Después de un fin de semana dramático, con calles inundadas y familias que han perdido buena parte de sus pertenencias, el alcalde anuncia que exigirá mejoras en las infraestructuras. Pero ¿cuántas veces se ha advertido ya de este problema?
No puede ser. Después de vivir un fin de semana dramático, especialmente en las zonas más bajas de L’Hospitalet —Sant Josep, Santa Eulàlia y Bellvitge—, que quedaron inundadas por las lluvias torrenciales, sale el alcalde de la ciudad, David Quirós, y anuncia que va a exigir a las diferentes administraciones mejoras en las infraestructuras para evitar que se repita una situación como esta.
«El alcalde de L’Hospitalet, David Quirós, ha anunciado que se pondrá inmediatamente en contacto con la consellera de Territori, con el responsable del Área Metropolitana de Barcelona y con la Diputación para empezar a planificar nuevas infraestructuras que permitan hacer frente a lluvias torrenciales como las del sábado». Este fue el mensaje de la primera autoridad de la ciudad, recogido por Televisió de L’Hospitalet.
Pero ¿de verdad hace falta esperar a que se produzcan inundaciones como las de este fin de semana para reclamar esas actuaciones? Las mejoras en las infraestructuras llevan tiempo siendo exigidas por todos los grupos políticos de la oposición (ERC+EUiA, PP. Comuns i Vox), que han advertido en distintas ocasiones de lo que sucede en la ciudad cada vez que llueve con intensidad.
Durante estos días, tanto los vecinos como los grupos municipales de la oposición han denunciado la situación. Las consecuencias de las lluvias han sido especialmente graves para algunas familias, que han perdido prácticamente todo lo que tenían en sus viviendas. Es el caso de la calle de Campoamor, una de las zonas más afectadas por el temporal.
A ello hay que sumar las auténticas riadas que recorrieron las calles de Sant Josep y las inundaciones que afectaron a bajos de Bellvitge. No hablamos, por tanto, de unas simples molestias ocasionadas por la lluvia, sino de un problema que puede provocar importantes pérdidas materiales y una gran angustia a quienes lo sufren.
Falta planificación y sobran advertencias
Lo que falta en L’Hospitalet es planificación y voluntad de convertir las promesas en actuaciones concretas. Desde hace años se reclama la construcción de depósitos de aguas pluviales en distintos puntos de la ciudad, unas infraestructuras capaces de almacenar temporalmente el agua de lluvia durante los episodios de máxima intensidad y reducir así el riesgo de inundaciones.
Es una solución que ya se aplica en otras ciudades, como Barcelona, donde existe una amplia red de depósitos destinados a recoger el agua de lluvia y aliviar la presión sobre el sistema de alcantarillado.
Se lleva hablando desde los años noventa de la necesidad de construir depósitos pluviales en L’Hospitalet, pero el tiempo pasa y los proyectos no terminan de materializarse. Uno de los emplazamientos que se han planteado es el parque de les Planes. ¿Cuánto más habrá que esperar?
Todas estas actuaciones deberían formar parte de un plan integral para modernizar y mejorar la red de recogida de aguas pluviales, con especial atención a los puntos críticos de la ciudad, aquellos donde las inundaciones se repiten una y otra vez. Porque las zonas más vulnerables son conocidas y las consecuencias también.
Como han advertido representantes de la oposición, las inundaciones no pueden considerarse una fatalidad inevitable cuando existen soluciones técnicas para reducir sus efectos. Los vecinos no pueden seguir sufriendo pérdidas materiales y viviendo con angustia cada vez que se anuncia un episodio de lluvias intensas.
Es evidente que el cambio climático está agravando los riesgos asociados a determinados fenómenos meteorológicos extremos. Precisamente por eso, las administraciones tienen la responsabilidad de anticiparse, adaptar las ciudades a las nuevas condiciones y dotarlas de infraestructuras adecuadas. No basta con lamentar los daños una vez que el agua ya ha entrado en las casas.
Barcelona, un ejemplo que convendría seguir
Y ya que tantas veces nos fijamos en Barcelona, nuestro municipio vecino, ¿por qué no tomamos también nota de las actuaciones que ha desarrollado para afrontar este problema?
Barcelona dispone de una red de depósitos de aguas pluviales, casi una veintena, repartidos por diferentes puntos de la ciudad. Entre los emplazamientos citados en la información municipal figuran la Escola Industrial, la Zona Universitària, la calle de Bori i Fontestà, el parque de Joan Miró, el parque Central de Nou Barris, el Taulat, la Riera de Horta y el Portal Firal, entre otros.
La red incluye instalaciones subterráneas, depósitos semisoterrados y otros a cielo abierto. Sus capacidades son muy diferentes, pero todos tienen un objetivo común: recoger y almacenar temporalmente el agua de lluvia para evitar que toda llegue de golpe a la red de alcantarillado y termine inundando calles y viviendas.
Durante los últimos episodios de lluvias intensas, estos depósitos se han llenado en un 90% y han desempeñado un papel importante en la gestión del agua ya que si las precipitaciones hubieran tenido que evacuarse íntegramente por las calles de Barcelona, ¿podemos imaginar cuáles habrían sido las consecuencias?
Eso es precisamente lo que hemos vivido en algunos barrios de L’Hospitalet.
Y Barcelona no se ha quedado ahí. El Ayuntamiento anunció nuevas actuaciones para ampliar la capacidad de almacenamiento de agua pluvial, 29 nuevos depósitos, con el objetivo de reducir el riesgo de inundaciones ante episodios de lluvia intensa. Una política de prevención que demuestra que, ante un problema recurrente, hay que planificar, invertir y actuar con tiempo.
Tomen nota: el problema no es nuevo
En L’Hospitalet hace tiempo que se advierte de esta situación. Los vecinos la conocen, los grupos de la oposición la han denunciado y las inundaciones vuelven a ponerla de manifiesto cada vez que se producen lluvias torrenciales.
Por eso, el anuncio del alcalde de que reclamará mejoras a otras administraciones no puede quedarse en una declaración de intenciones. Es necesario concretar qué infraestructuras necesita la ciudad, dónde deben construirse, cuánto costarán y en qué calendario se ejecutarán.
El Ayuntamiento debe liderar esa planificación, coordinarse con las administraciones competentes y explicar a la ciudadanía qué medidas piensa adoptar para evitar que se repitan episodios como el que acabamos de vivir.
Porque el cambio climático no va a hacer desaparecer este problema. Al contrario, obliga a prepararse mejor. Y cuando las advertencias se repiten durante años, las inundaciones dejan de ser una sorpresa: se convierten en una llamada de atención que las administraciones ya no pueden ignorar.
Los vecinos de L’Hospitalet no necesitan más promesas después de cada temporal. Necesitan soluciones antes de que vuelva a llover.