dentro, cuando hace más de seis meses que se encargaron. Por cierto que hace años que no se veían esos camiones porque, según se explicó en su momento, se habían eliminado del servicio porque estaban estropeados. En fin, este es nuestro l’Hospitalet…

SOPANT A UN GRATACELS DE L’HOSPITALET-II 

La meva filla ha tingut molt clar, des del primer moment, que havíem de demanar un menú degustació i és el que hem fet tots: 

-Croquetes cremoses amb pernil ibèric.

-Torrades de blat de moro amb tataki de tonyina vermella, alvocat i salsa ponzu.

-Burrata amb tomàquets confitats, ruca i pesto de festucs.

-Salmó a la planxa amb cremós de coliflor i verdures ecològiques.

-Filet de vaca a la brasa.

De postres: escuma de coco, amb pinya osmosi, granissat de menta, crema de llimona, iogurt grec i sorbet de llimona.

Per beure he demanat un Gramona Gesamí del Penedès.

El preu del menú és de 55 €, al que se li ha d’afegir el vi (l’aigua està inclosa).

El primer que he de dir és que he sopat extraordinàriament bé i que, pel que he menjat, el preu gairebé em sembla barat. També he de dir que, malgrat que la gran majoria dels cambrers semblen asiàtics, tots han fet un esforç no ja per entendre’m en català, sinó per parlar-me’l. Per a mi això és fonamental, ja ho he dit altres vegades. Si soc a Catalunya, vull ser atès en la meva llengua, que és la llengua pròpia del país i oficial. També vull menjar bé, és clar. I avui ho he fet d’una manera excel·lent i raonablement abundant malgrat que la teca fos sofisticada. 

Anem a pams.

Les croquetes amb pernil ibèric m’han semblat delicioses, excepcionals, cosa que te molt de mèrit perquè jo tinc avorrides les croquetes. La seva finor i la qualitat del pernil sumaven una matrícula d’honor.

Les torrades i el tataki. Li he hagut de preguntar a la meva dona i a la meva filla què collons era un tataki -si no ho he entès malament tonyina crua- i he pensat “ja hi som!”, però el cas és que allò -salsa de ponzu (?) inclosa- era bo. Semblava un carpaccio.

La burrata amb tomàquets, no estava ni bé ni malament, però tirant a bé.

-El salmó, honestament, el tinc avorrit. Quan ma mare va començar a cuinar salmó a casa aconseguia uns plats extraordinaris, ara la majoria dels salmons que et serveixen no valen una merda. No dic que aquest fos el cas, però el salmó fa molts anys que no em fa trempar.

-El filet de vaca a la brasa era esplèndid. Estava fet com a mi m’agrada i era contundent i melós a l’hora. Absolutament tradicional. Excel·lent.

Pel que fa als postres a mi -que soc un amant del coco en totes les seves formes- m’han entusiasmat. La Marina ha dit que a ella és l’única cosa que li ha fallat de l’àpat, però quan li he preguntat si m’ho donava m’ha dit que no…

Pel que fa al vi, l’he triat jo d’una manera una mica dictatorial. Com que el vi que més m’agrada és el blanc lleugerament afruitat i això és el que he entès que era el Carmona Gessamí he encertat de ple. Ja sé que els que hi entenen diuen que és millor el vi negre que el blanc i millor el blanc sec, que l’afruitat, però és que jo no hi entenc i m’agrada el que m’agrada i no el que determinen els savis.

Enmig del sopar hi ha hagut un incident. He volgut anar al lavabo i resulta que a la planta catorzena no n’hi ha cap. Penso, francament, que això en un restaurant d’aquesta categoria, qualitat i preu és inadmissible. M’han dit que havia de pujar al pis de dalt. El problema és que cap dels quatre ascensors no s’aturava -no sé perquè collons no ho feia!- i passava de llarg. Jo tenia una urgència, així que he decidit pujar per les escales, però m’he trobat que les escales eren exteriors. De ferro -d’aquells ferros foradats per a que s’hi escoli l’aigua i el vent- i que qui havien xarxes metàl·liques. Però el vertigen que he passat ha estat molt desagradable. He pujat i baixat els collons d’escales aferradíssim a la barana, intentant no mirar avall. La mala estona que he passat fins que he trobat en Roca que els hi perdonaré mai. No he explicat la desventura a la família perquè estic segur que s’haurien posat a riure i a mi no m’ha fet gens ni mica de gràcia, us ho puc ben jurar.

Després de sopar a la meva dona i a la meva filla els ha fet gràcia anar a prendre una copa al terrat. Hi feia fresca, és clar. Jo tenia son. I això dels còctels mai no ho he acabat d’entendre (trobo que la gran majoria desgracien els licors que barregen i acaben fotent gust de medecina). He demanat un daikiri, que m’han dit que duia ginebra, mango i no sé què més. I tant de bo que hagués demanat Aromes de Montserrat o Ratafia perquè allò, efectivament, semblava un xarop.

 Tomàs-Maria Porta i Calsina

DONALD TRUMP I EL MUNDIAL DE FUTBOL.

“El president dels Estats Units, Donald Trump, ha confirmat que va demanar al president de la FIFA, Gianni Infantino, que revisés la targeta vermella mostrada al jugador nord-americà Folarin Balogun. El futbolista podrà jugar avui contra Bèlgica, després que Trump digués que l’acció “ni tan sols era falta” i posés en dubte la imparcialitat de l’àrbitre brasiler Raphael Claus, que va expulsar el davanter…”

                                             Vilaweb Redacció, 6 de juliol del 2026

De futbol no en tinc puta idea,
però tinc la polla més gran.
M’he follat la Jill i la Bea:
i als musulmans de Galilea:
per la FIFA soc un gegant.

Perquè, quan el meu xiulet xiula,
ja s’obre de cames tothom.
I ni el llop més valent no miula,
ni el drac més atrevit no piula,
perquè jo soc l’amo del món.

Un àrbitre sense senderi
a un ianqui ha ensenyat targetó.
L’he enviat a l’altre hemisferi
perquè a mi no hi ha qui em moderi
venint a tocar-me el crostó.

Jo no en sé res de res del sòquer,
però soc l’àliga d’en Sam.
Del cosmos soc el gran broquer
i foto pòquers i repòquers
perquè ningú la te més gran.

I ja adverteixo a tots des d’ara:
perdeu contra els Estats Units,
que si no us trencaré la cara,
no us coneixerà ni la mare
i us cruixiran drons infinits.

El peó del Llobregat

SOPANT A UN GRATACELS DE L’HOSPITALET – I.

La idea que solen tenir els catalans de L’Hospitalet és un enorme prejudici. Pensen que L’Hospitalet és un suburbi ple d’edificis barats, deixats de la mà de Déu i de les administracions, on només hi van a viure els immigrants pobres que no tenen més remei, sense cap edifici històric, cap monument que valgui la pena i cap lloc fashion i sofisticat. No cal dir que moltes d’aquestes persones, quan estan a un lloc de L’Hospitalet que no és correspon amb la idea que tenen de la nostra ciutat, simplement pensen que allò no és L’Hospitalet, que allò és Barcelona.

La transformació urbanística que ha patit la nostra ciutat en els darrers cent anys ha estat enorme, com la majoria de les urbs de l’Àrea Metropolitana de Barcelona. L’Hospitalet ha deixat de ser un poble agrícola amb un sol fertilíssim -dels més fèrtils del país- a una ciutat amb tots els ets i uts, que te la sort i la desgràcia d’estar enganxada a Barcelona. La sort, perquè el progrés barceloní li arriba com un vas comunicant i la desgràcia perquè Barcelona va destruint tota la personalitat de l’antiga vila -que ara justament fa cent anys, en un centenari que alguns veïns no volen celebrar perquè la carta de ciutadania li fou atorgada pel dictador Primo de Ribera-.

Un amic -amb el típic menyspreu dels barcelonins -que, en general, com els parisencs i els madrilenys, són d’un xovinisme insuportable- em diu que Sant Josep Pla deia: “…més perdut que un turista a L’Hospitalet”.  En primer lloc, val a dir que jo, que soc un lector fidelíssim i assidu de Pla, això no li he llegit enlloc. Com que l’obra del palafrugellenc és encara més llarga que la de Llull i deu ser si fa no fa com la de Sagarra, no m’atreveixo a dir que no ho escrivís. Però ho dubto. Crec que més aviat és una sentència apòcrifa que alguns barcelonins li atribueixen. El que sí que recordo perfectament és, per exemple, quan Sant Pla parla de l’olor de pixats que fan les parets de la Rambla i del carrer Sant Pau que envolten el Liceu.

Tot això ho dic perquè avui he anat a sopar amb la meva filla i el seu marit i la meva dona al restaurant Palmer a l’Edifici Renaisance ublicat al número 50 de la Plaça Europa. La Plaça Europa de L’Hospitalet està plena de gratacels, edificis il·luminats, hotels de cinc estrelles, oficines i es veu d’una hora llarga que qui paga per viure, estar-se a allà o treballar-hi és del segment social que talla el bacallà. Les llums de colors intermitents dels gratacels ens va recordar els de Sidney i Melbourne on vàrem estar el març passat. O sigui que poca conya. I és evident que allà hi ha molts turistes que no s’han perdut, sinó que han optat per residir a L’Hospitalet, encara que pensin que allò és Barcelona.  

L’Edifici Renaisance té -em sembla- 26 plantes. I el menjador on tenim reservada taula és el catorzè. Al costat del finestral, és clar. Des d’allà la panoràmica metropolitana és espectacular. Ja és fosc, però hi ha milers de punts de llum. Alguns bellugadissos, d’altres estàtics. La gent, no s’arriba a distingir, els cotxes, a la Gran Via, semblen de joguina, com els Max Box que comprava ma mare o els Scalextric. No pots evitar sentir-te, des de tanta alçada, una mica superior. Suposo que per això els caps de les grans multinacionals posen els seus despatxos a l’àtic. No, no et sentis King Kong. Saps que tu, més o menys, estàs a casa i que el que t’espera no és una colla de malvats que et volen fotre a trets la dona, sinó un sopar sofisticat.La meva filla és partidària que, quan quedem per menjar, anem a restaurants sofisticats. La meva posició davant la sofisticació culinària és escèptica. La majoria de vegades et serveixen quelcom estrambòtic i mínim. És a dir, menges poc i rar. Jo soc un nacionalista culinari català moderat. És a dir, la meva cuina és la del meu paisatge, preferentment, la tradicional. Anar al restaurant vol dir bàsicament ampliar el ventall de plats -hi ha coses que són difícils de fer a casa, ara que tots anem tan de bòlit- i cuinats per professionals, que se suposa que en saben més que els amateurs, encara que no sempre és així. De fet, jo penso que és evident que la cuina tradicional catalana és bàsicament obra de les mestresses de casa- Les collonades de la nova cuina i tot això, sí majoritàriament les han fet els mascles.

Las chapuzas del ayuntamiento

Un aisuo lector de L’Estaca nos explica lo siguiente: Cada viernes por la tarde, durante el mes de julio y parte de agosto, se celebra un pequeño festival de casales infantiles en el parque de la Alhambra, en el barrio de Santa Eulália. Es decir, un gran número de familias y niños disfrutan de esta actividad.

Como se puede apreciar en las dos fotos, justo en el centro hay una valla amarilla. Debajo de ella quedan unos cables tras el corte de una farola. Aunque puedan estar protegidos y «señalizados», no creemos que sea el lugar más adecuado para mantener unos cables al aire libre, y menos en un espacio frecuentado por tantos niños.

Llevan así varios días. Un poco de responsabilidad, por favor.

Ho cridem ben fort: tenir estiu és un dret!

Roser Chillón i Costa (Responsable de comunicació de la Fundació La Vinya)

A la nostra ciutat, quan s’acaba el curs escolar, comença per a moltes famílies un dels moments més difícils de l’any. Els infants no tenen escola, però les mares i els pares continuen treballant. I l’estiu, que per a molta gent és temps de vacances i de records inoblidables, per a d’altres és simplement un problema sense resoldre.

La realitat que des de la Fundació La Vinya veiem cada any als barris de Bellvitge i Gornal, és diversa i complexa. Hi ha infants que passarien els mesos d’estiu sols a casa, sense cap adult de referència a prop. N’hi ha que viuen en pisos compartits amb altres famílies, on el seu espai és una habitació, i on l’accés a la cuina o a la dutxa no sempre és lliure ni possible. N’hi ha que no tenen garantits tots els àpats del dia per manca de recursos. I hi ha adolescents que, sense activitats estructurades, passarien el dia al carrer: i el carrer, quan no hi ha res a fer i fa una calor insuportable, no sempre és el lloc més segur per créixer.

No és un retrat excepcional. És la realitat de molts infants i adolescents d’una de les ciutats amb més densitat demogràfica i més pobresa extrema de Catalunya.

La Convenció sobre els Drets de l’Infant de Nacions Unides és clara: l’article 31 reconeix el dret de tots els infants al descans, l’esbarjo, el joc i les activitats recreatives pròpies de la seva edat. Un dret que, sobre el paper, és universal. Però que a la pràctica depèn massa sovint de la família on has nascut i del barri on vius.

No ens cansem de repetir que el lleure no és un luxe. És un factor determinant en el desenvolupament emocional, social i educatiu dels infants. Privar-ne un nen o una nena durant els mesos d’estiu, té conseqüències reals en el seu benestar, en el seu rendiment escolar i en la seva salut mental.

El casal d’estiu i les colònies que organitzem a la Fundació La Vinya no es redueix simplement a un servei de conciliació. Suposa un espai de formació, de convivència i de creixement. Els infants fan sortides culturals, es refresquen a la piscina, participen en tallers i activitats que estimulen la seva curiositat i creativitat i tenen els àpats garantits. A les colònies, molts d’ells entren en contacte amb la natura per primera vegada: trepitgen herba, juguen a l’aire lliure, dormen fora de casa i descobreixen que el món és molt més gran que el seu barri.

Però sobretot, aprenen a viure junts. Aprenen a respectar-se, a resoldre conflictes, a cuidar-se entre ells i elles. Aprenen, en definitiva, els valors que construeixen bons ciutadans. Infants de diferents orígens, de diferents famílies i de diferents realitats que comparteixen un estiu i fan amics i amigues. Això té un valor immens.

En aquest context, no podem ignorar el discurs que circula amb cada cop més força per les xarxes socials i que arriba també als nostres barris: un discurs que assenyala, estigmatitza i divideix. Que posa els veïns els uns contra els altres i que troba en la diversitat un problema en lloc d’una riquesa.

La resposta a aquest discurs ha de ser comunitària. I passa, entre altres coses, per espais com el lleure. Perquè quan un infant creix jugant, aprenent i convivint amb altres infants de procedències diverses, construeix una mirada del món més oberta, més empàtica i molt més difícil de manipular. La convivència viscuda és la millor vacuna contra la intolerància.

Bellvitge i el Gornal són barris amb una llarga tradició de lluita veïnal, de solidaritat i d’organització comunitària. Defensar el dret al lleure de tots els infants del nostres barris és, també, defensar aquesta tradició.