Can Serra reclama el cierre perimetral del Parc de Les Planes durante la noche

Vecinos y grupos municipales exigen medidas urgentes, más vigilancia y soluciones estructurales ante el deterioro del parque y el aumento de incidentes

Tras los hechos ocurridos el pasado fin de semana, en los que un joven perdió la vida de forma violenta tras un tiroteo en el Parc de Les Planes, los vecinos del barrio de Can Serra han vuelto a alzar la voz para reclamar medidas urgentes que garanticen la seguridad en la zona. La preocupación vecinal, latente desde hace años, se ha intensificado tras este último suceso, que consideran la consecuencia de una situación sostenida de degradación e inseguridad.

Entre las principales demandas, los residentes solicitan el restablecimiento del teléfono directo con la Guardia Urbana, un canal que, aseguran, permitiría una respuesta más rápida y eficaz ante situaciones de emergencia. Asimismo, exigen la instalación de una valla perimetral que permita cerrar el parque durante la noche con el objetivo de evitar concentraciones multitudinarias que según denuncian derivan con frecuencia en actos incívicos.

“Mientras no se instale la reja o valla, pedimos que tanto la Guardia Urbana como los Mossos d’Esquadra intensifiquen la vigilancia en determinadas franjas horarias”, señalan fuentes vecinales, que insisten en la necesidad de una presencia policial constante como medida disuasoria.

Los vecinos aseguran haber advertido reiteradamente de la situación. “Llevamos meses, incluso años, dando señales de alerta. Hemos trasladado propuestas y recomendaciones que no han sido escuchadas”, lamentan. En este sentido, denuncian una falta de respuesta institucional ante una problemática que, aseguran, ha ido en aumento.

La preocupación por la inseguridad en el Parc de Les Planes no es exclusiva del movimiento vecinal. Diversos grupos municipales han denunciado en los últimos meses el deterioro de la convivencia en este espacio público. Desde L’Hospitalet En Comú Podem, sus portavoces, Manuel Domínguez y Laura Alzamora, han alertado recientemente sobre el incremento de actos incívicos y han mostrado su apoyo a los vecinos. La formación atribuye parte del problema a la falta de espacios públicos adecuados donde jóvenes y otros colectivos puedan desarrollar sus actividades.

En este contexto, los Comunes proponen habilitar equipamientos en desuso, como la antigua fábrica de Albert Germans o el complejo de Cosme Toda, como alternativas temporales o permanentes que permitan descongestionar el parque y ofrecer opciones de ocio regulado.

Por su parte, el Partido Popular, a través de su portavoz Sonia Esplugas, ha denunciado también el aumento de la inseguridad y el incivismo en la zona. Según la formación, los vecinos se sienten “indefensos” ante la falta de actuación del equipo de gobierno municipal. Estas declaraciones se produjeron a principios de febrero, tras otro incidente violento en el parque, cuando una persona fue apuñalada a primera hora de la mañana.

Los populares reclaman medidas urgentes para mejorar la iluminación y el mantenimiento del recinto, así como un mayor control sobre actividades no autorizadas. “Es imprescindible reforzar la presencia policial y recuperar el teléfono directo con la Guardia Urbana”, subrayan.

En la misma línea, el portavoz de ERC+EUiA, Jaume Graells, ha lamentado el último suceso y ha advertido de la persistencia del problema. “Hemos vuelto a vivir una tragedia en el Parc de Les Planes. Los vecinos están cansados de una situación que se prolonga en el tiempo y que no recibe la respuesta necesaria”, ha afirmado.

Graells ha señalado además la falta de presencia policial en determinados momentos y ha defendido que la seguridad debe ser una prioridad. “Se trata de un derecho básico que debe garantizarse con recursos, planificación y voluntad política. La convivencia y la tranquilidad en los barrios no pueden quedar en segundo plano”, ha concluido.

El gran Quico

Artículo de Josep Mª Artells, periodista, publicado en Mundo Deportivo

El bar La Remonta era un negocio familiar en el que trabajaban hasta diez personas cocinando y sirviendo platos en dos comedores a los trabajadores en la frontera entre L’Hospitalet y CornellàJosep López Ramona Balcells, los padres de Quico López Balcells (L´Hospitalet de Llobregat, 1949) llevaban la atuta y la tía mandaba en los fogones. Muchas familias encargaban allí paellas en domingo. El pequeño Francesc se salvó de lavar platos. Estudiaba con los curas en el colegio Tecla Sala donde conoció por primera vez el balonmano a los 12 años. (Foto Principal: Quico López Balcells, en una imagende archivo jugando con el Barça de balonmano. MD)

Quico fue el capitán y pívot que protagonizó la transformación del Barça. Se jugó la cara en las feroces pistas descubiertas (también repartió), creció en un vacío Palau de Montjuïc y en el Palau Blaugrana se consagró ante una afición familiar los domingos al mediodía cuyas señoras abrazaban a los jugadores a la salida.

“El colegio se había acabado de construir y no había cocina. Un día los curas vinieron al bar a comer y fueron clientes durante una temporada. Jugué a balonmano durante un año porque el padre Murillo nos animaba. Llegamos a jugar en la Escuela Industrial contra el Instituto Balmes: 23-4”, recuerda López Balcells.

Los padres tenían una curiosa forma de castigar a los alumnos. Al autor de una trastada se le daba un ‘volante’ con la descripción de la falta que debían firmar los padres. El castigo suponía estar durante toda la tarde del sábado enclaustrado en un pupitre haciendo deberes. “Me dieron muchos, demasiados ‘volantes’. Mi padre cuando llegaba a casa con uno me decía: algo habrás hecho; la culpa no es de los otros, es tuya”.

Finalizado el bachillerato elemental, el padre Murillo se incorporó al colegio San Miguel de Barcelona de los misioneros del Sagrado Corazón arrastrando a algunos alumnos. La escuela era un centro pionero en la práctica del balonmano escolar y federado. Allí coincidió con Medina, García Arnalot, Falomir y Tarrida, entre otros, alumnos que jugarían en el Granollers y el Barça.

Tras mostrar sus cualidades proclamándose campeón de España infantil y juvenil con el Sant Miguel, Quico protagonizó un ascenso precoz. El seleccionador Domingo Bárcenas le convocó con 17 años para jugar en Bremen contra la RFA el 20 de noviembre de 1966. “Estaba haciendo Preu y también jugaba a basket en el Centre Católic de L’Hospitalet. En baloncesto me veía limitado y sin porvenir y, además, ¡me había llamado el seleccionador de balonmano!”. Antonio Lázaro, su entrenador, se lo llevó al Barça.

No dejó de estudiar ni de verse con sus amigos. Frecuentaba el Catòlic, templo del basket y de teatro, donde se juntaban para ver la moviola de ‘Estudio Estadio’. “Era una época de guateques en casas particulares bailando la música de Los Sirex, Los MustangsRita Pavone…”.

Mientras jugaba en el Barça y entre revueltas estudiantiles cursó con dificultades Ingeniería Industrial en la Politécnica y en la Escuela de Ingenieros de Terrassa. Con la licenciatura del INEF fue profesor de Educación Física en el colegio Garbi de Esplugues durante 38 años.

Quico López Balcells, en una imagen actual
Quico López Balcells, en una imagen actual MD

El Barça rompió en la temporada 1968-69 la hegemonía del Atlético y del Granollers ganando Liga y Copa, todo un hito. El título permitió a los blaugrana debutar en la Copa de Europa. “Eliminamos al Dudelange y en cuartos se impuso la técnica de los yugoslavos del CrvenkaPerramón se había ido al Granollers y el equipo no era el mismo hasta que en 1970 llegó Pep Vilá y nos rehicimos”.

La inauguración del Palau Blaugrana el 23 de octubre de 1971 dio un gran impulso a las secciones. “Fue el despegue del balonmano, una casa propia con una resonancia única. Una lesión en la rodilla impidió aquel día a López Balcells participar en el amistoso ante el Granollers, club con el que el Barça llegó a tener una “rivalidad enconada de hermanos” en su pequeño pabellón donde en una ocasión el portero exigió el DNI a los jugadores del Barça para poder entrar.

Uno de los partidos más recordados por el pívot fue la final del Mundial B disputada en el Blaugrana con las gradas a rebosar. Quico era el capitán de inolvidables jugadores como Cecilio, Calabuig, De la Puente, Serrano…La victoria ante Suiza 24-18 llevó a España a a elite en Moscú-80 donde obtuvieron un magnífico quinto lugar. Las Ligas de 1980 y 1982 anticiparon la ‘época dorada’ con Valero Rivera en el banquillo.

El Quico centra ahora toda su atención en Arnau, su nieto de 11 años que juega en la UE Sabadellenca y tiene toda la pinta de un buen central.

SANT JOSEP, DIA DEL PARE

Pobre Sant Josep, cast i vell,
que és honorat per tots com pare,
dus les banyes d’en Gabriel
que te un dur i formós canyamel
i a la Maria va fer mare.

Tu treballaves de fuster,
vinga fer armaris i prestatges,
finestres, taules i, també,
quan calgui, arques de Noé
per tempestes i mals oratges.

Mentrestant, Maria se’n riu
perquè ella és jove i ardorosa.
Mentre el colom li dona caliu,
la seva panxa esdevé un niu
on Jesús, tot tranquil, reposa.

La mala gent de Natzaret
se’n fot, se’n riu sense manies.
Però molt pitjor que en Josep,
està el llenyataire, pobret,
el desgraciat Jeremies.

Perquè en Jere i la Meritxell
varen tenir dotze femelles.
Desgraciada ella i també ell,
“Us les donc per un sol camell,
que fa felices sis camelles.”

Quan arriba el dinou de març,
malgrat bufi la Tramuntana,
tant si és dijous, com si es dimarts,
li dona un gust al paladar
amb una crema catalana.

El peó del Llobregat

¡A la mierda!

Dentro de nada hará 23 años que el recordado José Antonio Labordeta dirigió las palabras que encabezan este artículo durante una comparecencia en el Congreso cuando, siendo diputado de la Chunta Aragonesista, algunos parlamentarios del PP se rieron de él llamándole “cantautor de las narices”. El debate donde se produjo la ignominia, estaba centrado sobre la guerra de Irak, por lo cual el recuerdo no puede ser más actual y oportuno.

En mi caso yo dirijo la misma frase a otro contexto con parecida ignominia, de un modo muchísimo más modesto, puesto que el debate no es sobre ninguna guerra, sino sobre algo que algunos califican como una derrota muy humilde, pero que yo creo que simplemente se trata de una demostración compartida de estupidez. En todo caso, se trata de la afrenta sufrida por la gente que está llevando adelante este digital en la tarde del martes 24 de marzo, cuando 24 concejales de 27, aprobaron con 16 meses de retraso una propuesta tan a gusto del gobierno como la ofrecida en noviembre de 2024 sobre un instrumento ahora mismo tan irrelevante, como el Consejo Ejecutivo de los servicios públicos de comunicación de esta ciudad. Un tema bastante banal pero que se convirtió a lo largo de esos 16 meses en la punta de lanza de la fragilidad de un gobierno que está acostumbrado desde sus orígenes —hará, mañana 3 de abril, 47 años: han pasado unos cuantos concejales, pero las diferencias son mínimas— a que absolutamente nadie le tosa.

El 24 de noviembre del 2024, 14 concejales de la oposición le tosieron y este pasado martes el gobierno finalmente les curó el constipado. Once de ellos dejaron de toser, gracias a los pañuelos con el elixir mágico de la presión que, según ellos mismos, usaron unos cuantos profesionales del periodismo patrio —naturalmente no todos: solo los “magníficos profesionales” que dijo aquel— que fueron en su auxilio.

En este digital se ha explicado sobradamente cómo fue todo. Pasará a los anales de la pequeña necedad local la inútil traición que puso las cosas donde han estado siempre. Yo te explicaré, querido lector, los últimos vericuetos, porque hasta ahora no los ha explicado nadie.

La propuesta del nuevo Consejo Ejecutivo, que es hasta ahora mismo, uno de tantos instrumentos burocráticos al servicio de quien maneja el poder local, tiene que presentarla el alcalde a un Consejo Consultivo que se nombra, un poco antes, para que una vez informado, pase al pleno. Hasta ahora, pasaba al pleno, la oposición que no ha tenido nunca ni idea de qué es ese Consejo Ejecutivo lo aprobaba, y hasta la siguiente. Eso cambió en 2024, y por eso se paralizó el procedimiento.

El Consejo Consultivo tiene 18 miembros: 10 nombrados por el Consell de Ciutat que proceden de diversas entidades ciudadanas, 4 de los grupos de la oposición, 1 del grupo del gobierno y 3 profesionales de la información elegidos a dedo, también por el alcalde. Ese Consejo se reunió el lunes 16 de marzo y, como pasa habitualmente, unos no asisten y otros que no tienen ningún interés, delegan su voto en el gobierno. Ese día asistieron los 5 representantes de los políticos, los tres periodistas y uno de los elegidos por el Consell de Ciutat, en total, exactamente la mitad: 9 miembros. El resultado de la votación sobre la propuesta de nuevo Consejo Ejecutivo fue el siguiente: 6 votos favorables, 4 abstenciones y un voto en contra. Total, 11 votos. ¿Cómo es posible, si solo asistieron 9 miembros?. Pues efectuando lo que se ha solido hacer siempre en esos dos Consejos, el Consultivo y el Ejecutivo: no yendo a la reunión, pero delegando el voto en el gobierno. En este caso los dos votos ausentes, más el que estaba presente, más el voto del gobierno, más el de dos de los tres periodistas, sumaron los 6 votos favorables. Tres de los cuatro representes de la oposición se abstuvieron, el tercer periodista lo mismo y el último representante de la oposición votó en contra.

Pese a lo ilustrativo de lo que ocurrió en el Consejo, las abstenciones de tres de los cuatro grupos de oposición ya hacían prever debilidades y un pronunciamiento favorable en la votación definitiva, que era la del pleno. Allí se confirmó efectivamente, cuando los 11 concejales de esos grupos votaron con el gobierno.

Yo escuché sus argumentos, sentado en la penúltima fila. Las presiones de los trabajadores, del Comité de Empresa de La Farga, que debe ser al único comité de empresa en el Ayuntamiento al que se hace caso, la excusa del miedo a que la ausencia de un Contrato-Programa que regula el procedimiento legal de funcionamiento orgánico y laboral, que el gobierno dejó que caducara en diciembre, complicara el cobro de las nóminas de los «magnificos trabajadores» de los servicios públicos de comunicación y la sensación de que los tres periodistas propuestos resolvían los inconvenientes que se pusieron en su día, decantaron el voto.

Un único argumento es el que se dejó de lado. El veto del equipo Quirós al criterio que podía garantizar que el nuevo Consejo Ejecutivo no estuviera perfectamente controlado por el poder local. El que ha salido ahora no responde al criterio defendido en su momento (el de representantes de los medios activos en la ciudad) y es una incógnita: igual es incontrolable, pero el que se proponía garantizaba bastante más la ausencia de control gubernamental teniendo en cuenta la independencia de algunos de los medios.

Visto con la distancia exigible, a algunos nos cuesta un gran esfuerzo entender cuál ha sido la razón última por la cual la oposición ha aceptado el veto a este medio. Yo, a diferencia del chavalín que ostenta el récord de humillaciones, afrentas, frustraciones y ofensas que el poder y las oposiciones varias han inferido históricamente a uno de los periodistas de esta casa, voy a seguir fustigando a los protagonistas de esta historia mientras me quede aliento. Creo que el Jesusillos, el Quiroseno y su equipazo, el teniente de alcaide, el amic del tete, la popular sonialdemócrata y el Manuel Torrentez, entre otros muchos, se merecen que la política no solo les deje un salario. También un montón de dudas sobre su integridad ética, su capacidad para la lealtad a los principios y a los finales, su análisis objetivo y distanciado de las realidades diversas, su voluntad de entender otras razones que no sean las propias.

Al chavalín sufridor ya le he recomendado un psiquiatra que le ayude. Si es posible, que le envíe al exilio de Waterloo a superar su procés, para que se jubilé de una puta vez y deje de tomarse las cosas tan en serio.

Esta ciudad se merece tomarse las cosas más trascendentales a cachondeo limpio y sublime, porque está demostrado que con este personal que la representa, no da para más. Así que… lo dicho al principio.

El problemàtic projecte de la nova comissaria mixta a la Ciutat

Ja fa unes quantes setmanes, el govern municipal va comunicar el seu projecte de construir la anunciada comissaria mixta de Guardia Urbana i Policia Nacional en un solar del carrer Pau Casals cantonada Carrilet. Tot seguit, diversos sectors de la la ciutat van expressar la seva protesta pel lloc escollit per la nova comissaria. El solar hauria d’estar destinat a pal·liar un dels dèficits de l’Hospitalet, i dedicar-lo a la construcció d’un centre educatiu.

Però més enllà d’això, que es més que raonable, caldria segurament pensar en el model policial que pot representar aquest nou edifici agrupant en un mateix lloc físic dos cossos policials diferents.

De fer, la Guardia Urbana es defineix a ella mateixa com un cos  armat de naturalesa civil, amb estructura i organització jerarquitzada, que te funcions en tres àrees.

La de seguretat:  que vetlla per la protecció dels ciutadans i la seguretat dels edificis. És el primer punt de contacte en situacions d’emergència i treballa incansablement per garantir que tots els residents se sentin segurs i protegits en el seu entorn.

La de trànsit: que s’encarrega de regular i mantenir la mobilitat a la ciutat. Des de la gestió del trànsit fins a l’assistència en situacions d’emergència a les carreteres, la seva tasca és fonamental per assegurar un flux segur i eficient de vehicles pels carrers de L’Hospitalet

I la de convivència, quina tasca tracta  des de la gestió de conflictes fins a la promoció d’un ambient pacífic.

L’any 2022, amb el govern de Nuria Marin es va crear una Unitat especial de Intervenció, formada inicialment per 15 agents i 2 comandaments, encarregada donar resposta immediata a les situacions com ara els botellons, els sorolls nocturns o el control de les zones d’oci.

La Policia Nacional a Catalunya, com a força de seguretat de l’Estat, té competències exclusives en estrangeria (control d’entrada/sortida, asil), expedició de DNI i passaport, control de seguretat privada, investigació de delictes contra la droga i col·laboració internacional.

Les seves competències es concreten en: Estrangeria i Documentació: Control de fronteres (ports i aeroports), immigració, refugi, asil i l’expedició del Document Nacional d’Identitat (DNI) i passaport. Delictes Especials i Seguretat Privada: Investigació i persecució de xarxes de tràfic de drogues, delictes d’ordre públic de caràcter estatal i supervisió de les empreses i serveis de seguretat privada. Funcions de l’Estat: Protecció d’edificis estatals i altes personalitats, així com la col·laboració internacional en l’àmbit policial. Ordre Públic: Manteniment i restabliment de la seguretat ciutadana quan s’escau, tot i que en aquest àmbit operen principalment els Mossos d’Esquadra..

Ja es pot escatir que les competències d’un i altre cos policial tenen molt pocs punts de contacte, especialment tenint en compte que són els Mossos d’Esquadra la policia ordinària a Catalunya. Es clar que, entre els tres cossos policials, més la Guardia Civil quan toca, hi ha uns certs nivells de coordinació i, eventualment, desenvolupen algunes actuacions conjuntes, com les conegudes operacions Kanpai.

En la pràctica diària, cada força policial treballa en funció de les seves competències; per això resulta poc comprensible la utilitat pràctica i real d’aquesta comissaria mixta Guardia Urbana i Policia Nacional, a no ser que es pretengui relacional el marc de treball i les competències policials de la Guardia Urbana al control d’estrangeria, que es justament la principal competència de la Policia Nacional en la ciutat de l’Hospitalet.

Des de fa dècades la Guardia Urbana de la ciutat ha deixat pràcticament de actuar com a policia de barri, com un cos proper al veïnat. El model imperant avui és el de considerar la Guardia Urbana com un cos centralitzat, amb una única seu central, avui al  carrer Migdia, compartit edifici amb diversos departaments municipals.

Més enllà dels problemes interns de la Guardia Urbana i dels seus conflictes laborals amb e govern municipal, la relació de la Guardia Urbana en el veïnat és força llunyana. No hi ha patrulles a peu que coneixen cada racó de cada barri, amb les que el veïnat hi pugui tenir un accés directe. Hi ha qui afirma que, per poder parlar amb la nostre policia municipal cal dificultar el trànsit, aturant un cotxe patrulla i, trucant a la finestra, explicar el problema o la situació que l’afecti. Darrerament no hi ha ni nun telèfon directe amb la Guardia Urbana; tota trucada passa abans pel servei del 112.

Segurament és més necessària la creació de comissaries pròpies de la Guardia Urbana a cada barri, fàcilment accessibles pel veïnat i el comerç, amb uns agents molt coneixedors de la seva zona i integrats en la vida del barri. Organitzada d’aquesta manera el treball policial de proximitat, que correspon a la Guardia Urbana, podria ser més eficaç i es podrien afrontar millor petits delictes, problemes de convivència i, especialment, la sensació de protecció del veïnat. Els grans i puntuals operatius dels tres o quatre cossos policials en una o altre zona de la ciutat, no semblen massa útils per respondre als problemes de fons de la seguretat.

El projecte de la nova macro comissaria mixta hauria de ser descartat, obrint una veritable reflexió sobre el model de desplegament de la Guardia Urbana a la ciutat i la corresponent reflexió sobre com s’aborda la seguretat i la convivència als barris, comptant amb les aportacions del mateix veïnat i del moviment associatiu local.