Una ocupación momentánea de las instalaciones desata nuevamente las protestas por el abandono en que está sumido el patrimonio industrial de l’Hospitalet.
La ocupación momentánea por unos desconocidos del recinto industrial Albert Germans, hoy sumido en un abandono total, ha provocado una vez más, las protestas tanto de partidos políticos como de los vecinos por la inacción del gobierno municipal para darle un futuro a estas instalaciones, reivindicada para usos sociales y equipamientos para el barrio y para la comunidad en general.
El día 31 por la tarde saltó la alarma en la antigua fábrica Albert Germans, situada en la barriada de Sant Josep, ya que estaba siendo ocupada por un colectivo numeroso de personas. Mossos d’Esquadra y Guardia Urbana se presentaron en el lugar y finalmente, tras unas negociaciones, el edificio fue abandonado por los ocupantes.
Esta no es la primera vez que ha sido ocupada la antigua fabrica Albert Germans. Un colectivo juvenil lo hizo en el 2022 y fueron desalojados por la policía en el 2024. En aquel entonces lo utilizaron para crear un huerto urbano, abrir un taller de bicis, un lugar para encuentros… Representantes del movimiento vecinal reclamaron en aquel momento una cesión de las instalaciones al barrio.
La Plataforma Recuperem Albert Germans, que viene reivindicando la habilitación del antiguo complejo fabril de principios del siglo XX en un espacio multidisciplinar, en un proyecto abierto en el barrio y en toda la ciudad, y con la ambición de convertirlo en un motor social y cultural en beneficio de la comunidad local, han hecho público un comunicado en el que denuncian “la falta de gestión e inacción del gobierno municipal del PSC” que hace que la antigua fábrica continue “en estado de total abandono”, invitando “a que personas sin hogar se planteen acceder a ella para tener techo mientras encuentran alguna salida a su situación”.
“Hasta que los responsables municipales no se tomen en serio actuar, abrirlo y poner en marcha, cualquiera de las numerosas propuestas que hacemos vecindario y entidades para Albert Germans, situaciones como la del día 31, probablemente sigan sucediendo”, añaden.
También afirman: “Claramente, el actual equipo de gobierno no está capacitado para dar respuestas coherentes, ni responsabilizarse de absolutamente nada. Eso sí, nunca faltan los fuegos de virutas y los actos estériles como la celebración del centenario de la ciudad”.
Los grupos políticos como En Comú Podem y ERC también han hecho oír sus protestas por la situación de este equipamiento. De forma unánime protestan por el abandono del patrimonio industrial existente en l’Hospitalet debido sobre todo a la inacción del actual gobierno municipal que tuvo que renunciar a la cesión del complejo a RENFE para habilitarlo como centro de formación, después de que la empresa rechazara su ofrecimiento.
Una moción aprobada en el pleno del ayuntamiento del mes de octubre pasado exigía incluir en los presupuestos de 2026 partidas para la reforma de edificios históricos, reivindicados por vecinos y entidades, como los de las antiguas fábricas Albert Germans, Cosme Toda, Can Llopis, Can Batllori y Can Tries. El destino final de esas instalaciones debería ser para equipamientos sociales y culturales.
Este era el primer punto de la moción, que constaba de cuatro, y que fue aprobada gracias a los votos de toda la oposición (ERC-EUiA, Comuns, PP y VOX). El grupo municipal de los socialistas votó en contra de toda la propuesta ya que, según su portavoz Cristina Santon, había muchos temas diferentes mezclados en la moción y su negativa tenía que ver con la pretendida cogestión de estos centros, ya que consideraba que esta labor “ha de ser municipal”.
Precisamente la moción, en su tercer punto, proponía que se estableciera un protocolo de cogestión de equipamientos municipales con entidades y plataformas ciudadanas en un plazo de seis meses. Esta idea solo tuvo el apoyo de los Comuns, promotores de la moción y de ERC-EUiA.
La Plataforma Recuperem Albert Germans también manifiesta en su comunicado que: “Lo que sí es relevante e indignante es la falta de respuesta de todas las administraciones públicas sin excepción, ante la situación de vulnerabilidad y emergencia habitacional que hemos visto en casos de extrema gravedad como el del edificio B9 de Badalona y la decisión de expulsar a cientos de personas para dejarlas directamente en la calle sin ninguna alternativa” y continúan: “Y aunque lugares como los edificios de Albert Germans no son ninguna solución habitacional para nadie, aún lo es menos vivir en la calle”.