Las obras del equipamiento debían finalizar en septiembre de 2025, pero continúa cerrado sin una fecha oficial de reapertura y sin la información que reclama el vecindario
El cierre del Polideportivo Municipal Fum d’Estampa continúa generando malestar entre los vecinos de Collblanc-La Torrassa. Lo que inicialmente se presentó como una actuación de nueve meses para modernizar el equipamiento, se ha convertido en una obra que acumula cerca de un año de retraso y mantiene al barrio sin su principal instalación deportiva municipal.
El Ayuntamiento anunció a finales de 2024 el inicio de la segunda fase de la reforma integral del polideportivo, una actuación presupuestada en 3,5 millones de euros que debía mejorar la eficiencia energética del edificio, renovar los vestuarios y las dependencias administrativas, modernizar las instalaciones eléctricas, instalar un nuevo sistema de filtrado y desinfección de las piscinas y adaptar el equipamiento a la normativa vigente.
Las obras comenzaron tras el cierre de las instalaciones el 2 de enero de 2025. En aquel momento, el consistorio informó de que la duración prevista sería de nueve meses y aseguró que la actividad deportiva se trasladaría temporalmente al Complejo Deportivo Municipal L’Hospitalet Nord, lejos del vecindario. También comunicó que los abonados podrían utilizar el resto de instalaciones deportivas municipales mientras duraran los trabajos.
Ningún comunicado sobre la apertura del polideportivo
La intervención daba continuidad a una primera fase ejecutada durante los años anteriores, en la que ya se habían invertido cerca de 1,6 millones de euros para sustituir la cubierta de la piscina, reparar e impermeabilizar el resto de cubiertas, instalar dos escaleras exteriores de emergencia, construir nuevos vestuarios y ejecutar diversas actuaciones destinadas a mejorar la eficiencia energética del edificio.
Sin embargo, la realidad dista mucho de que se cumpliera el calendario previsto. En julio de 2026 el polideportivo continúa cerrado y ni el Ayuntamiento ni la dirección de la instalación han comunicado una fecha concreta para su reapertura, una situación que ha provocado el creciente descontento entre los usuarios.
Una de las abonadas habituales del Fum d’Estampa y miembro de la asociación Stop Degradació lamenta que, dieciocho meses después del cierre, los vecinos sigan sin conocer el estado real de las obras.
«Nos dijeron que serían nueve meses y ya llevamos más de un año y medio esperando. Cuando llamas al polideportivo, si consigues que te atiendan, nadie sabe decirte cuándo abrirá ni cómo avanzan los trabajos», explica.
Las alternativas municipales quedan lejos del barrio
Aunque el Ayuntamiento ofreció desde el primer momento la posibilidad de utilizar otros polideportivos municipales, muchos usuarios consideran que la alternativa no responde a las necesidades del barrio. En algunos casos, las instalaciones asignadas se encuentran a varios kilómetros de distancia y obligan a realizar desplazamientos incompatibles con los horarios laborales o familiares.
Los afectados creen que el gobierno Quirós podría haber buscado soluciones adicionales durante este periodo, como alcanzar acuerdos con gimnasios privados de Collblanc-La Torrassa para facilitar el acceso de los abonados mientras durasen las obras.
También cuestionan la política de cuotas aplicada durante el cierre. Consideran que no debería cobrarse la cuota por baja temporal y reclaman que quienes decidieron darse de baja como consecuencia de la clausura del equipamiento puedan volver cuando reabra sin tener que abonar una nueva matrícula.
El Fumd’Estampa, equipamiento de referencia
El malestar aumenta porque el distrito II es uno de los más densamente poblados de l’Hospitalet y el Fum d’Estampa constituye el principal equipamiento deportivo municipal de la zona. La ausencia de un gimnasio público operativo durante tanto tiempo, aseguran los usuarios, está obligando a muchos vecinos a abandonar la práctica deportiva o a inscribirse en centros privados.
La falta de información sobre el desarrollo de las obras es otro de los aspectos que más críticas concentra. Los usuarios aseguran que durante meses no han recibido comunicaciones sobre el grado de ejecución de la reforma ni sobre posibles cambios en el calendario inicialmente previsto.
Mientras tanto, algunos vecinos reconocen que han optado por trasladarse definitivamente a otros gimnasios, aunque lamentan perder un equipamiento de proximidad que llevaba años prestando servicio al barrio.
A la espera de que el gobierno municipal anuncie una nueva fecha para la finalización de las obras, los usuarios reclaman mayor transparencia sobre el estado del proyecto y explicaciones sobre los motivos que han llevado a que una reforma prevista para nueve meses continúe sin concluir más de un año después del plazo inicialmente anunciado.