Según un estudio, la ciudad necesitaría cerca de 3.000 plazas. Ahora mismo, apenas hay 300 plazas públicas para una población de 54.000 personas mayores de 65 años
Un nuevo frente ha abierto la Marea Pensionista/Marea Blanca de l’Hospitalet: la lucha para incrementar el número de residencias para personas mayores en la ciudad que sean 100% públicas. En la actualidad, solo existen tres, totalmente insuficientes y aunque existen más, muchas de ellas o son concertadas o son privadas.
Según los datos del Institut Nacional de Estadística del 2024, l’Hospitalet cuenta con una población de 44.739 personas de entre 65 y 84 años y 9.209 de más de 85 años. La suma de los dos grupos son 53.948 personas que representan un 20% del total de la población.
La Marea Pensionista/ Marea Blanca, homenajeada por FIC en la Nit dels Insurrectes por su labor por la lucha por la Sanidad Pública, se concentraron el lunes pasado junto al monumento de l’Acollidora donde leyeron un manifiesto. Además de las reivindicaciones por las pensiones y por una Sanidad Pública digna, añadieron un nuevo motivo de lucha: la reivindicación del aumento de las Residencias Públicas. “Se necesitan servicios públicos que acompañen a las personas mayores y a sus familias. L’Hospitalet, por desgracia, no dispone de equipamientos que satisfagan este derecho”, manifestó Miguel Angel Hernández, de la Marea y añadió: “La ciudad tiene una oferta muy limitada de residencias y de centros de día. La mayoría son privados o concertados”.
“Esta limitación de plazas de residencias públicas está provocando que muchas personas mayores, que necesitan atención continuada, no tengan ninguna posibilidad real de acceder a un recurso público, y se ven obligadas a buscar alternativas, que a menudo no pueden asumir económicamente. Cuando una plaza privada puede superar fácilmente los 2.000 euros mensuales, hablar de elección es una ficción, ya que muchas familias sencillamente no llegan”, dicen en el manifiesto.
En un primer momento, realizaran un estudio para analizar la oferta existente en l’Hospitalet: plazas públicas con gestión pública; concertadas (con convenios con la Generalitat) y privadas. A partir de aquí concretarán las acciones a llevar e incluso podrían poner en práctica una recogida de firmas. “Otros alcaldes nos prometieron que harían residencias para personas mayores en los terrenos de Cosme Toda. Ya se puede ver en qué se ha convertido. Un nuevo punto de hacinamiento sin ningún tipo de servicio”, han manifestado desde la Marea.
La Federación de Asociaciones de Vecinos, con motivo del día Mundial de la Gent Gran el 1 de Octubre pasado, asumió las reivindicaciones de la Coordinadora de Familiares de Residencias 5 +1 y una de ellas era exigir a la Generalitat la construcción de residencias públicas con cumplimiento efectivo y una mejora sustancial de la atención que reciben las personas usuarias de estos equipamientos, desde la calidad de la dieta, hasta la ratio mínima de personal de atención y curas.
En un reciente estudio realizado per la Asociación Estatal de Directores y Gerentes en Servicios Sociales de los datos del Informe Mayores del IMSERSO, sitúa a Catalunya como la tercera comunidad con más déficits de plazas residenciales para personas mayores. Sitúan el déficit en toda Catalunya en 15.761 plazas, para llegar a la ratio de cinco plazas por cada 100 personas mayores, un límite que los expertos consideran mínimo para garantizar un atención adecuada.
Si estas cifras se trasladaran a l’Hospitalet se necesitarían en la ciudad 2.700 plazas de residencias para tener cubierto un servicio adecuado para la atención de nuestros mayores. De las residencias existentes en la actualidad solo existen 3 que sean públicas que no llegan a tener, entre todas, 300 plazas. El resto, casi una docena, o bien son centros privados o bien algunos concertados.
El acceso a los centros públicos o concertados son similares y el paciente paga mediante un baremo que establece la Generalitat que va en función de la renta, del grado de dependencia y del patrimonio. La diferencia entre un centro público y uno concertado, muchas veces está “en el personal”. Al respecto, María José Carcelén Romero, coordinadora del Col·lectiu Residències 5+1 declaró en el mes de octubre que era “imprescindible la titulación homologada de todo el personal de residencias de Gent Gran. En cualquier CAP no hay ni una sola enfermera que no tenga el título homologado, ya sea de aquí, o que haya venido de fuera. Entonces, ¿por qué debemos aceptar en las residencias de personas mayores lo que no encontramos normal en la sanidad pública?”, pregunta la coordinadora.



























