“Españoles: Franco ha muerto. El hombre de excepción que ante Dios y
ante la Historia asumió la inmensa responsabilidad del más exigente y
sacrificado servicio a España ha entregado su vida, quemada día a día,
hora a hora, en el cumplimiento de una misión trascendental. Yo sé que
en estos momentos mi voz llegará a vuestros hogares entrecortada y
confundida por el murmullo de vuestros sollozos y de vuestras
plegarias. Es natural: es el llanto de España, que siente como nunca
la angustia infinita de su orfandad; es la hora del dolor y de la
tristeza, pero no es la hora del abatimiento ni de la desesperanza.
Es cierto que Franco, el que durante tantos años fue nuestro Caudillo,
ya no está con nosotros, pero nos deja su obra, nos queda su ejemplo,
nos lega un mandato histórico de inexcusable cumplimiento. Porque fui
testigo de su última jornada de trabajo, cuando ya la muerte había
hecho presa en su corazón, puedo aseguraros que para vosotros y para
España fue su último pensamiento, plasmado en este mensaje con que
nuestro Caudillo se despide de esta España a la que tanto quiso y tan
apasionadamente sirvió…”
Carlos Arias Navarro, president del govern espanyol, 20 de novembre del 1975.
Tu, de Màlaga el carnisser,
botxí a sou de la dictadura,
vessador de sang innocent:
sí, l’obra de Franco perdura.
Sí, si, perdura als tribunals,
a l’exèrcit i policia,
al parlament dels diputats,
també a la puta monarquia.
Van guanyar la guerra civil,
i van muntar un estat corrupte,
amb dret de cuixa i de pernil
a cada pantà i aqüeducte.
Dels morts sura encara la sang
se’n ha fet befa, desmemòria,
d’aquell assassí repugnant
alguns reivindiquen la glòria.
Brossa, et copiem El final,
Que escup sobre la seva tomba:
Tirà corrupte i criminal
Escruixit al món d’ultratomba.
“Rata de la més mala delinqüència,
t’esqueia una altra mort amb violència,
la fi de tants des d’aquell juliol.
Però l’has feta de tirà espanyol,
sol i hivernat, gargall de la ciència
i amb tuf de sang i merda, Sa Excremència!—“