Miguel Montes (activista cultural)
Una vez más el gobierno Quirós vuelve a dar la espalda a las organizaciones cívicas del barrio. En este caso la queja no tiene que ver con los déficits en los servicios educativos (colegios como el Milagros Consarnau o el Bernat Delclot). Tampoco sobre los problemas referidos al alumbrado público (inmensa mayoría de farolas rotas, decapitadas y completamente desaparecidas). No me quiero referir tampoco a la limpieza en zonas conflictivas donde solo se actúa cuando hay una denuncia (el aparcamiento de zona verde en la estación del metro de Santa Eulalia, es un estercolero). Y ya, para qué hablar de la conservación del poco patrimonio artístico que se mantiene en pie (por poner un ejemplo, el monumento de las letras de la plaza Francesc Macia) etc, etc, etc,
Lo que ya “riza el rizo“, y que llevamos años revindicando, es el tema del Polideportivo de santa Eulàlia. No quiero extenderme en exponer el conflicto que este digital ha tratado con detalle y ampliamente (y muy bien conocido por parte de las asociaciones cívicas del barrio) sino en la publicidad que estamos recibiendo, a través de carteles en las escaleras y buzoneo en los edificios del barrio.
Alcalde Quirós: con toda esta propaganda ¿a quién quiere engañar? Puede que a los nuevos vecinos emigrantes, cada vez más en el barrio (y no lo digo para nada en tono peyorativo, ya que muchos de nosotros llegamos hace años con la misma ilusión de ganarnos la vida) porque quizás a ellos les pueda parecer bien tener una reforma del barrio en la que se incluya un cambio del viejo polideportivo por uno nuevo. Porque a los vecinos más antiguos que conocemos más a fondo la historia de nuestro barrio no nos va a convencer para nada esta publicidad engañosa que nos envía, incluso remarcando calles y plazas super duras como si se tratara de auténticas zonas verdes, cuando no lo son. ¿Dónde están esos 9.000 metros cuadrados de más que dicen que habrá? Ni tampoco explican dónde aparcaremos los vecinos los coches que habrá que sacar del párquing del Gasómetro.

Y no tienen desperdicio las razones que dan para la ubicación del polideportivo en el parc de l´Alhambra. Porque, sobre todo, la parte de integración urbanística podría haber sido exactamente igual en la zona de Gasómetro.
Me gusta eso de “abrir un concurso internacional de ideas arquitectónicas y urbanísticas”. A lo mejor, dentro de 10 años lo tenemos ya asignado.
Lo dicho, un esfuerzo titánico en propaganda, que encima pagamos todos, para querer argumentar algo que no tiene argumento: que se quiere poner un servicio donde ya existe otro, en lugar de buscar una nueva ubicación en una zona inutilizada o abandonada, aunque para eso el gobierno Quirós se tenga que gastar una millonada. No debiera olvidar que, en cualquier caso, es dinero de los contribuyentes.


