Ante la publicación del Protocol d’Actuació davant dels Feminicidis(2)

Activar recursos y organismos para ayudar a los más próximos

Ana M. Rodríguez Terrón. Psicóloga Clínica

La muerte está presente en la vida de los seres humanos desde niñas/os, está zumbando debajo de la membrana de la vida y ejerce una importante influencia sobre nuestra experiencia vital y sobre nuestra conducta. Alrededor de la muerte encontramos ansiedades muy paralizantes, el terror es la causa en la mayoría de ocasiones, la fuente primaria de la psicopatología. Desde nuestra infancia, sobre este acontecimiento, vamos tomando conciencia de que algún día se presentará. La mayoría de los seres humanos aspiramos a que nos avise, que llegue muchos años después de nuestro nacimiento y que sea liviana y cuidadosa cuando determine nuestra hora.

Todos los seres humanos nos enfrentamos en nuestro desarrollo a estas ansiedades y todas/os hemos sentido el miedo paralizante que causa la presencia de la muerte…

Como decíamos anteriormente, la muerte forma parte de alguna manera de nuestros miedos y ansiedades. A veces estos temores no nos dejan dormir y, en algunos casos, nos generan trastornos que nos llevan a buscar ayuda psicológica.

Esta introducción esperamos que sea útil para que, a través de la revisión de las propias experiencias de aproximación a la muerte propia o a la de nuestros seres queridos, podamos hacernos una idea del impacto emocional que supone vivir el asesinato de una persona querida. Imaginemos por un momento que una amiga querida, una hermana, es asesinada por el novio/marido/pareja, víctima de violencia machista. A esto se le llama feminicidio vinculado. El asesinato de un niño o una niña por parte del padre o la pareja de la madre para dañarla con la pérdida de sus hijas/os es lo que se denomina violencia vicaria. El asesinato y homicidio de una mujer por razón de género, las inducciones al suicidio y los suicidios como consecuencia de la presión y violencia ejercida contra una mujer son delitos de feminicidio.

La muerte de un ser querido, de una forma tan brutal e inesperada, sumirá a cualquier persona cercana necesariamente en un proceso muy complejo de duelo. Será necesario prever, como comunidad, como municipio, quien se hace cargo de cada una de las necesidades de acompañamiento de esa persona o de esa familia golpeada brutalmente por el asesinato de una de los suyos por parte de alguien que forma o formó parte de su grupo afectivo íntimo.

En primer término, tenemos que ver quien forma parte del grupo primario de la víctima. ¿Tiene hijas o hijos? ¿Qué edades tienen, tiene padres, hermanos, familiares de segundo grado que estén en su círculo relacional íntimo? También se deberán contemplar y cuidar a las/os amigas/os íntimos de la asesinada.

Para empezar, hay que tener en cuenta su edad, sus creencias, su idioma… no debemos perder de vista que más del 30% de las personas con las que compartimos nuestra ciudad, no han nacido en el estado español. En consecuencia, su idioma primario de socialización no sido el catalán,  y en el caso de los no latinos, tampoco el español. Sus creencias, su espiritualidad puede ser muy distinta a la de los nacidos y socializados en el estado español.

En referencia a la edad, la organización convocante de cuidadoras/es debe prever especialistas en psicología clínica: de adultos, de infanto-juvenil, y de estimulación precoz para infantes menores de 6 años. Deben estar convocados, en consecuencia: el Centro de Salud Mental de Adultos (CSMA), el Centro de Salud Mental Infanto-Juvenil (CSMIJ) o el Centro de Desarrollo Infantil y Atención Precoz (CDIAP). Desde el punto de vista de la seguridad y protección de los menores, debe estar también convocado el Equipo de Zona de Atención a la Infancia y a la Adolescencia (EAIA) y el Equipo Social de Base del barrio o distrito. Deben ser alertados, el equipo de Salud Infantil del Área Básica de Atención Primaria y, si los niños están escolarizados, también debe estar convocado el Equipo de Asesoramiento Psicopedagógico de la zona (EAP). Se debe contar también con el Equipo de Atención a las Victimas de Violencia de la comisaria local de la policía autonómica (Mossos d’Esquadra). Estarán movilizados la policía judicial y los funcionarios judiciales encargados del levantamiento del cadáver. Pero, en nuestra opinión, es muy importante diferenciar entre profesionales convocados, movilizados y alertados. De esa función convocante, del desarrollo del protocolo, nos ocuparemos en el último artículo.

Queremos destacar el marco clínico al que se enfrentan los profesionales de la salud mental en una intervención de duelo complicado. La muerte violenta constituye en si misma un trauma. El duelo que se inicia no ocurre en una tabla rasa. Partimos, en la inmensa mayoría de los casos, de una sobreexposición previa a situaciones traumáticas, incluso con pérdidas significativas anteriores. El vínculo inseguro de estas personas influye de forma determinante en la vivencia y en el acceso a los cuidados. Incluso para que se nos cuide tenemos que tener introyectados modelos seguros de cuidado.

En consecuencia, la intervención debe contar con la exploración de los apoyos seguros de la persona en su grupo primario y, si este grupo está muy afectado, se deben contemplar apoyos comunitarios y una coordinación intersectorial eficaz para disminuir los riesgos psicosociales. En definitiva, en esos primeros contactos se tratará de definir el perfil de vulnerabilidad de la persona atendida.

Por otro lado, debemos tener en cuenta que el duelo se expresa a través de marcos culturales y espirituales diversos. Hay que evitar imponer interpretaciones: los profesionales deben explorar las prácticas significativas para esa familia. Es importante respetar los modos de conmemorar. En los primeros contactos se trata básicamente de acompañar y contener… Con mucha compasión, es decir desde el afecto, desde donde escuchamos nuestro dolor y el dolor de los demás, con sensibilidad ante el sufrimiento y con el compromiso de hacer todo lo posible para aliviarlo.

Antes señalábamos que el duelo se da en un marco cultural determinado, también tenemos que tener en cuenta que el feminicidio se da en un marco cultural hegemónico: el patriarcado, donde la violencia contra las mujeres es un elemento instrumental para mantener la supremacía del hombre sobre la mujer. En consecuencia, el trabajo terapéutico de este grupo de intervención tendrá que tener una formación específica para combatir ese sesgo cultural, trabajar con una perspectiva de género.

Por último, quisiera señalar que el feminicidio se da en un contexto comunitario y su resonancia se trasladará a los distintos espacios comunitarios donde participe la familia doliente. Si hay niñas y niños en edades de escolarización, habrá que plantear una intervención en los contextos escolares y comunitarios donde la familia doliente se relaciona. La escuela puede ser un espacio potencialmente terapéutico, hay que coordinarse con el Equipo Psicopedagógico de la zona (EAP) para ajustar las demandas académicas, habilitar espacios para la contención. Incluso ayudar a organizar, si fuera preciso, homenajes. Con una organización precisa, se reducen rumores y apoyos desorganizados que suelen intensificar el malestar. Es importante prevenir el contagio emocional desorganizado. El impacto colectivo del duelo requiere límites explícitos en la difusión de detalles sensibles.

En el medio plazo a nivel psicoterapéutico, será estrictamente necesario trabajar la culpa y la ira. La culpa lleva a las personas a intentos de control retrospectivos; hay que trabajar desde la responsabilidad realista y desde la compasión, explorando evidencias y límites personales.

La ira, en muchos de los familiares de la víctima, puede funcionar como protector secundario. Necesita validación y ayuda para buscar canales seguros de expresión de ésta. Se deben evitar los debates moralizantes. Se debe ayudar a mantener una investigación conjunta sobre significados y necesidades subyacentes.  A medida que pasa el tiempo, el dolor va perdiendo intensidad: hay que ayudar a los dolientes a abrir espacios para proyectos diversos en lo profesional, en el ámbito familiar… Esta diversificación, ayudará a amortiguar el impacto de la pérdida y se promoverá una resiliencia sostenida.

Lo que no debe faltar en una intervención de soporte a un duelo traumático es tiempo, ritmo y presencia de un profesional que funcione como base segura, que acompañe en las intermitencias, sin pretender acortar procesos. Un duelo no tiene un plazo fijo, pero durante los seis primeros meses, las oscilaciones afectivas suelen ser muy intensas y el vinculo psicoterapéutico debe sostenerse bastantes meses después para que esas oscilaciones afectivas disminuyan y puedan autorregularse.

Ante la publicación del Protocol d’Actuació davant dels Feminicidis (1)

No necesitamos protocolos para salir del paso

Ana M. Rodríguez Terrón. Psicóloga clínica

Recientemente ha llegado a nuestras manos el Protocol d’actuació davant dels Feminicidis del Ayuntamiento de l’Hospitalet. Hemos constatado, una vez más, que no se toman en serio el grave problema social que son las violencias machistas. El documento presentado tiene apenas nueve páginas, y como otros, que la ley les exige en estos casos, es un simple documento para salir del paso.

La Xarxa del Grup de Dones Contra las Violèncias Masclistes lleva meses reuniéndose y reivindicando la actualización y la creación de los protocolos necesarios para la correcta atención a las víctimas de esa lacra social. Desde FIC organizamos en el 2024 una serie de conferencias para poner de manifiesto el grado de deterioro y la insuficiencia de los servicios especializados municipales. También dimos difusión a los resultados de la Iniciativa de Oficio que puso en marcha la Síndica de Greuges de la ciudad, a través de la cual señaló e interpeló a la administración local para que pusiera remedio a los déficits detectados. En marzo de este 2026 hemos editado un dossier en este digital —que se imprimió y repartió el día de Sant Jordi— sobre la situación de las políticas de igualdad en general y, en particular, en nuestra ciudad.

Antes de esta aclaración, decíamos que el documento recién presentado es un puro artilugio para salir del paso. Algo para que no nos puedan decir que no tenemos un Protocol, y ahí está. Es un documento breve, simplemente un resumen del Protocol d’Actuació davant dels Feminicidis de la Generalitat de Catalunya. No se han molestado ni en imaginar alguna variación en el título, tampoco consta qué departamento o servicio es el promotor del documento, ni tampoco las personas que han sido responsables de la elaboración de tan magnífico resumen.

Nuestra indignación, no encontró en principio, una forma mentalizada de expresar el malestar sentido; después hemos pensado que desde la experiencia profesional de quien escribe este texto, podríamos compartir con nuestros lectores las causas de nuestra decepción. En el próximo artículo nos proponemos explicar qué es un “duelo” por un proceso traumático y complejo como el que se deriva de un asesinato y los riesgos altos que hay, si no se hace una buena intervención profesional desde el primer momento del feminicidio, que aparezcan cuadros psicopatológicos graves.

La elaboración de estos procesos tan traumáticos son, por definición, un duelo complejo donde la atención especializada a las familias y amigas/os de las víctimas es imprescindible desde el primer momento. También, por su impacto comunitario, se requiere intervención especializada en las comunidades en las que viven los afectados por la tragedia.

Para concretar, en una próxima entrega trataremos de explicar los aspectos psico-sociales que se deben tratar en un “duelo complejo” para evitar su involución hacia un “duelo patológico”. Y en una tercera trataremos de analizar las carencias, que en nuestra opinión son muchas, del Protocol municipal. Los dos documentos, el de l’Hospitalet y el de la Generalitat son públicos. Analizaremos tanto las cuestiones formales, como las de contenido porque, en nuestra opinión, en ambas hay errores importantes a corregir.

Queremos de nuevo insistir a Laura García, responsable política del área de Atención a las Víctimas de las Violencias Machistas y a David Quirós, como alcalde de la ciudad, así como a todas las mujeres y hombres, regidoras y regidores que forman parte del Consistorio que, por favor, se tomen en serio la violencia contra las mujeres y su grado más extremo, el asesinato, que es ya hoy un problema social de una magnitud incalculable…

Nos desgarraron como sociedad los 856 asesinatos cometidos por ETA entre 1968 y 2010.  Desde el año 2003, cuando se empiezan a contabilizar las víctimas de la violencia de género llevamos 1.358 mujeres asesinadas —¿cuántas miles de mujeres más murieron por las violencias machistas en los años precedentes?— Y desde el año 2013, cuando se inicia la cuenta de las víctimas de la violencia vicaria, otras 48 niñas y niños que ya no están entre nosotros. Esta barbarie no la puede seguir soportando la condición humana y por eso es imprescindible tener documentos pensados a fondo para saber reaccionar, guías que permitan a la sociedad poder responder como corresponde ante la Violencia  Machista y poder dejar atrás tanta dejadez institucional.

A los centristas se les cae la careta

Que las políticas que se aplican en general dependen de las personas más que de los partidos, se está poniendo brutalmente de manifiesto estos días en toda Catalunya. Es verdad que también depende en buena medida de la presión de los partidos a los que les cuesta una vida entera ganar unas elecciones pero que son capaces, con su claridad conceptual, imponer políticas más radicales de las que los partidos que siempre las ganan son capaces de aplicar.

Me refiero, claro está, a las diferencias, substanciales, entre las señales y las dinámicas del gobierno del criticado Sánchez y las del tieso Illa maravilla que, en tres días, ha mostrado la cara más nefasta de su tacto como gobernante. Los partidos que gobiernan en Madrid y en Barcelona son el mismo, o muy parecidos. Pero las políticas son muy distantes en aspectos que tienen que ver con la sensibilidad social. Influye, naturalmente, que en Madrid haya unos ministros bastante más de izquierdas que otros. Y parece que esos más de izquierdas que son minoría y de otro colectivo, presionan siempre que pueden para que, a los que son claramente menos de izquierdas, se les note poco. Ya decía que muchas de las decisiones políticas tienen que ver más con las personas que con los partidos y, siempre, mucho menos, con las etiquetas ideológicas porque eso de la izquierda añadido a Felipe González, por ejemplo, es un oxímoron. Hoy, abracadabrante; pero los que lo sufrimos en su día cuando decía una cosa y hacía la contraria, de una evidencia absoluta.

Decía que el presidentilla ha hecho en solo tres días declaraciones, propuestas y proyectos que claman al cielo y que se han denunciado, han calado en la prensa y conviene destacar, porque ubican al personaje y a lo que pretende.

Tres proyectos sonados, unos más que otros, pero elocuentes todos ellos. El primero, el empeño personal en la erradicación de los problemas de vivienda, con la peor medida imaginable: la de saturar todavía más un territorio ya absolutamente saturado, especialmente en el área metropolitana de Barcelona. Saturar, a base de construir. Y si se tiene en cuenta que construir y vender es uno de los negocios especulativos más considerables, la propuesta del presidentilla es reforzar el loby de la construcción/promoción para que siga ganando la mayor pasta posible. No vamos a entrar en detalles, pero hay muchas otras medidas que se podrían tomar para beneficiar a los vulnerables que desean vivir en condiciones bajo un techo. Las han expuesto muchos especialistas y lo único que hace falta es una sensibilidad social desde el gobierno para aplicarlas.

El segundo, del que este digital se hizo eco hace muy poco, la barbaridad de incorporar policías de paisano en los institutos de secundaria con la excusa de evitar conflictos. Como dijeron los indignados profesores de muchos centros de toda Catalunya, lo esencial para evitar conflictos sociales es garantizar la igualdad de oportunidades en los barrios más pobres y con peor calidad de vida. Los centros en su día, ya detectaron el problema y le hicieron frente con éxito y garantías, merced a los profesionales de integración social a los que la misma Generalitat del presidentilla ha ido expulsando progresivamente con el recorte financiero de sus equipos.

Y el tercero, por ser rápidos, la desfachatez que nos toca muy de cerca, de otorgar la Cruz de Sant Jordi al empresario que dirige el grupo Moventia. Un grupo, que si se ha destacado por alguna cosa ha sido por llevar meses una de sus empresas enfrentada con su plantilla de trabajadores y por licitar a la muy baja para ganar contratos de la Administración que luego son incumplibles y que perjudican a los que trabajan y a los que se suben a los autobuses, que también suelen ser los que trabajan. La cruz de Sant Jordi para el peor ejemplo empresarial.

Este PSC catalán necesitaría una izquierda de verdad que le presionara como corresponde para parecerse un poco más a sus colegas del Estado. De donde se deduce que, sin la presión de la izquierda opositora, los gobiernos que se dicen socialistas y que ya habría que empezar a considerarlos centristas con un optimismo suave, tienden a la barbaridad (los polis en las escuelas), a la desfachatez (la cruz de Sant Jordi a un explotador) y al favoritismo (potenciar al loby constructor/promotor).

Para llegar hasta ahí dicen que se sienten presionados: por la inseguridad en las escuelas, por la presión de la calle respecto de la vivienda, por la presión de las empresas en sus licitaciones a la baja. Y por eso, este gobierno centrista hace lo que hace.

¡Ah, las presiones sobre el gobierno que sirven a su vez para presionar a la oposición! En l’Hospitalet sabemos de qué hablamos porque las presiones sobre la oposición al gobierno centrista del amigo Quiroseno le han dado resultado últimamente. Son los mismos pájaros en distintas jaulas, pero cantan igual. Y es que, a los centristas de aquí, y de allá, se les está empezando a caer la careta.

Las realidades paralelas y el papanatismo

Toda la prensa mundial se ha hecho eco del congreso internacional Global Progressive Mobilisation que acogerá este fin de semana el encuentro de líderes de la socialdemocracia del siglo XXI, organizado por la Internacional Socialista, el Partido de los Socialistas Europeos y la plataforma Alianza Progresista. Toda la prensa mundial resalta este encuentro en Barcelona donde se han inscrito 3.000 personas y donde están programados más de un centenar de actos entre mesas redondas, encuentros bilaterales y contactos al más alto nivel.

Todo el mundo habla de Barcelona como capital del progresismo durante este par de días. Todo el mundo… excepto los medios de comunicación públicos de l’Hospitalet que explican que es en l’Hospitalet donde se produce el encuentro. Como es obvio, si a algún dirigente mundial le dijeran que el congreso se realiza en un municipio que se llama l’Hospitalet de Llobregat en lugar de Barcelona, aseguraría que se han equivocado de evento porque a ellos los han citado en Barcelona y no en un sitio que lleva otro nombre.

Entonces… ¿Quién tiene la razón?. El encuentro mundial ¿tiene lugar en Barcelona o en l’Hospitalet? A juzgar por los límites territoriales, igual es verdad que tienen razón los medios públicos de comunicación, pero lo cierto es que excepto unos pocos, nadie considera que la Fira de Barcelona, que es el lugar fijado para el congreso, pertenece a otro municipio que el que lleva su nombre. Todo, desde el nombre del espacio hasta el negocio que hay detrás, corresponde a Barcelona, y los límites territoriales resultan simplemente una interpretación sugerente de una realidad inapelable: l’Hospitalet de Llobregat es ese lugar donde se hacinan 300.000 personas a un paso de la capital de Cataluña y Barcelona es el lugar donde se hacen los negocios y donde se convocan los eventos. Y esto ha sido así desde principios del siglo XX —por lo menos— y hasta ahora mismo, porque en esta ciudad, excepto excepciones puntuales, siempre han gobernado los que se quieren a sí mismos y no a su ciudad.

Dicho lo cual, ese papanatismo de los medios públicos es digno de guasa, —cuando debiera serlo de seria reflexión— pero ¡hay! del que ose reírse de su manera de ver las cosas.

Me acaban de comentar los de FIC, acerca de un encuentro con algo así como el Jefe de Comunicación del Ayuntamiento, un tal Mario Boss, al que algunos de este digital han aprovechado para preguntarle qué se debe hacer para que la publicidad institucional que el gobierno municipal riega arbitrariamente a quien le ríe las gracias, pueda llegar, aunque sea en migajas, también al digital que ustedes leen en este momento. Por una simple cuestión de igualdad de oportunidades y de justicia distributiva.

La respuesta que me han hecho llegar no puede ser más lamentable porque para Quiroseno y su equipazo, explicado por el avispado representante de la comunicación institucional, este digital no es un digital. Es, simplemente, un blog de internet. Una apreciación tan inteligente, acertada y ajustada a la realidad, como la ubicación del congreso internacional de l’Hospitalet. Igual L’Estaca no es un digital al uso, que habría que discutirlo. Pero parece evidente del todo que es un digital que informa, contrasta, interroga, denuncia, protesta, incide, investiga, informa y tiene un público lector, fiel e inteligente, como otros muchos digitales existentes.

Es verdad que L’Estaca es distinto a otros. Especialmente porque lo elaboran periodistas y escribidores varios, que no cobran ni medio euro por tantísimo trabajo y, substancialmente también, porque es un digital de información crítica que pone el acento en los vicios del poder, en sus arbitrariedades y en sus métodos autoritarios… —en la específica manera que el poder y sus acólitos ven la realidad— y eso no suele gustarle al poder y mucho menos al poder absoluto, que se siente vencedor en todos los frentes, como hace bien poco acaba de suceder. Esa victoria de los de siempre, con la ayuda inestimable de la oposición municipal —que tanto se quejan de los de siempre— a los que ya les habían dicho en varias ocasiones que L’Estaca no es un digital porque, a ellos, no hay digital que les ladre…

De paso, con esa interpretación tan sui generis de la realidad, que es norma de la casa y del equipazo de Quiroseno, el susodicho representante Mario Boss ya hace unos cuantos meses le dijo a otro colaborador de L’Estaca que este escribidor que les da hoy la vara, insulta. Insulta porque llama al señor Jesus Husillos, Jesusillos y al señor Quirós y a su tropa, Quiroseno y su equipazo. De nuevo, una muestra elocuente de interpretación particular sobre un hecho que tiene un sesgo absolutamente distinto.

Según el diccionario, insultar es “ofender a alguien”. Y ofender es “humillar o herir el amor propio o la dignidad de alguien, o ponerlo en evidencia con palabras o hechos”. Ya dice un refrán bien conocido que “no ofende quien quiere sino quien puede”, y les puedo asegurar que el Candelas podría ofender, pero no es justamente lo que quiere. Por lo tanto, no tiene voluntad de humillar ni de herir el amor propio —aunque los amores propios son muy interpretables—, y por eso mismo no insulta sino que, directamente, emplea una ironía que los que no entienden de filigranas verbales no acaban de interpretar cabalmente.

“La ironía es la cortesía de los sabios”, como parece que decía Sócrates o que decían de Sócrates. Y con las debidas distancias, el Candelas suele ser cortés y jamás le diría que le gusta la fruta a nadie, ni se le ocurriría poner vetos a cualquiera —como le ha ocurrido a alguien de esta casa hace bien poco—, que es la mejor manera de humillar y de ofender, y que podría llegar a ser considerado claramente un delito en nuestro código penal.

Así que, al querido Mario Boss, que va de jefazo, un poco de finura mental y a Jesusillos un poco de talento y al que todo lo querosena un poco de mano izquierda, que de tanto usar la derecha se le va a descompensar. Y a los “magníficos profesionales” también un poco más de sentido común, que suele hacer más daño el ridículo que la evidencia.

Y aunque estemos solos —como se ha visto recientemente— en este universo de la crítica política al poder, volver a poner el acento en que los recursos públicos no son del gobierno local y que el riego de pasta a los medios de comunicación no puede pretender conseguir prebendas sino poner de manifiesto la igualdad de oportunidades a quienes se toman en serio la construcción de la opinión pública.

L’urbanisme a la Ciutat: de les agències als consorcis

Mai no ha estat fàcil a la nostre ciutat entendre com s’ha articulat les decisions municipals sobre l’urbanisme. El 1999, amb un govern municipal presidit per l’alcalde Celestino Corbacho es va decidir la creació de l’ADU, l’Agència de Desenvolupament Urbà de l’Hospitalet. Aleshores, el PSC amb 18 regidors va facilitar un pacte de govern amb la regidora d’ICV, Montserrat Company,  i amb el d’EUiA, Ramon Luque.

No es tracte aquí de valorar aquest pacte de govern ni els seus efectes a la ciutat, però just va ser en aquest moment que es va decidir la creació de l’ADU que va començar liderant dos projectes urbanístics, el PRAIH per renovar les àrees industrials de la ciutat i el Pla L’H 2010.

El Pla de Renovació d’Àrees Industrials (PRAIH) desenvolupat el 2002 va significar que 138 hectàrees deixessin de ser considerades sol industrial per reconvertir-les en sol urbanitzable.

El segon gran pla, el conegut com L’H 2010 va ser dissenyat per dur a terme les actuacions urbanístiques considerades prioritàries a l’època tals com la supressió o minimització de les barreres físiques (ferrocarrils, autopista de la Gran Via) per arribar a traçar una ciutat unitària i ben comunicada, el disseny d’una xarxa viària coherent, el redreçament de la problemàtica de l’escassetat d’habitatge, la renovació dels teixits consolidats dels barris del Samontà, l’increment d’espais verds, la modernització dels serveis i la redimensió i la gestió dels equipaments, i l’estímul de l’activitat econòmica, especialment la de caràcter terciari, amb la renovació de les àrees industrials tradicionals.

Curiosament aquest pla ambiciós es va donar per acabat just quan va arribar l’any 2010 tot considerant que en arribar a l’any 2010, la majoria de les grans transformacions previstes (com la reforma de la Granvia o el soterrament de part de les vies) ja estaven executades o en una fase molt avançada de consolidació. La realitat però no sembla estar d’acord amb aquestes consideracions de fa ja més d’una dècada i mitja.

En tots aquests any l’ADU ha assumit la responsabilitat de l’urbanisme de la ciutat, el que incloïa la reordenació dels barris, l’impuls de noves infraestructures i la previsió de nous equipaments als barris. Treballant com una gerència autònoma sota el govern municipal, el balanç que, encara queda per fer, no sembla gaire reeixit. Sota la gestió urbanística assumida per l’ADU els barris i la ciutat no han conegut una millora apreciable.

De fet, el que segurament ha estat la seva nineta dels ulls, la plaça d’Europa, la Fira i els seus voltants no han suposat cap aportació positiva per l’Hospitalet ni han fet més habitables els barris i la ciutat. Des de la seva seu del carrer Xipreret han estat vivint al marge de les necessitats reals dels barris i de la ciutat.

El maig del 2025, ara just fa un any, el govern municipal presidit ara per l’alcalde David Quirós, va decidir la dissolució de l’ADU en una situació i un context marcat per les crítiques a la massificació de la ciutat i per la necessitat d’un canvi d’enfocament urbanístic. Però aquesta dissolució es fa efectiva sense un balanç del que ha significat l’ADU i sense un debat real de les urgències urbanístiques que te l’Hospitalet.

Després d’unes setmanes de silenci, s’anuncia la creació del Consorci per la reforma de la Granvia i el Samontà. Aquest és un Consorci que tot i ampliar l’antic Consorci per la reforma de la Granvia, responsable del afortunadament fallit PDU de Can Trabal, i del nou PDU Biopol-Granvia encara sotmès a contenciosos als tribunals, suposa la creació de tota una nova entitat urbanística.

Efectivament, el nou Consorci per la reforma de la Granvia i el Samontà, està presidit per la Conselleria de Territori, Habitatge i Transició ecològica del govern de la Generalitat, corresponent a l’Ajuntament la ciutat només la vicepresidència. En aquest cas no es tracta tant d’una deixacio de responsabilitats per part del govern municipal, que també, sinó d’una manera que superar els problemes judicials dels PDU al voltant de la Granvia i de les possibles dificultats dels plans pel Samontà, presentant-los com necessitats del país.

Així, aquest nou reformulat Consorci disposa d’un Consell General format pel la presidència, a càrrec de la Generalitat, la vicepresidència que correspon a l’Ajuntament i uns vocals representats de les dues administracions.

El personal de que disposa aquests Consorci està format per un total de vuit persones: un Director, en Raul Alvarin, un/a cap de Departament tècnic, un/a Arquitecte sènior i un/a Arquitecte júnior, caps d’Àrea jurídica, de l’Àrea financera i d’Administració i un/a administrativa.

Segons la pàgina web del Consorci falten cobrir encara tres vacants; l’Arquitecte júnior, i els caps de l’àrea jurídica i de la financera.

És fa difícil construir esperances i optimismes amb aquesta mena d’estructures encarregades de definir en la pràctica l’urbanisme de la ciutat; o el que és el mateix la qualitat de vida del veïnat i la existència dels equipaments mínims necessaris per aquesta qualitat en  el camp de la educació, de la salut, de la convivència. Caldria fer un debat ciutadà a fons sobre totes aquestes qüestions per definir, de manera col·lectiva com volem viure a l’Hospitalet. Un primer pas podria ser debatir-ho a fons i de manera oberta en els Consells de Districte i en el mateix Ple municipal. Mentre tot quedi reduït als despatxos, les agències o els consorcis, por es podrà avançar.

El camí del riu per fi net, encara que no del tot

Aquest matí he tingut una agradable sorpresa. Feia mesos que no agafava la bicicleta, per la qual cosa no tenia idea del que em trobaria, o sí, perquè certament, mai hagués imaginat que el camí estaria tant net.
Es pot millorar?
Doncs sí.
La neteja municipal es va aturar just abans d’arribar al segon pont, a saber per què. Igual van creure que ja n’hi havia prou o no tenien molt clar fins on arriba el terme municipal. Se suposa que el regidor responsable sí. Deixo un planell de la zona per si de cas. En ell es pot veure que a la nostra banda del riu, el terme municipal va de les vies del tren de Vilanova i la Geltrú, fins a la B20. No hi ha pèrdua.

Mapa extret de topographic-map.com

En qualsevol cas s’ha de reconèixer que és una important millora. Qui ens llegeix sap el molt crítics que som amb el govern municipal, però seria injust no reconèixer quan les coses es comencen a fer bé. Ara només falta que la gent s’acostumi o, el més important, que s’ho cregui i deixi de llençar llaunes, ampolles i bosses. Per aconseguir-ho, res millor que continuar netejant i instal·lar unes quantes papereres pel camí. No costa tant, el camí és infinitament més curt que el del Prat, per la qual cosa la inversió que es necessita també és molt més petita, tant pel que fa a la instal·lació com el seu manteniment. I ja posats, aprofitant la mancança d’espai als centres esportius de la ciutat, que encara que hi siguin, són petits pel nombre d’habitants i cars per gran part d’ells, no estaria de més aprofitar un dels molts espais abandonats, per instal·lar alguns aparells de gimnàs, tal com fan al Prat i a Cornellà.

Otra tomadura de pelo descomunal

Cuesta trabajo entender cómo se la han dejado colar porque se veía venir de muy lejos. El jueves, después del “A la mierda” de ese día, me llegó por sorpresa a mi correo el Orden del Día de la primera reunión del Consejo Ejecutivo de los servicios públicos de comunicación y una sencilla nota que me decía: “Candelas, mírate con delicadeza este orden del día y saca conclusiones. No hace falta que te diga mucho más. Confío en tu perspicacia para que observes cómo les enredan”.

Me lo leí con calma porque lo esperable es que se fijará el debate sobre el tema capital para el que se reunieron todas las urgencias en la constitución del organismo: la aprobación del Contrato-Programa que debía estar vigente entre este 2026 i el 2030. Pues resulta que el primer punto de ese orden del día es la constitución del organismo; el segundo “la aprobación” de su régimen interno; el tercero “dar conformidad” a la propuesta de un “Programa de Actuación Transitorio” y el cuarto, “informar” sobre el calendario del contrato-programa.

Todo esto, al común de los ciudadanos se la trae al pairo. ¿A quién carajo le interesan estas nimiedades burocráticas con la que está cayendo en el ámbito de la enseñanza, la crisis climática, la seguridad, la limpieza, la saturación demográfica, la especulación inmobiliaria, etc? Pero es cierto que todo lo que ha venido ocurriendo con la constitución de este Consejo Ejecutivo, ejemplifica sobremanera no solo la crisis del gobierno sino, en mucho mayor grado, la crisis de la oposición. De modo que, ante ambas crisis, la ciudadanía tendría que empezar a plantearse como sorteamos los obstáculos de la memez y alumbramos alguna cosa más coherente, mucho más lúcida y sobre todo más útil.

Ese orden del día lo ejemplifica todo. Resulta que lo que se va a proponer en esa primera reunión es aprobar el régimen interno de funcionamiento del organismo, no sea caso que en lugar de servir para aprobar lo que tiene que aprobar, sirva para debatir lo que se debiera debatir. Y luego, dar conformidad a una cosa inédita que nadie se esperaba: un programa de actuación transitorio para este ejercicio 2026 que luego deberá aprobar el Ayuntamiento, pero que no se indica muy bien cómo: si a través del pleno, si lo debe aprobar directamente el equipo de gobierno…

Más significativo aún es el enunciado de los puntos del orden del día, porque en ningún caso se propone debatir y luego aprobar o dar conformidad, sino directamente ir al grano: aprobar el régimen interior, dar conformidad a la propuesta, que es de lo que se trata. Pero lo grave del asunto es lo que se pide que se apruebe o a lo que se pide dar conformidad. Aprobar el régimen interior que se propone, vuelve a dejar en manos de la dirección de los medios la absoluta manipulación del organismo: desde los períodos de las convocatorias (3 al año), hasta su capacidad de dirimir empates o de acumular votos en representación de los miembros ausentes. Un reglamento de régimen interior, hecho a la medida de la consigna “no molesten” que es de lo que se trata.

La propuesta de Programa Transitorio todavía es más sintomático. Si las prisas y las presiones para la constitución del Consejo Ejecutivo eran porque se debía aprobar el Contrato-Programa con la mayor urgencia, ahora resulta que lo que se propone es exactamente lo que el pleno de enero se negó a aprobar: una prórroga del contrato-programa. Ahora, esa prórroga del contrato-programa que la oposición tumbó porque significaba mantener en el limbo la constitución del Consejo, se le propone al Consejo para que una vez lo apruebe ese organismo, se dé por aprobado y asumido. Es decir, no se sabe muy bien si lo que no aprobó el pleno, ahora lo aprobará el Consejo y lo refrendará el equipo de gobierno, o si volverá al pleno para que este lo apruebe, con lo cual estaremos en las mismas, pero con el aval de un Consejo Ejecutivo que la oposición permitió constituir bajo presión.

Ese Programa Transitorio incluye, según parece, una cláusula administrativa para legalizar el pago de los salarios, lo que pone de manifiesto que no es el contrato-programa lo que garantiza la normalidad laboral de los trabajadores, como se había argumentado para presionar, sino que con una simple cláusula administrativa que se podría haber llevado directamente al pleno, había más que suficiente para despejar la alarma.

Todo ello vuelve a poner sobre la mesa el elemento clave de todo este embrollo que es el contrato programa. Se va a presentar un calendario, lo cual es del todo lógico porque es difícil asumir lo que se hizo con el último contrato programa: se presentó hecho del todo y se aprobó en tres sesiones justo antes de las elecciones del año 23, con una vigencia del año 21 al año 25. O sea, con tres años de retraso. El nuevo se tendría que haber discutido durante el 2025, pero en noviembre del 2024, el equipazo del Quiroseno lo paralizó todo porque no le gustó para nada que la oposición le tosiera. Discutirlo durante este 2026 para aprobarlo justo otra vez antes de las elecciones del 2027, reproduciría la estruendosa imbecilidad del anterior, sobre todo porque el contrato programa está pensado para que no coincida con los mandatos y por eso tiene una vigencia de cinco años que, con este equipazo y con esta estructura de servicios públicos de comunicación ni se cumplen, ni le importa a nadie que se cumplan o no.

Y, por lo tanto, si de lo que se trataba era de presentar un calendario para discutir el contrato-programa, tampoco era tan inmediato ese contrato-programa que debía discutir un Comité Ejecutivo de urgencia.

El engaño ha sido nuevamente mayúsculo y a los profesionales que presionaron desde dentro a la oposición, les van a tener que compensar con algunos carguillos por lo bien que lo hicieron.

Ahora, a esperar lo que deciden los 10 miembros del nuevo Consejo. Ya digo; no es que estas cosas le importen demasiado a la ciudadanía, pero conviene que la ciudadanía no se muestre ajena a este tipo de tejemanejes porque le vuelve a ir en ello un poco de su propio futuro.

¡A la mierda!

Dentro de nada hará 23 años que el recordado José Antonio Labordeta dirigió las palabras que encabezan este artículo durante una comparecencia en el Congreso cuando, siendo diputado de la Chunta Aragonesista, algunos parlamentarios del PP se rieron de él llamándole “cantautor de las narices”. El debate donde se produjo la ignominia, estaba centrado sobre la guerra de Irak, por lo cual el recuerdo no puede ser más actual y oportuno.

En mi caso yo dirijo la misma frase a otro contexto con parecida ignominia, de un modo muchísimo más modesto, puesto que el debate no es sobre ninguna guerra, sino sobre algo que algunos califican como una derrota muy humilde, pero que yo creo que simplemente se trata de una demostración compartida de estupidez. En todo caso, se trata de la afrenta sufrida por la gente que está llevando adelante este digital en la tarde del martes 24 de marzo, cuando 24 concejales de 27, aprobaron con 16 meses de retraso una propuesta tan a gusto del gobierno como la ofrecida en noviembre de 2024 sobre un instrumento ahora mismo tan irrelevante, como el Consejo Ejecutivo de los servicios públicos de comunicación de esta ciudad. Un tema bastante banal pero que se convirtió a lo largo de esos 16 meses en la punta de lanza de la fragilidad de un gobierno que está acostumbrado desde sus orígenes —hará, mañana 3 de abril, 47 años: han pasado unos cuantos concejales, pero las diferencias son mínimas— a que absolutamente nadie le tosa.

El 24 de noviembre del 2024, 14 concejales de la oposición le tosieron y este pasado martes el gobierno finalmente les curó el constipado. Once de ellos dejaron de toser, gracias a los pañuelos con el elixir mágico de la presión que, según ellos mismos, usaron unos cuantos profesionales del periodismo patrio —naturalmente no todos: solo los “magníficos profesionales” que dijo aquel— que fueron en su auxilio.

En este digital se ha explicado sobradamente cómo fue todo. Pasará a los anales de la pequeña necedad local la inútil traición que puso las cosas donde han estado siempre. Yo te explicaré, querido lector, los últimos vericuetos, porque hasta ahora no los ha explicado nadie.

La propuesta del nuevo Consejo Ejecutivo, que es hasta ahora mismo, uno de tantos instrumentos burocráticos al servicio de quien maneja el poder local, tiene que presentarla el alcalde a un Consejo Consultivo que se nombra, un poco antes, para que una vez informado, pase al pleno. Hasta ahora, pasaba al pleno, la oposición que no ha tenido nunca ni idea de qué es ese Consejo Ejecutivo lo aprobaba, y hasta la siguiente. Eso cambió en 2024, y por eso se paralizó el procedimiento.

El Consejo Consultivo tiene 18 miembros: 10 nombrados por el Consell de Ciutat que proceden de diversas entidades ciudadanas, 4 de los grupos de la oposición, 1 del grupo del gobierno y 3 profesionales de la información elegidos a dedo, también por el alcalde. Ese Consejo se reunió el lunes 16 de marzo y, como pasa habitualmente, unos no asisten y otros que no tienen ningún interés, delegan su voto en el gobierno. Ese día asistieron los 5 representantes de los políticos, los tres periodistas y uno de los elegidos por el Consell de Ciutat, en total, exactamente la mitad: 9 miembros. El resultado de la votación sobre la propuesta de nuevo Consejo Ejecutivo fue el siguiente: 6 votos favorables, 4 abstenciones y un voto en contra. Total, 11 votos. ¿Cómo es posible, si solo asistieron 9 miembros?. Pues efectuando lo que se ha solido hacer siempre en esos dos Consejos, el Consultivo y el Ejecutivo: no yendo a la reunión, pero delegando el voto en el gobierno. En este caso los dos votos ausentes, más el que estaba presente, más el voto del gobierno, más el de dos de los tres periodistas, sumaron los 6 votos favorables. Tres de los cuatro representes de la oposición se abstuvieron, el tercer periodista lo mismo y el último representante de la oposición votó en contra.

Pese a lo ilustrativo de lo que ocurrió en el Consejo, las abstenciones de tres de los cuatro grupos de oposición ya hacían prever debilidades y un pronunciamiento favorable en la votación definitiva, que era la del pleno. Allí se confirmó efectivamente, cuando los 11 concejales de esos grupos votaron con el gobierno.

Yo escuché sus argumentos, sentado en la penúltima fila. Las presiones de los trabajadores, del Comité de Empresa de La Farga, que debe ser al único comité de empresa en el Ayuntamiento al que se hace caso, la excusa del miedo a que la ausencia de un Contrato-Programa que regula el procedimiento legal de funcionamiento orgánico y laboral, que el gobierno dejó que caducara en diciembre, complicara el cobro de las nóminas de los “magnificos trabajadores” de los servicios públicos de comunicación y la sensación de que los tres periodistas propuestos resolvían los inconvenientes que se pusieron en su día, decantaron el voto.

Un único argumento es el que se dejó de lado. El veto del equipo Quirós al criterio que podía garantizar que el nuevo Consejo Ejecutivo no estuviera perfectamente controlado por el poder local. El que ha salido ahora no responde al criterio defendido en su momento (el de representantes de los medios activos en la ciudad) y es una incógnita: igual es incontrolable, pero el que se proponía garantizaba bastante más la ausencia de control gubernamental teniendo en cuenta la independencia de algunos de los medios.

Visto con la distancia exigible, a algunos nos cuesta un gran esfuerzo entender cuál ha sido la razón última por la cual la oposición ha aceptado el veto a este medio. Yo, a diferencia del chavalín que ostenta el récord de humillaciones, afrentas, frustraciones y ofensas que el poder y las oposiciones varias han inferido históricamente a uno de los periodistas de esta casa, voy a seguir fustigando a los protagonistas de esta historia mientras me quede aliento. Creo que el Jesusillos, el Quiroseno y su equipazo, el teniente de alcaide, el amic del tete, la popular sonialdemócrata y el Manuel Torrentez, entre otros muchos, se merecen que la política no solo les deje un salario. También un montón de dudas sobre su integridad ética, su capacidad para la lealtad a los principios y a los finales, su análisis objetivo y distanciado de las realidades diversas, su voluntad de entender otras razones que no sean las propias.

Al chavalín sufridor ya le he recomendado un psiquiatra que le ayude. Si es posible, que le envíe al exilio de Waterloo a superar su procés, para que se jubilé de una puta vez y deje de tomarse las cosas tan en serio.

Esta ciudad se merece tomarse las cosas más trascendentales a cachondeo limpio y sublime, porque está demostrado que con este personal que la representa, no da para más. Así que… lo dicho al principio.

El problemàtic projecte de la nova comissaria mixta a la Ciutat

Ja fa unes quantes setmanes, el govern municipal va comunicar el seu projecte de construir la anunciada comissaria mixta de Guardia Urbana i Policia Nacional en un solar del carrer Pau Casals cantonada Carrilet. Tot seguit, diversos sectors de la la ciutat van expressar la seva protesta pel lloc escollit per la nova comissaria. El solar hauria d’estar destinat a pal·liar un dels dèficits de l’Hospitalet, i dedicar-lo a la construcció d’un centre educatiu.

Però més enllà d’això, que es més que raonable, caldria segurament pensar en el model policial que pot representar aquest nou edifici agrupant en un mateix lloc físic dos cossos policials diferents.

De fer, la Guardia Urbana es defineix a ella mateixa com un cos  armat de naturalesa civil, amb estructura i organització jerarquitzada, que te funcions en tres àrees.

La de seguretat:  que vetlla per la protecció dels ciutadans i la seguretat dels edificis. És el primer punt de contacte en situacions d’emergència i treballa incansablement per garantir que tots els residents se sentin segurs i protegits en el seu entorn.

La de trànsit: que s’encarrega de regular i mantenir la mobilitat a la ciutat. Des de la gestió del trànsit fins a l’assistència en situacions d’emergència a les carreteres, la seva tasca és fonamental per assegurar un flux segur i eficient de vehicles pels carrers de L’Hospitalet

I la de convivència, quina tasca tracta  des de la gestió de conflictes fins a la promoció d’un ambient pacífic.

L’any 2022, amb el govern de Nuria Marin es va crear una Unitat especial de Intervenció, formada inicialment per 15 agents i 2 comandaments, encarregada donar resposta immediata a les situacions com ara els botellons, els sorolls nocturns o el control de les zones d’oci.

La Policia Nacional a Catalunya, com a força de seguretat de l’Estat, té competències exclusives en estrangeria (control d’entrada/sortida, asil), expedició de DNI i passaport, control de seguretat privada, investigació de delictes contra la droga i col·laboració internacional.

Les seves competències es concreten en: Estrangeria i Documentació: Control de fronteres (ports i aeroports), immigració, refugi, asil i l’expedició del Document Nacional d’Identitat (DNI) i passaport. Delictes Especials i Seguretat Privada: Investigació i persecució de xarxes de tràfic de drogues, delictes d’ordre públic de caràcter estatal i supervisió de les empreses i serveis de seguretat privada. Funcions de l’Estat: Protecció d’edificis estatals i altes personalitats, així com la col·laboració internacional en l’àmbit policial. Ordre Públic: Manteniment i restabliment de la seguretat ciutadana quan s’escau, tot i que en aquest àmbit operen principalment els Mossos d’Esquadra..

Ja es pot escatir que les competències d’un i altre cos policial tenen molt pocs punts de contacte, especialment tenint en compte que són els Mossos d’Esquadra la policia ordinària a Catalunya. Es clar que, entre els tres cossos policials, més la Guardia Civil quan toca, hi ha uns certs nivells de coordinació i, eventualment, desenvolupen algunes actuacions conjuntes, com les conegudes operacions Kanpai.

En la pràctica diària, cada força policial treballa en funció de les seves competències; per això resulta poc comprensible la utilitat pràctica i real d’aquesta comissaria mixta Guardia Urbana i Policia Nacional, a no ser que es pretengui relacional el marc de treball i les competències policials de la Guardia Urbana al control d’estrangeria, que es justament la principal competència de la Policia Nacional en la ciutat de l’Hospitalet.

Des de fa dècades la Guardia Urbana de la ciutat ha deixat pràcticament de actuar com a policia de barri, com un cos proper al veïnat. El model imperant avui és el de considerar la Guardia Urbana com un cos centralitzat, amb una única seu central, avui al  carrer Migdia, compartit edifici amb diversos departaments municipals.

Més enllà dels problemes interns de la Guardia Urbana i dels seus conflictes laborals amb e govern municipal, la relació de la Guardia Urbana en el veïnat és força llunyana. No hi ha patrulles a peu que coneixen cada racó de cada barri, amb les que el veïnat hi pugui tenir un accés directe. Hi ha qui afirma que, per poder parlar amb la nostre policia municipal cal dificultar el trànsit, aturant un cotxe patrulla i, trucant a la finestra, explicar el problema o la situació que l’afecti. Darrerament no hi ha ni nun telèfon directe amb la Guardia Urbana; tota trucada passa abans pel servei del 112.

Segurament és més necessària la creació de comissaries pròpies de la Guardia Urbana a cada barri, fàcilment accessibles pel veïnat i el comerç, amb uns agents molt coneixedors de la seva zona i integrats en la vida del barri. Organitzada d’aquesta manera el treball policial de proximitat, que correspon a la Guardia Urbana, podria ser més eficaç i es podrien afrontar millor petits delictes, problemes de convivència i, especialment, la sensació de protecció del veïnat. Els grans i puntuals operatius dels tres o quatre cossos policials en una o altre zona de la ciutat, no semblen massa útils per respondre als problemes de fons de la seguretat.

El projecte de la nova macro comissaria mixta hauria de ser descartat, obrint una veritable reflexió sobre el model de desplegament de la Guardia Urbana a la ciutat i la corresponent reflexió sobre com s’aborda la seguretat i la convivència als barris, comptant amb les aportacions del mateix veïnat i del moviment associatiu local.

El sueño de Jordi Alba

Articulo de Josep M. Artells, periodista, publicado en Mundo Deportivo

Jordi Alba está pasando sus últimos días de descanso en familia intentando ’resetear’ sus batallas en el fútbol para empezar una nueva vida. Junto con Messi Busquets le dieron el primer título de la MLS Cup al Inter de Miami cerrando una carrera profesional brillante. La imagen llorando sobre la hierba junto a Mascherano en el estadio de Fort Lauderdale desarmó la coraza distante que proyecta ante los que no le conocen. Los retos imposibles han marcado la trayectoria del futbolista de l’Hospitalet.

El próximo sueño de Alba es casi una quimera, la fantasía de un chico del barrio de La Florida. Este febrero cumplirá un año de socio en l’Hospitalet que le convertirá en directivo y compartirá despacho con Thiago Alcántara para llevar el club ribereño al fútbol profesional en diez años. Más de 60 años contemplan el trienio dorado del ’Hospi’ en Segunda División (1963-64) cuando fichaba renombrados jugadores de Primera como Pantaleón Castaños (Real Madrid), Poulsen (Español), Arnàs (Barça), Mesones (Murcia)… y el nuevo estadio municipal rebosaba de aficionados.

Los clubs de ciudades como Girona Villarreal están en el punto de mira del proyecto, aunque las diferencias son remarcables. Alba está dispuesto a desafiar el conformismo y los obstáculos históricos que han rodeado a la entidad para pasar del pozo de la 3ª RFEF a la Segunda División.

Por fin alguien decidido a romper la monotonía en l’Hospitalet. Jordi y los acompañantes en esta aventura capean el derrotismo dispuestos a desafiar las barreras sociales y geográficas que han hecho de l’Hospitalet una ciudad saturada de 13 barrios, cada uno con su particular vida asociativa e identidad propia. El municipio está sintiendo la llegada de una nueva ola migratoria al haber llegado a los 292.161 habitantes.

El proyecto de Jordi Alba se enfrentará a los recelos convencionales y a una topografía dividida por las vías del ferrocarril que siguen estrangulando la ciudad. Por una parte, cada barrio ha modelado su propia personalidad alrededor de fiestas mayores propias, asociaciones culturales y un club de fútbol donde socios y vecinos organizan su tiempo libre; por otra, el estadio Municipal de la Feixa Llarga, cedido al ’Hospi’ en 1999, se encuentra en Bellvitge, al sur del mapa, y la ciudad queda encajada entre el Camp Nou y el RCD Stadium, estadios que están a tiro de piedra donde acuden socios y peñistas del Barça y el Espanyol.

El proyecto franjirrojo se asienta sobre cuatro inversores: Óscar Pierre, cofundador y CEO de Glovo, y el empresario Gonzalo Álvarez controlarán la gestión económica; Jordi Alba y Thiago fijaran las directrices del área deportiva; Antoni García, ex concejal de ERC y hombre de diálogo, es el presidente institucional, y Cristian Gómez y Javier de San Nicolás son el entrenador y director deportivo, respectivamente.

“La entidad se encuentra ahora en proceso de conversión en SA y está en conversaciones con el Consejo Superior de Deportes para auditar el capital y la venta de acciones”, explica Òscar Milla, tesorero, Dircom y uno de los periodistas deportivos de la recordada Ràdio l’Hospitalet junto a Jordi MèlichLluís FlaquerXavi PuigJoan Batllori y Lluís Izquierdo, entre otros.

La campaña publicitaria del proyecto fue audaz. Los ‘spots’ anunciaban un ’Hospi’ que aspiraba a ‘ser el segundo equipo de Catalunya’, un eslogan osado que, sin embargo, pellizcó a los socios.

“Estamos trabajando sobre la base de fijar los criterios económicos para dar el salto. Uno de nuestros objetivos prioritarios es el de conectar el club con la ciudad buscando sinergias y complicidades entre el ’Hospi’ y el tejido deportivo y social: al cabo esto es un proyecto de ciudad. Si llegamos a las categorías profesionales será beneficioso para todos en el ámbito deportivo y económico”, explicó García en el programa ‘Futbolcat’ (‘3Cat’) al inicio de la temporada.

A la ciudad le faltan oportunidades. La historia tiene episodios que mueven al desencanto. Hace poco se celebró el Centenario de la ciudad que fue decretado el 15 de diciembre de 1925 por Alfonso XIII. La asistencia no fue contundente. De generación en generación se ha transmitido que l’Hospitalet tuvo playa y pescadores, además de prósperos terrenos agrícolas que fueron expoliados por Barcelona con la excusa de hacer un puerto franco que luego fue la Zona Franca. Aquella usurpación del territorio se ha ido contando como un tejemaneje de abuelos a hijos. Jordi Alba cree que su ciudad merece una oportunidad.