La era de la palabrería

No sé si os habéis dado cuenta de que vivimos en la era de la palabrería. Algunos dicen que sufrimos de sobreinformación pero de lo que sufrimos auténticamente es de palabrería, de mensajes vacíos donde lo que importa es el continente y para nada el contenido. Lo que importa es lo que quiere significar lo que se dice; en absoluto lo que significa. Y normalmente se trata de ensoñaciones, en general con la intención de sorprender o de generar simpatía, cuando no se trata absolutamente de lo contrario, de repetir y de generar odio o rabia.

Por lo general nos engañan cuando nos hablan de información. Lo que nos llega, apenas nos sirve para estar informados. O sea que no tenemos sobreinformación. Lo que tenemos es sobrepropaganda, sobrepalabrería, sobreensoñación. Consideraciones cortas que solo nos sirven para crear un estado de opinión que no hace falta que tenga nada que ver con la realidad, de modo que nos construyen la realidad sobre artificios que no resisten la mirada objetiva y mucho menos la mirada crítica.

Fijémonos en nuestra historia municipal más reciente. Veníamos de 40 años de dictadura que provocó dos realidades contrapuestas: gente que acudía por la oferta de trabajo y un futuro algo más próspero para sus hijos, y gente que tenía propiedades o recursos a los que intentó sacarles el máximo rendimiento sobre la base de la ausencia de derechos y la necesidad de trabajo y de vivienda de los recién llegados. Se hicieron de oro explotando la mano de obra en las fábricas y se siguieron haciendo de oro recuperando la masa salarial en forma de alquileres, hipotecas y servicios. Unos y otros hablaban de progreso porque el trabajo, la vivienda y los servicios son progreso, pero el auténtico progreso estaba en sus bolsillos. También se hicieron de oro gracias a la ausencia de derechos y libertades que avalaban unos ayuntamientos que no elegía nadie, pero que construían las ciudades para enriquecer a los especuladores con la necesidad de los que estaban llegando.

Toda Barcelona y media área metropolitana se hizo a este ritmo y con estas consecuencias. Hasta que llegó la democracia y entonces, los que se creían el mensaje de las urnas, intentaron poner a los suyos con el incierto, pero esperanzado deseo, de recomponer todo lo destruido, construyendo esas ciudades crecidas a base de mano de obra obrera, para ponerlas al servicio de la ciudadanía y no de quienes habían especulado a mansalva.

Como el mensaje de la construcción y no la destrucción de las ciudades, y el mensaje de la calidad de vida y el progreso era el mensaje de quienes habían luchado contra la dictadura y sus secuaces, y aquello era lo que se reconocía como la izquierda, a partir del triunfo de la democracia, la izquierda tuvo el encargo implícito de arreglar lo que se había destruido. Eso quería decir: parar la especulación urbanística, ofrecer servicios de calidad, reconvertir lo que se había convertido en almacenes de obreros —ciudades dormitorio— de manera que se parecieran a los modelos urbanos reconocidos: con centros de las ciudades definidos y con servicios comerciales, educativos, sanitarios y asistenciales, con zonas verdes y espacios amplios, con equipamientos culturales céntricos y reconocibles, capaces de conservar y enaltecer su patrimonio, capaces de recuperar todo aquello que formaba parte de la historia para integrarlo a la comunidad, etc, etc.

Solo hay que mirar la realidad para observar que la izquierda que debía encargarse de rehacer, ha hecho exactamente lo mismo que habían hecho —y que habrían seguido haciendo— los que destruyeron. Podemos seguir llamándole izquierda, pero esa palabra se ha convertido en un continente sin contenido, en pura palabrería, porque la izquierda jamás fue eso. Porque la izquierda jamás gobernó en esta ciudad, aunque la hayamos llamado como hayamos querido. Gente al servicio de la especulación y de la palabrería, llevan gobernando l’Hospitalet —y muchas ciudades del entorno, con minúsculas excepciones— desde 1939 sin límite de continuidad.

Es duro, pero esa es la realidad, y no hace falta más que salir a la calle y mirar lo que nos rodea. El horizonte inmediato no ayuda al optimismo. La palabrería sigue invadiendo los espacios. Los partidos políticos han dejado de ser instrumentos de cambio para convertirse en benefactores del voto ciudadano. La democracia tampoco es lo que tenemos, porque la democracia es participación y no únicamente delegación de voto. La realidad de lo que ocurre en l’Hospitalet lo discuten 5 o 6, asesoradas por el aparato partidario en el que deben opinar otros tantos. Los partidos, a nivel local, apenas llenarían de militantes un solo autocar y esos apenas cuentan tampoco. Hacia afuera lo que cuenta es la palabrería, mientras que hacia adentro lo importante es sujetar el poder, recibir órdenes y cobrar un buen salario a final de mes. Poca cosa más.

Ahora, a alguien se le ha ocurrido poner en funcionamiento un mecanismo insólito por el cual el alcalde podría irse a su casa con lo puesto y pedirle al aparato un carguillo para no perder poder adquisitivo. Pero ese mecanismo insólito tiene el grave inconveniente de que han de ponerse de acuerdo, en esta ciudad, las derechas y las izquierdas. O sea, los que tienen sobre sus cabezas un paraguas con unas siglas y los que se dicen a sí mismos de izquierdas, pero ya se ha visto. No cuenta para nada la democracia. Van a decidir ellos y quizás, en algunos casos, consulten a los del autocar, por eso de que las izquierdas y las derechas dan juego a los suyos.

Si los que se dicen de izquierdas y los que se dicen de derechas fueran democráticos, lo que de verdad harían sería organizar un referendo popular de urgencia, para ir orientados de lo que quiere la ciudadanía. Igual se llevarían sorpresas, porque la gente lo quiere es menos palabrería y más acción, menos continente y mucho más contenido. Menos izquierda y derecha y más construir una ciudad para todos, bien distinta a esa que han destruido tanto los que se han llamado de izquierdas como los que eren identificados como de derechas.

Más palabra a la gente y participación activa y menos consignas, pureza ideológica y sectarismo irracional.

Més de 185 hospitalencs no tenen sostre on viure a la ciutat més densa d’Europa i amb més de 8.000 pisos buits que ningú gestiona

El recompte anual de sensellarisme es tanca un any més amb xifres dramàtiques que avergonyeixen per la seva dimensió social

El nombre de persones que dormen al carrer comptabilitzades a l’últim recompte realitzat fa pocs dies s’eleva a 117. Si s’hi sumen les que pernocten en algunes residencies i recursos habitacionals municipals habilitats per donar resposta a aquestes necessitats s’eleven a un total de 185, un 30% més en comparació al recompte realitzat l’any passat per aquestes mateixes dades.

El passat 11 i 12 de desembre es va dur a terme el recompte anual de persones que viuen al carrer i on van participar prop de cent persones voluntàreuies de diferents barris i entitats de la ciutat i de fora. Va ser organitzat conjuntament per la Creu Roja, Càritas Diocesana de Barcelona, ​​La Vinya, l’associació Suara i l’Ajuntament de l’Hospitalet. L’objectiu era actualitzar les dades per dimensionar la realitat del sensellarisme  a la ciutat i orientar les polítiques i els recursos d’atenció social que han de resoldre aquest problema que creix any rere any.

El dispositiu del recompte es va iniciar a les 10 de la nit i va acabar a les dues de la matinada. La ciutat es va dividir en 24 zones que sistemàticament són els llocs on es  localitzen les persones que dormen al carrer de manera habitual. Els voluntaris del recompte es van organitzar en 24 grups i van revisar els carrers barri a barri per identificar els espais i les persones que aquell dia dormien al carrer.

A les 117 persones que es vn localitzar pernoctant al carrer cal afegir-hi 54 persones que aquella nit estaven allotjades a la residència d’estada limitada dels Alps. En aquest recinte municipal se’ls ofereix serveis de residència, menjador social i dutxes externes a persones sense sostre. També es van comptabilitzar 14 persones que estan allotjades en els nous recursos municipals d’urgències per a dones i en pisos socioeducatius d’estada temporal. El recompte final es va situar en les 185 persones en situació de sense sostre i que van ser detectades aquella nit.

Del total de persones que es van localitzar dormint al carrer aquell vespre, la meitat ho van fer a dos districtes de l’Hospitalet. Un terç dormien als carrers del Districte I (Centre, Sant Josep i Sanfeliu) i un 19% al Districte VI (Bellvitge i Gornal). Si comparem les xifres d’aquest any amb les de l’any passat, les persones que dormen al carrer o estan de forma provisional a la residència dels Alps o als altres espais d’acollida de la ciutat, és significativament superior.

Al recompte de l’any passat es van registrar 142 persones (aquest any 185) sense casa, 100 dormien al carrer i 42 als recursos municipals com la residència els Alps. En total, aquest anys han estat un 30% més, un fort increment respecte de l’any anterior.

Tenint en compte aquesta realitat el que sobte és que un any darrere l’altre no hi hagi una política activa a nivell municipal per acabar amb el sensellarisme. Sembla evident que els recursos que s’adrecen per resoldre els problemes d’urgència a la residència Els Alps i els de les cases d’acollida segueixen sent massa pocs per la necessitat creixent de persones sense llar a la ciutat. D’un any a l’altre, creix el nombre de ciutadans que dormen al carrer dia a dia sense que l’Ajuntament es plantegi una política que acabi amb aquest escàndol cívic: gent vivint i dormint al carrer dia a dia, faci fred o calor, sense els mínims recursos d’higiene i sense els serveis essencials imprescindibles en una societat democràtica del segle XXI a la segona ciutat de Catalunya.

Cada any es fa un recompte de la misèria, però la misèria no solament no desapareix sinó que creix dia a dia i el govern municipal retorna any rere any milions de superàvit als bancs. No estaria de més que les entitats que organitzen el recompte de la misèria insistissin sobre el govern municipal no només perquè les xifres no augmentin, sinó perquè el sensellarisme desapareixi definitivament.

La competitividad de la economía del territorio Llobregat y de toda Europa depende de reforzar su base industrial

José Miguel Guerrero, presidente de Confemetal y de la patronal europea del metal Ceemet, participa en el Fórum Empresarial del Llobregat de la patronal AEBALL de l’Hospitalet y el Baix Llobregat, donde su presidente, Santiago Ballesté, ha subrayado la necesidad de integrar a todos los operadores, públicos y privados, para fortalecer y desarrollar la industria del sector.

El último invitado del Fórum Empresarial Llobregat, celebrado en l’Hospitalet, ha sido José Miguel Guerrero, presidente de Ceemet, la patronal europea que representa los intereses de las industrias del metal, la ingeniería y la tecnología. Guerrero es además presidente de Confemetal, la Confederación Española de Organizaciones del Metal.

El presidente de AEBALL, la patronal de l’Hospitalet y el Baix Llobregat y también del Fórum, Santiago Ballesté ha subrayado que cuando Europa está definiendo en estos momentos las reglas del juego industrial para las próximas décadas, “tener al frente de Ceemet a un representante español es una oportunidad extraordinaria para asegurar que las normativas, directivas y estrategias europeas tengan en cuenta la realidad de las empresas del territorio”. En efecto, Guerrero fue elegido hace un año en Bruselas presidente del Consejo Europeo de los Empleadores del Metal, la Ingeniería y la Industria de Base Tecnológica, Ceemet por sus siglas en inglés. Sus miembros son organizaciones empresariales que agrupan a más de 200.000 empresas, con 17 millones de empleos directos que ascienden a 35 millones incluyendo los indirectos. Ceemet representa al mayor sector industrial europeo, tanto en términos de empleo como de valor añadido bruto. 

Los aspectos considerados “imprescindibles” son la formación profesional, la recalificación continua y la colaboración entre empresas, administraciones y centros formativos. En nuestro territorio Llobregat, con un potente tejido industrial y un ecosistema educativo de calidad, los ponentes destacaron que “existe una oportunidad real para convertirse en referentes si se sabe trabajar de manera coordinada”.

Ballesté ha indicado que las industrias del metal y la tecnología están afrontando un conjunto de retos que ya no pertenecen al futuro, sino al presente, como es el caso de la transición energética, “que obliga a repensar procesos, inversiones y costes en un contexto de exigencias ambientales cada vez más estrictas”. En cuanto a la digitalización industrial y la industria 4.0, AEBALL indica que redefinen modelos productivos, cadenas de valor y perfiles profesionales, mientras que las nuevas políticas europeas de sostenibilidad impactan directamente en las pymes y en su capacidad de adaptación. Y, además, Ballesté destacó el desarrollo creciente de sectores estratégicos como el aeroespacial y la defensa, “donde la industria del metal es absolutamente imprescindible para garantizar soberanía tecnológica, capacidad productiva y competitividad internacional”. Sin olvidar la nueva movilidad: vehículos eléctricos, autonomía sostenible, etc.

En su intervención, el presidente de Confemetal y Ceemet, José Miguel Guerrero, ha afirmado que el sector del metal es heterogéneo, transversal e interrelacionado. «Nos encontramos en un contexto de transformación tecnológica disruptiva, un imparable proceso de digitalización, un viaje acelerado hacia la sostenibilidad, transformación de personas con profundos cambios de valores que redefinen el modelo económico y productivo a un ritmo vertiginoso. Además, según ha indicado, “la industria está en plena transformación y hay que apostar por una reindustrialización inteligente” para recuperar la autonomía estratégica. En ese sentido, es esencial la inversión en I+D+i para afrontar la necesaria transformación digital y medioambiental.

Guerrero ha indicado que hay que compatibilizar la descarbonización con la competitividad, y apostar por medidas que mejoren la competitividad empresarial apostando por el valor añadido en vez de volumen. El presidente de Confemetal también ha indicado que el reto de la digitalización e innovación residen en la rapidez de desarrollo de herramientas digitales sin profesionales cualificados suficientes. En este sentido, la mejor base para internacionalizar las empresas y escalar es una buena base tecnológica. La clave, a su juicio, es detectar necesidades tecnológicas y evaluar su impacto en las pymes. Y evitar que las empresas con capacidad técnica para innovar choquen contra la regulación o la fiscalidad. También es importante la unidad de mercado real. En este sentido, Guerrero ha anunciado que Confemetal realizará un estudio de digitalización de la pyme en 2026. 

En cuanto a la energía, Guerrero ha hecho alusión al principio de neutralidad tecnológica, aprovechando toda tecnología madura y segura, más la capacidad de fuentes renovables ya que ambas son complementarias. La industria necesita un suministro energético estable, seguro y competitivo. También compatibilizar descarbonización y competitividad, con una transición justa para el empleo, así como un calendario realista y acorde a las posibilidades de las empresas.

De Ceemet forman parte las organizaciones empresariales del metal de Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Bulgaria, Croacia, Eslovenia, España, Dinamarca, Finlandia, Francia, Holanda, Hungría, Italia, Noruega, Reino Unido, Suecia, Suiza y Turquía. José Miguel Guerrero, empresario del sector del Metal desde hace 37 años, nació en León en 1956, es licenciado en Administración y Dirección de Empresas, PDG por el IESE y máster internacional del Centro Superior de Estudios Empresariales. Mediador mercantil y administrador concursal, actualmente es presidente y consejero delegado de Solventia Solutions, compañía que opera en el sector industrial como fabricante de hardware para telecomunicaciones, así como de la consultoría Tague Consulting. En el ámbito institucional, es presidente de Confemetal, vicepresidente de Cepyme y miembro del comité ejecutivo y de la junta directiva de CEOE, además de presidir la comisión de Educación y Formación de la organización. Es, asimismo, vocal del Consejo Social de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (Uned) y de la Cámara de Comercio e Industria de Madrid.

L’AIGUA

Tan el meu pare com la meva mare havien passat la guerra i la post-guerra. La guerra fou la guerra i la post-guerra fou dura, malgrat que ells, com a flequers s’hi van guanyar bé la vida (treballant de valent, tot s’ha de dir).

La seva teoria de l’alimentació era simple. A casa s’havia de menjar el millor possible. I menjar el millor possible no tenia a veure amb la salut, sinó amb la excel·lència gustativa del menjar. Si m’apureu, de la seva categoria i prestigi de la teca. Als antípodes del que passa ara, una criatura grassa es considerava ben alimentada i sana; una de prima, no.

No recordo haver menjat gaire verdura a casa dels meus pares. Algunes llegums (els cigrons amb xoriç i les llenties amb botifarra els agradaven), sí que es menjaven amanides i mai de mai no recordo a ver vist una ampolla de aigua mineral, ni una gerra amb aigua de l’aixeta a taula. L’aigua com a beguda era inexistent. Una altra cosa eren els glaçons que refrescaven els vermuts o els refrescos. I, els dies que algú estava malalt, entrava a casa una ampolla d’aigua de Vichy com una medecina més.

Jo no sé què bevien els meus amics. Jo de petit bevia coca-cola, fanta, trinaranjus i tota aquesta mena de coses. Els meus pares, ordinàriament, vi negre amb porró. I els dies de festa, més enllà dels vermuts amb sifó, vi blanc embotellat, que donava categoria.

Vull dir que jo he crescut sense tastar pràcticament l’aigua. De criatura, d’adolescent i fins i tot de jove. Quan algú em deia d’anar d’excursió a la font no entenia perquè coi hi havíem d’anar: de la font només rajava aigua. I quin interès podia tenir l’aigua, sense gust, sense color, sense olor, sense res. Una altra cosa és que hagués rajat ni que fos suc de taronja o un batut de xocolata, però fer quilòmetres per trobar un rajolí d’aigua, a què treia cap?

La cosa va continuar així fins que a la ex se li va posar al cap que havíem de caminar. De fet, ho deien els metges. Era una putada perquè quan més temps tenies per caminar era a l’estiu, que és quan fa més calor. I va ser en aquestes excursions estiuenques que vaig descubrir l’aigua. És a dir, vaig fer un descobriment increïble: quan camines el que més et ve de gust és beure aigua. Ni coca-cola, ni vi, ni vermut, ni ratafia. Ni tan sols aigua amb gas. Aigua.

Temps a venir, què ha passat? Han passat dues coses. La primera és que la meva dona, la Marina és professora de gimnàs i l’exercici físic a casa és pràcticament diari. I la segona és que, amb el canvi climàtic cada vegada fot més calor. La conseqüència és que ara, a seixanta tres anys, bec més aigua que mai. Litres.

El meu criteri a l’hora de triar l’aigua és simple. La vull embotellada, és clar. Soc urbanita i no me’n refio de la de les fonts. Per una altra banda, el clor de l’aigua de l’aixeta fa que tingui el mateix gust de l’aigua de la piscina i no mola. El segon criteri, és semblant al del vi: vull que sigui catalana. Tenim un Munt d’empreses que embotellen aigua nostrada. No veig la necessitat de beure’n de fora.

No sé quants litres d’aigua bec cada dia, però jo diria que un parell com a mínim no me’ls treu ningú. Penso que els meus pares, que en pau descansin, estarien molt desconcertats, que no pas orgullosos. Pensarien que he reculat, que, per beure aigua, no calia estudiar tant.

Tomàs M. Porta Calsina

Escucha alcalde, antes de que sea muy tarde

Carlos Galve Farré (activista y peixater)

Los días van pasando, alcalde. El 2027 no está muy lejos. Las elecciones se acercan.
Después de ver en la tele de LH los 43 minutos del pleno del 24, pensé en escribirte de forma casi compulsiva lo que pienso, después de ver en el jardín que te has metido. Una parte de mi tiempo lo utilizo aportando un grano de arena para que nuestra ciudad sea un poco más habitable. En el facebook veo noticias sobre nuestros barrios y sigo también tu canal donde explicas una parte de tu actividad. Vídeos fotos y relatos pensados por tus expertos de imagen. Sigues moviéndote con tus afines.

Hace tiempo opiné que recuperaras el contacto con la sociedad civil. Esta muy fragmentada. Están naciendo nuevas asociaciones surgidas de las nuevas realidades. Son incipientes, pero no débiles. No se canalizan por las AAVV clásicas, que están casi vacías. El ayuntamiento no es generoso si no son afines a tu partido. Las entidades que conozco son muy críticas con vuestra política. Mi sueño es la participación vecinal para mejorar la convivencia y articular propuestas.

Cuando tengo tiempo, actúo como un gato que anda por los terrados y las calles de l’Hospitalet, manteniendo aun el olfato fino. Disfruto observándola desde diferentes lugares. Me inquieta cada vez más, la situación de nuestra querida ciudad. Leí en tu canal, la aparición en las redes sociales de la noticia de un muerto, en el interior de un container en l’Hospitalet. Hace tiempo que están utilizando mentiras para estigmatizar nuestra ciudad y para ir creando un caldo de cultivo psicológico de que l’Hospitalet es inseguro.

Tu gobierno contináa ocupado en dar la razón a los que consideran que la sensación de inseguridad se soluciona con más policía. No puedo evitar explicar la sensación que me produjo la fotografía de la promoción de seis nuevos jóvenes policías. No solo me pareció erróneo: tuve vergüenza ajena y explico el por qué. Centrar la solución en más policía, como si fuera esa la razón del problema, es un error. La efectividad disuasoria de la policía, por ejemplo, no arregla los problemas estructurales y sociales que tenemos de desigualdad y pobreza de cientos de personas. Hacinadas, en pisos patera, donde nadie sabe cuántos son. Ni tu tampoco. Esa es la causa. Tenemos un gravísimo problema social. Hay más personas indocumentadas de las que nos imaginamos. No facilitar el padrón es un gravísimo problema y a mi juicio un error político de manual.

La aparición solapada de un racismo aparentemente moderado aun, abre más la espita perversa de relacionar inseguridad-incivismo-pobreza-emigración. Estas cuatro caras son perfectas para segregar precisamente el elemento político que está creciendo entre nuestros conciudadanos. La llave esencial para desbloquear y mejorar la vida de la gente en nuestros barrios es intervenir e invertir en bienes sociales.

El mestizaje y la convivencia en nuestras calles están obturados. Las características económicas y laborales de los vecinos recién llegados, son muchísimo más precarias y desiguales. Por tanto, es claro y meridiano que debe de haber intervenciones que estén dirigidas a solucionar y paliar el choque cultural y económico. No puede ser que unos pobres se peleen contra los otros aún más pobres.

Si no cambias de políticas, serás el primer alcalde socialista que no solo perderás la mayoría sino que, además, habrás desmovilizado la sensibilidad social de gentes diversas, mayoritariamente con valores progresistas, que siempre han trabajado y movilizado nuestras entidades y nuestros barrios en l’Hospitalet. Siempre quedaremos los viejos rockeros dando la tabarra.

Sigues sin hacerme caso. Sigues creyendo que las viejas políticas del PSOE en l’Hospitalet no caducan. Cambia de equipo. Sácate de encima a los pelotas y aduladores, pon a gente que tenga ganas de patearse la ciudad. De trabajar y enfrentarse a la reacción conservadora que crece. Necesitas jóvenes que trabajen y crean en la democracia, valientes. No asesores que te vayan sugiriendo con quien hacerte fotos. El viernes pasado, en la parroquia de Bellvitge, en el marco de unos talleres que hacemos para ayudar a insertar a emigrantes, se organizó una mesa para hablar de interculturalidad. El grupo de asistentes era diverso y los ponentes aún más. Un acto casi espontáneo con más de cincuenta personas.


Una vecina mayor, que llegó muy joven a Bellvitge, un ex-cura culto que conoce perfectamente El Gornal y Bellvitge, un joven bereber que habla catalán y entiende perfectamente el «fet nacional»… También participó el nuevo joven cura de la parroquia, un entrañable boliviano de 29 años y, finalmente, un peruano ingeniero informático que después de dos años, aún no tiene permiso de trabajo. Son los nuevos catalanes, los nuevos ciudadanos de nuestra ciudad.

Estoy seguro de que te hubiera sido muy útil asistir a esa interesante mesa ciudadana. Hubieras conocido una parte de la realidad de lo que nos preocupa en l’Hospitalet.
Nos falta reflexión, reinterpretar la nueva realidad de nuestros barrios. Sociólogos, economistas, arquitectos, antropólogos que reflexionen cómo serán las consecuencias que configuran la llegada de esos nuevos ciudadanos que vienen para quedarse.

Alcalde Quirós: faltan dos años para las elecciones y l’Hospitalet está convulsa.
Algunos interesados dicen que l’Hospitalet es insegura, otros pensamos que lo que es inseguro y lo que está en juego es la democracia. Esa es la más grave inseguridad. Contináas haciendo una política como si no pasara nada grave. La maniobra de proponer la moción de confianza para aprobar los presupuestos, está en la línea errática de tus políticas. L’Hospitalet no es Barcelona. Tienes que, o deberías haber pactado, con la izquierda. Me preocupan tus formas de hacer.

Parecéis autistas políticos. No llego a comprender la impasibilidad de tu gobierno ante semejante ola reaccionaria. No tienes más salida que hacer políticas que desenmascaren este mantra de actitud ambigua y preocupante. No digo que no te preocupe, pero no lo parece. Sigues erre que erre con los Cien años de Ciudad. Lo han explicado por activa y por pasiva historiadores de demostrado prestigio. No solo contento con eso, te das un baño mediático paseándote con el rey por La Florida, la que tu dices el Samontà. Le dará votos a tus contrincantes de derechas y a la extrema derecha que dicen: aquí lo que hace falta es mano dura. Conmemorar un defecto histórico promovido por una dictadura, no tiene ningún sentido. Tu eres de Pubilla como yo, no eres del Samontà. Déjate de perífrasis y postmodernismo. Eres hijo de emigrantes como yo y eso te debería de servir para saber qué hacer. Cuando en los 70 paramos la construcción de pisos en la Bóvila, el alcalde nos mandó a la policía y paramos a la policía y a la constructora.

Franco estaba vivo. No lo resucites. Lo repito, cambia el equipo. Estás en la media parte del partido. Pierdes de 20 puntos. Estás desorganizado. Deberías entender que lo que nos preocupa es la gente de l’Hospitalet. No solo criticarte a ti. Supera el viejo complejo de o estás conmigo o estás contra mí. Insisto, tienes un entorno que trabaja poco por la ciudad. Soy consciente, L’Hospitalet no es fácil. Ser alcalde no es ninguna ganga, es una gran responsabilidad y un honor: nadie te ha obligado a serlo. El listado de dificultades no son armas arrojadizas contra tu gobierno.

Telegráficamente: tienes las calles sucias, no funciona FCC, no hacen bien su trabajo, reconozco que no ayuda el incivismo, los parques dejados, la barbaridad de Cosme Toda y sus alrededores está latente. Tarde o temprano te pasará factura esa barbaridad urbanística. Las ratios y la falta de mantenimiento en las escuelas son un problema no menor. La indiferencia política para habilitar los patios abiertos de las escuelas para prácticas deportivas de los jóvenes. Una acción social indiscutible, de poco coste y gran impacto positivo, tampoco lo tienes en cuenta.

Cuando hablamos de comercio de proximidad aparece el desastre. La desaparición del pequeño comercio en los barrios produce un efecto de desertización. Es un problema urbano y ecoóomico grave. Multitud de puertas a ras de calle cerradas. Solo se utilizan como aparcamientos y como lofts sin control. Donde tenemos el gran problema es en los Mercados Municipales. Hay una ausencia de análisis de qué hacer con ellos por parte del Área Económica que se ocupa de los mercados. Los comerciantes paradistas están muy preocupados. Tenemos un grave problema. Dedícale atención. Una ciudad sin Mercados en manos de los grandes grupos de distribución, es una ciudad cautiva y enferma. Los monopolios cambian los hábitos de los ciudadanos y nos someten a sus intereses.

Tus proyectos del nuevo LH están desconectados de la ciudadanía. La gente pregunta que es lo del Samontà y la Marina. Es un lenguaje para expertos y politizados y unos cuantos más sensibilizados en el tema. Los titulares de los grandes diarios son grandilocuentes y pretenden dar una imagen ficticia.

Para vacunarme de tanta mezquindad, el jueves 11 de diciembre participé en el recuento de los «sensellar». Vecinos anónimos de distintos estratos sociales durmiendo en la calle: el aumento es un grave presagio social. No es policial. El ejemplo lo tenemos en Badalona: sin alternativa no se puede o no se debe desalojar. Es una bomba de relojería. Esa bestialidad solo la pueden hacer los valores de la extrema derecha, negando lo evidente.

Debes de paliar este problema. Cientos de personas y solo 43 camas en Els Alps, deberías de tenerlo en tu agenda. Conozco que son también competencia de la Generalitat. Pero quien recibe más directamente el impacto político negativo de la deshumanización es el Consistorio que tu presides. Frente a una emergencia social de estas dimensiones, soluciones excepcionales.

No sé si leerás esta nota en segunda persona del singular. Directamente a ti. Tu personalidad me resulta afín: eres de Pubilla y te gusta el básquet. Ai aproximáramos percepciones políticas sería bueno para l’Hospitalet. No lo veo fácil. De momento, no tengo mejor tarea que intentarlo. Una cuestión de confianza no te ayuda en nada por mucho que apruebes los presupuestos. Tienes malos consejeros. Continuaré diciéndote lo que pienso. No queda mucho. El que avisa no es traidor. Que pases unas buenas fiestas.

La iluminación en algunas calles genera protestas de los vecinos

Los vecinos de la calle Farnés de L’Hospitalet en la barriada de Collblanc han expresado sus quejas por la escasa iluminación de su calle y sus alrededores como el parque de la Marquesa, con zonas bien oscuras, o la zona del pasaje Amat donde hay una plaza que por la noche no apetece estar. Reclaman al ayuntamiento que cambie esa iluminación por una que diera más seguridad a la ciudadanía.