Javier Díez Crespo (concejal del grupo Popular en el Ayto.)
L’Hospitalet tiene problemas que los vecinos conocen perfectamente porque los viven cada día: colegios que llevan años esperando mejoras, calles y aceras deterioradas, parques y mobiliario urbano que necesitan actuaciones, zonas insuficientemente iluminadas, dificultades de acceso a la vivienda y problemas de seguridad y convivencia. Resolverlos exige recursos, pero sobre todo exige capacidad para convertir esos recursos en actuaciones. Y la Cuenta General de 2025 vuelve a demostrar que es precisamente ahí donde falla la gestión municipal.
En 2025 el Ayuntamiento disponía de casi 99 millones de euros para invertir en la ciudad. Gastó aproximadamente 20 millones. Eso significa que cerca de 79 millones se quedaron sin gastar. Cuatro de cada cinco euros destinados a inversiones no se transformaron durante 2025 en actuaciones para L’Hospitalet.
Dejar sin gastar el dinero destinado a inversiones no es un simple problema contable. Tiene consecuencias. Porque detrás de cada partida que se queda sin gastar hay una actuación que se retrasa y, muchas veces, una necesidad de la ciudad que continúa esperando. Y cuando uno entra en el detalle de la Cuenta General, los ejemplos aparecen por todas partes.
Los centros educativos de l’Hospitalet acumulan necesidades de mantenimiento, problemas de climatización, patios que necesitan sombra e instalaciones que requieren actuaciones. En 2025 había 10,6 millones de euros para inversiones en colegios. Quedaron sin gastar casi 5,5 millones.
No son cifras abstractas. Había 606.365 euros para instalar toldos en los patios, 195.000 para actuaciones de confort climático, recursos para la mejora energética del colegio Charlie Rivel, 698.000 euros para rehabilitar las fachadas del Pep Ventura, La Carpa y Prat de la Manta y 512.207 euros para la instalación eléctrica de la Escola Bellvitge. Y así, actuación tras actuación, hasta casi 5,5 millones de euros que quedaron sin gastar y que podían haber servido para mejorar nuestros centros educativos.
Y si pasamos a las escolesbressol, el resultado es todavía más difícil de explicar: 7,25 millones de euros para inversiones y no se gastó un solo euro durante 2025.
Basta salir de casa para comprobar que l’Hospitalet tiene mucho trabajo pendiente en su espacio público: accesibilidad, aceras, mobiliario, parques, zonas infantiles o iluminación. Para mejorar la accesibilidad de las vías públicas había 5,2 millones de euros. Quedaron sin gastar 4,7 millones.
En el programa que incluye mobiliario urbano, zonas de recreo y áreas infantiles había 18,7 millones de euros para inversiones. Más de 14 millones quedaron sin gastar. Ahí encontramos 1,55 millones para adquirir y renovar mobiliario urbano, 500.000 euros para crear zonas de sombra y más de 1,5 millones para ampliar las zonas de juego y renovar los juegos infantiles.
En parques y jardines quedaron sin gastar otros 1,81 millones, con actuaciones como los 277.000 euros destinados al Parcde l’Alhambra. Y hasta en algo tan básico como la iluminación encontramos la misma situación: más de medio millón de euros para inversiones en alumbrado público y se gastó apenas un 15 %.
El problema estaba ahí. El dinero también.
La seguridad y la convivencia constituyen otra de las grandes preocupaciones de muchos vecinos de l’Hospitalet. Pues bien, dos programas vinculados a seguridad disponían de aproximadamente 2,5 millones de euros para inversiones. Solo se gastaron 18.389 euros: un 0,73 %.
Había 1,61 millones para alarmas y videovigilancia en edificios municipales, 208.000 euros para vehículos de la Guardia Urbana y 351.000 euros para material técnico de seguridad. De nuevo, el problema no era que no hubiera presupuesto.
Hay cifras que resultan todavía más difíciles de justificar. En bibliotecas públicas había 248.000 euros para inversiones y no se gastó un solo euro. Había dinero para actuaciones en La Florida, Can Sumarro y Santa Eulàlia.
En Gestión del Patrimonio había más de cinco millones de euros para inversiones y tampoco se gastó nada durante 2025. Ahí encontramos 204.000 euros para La Harmonia, un millón para adquisición de vivienda social, 100.000 euros para Albert Germans, otros 100.000 para el refugio antiaéreo de Torre Barrina, 518.000 para el Pont d’en Jordà y más de 4,4 millones vinculados a las obras del Edifici del Molí.
Y en este último caso el resultado fue todavía peor: el Ayuntamiento tuvo que devolver 2.692.611 euros de una subvención, además de los correspondientes intereses legales.
Ante estos datos siempre puede aparecer una explicación: algunas inversiones que no se hicieron en 2025 se harán en ejercicios posteriores. Por supuesto. Pero eso puede explicar una actuación concreta, no que año tras año se quede sin gastar una parte tan importante del dinero destinado a inversiones. En 2023 se ejecutó el 25,3 % de las inversiones reales; en 2024, el 19,99 %; y en 2025 volvemos a situarnos alrededor del 20 %.
Y algunas actuaciones permiten comprobar hasta dónde puede llegar ese retraso. La nueva Escola Bressol Sant Josep ya figuraba en el Plan Anual de Contratación de 2022, que preveía licitar sus obras durante el primer trimestre de aquel año. Las obras han comenzado finalmente en septiembre de 2026.
Por tanto, que una inversión pueda hacerse posteriormente no elimina el hecho de que el dinero quedó sin gastar ni los años que la ciudad puede llevar esperando esa actuación.
Y podríamos seguir. Había 2,27 millones para el intercambiador de Carrilet con Rambla Just Oliveras; 1,09 millones para el intercambiador del Metro de Santa Eulàlia; 159.000 euros para la calle Cobalt y 114.000 para el tramo final de la avenida Primavera.
En planificación, mejora y mantenimiento del parque de edificios había 7,92 millones de euros para inversiones. Se gastaron apenas 49.304 euros. Ahí encontramos 1,16 millones para el local de la calle Muntanya 17; 912.000 euros para actuaciones en el Castell de Bellvís; 1,87 millones para las fachadas de las viviendas de Plaça Guernica; 1,34 millones para la mejora energética del edificio de la calle Cobalt y 896.000 euros para actuaciones en los Blocs Florida.
En mercados municipales había 369.000 euros para inversiones. Se gastaron 21.673 euros: un 5,9 %. Y en la red de alcantarillado había 462.736 euros. Se gastaron 2.169 euros: un 0,46 %.
Porque esos 79 millones que quedaron sin gastar no son una cifra en una hoja de cálculo. Son proyectos, reformas y actuaciones que la ciudad necesitaba, que tenían dinero presupuestado y que quedaron sin hacer.
Después de recorrer colegios, escuelas infantiles, calles, parques, iluminación, seguridad, bibliotecas, patrimonio, mercados o alcantarillado, la cuestión de fondo resulta bastante clara.
¿De qué sirve aprobar presupuestos millonarios si después una parte tan importante de ese dinero no se convierte en mejoras para la ciudad?
L’Hospitalet tiene problemas y tiene recursos para afrontarlos. El Ayuntamiento debería ser el motor que permita transformar esos recursos en soluciones. Pero cuando año tras año cuatro de cada cinco euros destinados a inversiones terminan sin gastarse, las actuaciones se retrasan, las necesidades permanecen y algunos problemas se agravan.
La parálisis municipal deja entonces de ser una cuestión administrativa. Se convierte en un freno para la ciudad. Porque los vecinos no viven de partidas presupuestarias. Viven de colegios en condiciones, calles accesibles, parques cuidados, barrios iluminados, equipamientos que funcionan y servicios públicos que dispongan de los medios necesarios.
El problema de L’Hospitalet no es solamente cuánto dinero tiene su Ayuntamiento. El PSC gobierna esta ciudad desde 1979, hace ya 47 años. Después de casi medio siglo de gobiernos socialistas, lo que estos datos ponen de manifiesto es su escasa capacidad para convertir el dinero disponible en mejoras reales para la ciudad y sus vecinos.